Autor: | Editorial:
Segunda Infancia (7 a 9 años)
Esta es una edad relativamente tranquila en la que el niño madura intelectual y moralmente. Acostumbra a ser llamada la edad de la obediencia porque los niños suelen ser dóciles a las indicaciones de los mayores. En esta edad la sexualidad se expresa en un vivo sentido del pudor, los niños ya no desean que sus madres les ayuden a bañarse ni que los acompañen al baño. Es tal vez señal del inicio del sentido de expresión de la propia dignidad. Inicialmente niños y niñas se mezclan fácilmente, pero poco a poco comienzan una progresiva separación de sexos, dejando de jugar juntos. Demuestran interés por el papel y características sexuales de ambos sexos. Hay mayor curiosidad por el embarazo y el papel del padre en la procreación. Ya a los nueve, comienzan a buscar material informativo: dibujos, explicaciones, preguntan a los amigos y si alguno del grupo adquiere información con facilidad la dará a sus compañeros, aunque no sea de la mejor forma posible.
Es una época serena, pero la curiosidad sexual sigue existiendo y actualmente hay muchas formas en que un niño puede acceder a información sin necesidad de consultar a sus padres. No hay que temer adelantarse, se puede ir tanteando terreno con comentarios y preguntas en momentos de conversación tranquila y sin interrupciones para ver qué tanto saben, qué intereses o curiosidades tienen.
En general el niño o la niña harán preguntas, si no las hacen es mejor adelantarse y plantear el tema. Su interés es intelectual, curiosidad sana por comprender algo que pertenece a la vida cotidiana. Siempre es mejor que reciba la información de sus padres, antes que de un amigo o de una revista o película, es mejor adelantarse un poco que llegar tarde.
Cuando se entable la conversación, hay que evitar que sea un simple informar y en realidad sea una formación en el amor. No es necesario decirlo todo de una vez, se pueden dar algunas informaciones básicas dejando la puerta abierta para próximas charlas. Terminar, por ejemplo, con un cuando tengas otra duda me dices y continuamos, hay otros elementos del mismo tema, pero creo que por hoy es suficiente, así tenemos tema de conversación para la próxima. Y no tener miedo de decir al niño que es mejor que todo esto lo sepa por sus padres o formadores que por amigos o extraños, porque ellos no siempre tendrán toda la información y pueden equivocarse.
Caso: Una niña de nueve años recibió esta información de una amiguita de clases de la misma edad: Papá y mamá se acuestan desnudos, papá encima de mamá y así se engendran los niños. Al comentarlo con su hermana menor, ésta decidió inteligentemente decirlo a la madre de ambas que las reunió para tener una charla de mujer a mujer. Les explicó someramente las relaciones sexuales en un matrimonio, dentro de lo que podían comprender y aprovechó para informarlas acerca de las menstruaciones. El tema volvió a salir varias veces en los años siguientes, y en algunas ocasiones el papá estaba presente. Cuando ambas niñas tuvieron su menarquia algunos años después, no se sorprendieron ni angustiaron.
Respecto a las relaciones sexuales la mamá optó por ser clara (dado lo que ya habían escuchado de su compañera), pero especificó que ocurre en el matrimonio y por amor; y no se extendió demasiado en el tema.
Es muy importante en esta edad continuar formando integralmente a los niños, en los valores morales, en el ejercicio de la voluntad, en la docilidad a la propia conciencia. A esta edad comienzan a ser capaces de entender porqué ciertas acciones no se hacen, porqué sus padres les prohíben algunas compañías o ir a ciertos lugares; pero para entender necesitan saber, los padres deben dialogar con sus hijos, llevarlos a interiorizar e ir haciendo suyos normas y principios de conducta.
Algunos elementos prácticos que pueden ayudar:
acostumbrarlos a hacer pequeños sacrificios
fomentar los momentos de conversación en privado con cada hijo: al salir de compras, al ir a recoger al hermano
saber qué material reciben nuestros hijos: por TV, revistas, Internet, los amigos, etc.
Los objetivos más específicos de la educación sexual a esta edad están en una situación intermedia entre los de la primera infancia y de la prepubertad. En este sentido dependerá mucho de la madurez de cada niño, de la situación de la familia, de la realidad que lo circunda y por lo tanto, es importante para padres y educadores comprender que cada niño es diferente y que debe adaptarse y adecuarse a sus necesidades. Esto es exigente, pero es señal de verdadero amor y cariño.
Medios que pueden utilizar padres y formadores:
continuar demostrando el cariño y la confianza en ellos, pueden rechazar las demostraciones de cariño porque ya soy grande, pero es una pantalla y necesitan seguir sintiendo que son importantes para sus padres
mantener el clima de confianza, que los niños sepan que sus padres les escuchan sin burlas ni prisas, que responden siempre con la verdad, que no rompen sus confidencias innecesariamente
fomentar conversaciones en privado, interesarse por los gustos, las preocupaciones y los intereses de los niños
aprovechar los momentos en que se está a solas con los niños, al recogerlos en el colegio, al terminar las tareas escolares, cuando papá ha tenido una comida de negocios, etc. Si no se dan espontáneamente, entonces es bueno producirlos: invitarlos a comer fuera solos mamá o papá y tú, para que podamos conversar de tus cosas
conocer las amistades y las actividades que los niños realizan, involucrarse en ellas y estar presentes
estar atentos a cambios de comportamiento, aunque difícilmente implicará algo muy grave, sí puede ser manifestación de una preocupación y una ocasión muy buena para entablar una conversación
a esta edad los niños son capaces de razonar y comprender los por qué de normas e indicaciones. Comenzar a darles las razones de las cosas, explicarles y no cansarse de repetirles que buscan su propio bien y que en ocasiones implica decir no o marcar límites
Es una época serena, pero la curiosidad sexual sigue existiendo y actualmente hay muchas formas en que un niño puede acceder a información sin necesidad de consultar a sus padres. No hay que temer adelantarse, se puede ir tanteando terreno con comentarios y preguntas en momentos de conversación tranquila y sin interrupciones para ver qué tanto saben, qué intereses o curiosidades tienen.
En general el niño o la niña harán preguntas, si no las hacen es mejor adelantarse y plantear el tema. Su interés es intelectual, curiosidad sana por comprender algo que pertenece a la vida cotidiana. Siempre es mejor que reciba la información de sus padres, antes que de un amigo o de una revista o película, es mejor adelantarse un poco que llegar tarde.
Cuando se entable la conversación, hay que evitar que sea un simple informar y en realidad sea una formación en el amor. No es necesario decirlo todo de una vez, se pueden dar algunas informaciones básicas dejando la puerta abierta para próximas charlas. Terminar, por ejemplo, con un cuando tengas otra duda me dices y continuamos, hay otros elementos del mismo tema, pero creo que por hoy es suficiente, así tenemos tema de conversación para la próxima. Y no tener miedo de decir al niño que es mejor que todo esto lo sepa por sus padres o formadores que por amigos o extraños, porque ellos no siempre tendrán toda la información y pueden equivocarse.
Caso: Una niña de nueve años recibió esta información de una amiguita de clases de la misma edad: Papá y mamá se acuestan desnudos, papá encima de mamá y así se engendran los niños. Al comentarlo con su hermana menor, ésta decidió inteligentemente decirlo a la madre de ambas que las reunió para tener una charla de mujer a mujer. Les explicó someramente las relaciones sexuales en un matrimonio, dentro de lo que podían comprender y aprovechó para informarlas acerca de las menstruaciones. El tema volvió a salir varias veces en los años siguientes, y en algunas ocasiones el papá estaba presente. Cuando ambas niñas tuvieron su menarquia algunos años después, no se sorprendieron ni angustiaron.
Respecto a las relaciones sexuales la mamá optó por ser clara (dado lo que ya habían escuchado de su compañera), pero especificó que ocurre en el matrimonio y por amor; y no se extendió demasiado en el tema.
Es muy importante en esta edad continuar formando integralmente a los niños, en los valores morales, en el ejercicio de la voluntad, en la docilidad a la propia conciencia. A esta edad comienzan a ser capaces de entender porqué ciertas acciones no se hacen, porqué sus padres les prohíben algunas compañías o ir a ciertos lugares; pero para entender necesitan saber, los padres deben dialogar con sus hijos, llevarlos a interiorizar e ir haciendo suyos normas y principios de conducta.
Algunos elementos prácticos que pueden ayudar:
acostumbrarlos a hacer pequeños sacrificios
fomentar los momentos de conversación en privado con cada hijo: al salir de compras, al ir a recoger al hermano
saber qué material reciben nuestros hijos: por TV, revistas, Internet, los amigos, etc.
Los objetivos más específicos de la educación sexual a esta edad están en una situación intermedia entre los de la primera infancia y de la prepubertad. En este sentido dependerá mucho de la madurez de cada niño, de la situación de la familia, de la realidad que lo circunda y por lo tanto, es importante para padres y educadores comprender que cada niño es diferente y que debe adaptarse y adecuarse a sus necesidades. Esto es exigente, pero es señal de verdadero amor y cariño.
Medios que pueden utilizar padres y formadores:
continuar demostrando el cariño y la confianza en ellos, pueden rechazar las demostraciones de cariño porque ya soy grande, pero es una pantalla y necesitan seguir sintiendo que son importantes para sus padres
mantener el clima de confianza, que los niños sepan que sus padres les escuchan sin burlas ni prisas, que responden siempre con la verdad, que no rompen sus confidencias innecesariamente
fomentar conversaciones en privado, interesarse por los gustos, las preocupaciones y los intereses de los niños
aprovechar los momentos en que se está a solas con los niños, al recogerlos en el colegio, al terminar las tareas escolares, cuando papá ha tenido una comida de negocios, etc. Si no se dan espontáneamente, entonces es bueno producirlos: invitarlos a comer fuera solos mamá o papá y tú, para que podamos conversar de tus cosas
conocer las amistades y las actividades que los niños realizan, involucrarse en ellas y estar presentes
estar atentos a cambios de comportamiento, aunque difícilmente implicará algo muy grave, sí puede ser manifestación de una preocupación y una ocasión muy buena para entablar una conversación
a esta edad los niños son capaces de razonar y comprender los por qué de normas e indicaciones. Comenzar a darles las razones de las cosas, explicarles y no cansarse de repetirles que buscan su propio bien y que en ocasiones implica decir no o marcar límites


