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Autor: | Editorial:



Poesías
Jesús
Tú eres la Luz del mundo
la Resurrección y la Vida;
el Agua Viva del Espíritu
que salva la oveja perdida.

Eres la Puerta de las ovejas,
y también el Buen Pastor
la Vid que tiene sarmientos
y nos da la Salvación.

Tú eres la Vida, Jesús,
el Camino y la Verdad,
que das la vista a los ciegos, para poder ver más allá,
y a los rengos das caminar.

Eres Tesoro escondido.
y la Moneda encontrada.
el que vino a darnos Vida,
y la Vida en abundancia.

Eres levadura en la masa,
la Sal que pone sabor;
el que entra en el Templo de casa
para decirle: “¡La Paz, Shalom!”

Eres la Vid verdadera
que a los sarmiento la Vida da
el Hijo que vuelve hacia el Padre
a darnos felicidad.


Encarnación
Jesús, Tú eres mi vida,
mi Verdad y mi pasión,
Voluntad del Padre en carne
aventura y misión.

Das sentido a nuestra vida,
al dolor, paz y amor,
felicidad y dicha mía
es mirarte y ser en Vos.

Yo mi vida te daría
por cumplir esta misión:
Que te ame toda la vida
con ardor de corazón.

Que te amen las creaturas
que me encuentro al pasar,
que te regalen sus vidas
¡y les des Felicidad!

Evangelio
Levantaste al paralítico
y al leproso lo curaste,
a la samaritana calmaste
la sed que te adjudicaste.

Vino Nicodemo a verte
en la noche de su vida,
y tu le alumbraste el camino
renaciendo a nueva vida.

Te enterraron con los muertos
tumba de ricos te dieron,
por ejercer tu reinado
te vieron resucitado.

Te levantaste de la tumba
ante soldados absortos,
que mintieron temerosos
lo que vieron con sus ojos.

Por unos 40 días
estuviste con los vivos
en estado ya glorioso
instruyendo a los discípulos.

Llegó al fin Pentecostés,
el Espíritu descendió,
y es testigo por siempre,
que Jesús resucitó.

Llega el tiempo de la Iglesia,
en el mundo con fervor,
anuncia el misterio de Cristo
que murió y resucitó.
(va y proclama que el Cristo,
si murió, resucitó.)

Se acerca la Parusía,
Cristo vuelve para juzgar,
a los vivos transfigurados,
y a los muertos ha de resucitar.

Unos irán con Su Padre,
otros lejos se colocarán.
Lo que sí es que Cristo ha venido,
Todo en Todo lo será.

Por siempre contemplaremos
la Vida, Verdad y Amor,
al fin nos saciaremos
y nuestra sed calmaremos
sin dejar de beber.

Pascua
Cuando en la Cruz estaba aferrado
mi destino fuiste Vos;
y al ir alegre cantando
gozo tu Resurrección.

Si me acongojan las penas
a la Cruz estoy mirando;
y si tengo Paz serena
Luz de Luz voy contemplando.

Ya se acerca la Luz Nueva
de Jesús Resucitado
que da sentido a mi vida,
y a la de todos mis hermanos.

¡Qué hermoso es el sufrir
amándote desde la Cruz,
pues cuando aparece la Luz
más unido a Ti que nunca,
te digo que no me dejes,
ni me bajes de ella nunca!

Parusía
En la Cruz estabas muerto
y llegó Resurrección.
Tres días, fue complemento
a tu entrega y tu pasión.

Vino el Espíritu Santo,
la Iglesia se manifestó,
ellos son los que te aman,
porque primero sin duda,
fuiste Tú quien los amó.

El Padre, el Hijo, el Espíritu,
renovaron la creación,
son los signos de la gracia,
de la divinización.

Todo en todo lo serás
y allí será el Final,
o tan sólo el comienzo,
de la dicha eternal.

Resucitados por siempre con nuestros cuerpos gloriosos,
el universo transfigurado de luz e inmortalizado,
¡qué dicha contemplarte cara a cara!,
y reflejado en todos mis hermanos.

Si la muerte no da vida,
¿quién entonces la dará?
Eres la Luz de la existencia
¡Resplandor de Claridad!

María Reina
Reina sobre mi vida,
la familia y la sociedad,
pues con tu soberano influjo,
la Luz a los cielos das.

Nos llevas hacia tu Hijo
que Resucitado está,
(ese es tu gobierno, mamá)
para darnos vida nueva
la gracia del Padre nos da.

-“Hagan todo lo que Él les diga”
María el consejo da
pues vive para su Hijo
y en Él ella está.

Un influjo cuasi-físico*
a nuestras vidas nos das
al estar ya glorificada
con tu Hijo y quizás alguien más.

Una unión cuasi-hipostática**
por nueve meses tuviste,
con Jesucristo en tu seno
en la Trinidad tú viviste.


Danos vida saludable
alienta nuestro dolor
tu claridad ilumine
la oscuridad que llegó.

Reina de todos los santos
de los cielos y de la tierra
vives junto con tu Hijo
que en los cielos vive y reina.


* Influjo cuasi-físico de la gracia femenina mariana por estar con cuerpo glorificado en su mediación celestial.

** Unión cuasi-hipostática (en la Persona del Verbo) al tener a Jesús en su vientre, Quien estaba unido hipostáticamente (en su Persona, divina) a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.


Virgen de los Dolores
Siete son tus dolores
número perfecto es
plenitud de sufrimiento
asociado al de Él.

Él era circuncidado
y eras tú la que sufrías,
¿para qué derramar la sangre
si concebido fue inmaculado?

Cuando perdiste a tu Hijo
en el Templo al caminar,
tres fueron esos días
hasta poderlo encontrar.

Estaba entre los doctores, Jesús,
sin preocupación consabida,
sus virginales papás lo buscaban
con angustia por su vida.

-“¿Qué tengo Yo con vosotros?”
Pareció decir el Niño.
Si su Padre era Otro
en sus cosas debía estar,
aunque no era esa la edad
para dejar su familia,
y a Nazareth se volvía
con la obediencia debida.

Sin Jesús la vida es nada
muertos los días están
pero si lo buscas, has de encontrarlo,
Resucitado ya está.

En el Camino* a Él le dicen
que su Madre lo buscaba
-“¿Quién es mi Madre, amigos?,
sino quien cumple mi Palabra”.

María fue más feliz
por concebirlo en su mente,
con su fiat ofrecía
al Hijo Eterno su vientre,
y en la Cruz ella entregaba,
al Hijo Eterno de su vientre.

En la calle de la amargura
acompañándolo ibas,
qué mujer se te igualara
en una ocasión tan dura.
Qué dolor el de la Cruz,
torturado a más no poder,
pero de pie te mantenías
a lo largo de ese día
para con Él padecer.

Estaba sobre tu regazo
después de la redención amorosa,
la madre se le asociaba,
compadeciendo dolorosa.

Debemos terminar ahora
este dolor dolorido
esta soledad soledosa
de quien sigue al mismo Hijo.

· El “camino”, para la teología neotestamentaria, principalmente lucana, es la comunidad de los que creen y aman a Jesús.

A Nuestra Señora de la Merced
¿Qué merced tú me darás
para que quede repuesto?
Sacarme has de este encierro
En que estoy depositado
Con angustia, hierros, miedo,
y tristeza del pecado.

Salvar hazme de la angustia
Que aprisiona más que el hierro.
Me salvarás del infierno
En que estoy aquí metido,
Estos miedos, estas dudas,
Estos deleites frustrados,
Que colocan a mi lado
Infiernos no consumados.

Sálvame hoy de mi pena
Señora de la Merced,
Dame tu don y tu gracia
Con que pronto me repondré.

Iré gustoso a comer
el Cuerpo Resucitado
de tu Hijo muy bien Amado,
todo de Gloria es Él.


La Virgen lo alumbra ya
El niño ya está naciendo
¡La Virgen lo alumbra ya!
Entre el asno y el buey
La salvación ya está acá.

José los mira asombrado
Contemplativo él está
Este “kairós”* lo supera
¡La Virgen lo alumbra ya!

Allí vienen los pastores
Los magos se acercan, van;
Los ángeles cantan por siempre:
¡La Virgen lo alumbra ya!

Ésta es la Gran Alegría
Los siglos pasando van,
La Iglesia lo sigue aguardando
¡La Virgen lo alumbra ya!

Es de todos la Fiesta
Entre nosotros Jesús está;
Cantemos fuerte, hermanos:
¡La Virgen lo alumbra ya!

Pobre, sufriente, humilde:
En Nazareth;
Glorioso, Resucitado, Libre:
A Juzgar;
Jesús, te pedimos siempre:
“¡Ven pronto! ¡Maranhatá!”**:
La Virgen lo alumbra ya.


· *kairós: del griego, tiempo especial de Dios, de Salvación; distinto del “cronos”, que es el tiempo sucesivo (de allí “cronología”).
· **Maranhatá: del arameo. Significa “El Señor viene”. Está en I Cor. 16, 22.


San José
Qué silencio silencioso
Qué soledad soledosa,
Qué oración en las alturas
Qué servicio terrenal
Qué cautiverio cautivo
Qué sufrimiento amoroso.

Junto a Jesús y María
Estableciste tu casa
Dulce aroma, tierna hogaza
Y una carpintería,
Donde pasabas tus días
Cumpliendo Su Voluntad
De tener un hijo virginal
A quien educar y amparar.

Nazareth fue en la infancia
El lugar de tu morada
El Ángel se te comunicaba
Para hacerte saber
Adónde has de meter
Al Hijo que se te encomendaba.

Partiste llevando el misterio
Del silencio amoroso de luz
Que María te daba en Jesús
Para tu Paso dichoso
Con el Padre ibas a ser padre
Del Que redimía gozoso.

Resucitado ya estás
Con tu Sagrada Familia
Siendo ejemplo consabido

Que hay que ir a José
Para pronto poder tener
Las maravillas dichosas
De tener por hijo al Hijo
De las Eternas Moradas
Que una vez se encarnaba
Feliz de estar con José.

Ángeles de la guarda

Ángeles de mi lado
Que vais por delante y detrás,
Librarme has de los males
Que propone Satanás.

Sois de inspiración sencilla,
La gracia hais de aventar
Y si se propone algún mal,
Con gusto lo has de sacar.

Guiadnos presurosos al cielo
Virtudes heroicas formad
Conociendo las Escrituras
Y orando a Aquel que nos da
La dicha de ser de acá
Y llamados al más allá.

Cuando todos nos encontremos
En el cielo junto a vosotros
Vestidos habréis de vernos
con cuerpo sutil y glorioso.

Con todos compartiremos
La alegría de encontrarnos
Con Jesús entre los lirios
A todos apacentando.

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