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Autor: | Editorial:



Entrevistas con personas famosas

1.-Empezaré por una entrevista fallida: con el Papa Juan Pablo II.
Estaba yo en Roma para hacer un vídeo sobre la IDENTIFICACIÓN CIENTÍFICA DE LA TUMBA Y LOS RESTOS DE SAN PEDRO.
Tuve ocasión de lograr los permisos para concelebrar con el Papa en su capilla privada y después desayunar con él.
Pero dos días antes llegaron a Roma el príncipe Carlos de Inglaterra y la princesa Diana de Gales y me quitaron el sitio.
Me quedé con las ganas, pues al día siguiente me volvía a España.

Yo tenía mucho interés en esta entrevista pues quería dar en mano al Papa mi vídeo de la confesión.
Es cosa sabida que el Papa quiere que se promueva la confesión. Él mismo se sienta en el confesonario en fechas determinadas.

Según me dicen, mi vídeo sobre la confesión anima mucho a confesarse.
Voy a contar aquí una de las cosas que digo en él y que gusta mucho:
Es una parábola que me he inventado yo.
Lo mismo que Jesucristo inventaba parábolas para ilustrar su doctrina, lo mismo he hecho yo.
Me he inventado una parábola de gran actualidad.
Yo no sé quién ha inventado las ventas a plazos.
Debe ser muy bueno para los vendedores; pero mucha gente se ve aplastada por las letras.
Está usando un televisor que no ha pagado. Y una lavadora que no ha pagado. Y un frigorífico que no ha pagado, etc. Pero después vienen las letras.
Pues en este mundo de trampas y de deudas invento esta parábola:
Un día en un Banco aparece en el tablón de avisos un papel que dice:
«Este Banco, en atención a sus clientes y amigos, el día tal, de tal hora a tal hora, en la ventanilla nº tal, pagará las deudas de todo el que lo solicite».
Se corre la noticia por la población y todos a la ventanilla.
- ¿Te has enterado? Dices tus deudas y el Banco paga.
- ¿Y qué te piden?
- Nada. Que lo digas.
Esto no lo hace ningún Banco porque se arruinaría.
Pues eso es la confesión.
Dices con arrepentimiento tus pecados al confesor y sales limpio, por muchos y graves que sean.


2.- Otra entrevista fallida fue con la reina Fabiola de Bélgica.
Yo iba a ir, con otro Padre, a un congreso a Münster (Alemania). Íbamos en coche pasando por Bélgica.
Al otro Padre se le ocurrió saludar a la reina Fabiola al pasar por Bruselas.
Lo arregló todo.
Yo estaba dando conferencias en Barcelona, donde él iba a recogerme
Me alojaba en un colegio de monjas.
Estaba cenando con la comunidad, y les digo que dentro de dos días vendrían a recogerme para ir a ver a la reina Fabiola.
Y la Superiora me dice:
- Pero Padre, ¿va Vd, a ver a la reina Fabiola con ese traje?
Yo llevaba el traje de un compañero mío difunto, que era de mi estatura pero más gordo que yo, y me sobraba tela por todas partes.
Mis pantalones parecían los de un payaso.
La superiora se dirige a la Hermana compradora y le dice:
- Hermana, esta tarde se va con el Padre al Corte Inglés y le compra un traje negro.
Así tuve un traje negro de vestir, que me lo pongo sólo cuando tengo que ir elegante.
Yo lo llamo el traje de Fabiola.
Aunque después no la vimos, pues había tenido que salir para un imprevisto.

Por la tarde nos fuimos al Corte Inglés.
El dependiente sacó un traje y dijo:
-Ésta es su talla.
-Gracias, empaquételo.
-No Padre, pase al probador y pruébeselo.
Pasé al probador y me lo probé.
Hasta aquí todo es histórico.

Pero cuando lo cuento añado esta suposición:
Supongamos que cuando me miro al espejo veo un roto en el codo.
Salgo y pido otra chaqueta.
Pero me dice el dependiente:
- ¿No se ha fijado las solapas lo bien cortadas que están?
- Las solapas sí; pero, ¿y el roto en el codo?
- ¿Ha visto las hombreras lo bien que le caen?
- Las hombreras sí; pero, ¿y el roto en el codo? ¿Dónde voy yo con ese roto?
Y es que lo bueno, o es totalmente bueno o deja de ser bueno.
La verdad, o es totalmente verdad o deja de ser verdad.
Las medias verdades son las peores mentiras, pues tienen apariencia de verdad y engañan más fácilmente.


3.- Inesperada fue la entrevista con la reina de España, Dña Sofía.
Un día estando en Cádiz recibo esta llamada telefónica:
- Aquí la Casa Real. Su Majestad la Reina Sofía le invita el martes próximo a tomar el té a las cinco de la tarde para que le hable de la Sábana Santa.
Nos reunió a un grupo de personas entendidas en la Sábana Santa, para que dialogáramos delante de ella y así informarse del tema.
Primero yo expuse el tema durante media hora, y después unas señoras sirvieron el té mientras hablábamos. La Reina hizo algunas preguntas oportunas.
Es una persona muy culta y le gusta oír hablar sobre distintos temas a personas entendidas, para informarse.


4.- También tomé el té, en otra ocasión, con Pitita Ruidrejo.
Quiso que yo le informara sobre mi vídeo de la Virgen de Guadalupe mejicana, pues ella estaba preparando una conferencia sobre el tema.
Pitita es una mujer que une la elegancia aristocrática con una sincera piedad. No tiene reparo en que algunas personas se rían de su fe.


5.- En una ocasión hice un cursillo con Tony de Mello en la Casa de Ejercicios La Inmaculada de El Puerto de Santa María.
Estaba enseñándonos a reconcentrarnos para hacer oración.
Yo le dije públicamente:
-Mira Tony, yo para hablar con Dios no tengo que perder una hora notando el aire que me entra por la nariz al respirar, o las palpitaciones del corazón en el dedo gordo del pie.
Yo entro en la capilla, me pongo de rodillas, y antes de un minuto estoy hablando con Dios.
El Dios cristiano es un Padre cercano. Lo que tú dices me huele a budismo.
Recientemente La Sagrada Congregación de la Fe de Roma ha puesto reparos a la doctrina de Tony de Mello, y su gran amigo y compañero, el P. Carlos Vallés, S.I. ha escrito un libro, publicado por la editorial San Pablo, titulado «Diez años después» donde desmitifica la persona y la doctrina de Tony de Mello.


6.- Conocí a Alfonso Ussía en Comillas.
Yo le llevaba la comunión a su suegra. Varias veces me invitó a comer en su casa.
Un día estando yo en Madrid me llama por teléfono para invitarme a cenar.
Había invitado también a Antonio Gala.
No pasó mucho tiempo y salió el tema de la homosexualidad. Gala la defendía como una forma distinta de sexualidad, pero tan natural como la otra.
Yo le dije:
- Mira, el ser homosexual no es pecado.
El que nace homosexual es tan responsable de ello como el que nace bizco o tartamudo.
Pero tiene que vencer su tendencia lo mismo que el heterosexual que le gusta su vecina casada.
Pero no pretendas hacernos creer que el ser homosexual es natural. Sería como si el jorobado quisiera que se aceptara su joroba como cosa estupenda.

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