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Apostolado del vídeo
1.- El apostolado del vídeo me ha permitido aumentar enormemente mi campo apostólico.
He llegado a sitios donde no he estado nunca.
Incluso con los vídeos seguiré predicando después de muerto, lo mismo que hoy vemos una película de Gary Cooper aunque haya muerto hace muchos años.
2.- Estaba yo dando conferencias en Salamanca.
Me alojaba en un hotel.
Un día, cenando, viene una señora a mi mesa y me dice:
- ¿Vd. es el P. Loring?
- Sí.
- Todos los días lo tengo en mi casa. Mis hijos se saben sus vídeos de memoria.
Esta señora era de Castellón y yo nunca he predicado allí.
3.- Viajando en autobús de Roma a Barcelona, nos paramos a cenar en la frontera de Italia y Francia.
Al arrancar, después de cenar, el conductor puso un vídeo mío, de los que él llevaba.
Me reconoció durante la cena, pero ni yo lo conocía a él ni al dueño del autobús.
Pero entre la colección de vídeos que llevaba había algunos míos.
Es decir, que con frecuencia yo iba predicando a los viajeros.
4.- Este viaje lo hice a Roma para informarme acerca de un vídeo que quería hacer sobre la identificación científica de los restos y la tumba de San Pedro.
Al llegar a Roma y bajarme del autobús se me acerca un sacerdote y me dice:
- ¿Vd. es el P. Loring?
- Sí.
- Le he reconocido porque conozco algunos vídeos suyos.
Yo llevaba en la mano un libro de Margarita Guarducci, la investigadora a la que debemos la identificación de los huesos de San Pedro.
Al verme con ese libro en la mano, me dice:
- ¿Está Vd. leyendo a la Guarducci?
- Sí, porque vengo a hacer un vídeo sobre la identificación de los huesos de San Pedro, y en el viaje me he venido informando para la entrevista que quiero tener con ella.
- Imposible. Es una señora muy ocupada que no recibe a nadie.
- ¿Cómo lo sabe?
- Porque he sido discípulo suyo.
- Pues vamos a llamarla por teléfono.
Después de mucho insistir ella acepta recibirme en su casa el domingo a las cinco de la tarde, sólo un cuarto de hora.
El domingo estuve con ella cuatro horas: de cinco a nueve.
Me dio muchísima información que me ha servido para hacer mi vídeo.
Esta entrevista se debe a que fui reconocido por quien había visto vídeos míos.
Por cierto, que al final le pido a Margarita Guarducci una foto suya para mi vídeo.
Pero me dice que no tiene.
Le insisto, pero es inútil.
Y se me ocurre:
- Bueno, no me importaría que sea antigua.
- Antiguas sí tengo.
Y me trae una foto de cuando era joven, que estaba de muy buen ver. Porque entonces, ya vieja, estaba muy arrugada.
En el vídeo pongo la foto y digo: La profesora Guarducci durante las investigaciones.
5.- También he sido reconocido muchas veces en la calle por alumnos de colegios del Opus Dei, pues en ellos ponen vídeos míos.
Y quiero aprovechar mi alusión al Opus para defenderlo.
Esto que voy a decir lo he dicho por radio.
Admito que el Opus tenga cosas que no gusten a todo el mundo.
Pero me parece que es una injusticia calumniarlo, aunque no guste.
Yo he oído por la radio decir que el Opus es una secta, y esto no es verdad.
Las sectas se separan de la doctrina de la Iglesia, y el Opus se distingue por su fidelidad al Magisterio de la Iglesia.
Al que no le guste el Opus que no se incorpore a él, pero calumniarlo es injusto.
6.- Cuando estuve en Roma para hacer el vídeo de LA TUMBA DE SAN PEDRO, dediqué un día a ver el Museo Vaticano.
Aquello es tan enorme que dedicarle un día entero es poco. No hay tiempo de verlo todo. Por algunas salas hay que pasar sin detenerse.
Al ver el valor inmenso de todo aquello me vino a la cabeza lo que tantas veces había oído:
- ¿Por qué no se vende todo esto y se da el dinero para los pobres?
Pero enseguida se ocurrió la respuesta:
- También el Museo del Prado de Madrid es de gran valor, y a ningún gobierno de España se le ocurre venderlo para solucionar sus problemas económicos.
Y es que el Museo del Prado de Madrid no es de este gobierno, sino de todo el pueblo español: de esta generación y de las venideras.
Y ningún gobierno puede vender ese tesoro en beneficio de la generación actual.
Lo mismo la Iglesia: no se pueden vender los bienes que son de todos los católicos de toda la historia en bien de una generación.
7.- Cuando estuve en Tierra Santa me di cuenta de que los vídeos que allí se distribuían era judíos y protestantes. En ellos lo católico quedaba muy difuminado.
Pensé que había que hacer un vídeo católico de Tierra Santa, que sea científico y erudito, pero al mismo tiempo vibrante para un católico.
Pensé en llevarme como guías al P. Bartina, Profesor de Ciencias Bíblicas, y al P. Manzano, especialista en Tierra Santa.
También tenía que contratar un equipo de televisión para que las imágenes fueran perfectas.
Pero todo esto me iba a costar un dineral. ¿A qué precio iban a salir los vídeos?
Como las Agencias de viajes dan plazas gratis según el número de los viajeros, calculé que para llevar gratis a los colaboradores que quería tenía que llevar ciento cincuenta peregrinos.
Y así lo hice.
Pero me equivoqué.
Nunca más llevaré una peregrinación de ciento cincuenta personas. No cabíamos en ningún sitio.
Incluso para comer en algunos restaurantes teníamos que hacerlo en dos turnos.
Recuerdo lo mal que lo pasé cuando volvíamos al aeropuerto de Tel Aviv para regresar a España.
Paramos a comer en la carretera, pero como no tenían vajilla para todos, hubo que esperar a que fregaran los platos del primer turno para poder comer los del segundo.
Total que llegamos tarde al aeropuerto.
Yo iba disgustadísimo, aunque al final todo salió bien.
En el vídeo que he hecho de Tierra Santa hay una cosa, que por ser poco conocida la voy a contar aquí.
Siempre que yo había oído hablar de la estancia de Jesús en el palacio de Caifás, había pensado en unas dependencias similares a una habitación normal.
Lo que nunca pude sospechar es que le habían metido en una mazmorra, descolgándole con una cuerda por el único orificio que había en la parte superior.
Aquello debió ser espantoso.
Probablemente habría otros condenados, y restos de comida en el suelo, excrementos, etc.
Esta mazmorra del palacio de Caifás fue una de las cosas que más me impresionó de Tierra Santa.
8.- Un capellán castrense me dijo que en las acampadas ponía mi vídeo de la confesión, y después se confesaba una gran mayoría.
9.- Una Madre Superiora de un colegio de niñas internas y difíciles me dijo que las niñas de su colegio no se confesaban nunca. Les puso mi vídeo de la confesión y después muchas se confesaron.
Repetidas veces he dado gracias a Dios que me ha ayudado a hacer este vídeo que hace tanto bien.
10.- Una señora de Santander, que tiene varios hijos me dijo:
«Cuando tengo la casa llena de juventud les pongo un vídeo suyo. Pasan un buen rato y después se van evangelizados».
11.-Una de las mejores aplicaciones de mis vídeos fue lo que hizo un párroco.
Organizó una VÍDEO-MISIÓN con mis vídeos.
Puso en la iglesia una pantalla gigante y cada noche proyectaba un vídeo mío.
El resultado fue tan positivo que después la gente quiso que yo fuera en carne y hueso.
12.- Otra buena aplicación de los vídeos ha sido que he grabado EJERCICIOS ESPIRITUALES en vídeo para religiosas.
Ocho días de EJERCICIOS con cuatro meditaciones diarias de media hora cada meditación.
Tengo ocho tandas distintas de ocho autores distintos.
Todos ellos primeras figuras en dar Ejercicios.
Por eso los he grabado.
Para perpetuarlos después de su muerte.
Alguno ya no da Ejercicios, por estar delicado de salud; pero puede seguir dando sus Ejercicios con los vídeos.
13.- De estas cintas también me he aprovechado yo.
Yo no sé dar Ejercicios Espirituales a monjas.
No me encuentro preparado para ello.
Cuando las religiosas me piden Ejercicios Espirituales, les pongo las cintas de alguno de los Padres que tengo grabados, pues darán las meditaciones mucho mejor que yo.
Yo me limito a confesarlas y a consultas personales.
14.- Finalmente, la máxima difusión de mis vídeos ha sido por medio de la Madre Angélica.
Ella ha montado en Alabama (Estados Unidos) una emisora de televisión, la EWTN, que emite día y noche, por satélite, a todo el mundo, programas religiosos.
Me ha pedido mis vídeos para los programas dirigidos a Hispanoamérica.
15.- Como APÉNDICE a este capítulo de APOSTOLADO DEL VÍDEO, quiero añadir una cosa:
Siempre he tenido la idea de que debemos poner al servicio del apostolado los últimos adelantos de la técnica.
Las cintas de vídeo son de vida limitada, pues se deterioran con el uso.
Por eso, cuando salió el vídeo en disco digital, pensé pasar a disco todos mis vídeos, pues al leer con rayo láser son de duración ilimitada.
Pero esto en España, hoy, es muy caro.
Pero lo comento en LOS ÁNGELES, cuna del progreso informático, durante mi estancia allí para hablar en el CONVENTIONS CENTER, y ya tengo diez de mis video-conferencias en disco digital.


