Autor: | Editorial:
Batah, (Betaj)
3.-BATAH (BETAJ):
Es un verbo que significa confiar. El grupo de los setenta sabios de Israel encargados de traducir la biblia al griego prefirieron traducirla como esperar en lugar de creer. Esto ha sido acertado, ya que Batah se refiere más a esperar de alguien (Dios en este caso), que a creer en algo.
Se presenta más de 200 veces en la Biblia, 52 de ellas en los salmos.
Esta palabra, curiosamente, tiene dos aspectos: el primero es positivo, invita a poner totalmente la confianza en el Señor:
Mejor es refugiarse en el Señor que confiar en los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor que confiar en los poderosos.
( Sal 118, 8-9)
El segundo aspecto es negativo, no se debe poner en manos de los hombres el destino de nuestras vidas:
No pongas tu confianza en los poderosos,
son simples mortales que no pueden salvar.
Cuando mueren vuelven al polvo,
ese día acaban sus planes.
(Sal 146, 3-4)
El salmista nos exhorta a no poner la confianza en el dinero:
8.-Al ver esto los justos (...) se reirán diciendo:
9.-Este es el hombre
que no puso su refugio en el Señor,
sino que confió en sus muchas riquezas;
10.-Mas yo, en cambio, como un olivo frondoso
en la casa de Dios,
he puesto para siempre mi confianza,
en la misericordia del Señor.
( Sal 52, 8-10)
Ni a confiar en el poder de las armas:
5.-Eres tú, mi Rey y mi Dios,
el que decidía las victorias de Jacob:
6.-con tu auxilio cargamos contra el enemigo
y en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.
7.-Porque yo no confiaba en mi arco,
ni mi espada me dio la victoria:
8.-tú nos salvaste de nuestros enemigos
y confundiste a nuestros adversarios.
( Sal 44, 5-8)
Ni en lo obtenido ilícitamente:
11.-No se fíen de la opresión (violencia),
ni se ilusionen con lo robado (rapiña),
aunque se acrecienten las riquezas,
no pongan el corazón en ellas.
12.-Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas yo escuché:
que el poder pertenece a Dios,
y suya es la misericordia.
Porque tú retribuyes a cada uno según sus acciones.
( Sal 62, 11-13 )
El nombre batah se utiliza también en el sentido de seguridad: En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque solo tú, Señor, me das seguridad (lit. confianza) ( Sal 4, 9)
Se dice, y con razón, que la fe bíblica es esperanza. En ese sentido es también poner la confianza total y plenamente en el Señor, por eso nos dice el salmista: Dichoso el hombre que pone su confianza en el Señor ( Sal 40, 5) ; Porque solo tú Señor eres mi esperanza, en ti confío desde mi juventud ( Sal 71,5 ).
La confianza de Israel en el Señor no fue algo sencillo ni espontáneo, por el contrario hicieron falta muchos años (algunos en el desierto, otros en el destierro) para fortalecerla. Para el pueblo judío fue verdaderamente difícil comprender el plan que el Señor tenía sobre ellos. El quería conducirlos de su mano haciendo de Israel su propio pueblo, un pueblo elegido, un pueblo sacerdotal, pero ellos esperaban un Dios poderoso, guerrero, que los acompañara en las batallas y los hiciera invencibles, les costó entender que un Dios tan grande había mirado su pequeñez, y que estaba dispuesto a ocuparse de los más pobres, de los humildes, de los oprimidos. Por eso, casi al final del salterio, la Palabra de Dios nos regala el salmo 146. En él se alaba al Señor por su poder creador (v.6) y por su bondad con los pobres y oprimidos (v. 7-9). En la primera parte (v.3) se exhorta a no confiar en los poderosos de este mundo, porque de ellos no puede venir salvación alguna, la segunda parte (v.5) proclama la felicidad de los que confían en el Señor:
1.-¡Aleluya!
¡Alaba alma mía al Señor!
2.-Alabaré al Señor toda mi vida,
mientras yo exista, cantaré para mi Dios.
3.-No pongas tu confianza en los poderosos,
son simples mortales que no pueden salvar.
4.-Cuando mueren vuelven al polvo,
ese día se acaban sus planes.
5.-Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en Yahveh su Dios:
6.-él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
7.-El mantiene su fidelidad para siempre,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos:
y libera a los cautivos.
8.-El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los encorvados,
9.- protege a los forasteros
sostiene al huérfano y a la viuda.
8c.-El Señor ama a los justos
9c.-y entorpece el camino de los malvados.
10.-El señor reina para siempre
reina (tu Dios, Sion) a lo largo de las generaciones.
( Sal 146, 1-10)
Anexo: Salmo 29
¡Rendid a Yahveh, santos del Señor,
gloria y poder al que hace la creación!
X......... el glorioso nombre del Señor,
y adoradlo en su santo esplendor.
Sobre los mares resuena la voz de Dios,
glorioso es Dios su voz hace temblar,
es poderosa la voz del altísimo:
ALELUIA... su voz desgaja los cedros del Líbano,
ALELUIA...la voz del Señor lanza llamas de fuego,
ALELUIA... sacude los bosques la voz del Altísimo,
ALELUIA... y en su santuario gritan ¡GLORIA!
Sentado está Dios sobre la tempestad,
sentado está Yahveh cual rey eterno,
x-----x que pone su confianza en él:
Yahveh bendice a su pueblo con paz.
Es un verbo que significa confiar. El grupo de los setenta sabios de Israel encargados de traducir la biblia al griego prefirieron traducirla como esperar en lugar de creer. Esto ha sido acertado, ya que Batah se refiere más a esperar de alguien (Dios en este caso), que a creer en algo.
Se presenta más de 200 veces en la Biblia, 52 de ellas en los salmos.
Esta palabra, curiosamente, tiene dos aspectos: el primero es positivo, invita a poner totalmente la confianza en el Señor:
Mejor es refugiarse en el Señor que confiar en los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor que confiar en los poderosos.
( Sal 118, 8-9)
El segundo aspecto es negativo, no se debe poner en manos de los hombres el destino de nuestras vidas:
No pongas tu confianza en los poderosos,
son simples mortales que no pueden salvar.
Cuando mueren vuelven al polvo,
ese día acaban sus planes.
(Sal 146, 3-4)
El salmista nos exhorta a no poner la confianza en el dinero:
8.-Al ver esto los justos (...) se reirán diciendo:
9.-Este es el hombre
que no puso su refugio en el Señor,
sino que confió en sus muchas riquezas;
10.-Mas yo, en cambio, como un olivo frondoso
en la casa de Dios,
he puesto para siempre mi confianza,
en la misericordia del Señor.
( Sal 52, 8-10)
Ni a confiar en el poder de las armas:
5.-Eres tú, mi Rey y mi Dios,
el que decidía las victorias de Jacob:
6.-con tu auxilio cargamos contra el enemigo
y en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.
7.-Porque yo no confiaba en mi arco,
ni mi espada me dio la victoria:
8.-tú nos salvaste de nuestros enemigos
y confundiste a nuestros adversarios.
( Sal 44, 5-8)
Ni en lo obtenido ilícitamente:
11.-No se fíen de la opresión (violencia),
ni se ilusionen con lo robado (rapiña),
aunque se acrecienten las riquezas,
no pongan el corazón en ellas.
12.-Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas yo escuché:
que el poder pertenece a Dios,
y suya es la misericordia.
Porque tú retribuyes a cada uno según sus acciones.
( Sal 62, 11-13 )
El nombre batah se utiliza también en el sentido de seguridad: En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque solo tú, Señor, me das seguridad (lit. confianza) ( Sal 4, 9)
Se dice, y con razón, que la fe bíblica es esperanza. En ese sentido es también poner la confianza total y plenamente en el Señor, por eso nos dice el salmista: Dichoso el hombre que pone su confianza en el Señor ( Sal 40, 5) ; Porque solo tú Señor eres mi esperanza, en ti confío desde mi juventud ( Sal 71,5 ).
La confianza de Israel en el Señor no fue algo sencillo ni espontáneo, por el contrario hicieron falta muchos años (algunos en el desierto, otros en el destierro) para fortalecerla. Para el pueblo judío fue verdaderamente difícil comprender el plan que el Señor tenía sobre ellos. El quería conducirlos de su mano haciendo de Israel su propio pueblo, un pueblo elegido, un pueblo sacerdotal, pero ellos esperaban un Dios poderoso, guerrero, que los acompañara en las batallas y los hiciera invencibles, les costó entender que un Dios tan grande había mirado su pequeñez, y que estaba dispuesto a ocuparse de los más pobres, de los humildes, de los oprimidos. Por eso, casi al final del salterio, la Palabra de Dios nos regala el salmo 146. En él se alaba al Señor por su poder creador (v.6) y por su bondad con los pobres y oprimidos (v. 7-9). En la primera parte (v.3) se exhorta a no confiar en los poderosos de este mundo, porque de ellos no puede venir salvación alguna, la segunda parte (v.5) proclama la felicidad de los que confían en el Señor:
1.-¡Aleluya!
¡Alaba alma mía al Señor!
2.-Alabaré al Señor toda mi vida,
mientras yo exista, cantaré para mi Dios.
3.-No pongas tu confianza en los poderosos,
son simples mortales que no pueden salvar.
4.-Cuando mueren vuelven al polvo,
ese día se acaban sus planes.
5.-Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en Yahveh su Dios:
6.-él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
7.-El mantiene su fidelidad para siempre,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos:
y libera a los cautivos.
8.-El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los encorvados,
9.- protege a los forasteros
sostiene al huérfano y a la viuda.
8c.-El Señor ama a los justos
9c.-y entorpece el camino de los malvados.
10.-El señor reina para siempre
reina (tu Dios, Sion) a lo largo de las generaciones.
( Sal 146, 1-10)
Anexo: Salmo 29
¡Rendid a Yahveh, santos del Señor,
gloria y poder al que hace la creación!
X......... el glorioso nombre del Señor,
y adoradlo en su santo esplendor.
Sobre los mares resuena la voz de Dios,
glorioso es Dios su voz hace temblar,
es poderosa la voz del altísimo:
ALELUIA... su voz desgaja los cedros del Líbano,
ALELUIA...la voz del Señor lanza llamas de fuego,
ALELUIA... sacude los bosques la voz del Altísimo,
ALELUIA... y en su santuario gritan ¡GLORIA!
Sentado está Dios sobre la tempestad,
sentado está Yahveh cual rey eterno,
x-----x que pone su confianza en él:
Yahveh bendice a su pueblo con paz.


