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Autor: | Editorial:



Entrevistas y entrevistadores

7.- Con Luis del Olmo he estado seis veces en PROTAGONISTAS.
Una vez, al terminar la entrevista en el Paseo de Gracia de Barcelona, me dice:
- Padre, yo llevo otro programa en Radio Miramar por la tarde, aunque allí no soy el entrevistador. ¿Podría Vd. venir esta tarde?
Allí fui.
El entrevistador era un hombre molesto que me estaba pinchando con mala idea.
Y me dice:
- Pero Padre, ¿cómo quiere Vd. que yo crea en la Sábana Santa si, no sé dónde, me enseñaron una pluma del arcángel San Miguel?
- Esa reliquia desde luego es falsa, porque los ángeles no tienen alas. Se les pinta así para indicar que son espíritus.
Pero el que haya reliquias falsas no significa que todas sean falsas. Hay que estudiar cada una y ver las garantías que tienen de autenticidad.
Mira, hay hijos de padre desconocido, pero eso no significa que tú seas hijo de padre desconocido.
Estábamos en directo.
Cambió la cara y el estilo.


8.- Recuerdo otra entrevista radiofónica estupenda.
Estaba yo dando conferencias en Alicante.
Un día me invitan a un programa de radio en directo.
Se titulaba CAFÉ A LAS TRES.
Estábamos varias personas sentadas alrededor de una mesa tomando café, y en medio un micrófono.
Los invitados eran el alcalde de Alicante, un actor de teatro que aquellos días trabajaba en Alicante, un presidente de una Peña Deportiva y yo.
El alcalde habló de su proyecto de un monumento a la Dama de Elche. Yo callado. No tenía nada que decir.
El deportista comentaba el último partido del Real Madrid. Yo también callado. No soy entendido en el tema.
El actor de teatro exponía la obra que estaban representando en aquellos días. No recuerdo el título, pero sí el argumento:
Se trataba de un padre de familia cuya hija soltera había quedado embarazada y quería abortar.
El padre se oponía radicalmente, porque aquello era un crimen.
Interviene el alcalde, que en aquel tiempo era socialista, y dice:
- Eso de que el aborto es un crimen no está claro.
Y yo pienso: «Llegó mi turno».
Me dirijo al alcalde y le digo:
- No lo sabrá Vd. Pero todos los médicos saben que el nuevo ser tiene un código genético distinto de los códigos genéticos de sus padres, es decir, que es una persona humana, que si no se la asesina llegará a ser una persona adulta como nosotros.
Entonces interviene el actor de teatro:
- Es que ni en caso de duda. Porque si a mí me dan un paquete para que lo tire al mar diciéndome que es un gato muerto, y yo sospecho que es un niño vivo, y lo tiro al mar sin salir de la duda, y resulta que era un niño vivo, yo soy un asesino.
- Estupendo, dije yo, porque ante la opinión de los médicos, lo mínimo que se puede pensar es que con el aborto posiblemente se mate a una persona humana.


9.- En televisión me han hecho varias entrevistas.
En TELEMADRID me llevaron al programa de Mari Pau.
Se titulaba YO NO SOY UN CURA CORRIENTE.
Había un cura torero, otro entrenador de fútbol, otro artista de circo.
Y yo pregunté:
- ¿Dónde está mi rareza?
- En que ha hecho UN MILLÓN de libros en vida y de un solo título.
- Esta rareza me gusta.
Después me pregunta Mari Pau:
-¿Dónde cree Vd. que está el éxito de su libro PARA SALVARTE?
- Porque razono la fe, resuelvo dudas y transmito optimismo por ser católico.


10.- Una de las entrevistas televisivas de las que salí más contento fue en la televisión vasca: ETB.
El programa era sobre la existencia del demonio.
Yo tenía enfrente un médico, un catedrático, un periodista y un científico. Todos contra mí.
Pero salí airoso.
La prueba está en que al terminar se me acercó la presentadora, me dio un beso y me dijo:
-Ha sido Vd. la estrella del programa.

Ninguno de mis contrincantes creía en la existencia del demonio.
Yo defendía la existencia del demonio porque es dogma de fe.
Y lo probaba con la BIBLIA, con el NUEVO CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA y con mi libro PARA SALVARTE.
Una de mis respuestas que arrancó del público asistente uno de los mayores aplausos fue ésta:
Uno de ellos dijo:
- La existencia del demonio es un invento de la Iglesia para asustar a la gente y dominarla.
Y yo le contesté:
- La Iglesia no pretende asustar a nadie, sino instruir, informar de la verdad.
Si la riada se ha llevado un puente, la autoridad local pone en la carretera un gran letrero:
CARRETERA CORTADA. PUENTE HUNDIDO.
No para asustar, sino para avisar.
Pero llega un «listillo»:
- ¿Quién habrá puesto ese cartel amenazador? A mí nadie me asusta con carteles terroríficos.
- Muy bien. No hagas caso. Sigue a 120 por hora, y cuando llegues al río, al agua.
El cartel no pretende asustarte, sino avisarte de una realidad. Si no quieres hacer caso, es tu problema.
La Iglesia avisa: la existencia del demonio y del infierno son dos verdades dogmas de fe.
- ¿No quieres hacer caso? Es tu problema. Ya te enterarás en cuanto te mueras.

Los invitados estábamos alojados en el mismo hotel.
Al día siguiente coincido yo, en el desayuno, con uno de mis contrincantes que no creía en el demonio.
Aunque la noche anterior habíamos discutido en la televisión, ahora nos saludamos amablemente.
Y él me dice:
- ¿Cómo ha pasado la noche?
- Muy bien. He dormido de un tirón.
- Pues yo no he podido pegar ojo.
- ¡EL DEMONIO!
Y nos echamos a reír.


11.- En Puerto Rico hablé por varias emisoras de televisión.
Pero en una de ellas sufrí una auténtica encerrona.
Me había llamado por teléfono una entrevistadora muy famosa allí, entonces, para invitarme a su programa.
Yo conocía su programa, y no me gustaba pues es uno de ésos donde hablan todos al mismo tiempo y no se aclara nada.
Yo le dije que con mucho gusto iría a su programa si era para hablar nosotros dos solos.
Ella me contestó que así sería.
Pero mi sorpresa fue, al entrar en el plató y encontrarme con la gente de siempre.
Me sentí engañado. Cuando me enfocaron las cámaras dije:
- Me has engañado. Yo venía a hablar contigo, no a esto. Y no me voy por atención a los televidentes. Pero esto no es lo que me prometiste.

Y efectivamente pasó lo que yo temía.
Los que atacaban a la Iglesia tenían tiempo para decir una serie de disparates, y cuando yo empezaba a refutar sus errores enseguida me cortaban para publicidad o para dar la palabra a otro.
Total que no pude aclarar los disparates que allí se dijeron, y me quedé con la impresión de que mejor me hubiera marchado desde el principio.
Hay programas de televisión que llevan a un cura para manipularlo.


12.- Con Ágata Lys no he hablado nunca.
Pero voy a contar la siguiente anécdota.
Yo he firmado ejemplares varios años en la FERIA DEL LIBRO DE MADRID que se pone en el Retiro.
Un año, en la caseta de enfrente, firmaba autógrafos Ágata Lys.
Y el cronista de ABC escribió: «Mientras el P. Loring predicaba a los que le pedían autógrafos, Ágata Lys, en la caseta de enfrente, exhibía su cuerpo».

13.- Tuve una gran y larga amistad, que duró muchos años, hasta su muerte, con el almirante Pascual Pery Junquera, que fue Ministro de Marina, y que mereció la LAUREADA INDIVIDUAL por su actuación en la terrible explosión del depósito de minas en Cádiz en agosto de 1946.
Cuando él estaba en Las Palmas de Gran Canarias, de Capitán General, me invitó allí a dar conferencias.
Por aquel tiempo se acababa de inaugurar la Estación de Maspalomas, para comunicaciones vía satélite.
Por mi afición a la astronomía me llevó a visitarla.
Entre multitud de complicados aparatos, había un gigantesco cerebro electrónico que tenía la particularidad de que podía entablar un diálogo escrito, en inglés, con las personas.
Lo primero que hace es preguntarte tu nombre.
Yo se lo escribí.
- Buenos días señor LORING.
- Buenos días.
Después de intercambiar algunas frases te dice ADIÓS.
- GOOD-BYE.
-Good bye.
- Le estoy diciendo GOOD-BYE.
- Y yo le estoy contestando good bye.
- Le digo que GOOD-BYE.
- Y yo que good bye.
Un técnico que estaba a mi lado me dice:
La máquina se enfada porque no le pone Vd. el guioncito.
Le pongo el guioncito en good-bye.
La máquina dijo GOOD-BYE y se apagó.

Hoy se habla mucho de la inteligencia de los ordenadores.
Pero esta, mal llamada, «inteligencia artificial» es muy distinta de la inteligencia humana.
La máquina sólo puede hacer aquello para lo que se la ha programado previamente.
Y desde luego no puede captar matices como los sentimientos, el cariño, la indignación, la sinceridad, la hipocresía,etc.
En cambio la persona humana sí los capta, pues es capaz de captar lo espiritual, lo que no es material.
Por ejemplo:
Llamar a uno «sinvergüenza», puede ser un insulto o una palabra cariñosa. Depende del tono de la voz, de la mirada, etc.
Se le puede decir a uno con cariño:
- ¡Pero qué sinvergüenza eres!
Y él no se ofende, porque capta que se dice con cariño.
La máquina es incapaz de estos matices que son espirituales.
La máquina recoge las datos materiales, sin inmutarse por el sentido espiritual que puedan tener.
La grabadora magnetofónica graba, sin inmutarse, lo mismo un insulto que un piropo.
Pero la persona humana, no.

Igualmente, la persona humana puede captar si un signo - es importante o no, como en el caso de «good-bye».
El signo - puede contraponerse al + y cambiar el sentido de la frase. Decir «el precio es x + IVA», es precisamente lo contrario que decir «el precio es x - IVA.
Pero la importancia del signo - en cada caso no lo capta la máquina.
Por eso se enfadaba la máquina de Maspalomas cuando yo omitía el signo - en «good-bye».
La persona humana capta todo esto porque tiene alma espiritual.
Por eso no es correcto igualar lo que hace el alma humana, espiritual e inteligente, con las operaciones que realiza un ordenador, que son exclusivamente materiales.


14.- Hablando con el Dr. López-Ibor me dijo una cosa interesante.
Yo le pregunté por qué a los estigmatizados les salían los estigmas en las palmas de las manos si ciertamente las heridas de Cristo fueron en el carpo, en la muñeca, como se deduce evidentemente de la SÁBANA SANTA DE TURÍN.
Él me contestó:
«Los estigmas tienen una causa doble: la sobrenatural y la psicológica. Y al estigmatizado le salen los estigmas donde a él le duele».


15.- Interesantísimo resultó para mí haber conocido a Vittorio Messori.
Me lo presentó Alex Rosal, Director de PLANETA+TESTIMONIO, gran amigo mío, pues me publicó en su editorial dos libros míos: MOTIVOS PARA CREER y LA SÁBANA SANTA, HOY.

Vittorio Messori vino a España a presentar su libro sobre EL COJO DE CALANDA, y fuimos juntos a Zaragoza, pues el Obispo Auxiliar de Zaragoza había sido párroco de Calanda, y tenía interés en hacer la presentación del libro.
Hicimos el viaje en automóvil, y hablamos de muchísimas cosas.

Vittorio Messori es un conocidísimo escritor italiano que ha escrito muchos libros en defensa de la fe católica, de la Iglesia y de España.
Cito de él esta frase: «Los católicos le debemos mucho a España».
En sus libros ha desenmascarado las mentiras de la «leyenda negra de España» y ha enaltecido la gran obra de España en América, gracias a la cual la mayoría de las oraciones que llegan al cielo son en español.

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