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Apóstol de los obreros, en motocicleta.
7.-Como las factorías estaban situadas a lo largo de la bahía de Cádiz, para desplazarme yo tenía una moto.
Tuve varios accidentes sin importancia: un reventón de la rueda delantera, una mancha de aceite en una curva, etc.
Pero voy a contar el más grave, pues considero que Dios me ayudó a salvarme actuando con decisión y rapidez:
Iba yo por la carretera a unos 80 por hora. Vi un camión parado en el lado derecho que esperaba para cruzar. Yo pensaba que esperaría que yo pasase.
Cuando quedaban unos veinte metros, arrancó.
Yo pegué un frenazo, pero me iba contra el camión.
Di un salto y la moto se metió debajo del camión.
El conductor salió pálido. Se creía que yo estaba debajo.
Al verme en la cuneta me dijo:
- Perdone, Padre, no lo he visto.
- No me he hecho nada. Váyase antes de que llegue la policía.
Como yo llevaba casco y guantes sólo tenía rasguños en los guantes y un siete en el anorak.
Si no salto, me mato.
8.- He cruzado España ocho veces en moto.
En uno de mis viajes en moto me llovió durante seis horas.
Aunque iba con casco y traje impermeable, el agua que me resbalaba por la cara se metía por el cuello y me llegó a los pies.
Cuando llegué a mi destino, al andar, iba saltando el agua que tenía dentro de los zapatos.
Moraleja: cosas pequeñas e inadvertidas pueden llegar a efectos insospechados.
9.- Durante veinticinco años he sido capellán, de las cinco grandes factorías de la bahía de Cádiz.
Cada día de la semana iba a una factoría.
En cada factoría tenía un despacho.
En la puerta ponía: PADRE ESPIRITUAL.
Una vez al mes tenía una conferencia a todo el personal que quería asistir. La asistencia era libre.
También una vez al mes daba una tanda de EJERCICIOS ESPIRITUALES, de cinco días, en una Casa de Ejercicios.
10.- De los EJERCICIOS ESPIRITUALES a obreros recuerdo una anécdota muy bonita.
La orientación de mis EJERCICIOS era apologética, pues pensaba que aquellos obreros necesitaban razones para creer.
Al terminar una tanda me dice un obrero:
- Gracias, Padre, por todo lo que nos ha dicho. Yo nunca me atreví a entrar en una iglesia, pues no sabía lo que había que hacer allí dentro. Pero ahora voy a entrar en la iglesia como en mi propia casa.
Este obrero hizo su PRIMERA COMUNIÓN en esos EJERCICIOS.
En otras tandas también varios obreros hicieron su PRIMERA COMUNIÓN.
Y es que mucha gente no ha tenido la suerte de tener una educación religiosa, y cuando tiene a mano un sacerdote que le ayude y le oriente lo agradece inmensamente.
11.- En una de mis conferencias en ASTILLEROS ESPAÑOLES, factoría de Cádiz, surgió mi entusiasmo por la SÁBANA SANTA.
Yo hablaba en el comedor donde podían comer mil hombres sentados.
Amontonando las sillas y poniendo quinientos bancos allí estarían unos cuatro mil hombres.
Tapadas la ventanas, el comedor se había oscurecido para poner las diapositivas de la SÁBANA SANTA.
Yo estaba en primera fila manejando el proyector.
De repente se me ocurre:
- Parece que estoy solo. Tengo detrás cuatro mil hombres y no se oye una tos.
La gente estaba sobrecogida de emoción.
Esto me animó a seguir estudiando el tema y propagarlo por todas partes.
Los papeles de otras conferencias, una vez pronunciadas en todas las factorías, los rompía, pues eran temas circunstanciales.
Pero este tema lo he seguido estudiando, me he leído todo lo que sé que existe, he asistido a todos los CONGRESOS CIENTÍFICOS IN- TERNACIONALES sobre LA SÁBANA SANTA, y he pronunciado sobre el tema más de mil conferencias.
Por toda España, y en América desde Buenos Aires a Nueva York. Sólo en Nueva York, veinticinco veces; y en LOS ÁNGELES (California) una docena de veces.
Y todo surgió al ver el interés que despertó el tema en ASTILLEROS DE CÁDIZ.


