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Autor: | Editorial:



Segunda Parte: El mensaje evangélico


SEGUNDA PARTE

EL MENSAJE EVANGELICO


«Padre, ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo » (Jn 17, 3).

«Jesús proclamaba la Buena Nueva de Dios: ´El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca: convertíos y creed en la Buena Nueva » (Mc 1,14-15).

«Os recuerdo el Evangelio que os proclamé... Lo primero que os transmití, como lo había recibido, fue esto: Que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras » (1 Co 15, 1-4).


Significado y finalidad de esta parte

92. La fe cristiana, por la que una persona da el « sí » a Jesucristo, puede ser considerada en un doble aspecto:

– Como adhesión a Dios que se revela, hecha bajo el influjo de la gracia. En este caso la fe consiste en entregarse a la Palabra de Dios y confiarse a ella ( fides qua ).

– Como contenido de la Revelación y del mensaje evangélico. La fe, en este sentido, significa el empeño por conocer cada vez mejor el sentido profundo de esa Palabra ( fides quae ).

Estos dos aspectos, por su propia naturaleza, no pueden separarse. La maduración y crecimiento de la fe exigen que ambas dimensiones progresen orgánica y coherentemente. Sin embargo, por razones metodológicas, ambos pueden considerarse separadamente. (296)

93. En esta segunda parte se trata del contenido del mensaje evangélico ( fides quae ).

– En el capítulo primero se indican las normas y criterios que debe seguir la catequesis para fundamentar, formular y exponer su propio contenido. Cada forma del ministerio de la Palabra, en efecto, ordena y presenta el mensaje evangélico con arreglo a su carácter propio.

– El capítulo segundo se refiere al contenido de la fe tal como se expone en el Catecismo de la Iglesia Católica, que es texto de referencia doctrinal para la catequesis. Se ofrecen por ello algunas indicaciones que puedan ayudar a asimilar e interiorizar el Catecismo, así como a situarlo dentro de la acción catequizadora de la Iglesia. Igualmente, se presentan algunos criterios para que, en referencia al Catecismo de la Iglesia Católica, se elaboren en las Iglesias particulares Catecismos locales que, guardando la unidad de la fe, tengan debidamente en cuenta las diversas situaciones y culturas.


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