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La actitud ambígua de la Sra. Rydén hacia la Iglesia
(2c) Otra razón que podría explicar la actitud sustancialmente negativa de la Congregación, deriva del hecho que la protagonista parece “volar” por encima de las Iglesias sea griego-ortodoxa que católica.

La Iglesia Ortodoxa

En lo que se refiere a la Iglesia Ortodoxa, citamos por ejemplo la declaración del Metropolita de Glastonbury, su Eminencia Abba Seraphim, que en un memorandum de agosto de 1995 dirigido al clero ortodoxo del Reino Unido, declara:

«Al recibir los sacramentos fuera de la Iglesia Ortodoxa (valiéndose del Decreto Orientalium Ecclesiarum de Vaticano II), la Sra. Ryden no tiene en cuenta la disciplina canónica ortodoxa que lo prohibe. La Sra. Ryden debería solicitar el permiso y la bendición canónicas del correspondiente jerarca ortodoxo con jurisdicción local, antes de dar conferencias públicas, y no actuar por cuenta propia, en particular cuando el jerarca local ha expresado reservas, críticas o incluso su oposición» (cf. www.britishorthodox.org ).

Eso significa que ella no se somete a las reglas de su Iglesia.

Incluso el Comité para las herejías del Sínodo de la Iglesia Ortodoxa griega concluye en el 2001 que Vassula Rydén se ha alejado (o ¿ha sido expulsada?) de la Iglesia griego-ortodoxa, aunque continúe oficialmente haciendo parte de ella». Y ella, después que denunció por difamación al Secretario del Comité para las herejías, el Rev.do Kyria Tsouros, decidió renunciar a la acción judiciaria.

Siempre en conexión con su participación a los sacramentos en las iglesias católicas, es oportuno precisar lo forzado que resulta su recurso a documentos eclesiales (el decreto Orientalium Ecclesiarum del Vaticano II, la enciclica Ut Unum Sint de Juan Pablo II de 1995, el n.1399 del Catecismo de la Iglesia Católica) para justificarla: de hecho esos documentos insisten sobre el carácter del todo excepcional y para nada habitual o normal de dicha participación. Esta orientación ha sido confirmada por el mismo Benedicto XVI en su exhortación apostólica Sacramentum Caritatis del 22 de febrero de 2007.

Por lo cual, la siguiente declaración de la Notificación de 1995 no hace más que repetir la enseñanza consolidada de la Iglesia:

«La señora Rydén participando de forma habitual en los sacramentos de la Iglesia Católica, a pesar de ser greco-ortodoxa, suscita en diversos ambientes de la Iglesia Católica no poco asombro, parece colocarse por encima de cualquier jurisdicción eclesiástica y de toda regla canónica, y crea de hecho un desorden ecuménico que irrita a no pocas autoridades, ministros y fieles de su propia Iglesia, situándose fuera de la disciplina eclesiástica de la misma.»

Declaraciones que, es superfluo decirlo, demuestran hacia la Iglesia ortodoxa un respeto y una sensibilidad que nos gustaría encontrar en la protagonista.

La Iglesia católica

Por lo que atañe a la Iglesia católica, ni las palabras ni el comportamiento de Vassula son tranquilizadores, no obstante el efectivo estímulo en reconocer la primacía del Obispo de Roma.

1. Antes que nada porque ella no se expresa sobre la naturaleza de dicha primacía: «Aunque el mensaje confirma la primacía de Pedro, el Obispo de Roma, reconocida en ambas tradiciones, ortodoxa y católica, no habla de cuestiones de la jurisdicción. Creo que no estoy llamada a hablar sobre esta cuestión y, por lo tanto, me abstengo de hacerlo de todos modos» (carta de respuesta al P.Grech). Nos hemos adelantado nada ya que esta posición es igual a aquella de las Iglesias Ortodoxas, dispuestas a reconocer al Obispo de Roma una primacía no en cuanto a la jurisdicción sino solamente de honor.

2. Luego, es necesario recordar que la Iglesia proyectada por los mensajes es como despojada de su dimensión institucional: «Seréis nutridos directamente por Mí» (29-8-89); «Sí, en verdad, Mi Espíritu de gracia se derramará sobre toda la humanidad y vuestra generación será nutrida directamente por Mí. Seréis instruidos y guiados por Mí, y también Mis santos y Mis ángeles desde lo alto os vendrán al encuentro en cada esquina» (6-12-89; en algunas ediciones lingüísticas, este mensaje aparece con la fecha 4-12-1989). Es como si la autoridad humana fuera superada: «Te he escogido para mostrar al mundo que Yo no tengo necesidad ni de autoridad ni de santidad» (21-2-87). «Toda autoridad vendrá de Mí» (5-2-87) (Y antes, uno se pregunta, ¿de quien provenía la autoridad?). Hasta hace entender que la Iglesia, hasta ahora, no habría estado en las manos de Dios: «Mi viña es cuidada por Mis solas Manos, ahora» (22-8-89)… Los convertidos «serán llamados sacerdotes del Dios viviente, los curas del Amén y, con este clero, reconstruiré mi Iglesia» (29-10-91).

3. Además, la figura del Papa no es para nada presentada como aquel punto de referencia seguro y firme querido por Cristo y típico de la tradición católica. Aquí no hago sólo alusión al mensaje del 18 de abril de 1988, después corregido, en el cual fue dicho: «Pedro, toma Mi Mano, Satanás te ha alejado de la Verdad!». Pienso más bien en todas las veces en las cuales han sido expresadas dudas sobre la lealtad del Papa Juan Pablo II; esta lealtad, se lee entre las líneas, dependerá de su apertura o no a los mensajes de la señora Rydén: «Bienamado, yo el Señor, estoy a tu puerta y llamo, ¿escucharás? ¿Me abrirás?» (27-10-87); «Pedro, sé mi Eco. Nutre a mis corderos, Pedro. No me reniegues otra vez bienamado» (1-12-87). «Devolveré completamente el trono a Pedro…(…) Dile a Pedro estas palabras: Yo el Señor (…) estoy a tu puerta y llamo ¿Me abrirás?» (7-5-88).

4. En fin, los mensajes de entonces hablaban de la muerte inminente del Papa: «Pedro está prisionero e impotente en medio de ellos. […] El final de Pedro está cerca» (26-7-88). Como si no fuera suficiente, circulaban en los ambientes cercanos a nuestro personaje, escritos y rumores sobre la existencia de una conspiración por parte del “entorno” vaticano y de prelados comprometidos con la masonería, cuyo objetivo sería de neutralizar al Papa y a sus colaboradores más cercanos. Habría sido esta conspiración la responsable de haber contrastado la apertura hacia Vassula de Juan Pablo II y del entonces cardenal Ratzinger, ahora Papa, imponiéndoles los documentos eclesiales que le son contrarios. A este propósito, un artículo bastante difundido en los ambientes de La Verdadera Vida en Dios lleva un título muy emblématico: ¿Por qué el Vaticano le tiene miedo a esta mujer? ¿Que revela esta mujer que asusta a ciertos burócratas vaticanos hasta el punto de desafiar al Papa para reducirla al silencio?

La tesis es desarrollada a fuerza de interrogantes: «¿Puede ser que haya algo a propósito del Vaticano en La Verdadera Vida en Dios, a lo cual sea el Papa Juan Pablo II, sea el cardenal Ratzinger desean adherir y apoyar, esperando que otros también lo descubran, pero que no se atreverían ellos mismos a mencionar en público?» Responsables de esta trama, ¿no son los mismos hombres al interior [del Vaticano] que han ocultado los abusos sexuales criminales, inmorales y verdaderamente malvados cometidos sobre personas inocentes en el mundo entero y durante muchos años por miembros de su clero?. Estos hombres actuarían con el engaño y en abierta desobediencia al Papa.
Como ya mencionado, ellos serían los autores de la Notificación de 1995 y del comunicado de prensa de 1996, alos cuales se refiere la siguiente afirmación: «Ya sea por miedo de perder su control sobre la situación, o simplemente para salvar la faz, aquellos detrás de la primera Notificación en contra de Vassula y de La Verdadera Vida en Dios, atacaron de nuevo publicando una segunda Notificación [sic!] para reforzar el valor de la primera», haciendo creer que el mismo cardenal Ratzinger adhería plenamente a ella y la hacía publicar en el Órgano Oficial de la Santa Sede Acta apostolicae Saedis, con su firma y la del Secretario de la Congregación. A propósito de la carta de la Congregación de enero de 2007 [que confirma el juicio doctrinal negativo de la Notificación], se comenta que «el Cardenal Levada no solo se opone a lo que el cardenal Ratzinger ha dicho y hecho en esa situación, sino que el nuevo Prefecto de la Congregación también desafía y contradice a Juan Pablo II».

Como se puede constatar, los autores de esta teoría atribuyen a los conspiradores vaticanos un poder enorme, capaz de amordazar al Papa y al Prefecto, y de inventar o producir documentos oficiales firmados en lugar de ellos. Pero los mismos autores se contradicen cuando atribuyen al cardenal Ratzinger la paternidad de la carta del 2004, considerada por ellos como un reconocimiento en grado de anular la mal afamada Notificación de 1995. En lo que se refiere al cardenal Levada, ellos se olvidan a que punto él es una “criatura” del Papa actual quien, tomando a todos por sorpresa, lo puso personalmente al mando de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Estas teorías, omnipresentes en los ambientes cercanos a la Sra. Rydén y que tratan de “diabolizar” a sus adversarios, no nacen por azar y de la nada, sino que se fundamentan en el comportamiento de la protagonista y en los mensajes de La Verdadera Vida en Dios, y son uno de sus “frutos” más evidentes.

Esa “diabolización” se aplica en primer lugar a cualquier contestación manifestada al interior de las organizaciones TLIG [sigla utilizada en inglés para referirse a La Verdadera Vida en Dios]. En este caso, la protagonista o los sacerdotes instruidos por ella, acusan a los disidentes de pertenecer al “clan de Caín” o de ser instrumentos del “espíritu de Jezabel” relacionado con la idolatría, o del “espíritu de Acab” el cual, según ellos, sería un espíritu de cobardía y de confusión. El remedio prescrito a estos contestatarios arrebatados por Satanás hacia las puertas del infierno, consiste en oraciones de liberación o de sanación durante un año entero a cargo de dos o tres sacerdotes como mínimo.

No se les reserva una suerte más envidiable a los adversarios externos al grupo. La mínima crítica es considerada como «ausencia total de caridad cristiana»; así se refiere el P. O’Carroll, principal teólogo defensor de Vassula con René Laurentin, al P.Mitch Pacwa, jesuita estadounidense a quien se había dirigido la vidente para obtener una evaluación teológica de sus revelaciones y que había expresado un juicio negativo en la revista Catholic Twin Circle de agosto de 1993.
Pero en la mayoría de los casos, la acción de quienes se le oponen es reconducida directamente al demonio, tal vez con la mediación de la masonería. En la fotocopia n.1 leemos que «Satanás se sirve del padre Philip Pavitch [sic] que colaboró con el P. Pacwa» y que es culpable de haber difundido la versión original de los mensajes con todas las modificaciones. También debe señalarse que el P. O’Carrol se sintió con el deber de enviar una carta al Ministro General de los Frailes Menores para que tomara medidas contra el Padre Pavich y lo silenciara.

Una multitudinaria misa de reparación fue celebrada en una iglesia de Milán después de la publicación de una de mis intervenciones públicas en la revista italiana Il Sabato el 24 de octubre de 1992.
El “Sagrado Corazón” se molestó en persona para fulminar a los acusadores de su “secretaria” en un mensaje amenazador del 2 de marzo de 1993: «Mi justicia alcanzará su cima contra estos comerciantes, pues ellos son en verdad los comerciantes que llevaron a Mi Iglesia a la apostasía». La nota n.3 de la Sra. Rydén que acompaña el mensaje indica: «comerciantes: mis acusadores canadienses [...] los perseguidores del Espíritu Santo [...] simbólicamente los chacales que trabajan de noche [...] pueden representar a la segunda bestia del Apocalípsis (Ap 13) que significa la francmasonería de la Igesia [...] el espíritu racionalista apóstata y corrupto».
¿Quiénes son estos “comerciantes” de dimensión apocalíptica y fomentadores de apostasía? ¿Tal vez el padre Signori, que fue profesor en el seminario mayor de Montreal y generoso pastor de una parroquia de esa ciudad? ¿O Marie-France James, autora de obras que desvelan los engaños del esótero-ocultismo, de la Nueva Era y de la masonería, por muchos años colaboradora apreciada del Informateur Catholique, víctima de un auténtico linchamiento periodístico después de sus tomas de posición críticas y sobretodo después de la publicación de su libro Le phénomène Vassula ([El fenómeno Vassula], Nouvelles Editions Latines, Paris 1992)? ¿O la Sra. Daria Klanac, madre de familia, animadora de la comunidad croata de Montreal y responsable de la “Corporation des Messages pour la Paix”, entonces encargada de la difusión de los mensajes de Medjugorje en Canadá, víctima de una campaña de tierra quemada después de sus valientes intervenciones en contra de nuestro personaje? Finalmente, teniendo en cuenta mi nacionalidad y la fecha del mensaje, escrito a penas cinco días después de mi intervención en la emisora italiana Radio María, pienso hacer parte yo también del mal afamado club de los “comerciantes canadienses” fomentadores de apostasía.
Pero obviamente, la víctima es una sola, o sea la Sra. Vassula Rydén, a la cual “Dios” mismo otorga la aureola de profeta martirizada: «¿Ha habido algún profeta que no haya sido perseguido, amenazado o atacado?» (30-6-90). "Jesús" declara incluso: «Si te persiguen, Me persiguen, si se burlan de ti, se burlan de Mí» (13-9-87): «En realidad, tus acusadores son Mis acusadores, tus censores son Mis censores, tus perseguidores son Mis perseguidores» (13-9-89). De hecho, basta poco para merecer el título de perseguidor; basta una objeción: «Así, si alguien presenta una objeción, no se opone a ti, sino a Mí, Yo que te he dado Mi Santo Espíritu de Verdad» (24-10-91).

Todo esto es verdaderamente ridículo, sobretodo si se va a leer en cualquier diccionario la definición de la palabra “persecución”: «tratamiento injusto y cruel infligido con ensañamiento»... Por lo cual no es sin fundamento la irónica respuesta del periodista de Il Sabato a las protestas de un defensor de la protagonista: «Nos cuente, nos explique públicamente: ¿Vassula ha sido encarcelada? ¿Torturada? ¿Exilada? ¿Deportada? ¿Es buscada por los servicios secretos? Las únicas noticias que tenemos nos informan que ella vive tranquilamente en Suiza, es esposa de un funcionario de la FAO, y que sus libros son publicados por importantes editores católicos. Ella gira por el mundo, recibida y venerada como una santa por miembros del clero (incluso obispos) entusiastas y una multitud de apasionados» (A. Socci, in Il Sabato del 5 de diciembre de 1992).

Como jamás trabajaron para ninguna Congregación romana, ninguno de los críticos mencionados previamente puede pertenecer a la terrible “masonería vaticana”. Se puede decir sin temer equivocarse, que la oposición a Vassula se inició con simples religiosos y fieles, o sea desde la base y no del vértice de la Iglesia, y que no esperaron la publicación de la Notificación de 1995 para actuar. ¡El sensus fidelium existe de verdad!
Pero los mensajes insisten en dar a la protagonista adversarios más “nobles” y ubicados en puestos altos: «Mi Iglesia está llena de Caín que por sí solos están sentados en el trono en Mi Santuario» (13-5-89); «Al final de los tiempos el Enemigo se sentará sobre el trono en Mi Santuario» (24-1-91).

Parece que estos enemigos que se encuentran en altos puestos pertenecen a alguna secta satánica o masónica: «Por el poder del dragón, estos ídolos ocupan puestos de alto rango, han condecorado sacerdotes que son de ellos y que celebran en el corazón de Mi Santuario. Y ellos no me adoran, fingen hacerlo. Salen vestidos de grandes sacerdotes, adorando y sirviendo la bestia misma» (agosto 1990); en una nota, la vidente comenta: «Poder obtenido por la potencia de Misas negras; Aquí Jesús se dirige al falso Profeta disfrazado de ángel (Ap 13,11; 16,13)».

Sobre todos ellos emerge un personaje particularmente importante al interior de la Iglesia: «O Caín! Te has disfrazado como un alto Sacerdote. Te has revestido con mis túnicas de oro y de plata para esconder tus vestiduras obscuras que te ha dado la Bestia negra. […] El engañará a muchos y la gente será cegada, cegada por causa de los vestidos del impostor. […] Con su glorioso disfraz él llevará a una Gran Apostasía en toda mi Iglesia, traerá desolación, cada cosa será camuflada con milagros, grandiosos portentos y señales en el cielo» (30-1-89).

Que no se trata tampoco de un lenguaje simbólico, lo deducimos directamente de los mensajes: «Ahora aquel rebelde con sus secuaces prospera escondido bajo los vestidos del Gran Sacerdote, disimulado bajo el aspecto de un cordero, disfrazado bajo la apariencia de la verdad, para poder engañar a una multitud y conducir a todos a la muerte. Yo no estoy hablando en parábola, sino con palabras claras. Los tiempos han llegado, los tiempos preanunciados por la Escritura, en los cuales Mis enemigos darán de Mí una imagen que no es la mía y que no soy Yo» (12-9-90). Y entonces, ¿Quién es ese rebelde disfrazado de Alto Sacerdote? Sin duda se trata de un Obispo, porque dice que «ha sido ordenado sacerdote y ha ordenado a otros sacerdotes» (agosto 1990).

En una entrevista publicada en Il Segno del Soprannaturale de noviembre de 1994 a p.32, el periodista, un cierto Dante Scolari, declaraba: «Vassula nos hace entender que el mundo está gobernado ya por la masonería la cual ha tejido fuertes enlaces aún con muchas altas personalidades de la Iglesia. Yo le digo que, por aquello que he escuchado en un ambiente de oración enlazado con un vidente que conozco, en el Vaticano habría ya unos treinta Cardenales inscriptos en la masonería. “Oh non, bien plus!” (“no, muchos más”) es su respuesta sosegada pero decidida».

En la misma revista de enero de 1995 llega la desmentida que la misma señora Rydén ha querido publicar. Después de atribuir la equivocación al hecho que «tanto yo como mis interlocutores nos expresábamos en una lengua extranjera», afirma, entre otras cosas, que «el Señor no me ha nunca proporcionado números ni nombres, a propósito de la grave situación en la cual se encuentra la Iglesia actual. Por ello no puedo haber hablado de “bien plus” de treinta cardenales inscriptos en la masonería, mucho menos el Señor me ha dado datos aptos a identificar “las altas personalidades de la Iglesia” enlazadas con la masonería, ni me ha nunca especificado si tales personalidades trabajan en el Vaticano o en otro lugar».

Esta desmentida, por otra parte parcial en cuanto no atañe a todos los contenidos de la entrevista, no es atendible. Ante nada porque el problema lingüístico no existía, ya que tanto la señora Rydén – desde hace años residente en la Suiza Romanda – como Scolari en su larguísima permanencia en Lausanne– conocen perfectamente el francés (lengua usada durante la conversación). Y sobre todo porque ciertas afirmaciones (“el Señor no me ha proporcionado nunca …nombres,… datos aptos a identificar las altas personalidades de la Iglesia aliadas con la masonería”) están en abierta contradicción con la nota número 3 (número 5 en algunas ediciones de los mensajes) del mensaje apenas citado del 5-29 de agosto de 1990 en el cual se lee textualmente: «Dios me dio sus nombres». Aunque si aquí la protagonista no usa abiertamente el término “cardenales” es obvio que se refiere a ellos, tratándose de “Altos Sacerdotes”, “sentados en trono” y que ocupan “puestos en alto”, y así lo entienden sus secuaces. A este punto, se vuelve imposible refrenar la espontánea reacción de la mente que pasa sospechosamente en reseña la lista de los cardenales…

Siempre en la ya citada entrevista, aprendemos que «a la muerte o desaparición de este Papa, el Anticristo comenzará a reinar». A casi trece años de distancia de tales profecías alguno podría sentirse obligado a preguntarse si el Anticristo no sea el mismo Papa Ratzinger…
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