Menu




Autor: | Editorial:



Conclusión
Los casos de personas que presumen hablar con Dios, Jesús o la Virgen se cuentan por miles sobre la faz de la tierra, aunque pocos logran alcanzar la notoriedad mundial de Vassula Rydén. Pero se debe precisar que esta notoriedad no puede constituir, por sí sola, un criterio de autenticidad divina.
A ese éxito han visiblemente contribuido, más que los contenidos de los mensajes de La Verdadera Vida en Dios (comunes a otras revelaciones análogas y poco conocidas), las insólitas modalidades de la transmisión de los mensajes. Aquí no estamos solamente de frente a lo maravilloso o extraordinario de las locuciones y visiones, sino sobretodo ante un fenómeno paranormal (médium), con una mano que se mueve sola, fenómeno al cual se quiso - con superficialidad desde mi punto vista - conferir un estatus sobrenatural (“hierático”, “santo”, etc.)

Agreguemos a estos elementos una oportuna constatación de Marie-France James: «Siguiendo los pasos del movimiento de la Nueva Era, el fenómeno Vassula mira a actualizar la herejía/utopía de un ‘Tercer Reino’ o ‘Reino del Espíritu’; una visión del futuro, un apogeo impreciso y engañoso del proceso histórico, pero en grado de galvanizar las multitudes y la imaginación colectiva. Esta argumentación no es reciente pues ya en el siglo II esa idea se había desarrollado a través de la herejía montanista. A partir del siglo XII, la germinación de esta cizaña empezó a tomar fuerza nuevamente bajo el impulso de Joaquín de Fiore» (Le Phénomène Vassula, p.84).

Pero sin duda, y ello debemos repetirlo suficientemente, lo más determinante del apogeo del fenómeno fue el apoyo explícito dado a dicho fenómeno por algunos grandes teólogos de fama internacional, entre los cuales se distingue René Laurentin.
En lo que concierne al argumento de los “frutos”, no hay por que dejarse impresionar: basta pensar como los Testigos de Jehová han desarrollado ese mismo argumento a su favor, refiriéndose a todas las personas que efectivamente han cambiado de vida siguiendo sus enseñanzas.

Un discernimiento válido requiere un conjunto de elementos necesariamente positivos: la conformidad con la doctrina y las costumbres enseñadas por la Iglesia, la credibilidad de la vidente (precedentes, sinceridad, desinterés, humildad y sumisión a la autoridad eclesial, salud física y equilibrio mental, sobriedad, transparencia y claridad en la exposición de los hechos o de los mensajes, profundidad, coherencia, etc.), el cumplimiento de las profecías y las señales que acompañan las revelaciones (sanaciones físicas, psíquicas y espirituales, etc.).

Espero que las páginas precedentes hayan sido suficientes para documentar en el fenómeno Vassula Ryden la ausencia de muchos de estos elementos positivos.
Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!