Autor: | Editorial:
Los errores teológicos
(2e) La otra razón por la cual la Iglesia no admite los mensajes de La Verdadera Vida en Dios es sin duda el contenido de los mensajes.
Banalidades y zalamerías
Además del susodicho Vassula-centrismo de los mensajes, no pienso que sea insignificante su tenor banal y a veces próximo al romance rosa y a la zalamería. A propósito de banalidad:
«Improvisamente he visto, con los ojos del alma, al Señor sentado a la mesa conmigo que me miraba comer:
- ¿Está rico?
- Sí, Señor. Te agradezco, Señor» (25-5-88).
Hay episodios en los cuales la vidente demuestra incluso aburrirse o que está pensando en los quehaceres domésticos mientras Jesús está visiblemente en su presencia:
« ¡Jesús, creo que tengo que irme!
_ ¿A dónde?
_ ¡Abajo, para controlar el horno que está prendido!» (16-5-87).
Jesús le dice: «La hora es un rival para Mí, cuando miras el reloj mientras que estoy en tu compañía. (Lo había ofendido porque había mirado el reloj)» (25-5-87); «En ese momento yo me distraje, y Jesús se interrumpió diciéndome: Flor, domina tu apatía» (1-6-89 ó 3-6-89 según las ediciones); «De improviso me acordé de los quehaceres de la casa» (8-7-89); (¡durante un diálogo con Jesús!).
Y a propósito de zalamerías:
-«Jesús le dice: ¿Sabes tú a que punto te amo?
-Sí, lo sé, Jesús.
-Entonces, ¿Por qué rechazas Mi Beso? [ ] ¿No te he dicho ya que tú no me debes rehusar nada? ¿Qué me respondes?
-Que no te rehusaré nada nunca.
-Sí es así. ¿Por qué rechazas Mi Beso Vassula?, no me rehúses nunca lo que te pido. Si te pido una cosa es por Amor. ¡Permíteme besarte, permíteme que lo haga! Ven hacia Mí y siente Mi Beso, un Beso divino sobre la frente. ¿Estás lista?
Jesús me besó en la frente, dejándome completamente ¿Cómo podría decir? Me dejó un extraordinario sentimiento de paz en el alma. Mi respiración parecía atravesar mis pulmones e invadir enteramente mi cuerpo, dándome la impresión de ser aire puro» (19-3-87).
O en otro lugar:
«-Y a Ti se te forman hoyuelos cuando sonríes
- Te amo
- Señor, te amo» (12-10-87).
Los errores doctrinales
Siempre a propósito del contenido de los mensajes, reaparece más relevante el obstáculo de los errores doctrinales, abiertamente mencionados en la Notificación. Por motivos de espacio, no intento detenerme mucho sobre la cuestión, ya casi superflua después de todo lo que ha sido dicho. Además resultaría imposible aventurarse en el terreno siempre resbaladizo e intrincado no de los textos de los mensajes en si mismos sino de su interpretación: en la carta de respuesta a las preguntas de P.Grech, la señora Rydén se protege atrincherándose detrás del estilo de la «lengua poética y mística», el «lenguaje simbólico por imágenes, como también poético», declarando en consecuencia su intención «de esclarecer e iluminar ciertas expresiones que podrían parecer poco claras por estar escritas en un estilo poético o simbólico»; por ello no debe ser tomado al pié de la letra. Ella asegura que «gradualmente, toda la terminología no oficial, se fue precisando con el tiempo de modo que si alguien pudo tener alguna confusión se aclaró más tarde».
No sé hasta que punto estas palabras y aclaraciones logren efectivamente convencer a la Congregación de modificar los juicios negativos expresados en la Notificación del 1995.
A título de ejemplo señalamos el milenarismo mencionado en está última. La vidente niega la presencia de tales errores en sus mensajes, apelándo todavía al estilo simbólico y poético, pidiendo que sean sometidos a una interpretación espiritual y no temporal: sí, habrá un Nuevo Pentecostés (como dice Juan XXIII) o algo de parecido al triunfo del Corazón Inmaculado de María, pero todo esto sucederá a nivel personal e interior. Asegura la mensajera que no tiene nada que ver con el milenarismo, herejía condenada desde el inicio de la era cristiana, porque orientaba hacia el advenimiento de un reino de bienestar y de paz universales, una suerte de paraíso terrestre, incluso tal vez precedido o acompañado de una venida intermedia y gloriosa de Jesucristo sobre la Tierra, y esto antes del fin del mundo.
En realidad los mensajes parecen ir mucho más allá: «Ha venido la hora de escoger y de extirpar a todos aquéllos que no son Míos: de separar de aquellos que Me han reconocido, todos los que no han querido someterse a Mi ley; de separar a todos aquellos que han acogido Mi Santo Espíritu [ ] de todos aquellos que se han rebelado en su apostasía contra Mí; de separar, de aquellos que han sido marcados sobre la frente con el sello del cordero, todos aquellos que llevan el nombre de la bestia o el número 666» (20-7-92). Esta separación de la cizaña y del buen grano, que Jesús mismo no situaba aquí sobre la tierra antes del fin del mundo, será seguida, según Vassula, de un trastorno cósmico e introducirá a la humanidad en un reino de paz universal: «Una paz universal se acerca, la paz está a punto de nacer» (24-12-89). El mal desaparecerá «Cuando Mi Día venga, retiraré todo el mal y lo pondré bajo llave. Yo, el Señor del Amor, haré que esta Nueva Tierra germine con las semillas del Amor [ ] El Amor reinará en todos los corazones y la Virtud será llevada como una corona por todo Mi pueblo de Mi Nueva Tierra» (10-11-88).
No me parece que estas descripciones sean una simple representación simbólica del futuro reino de los cielos ya que los acontecimientos profetizados no se refieren al fin del mundo sino más bien al fin de un mundo, del mundo actual de pecado y muerte: «Estas señales deben ser observadas, y son las señales del final de los tiempos; no son las señales del fin del mundo, sino las señales del fin de una era» (31-1-90). En una conferencia pronunciada a Ottawa el 9 de julio de 1994, la protagonista habló del «fin de estos tiempos obscuros».
Es necesario señalar que la interpretación terrena, y por ello para nada simbólica, no tiene nada de extraño ya que se encuentra tal como es, por ejemplo, en los defensores y frecuentadores más ilustres de Vassula Rydén. Hago referencia a dos autores de libros que llevan títulos muy emblemáticos y plenos de citaciones de mensajes; me refiero al ya difunto Mons. Aldo Gregori autor de La venida intermedia de Jesús y a Paul Bouchard (Director de LInformateur catholique de Montreal), y autor del libro: El Reino de Dios sobre la tierra: ¿Utopia o realidad?, que fueron determinantes en el lanzamiento de la protagonista
Si la Señora Rydén ha sido mal comprendida por sus más cercanos defensores y colaboradores, entonces ¿Cómo pueden evitar la trampa del milenarismo los simples lectores de La Verdadera Vida en Dios?
En pocas palabras, debemos concluir que los mensajes presentan contenidos por lo menos ambiguos. Teniendo en cuenta que es la misma Revelación (el Nuevo Testamento), quien se encarga de explicar en términos celestiales los textos ambiguos que tiene el Antiguo Testamento sobre un reino terreno de paz y de bienestar universal. Aquí en vez de eso, es necesario recurrir a explicaciones o afirmaciones teológicas que no emergen absolutamente de los mensajes en si mismos.
Banalidades y zalamerías
Además del susodicho Vassula-centrismo de los mensajes, no pienso que sea insignificante su tenor banal y a veces próximo al romance rosa y a la zalamería. A propósito de banalidad:
«Improvisamente he visto, con los ojos del alma, al Señor sentado a la mesa conmigo que me miraba comer:
- ¿Está rico?
- Sí, Señor. Te agradezco, Señor» (25-5-88).
Hay episodios en los cuales la vidente demuestra incluso aburrirse o que está pensando en los quehaceres domésticos mientras Jesús está visiblemente en su presencia:
« ¡Jesús, creo que tengo que irme!
_ ¿A dónde?
_ ¡Abajo, para controlar el horno que está prendido!» (16-5-87).
Jesús le dice: «La hora es un rival para Mí, cuando miras el reloj mientras que estoy en tu compañía. (Lo había ofendido porque había mirado el reloj)» (25-5-87); «En ese momento yo me distraje, y Jesús se interrumpió diciéndome: Flor, domina tu apatía» (1-6-89 ó 3-6-89 según las ediciones); «De improviso me acordé de los quehaceres de la casa» (8-7-89); (¡durante un diálogo con Jesús!).
Y a propósito de zalamerías:
-«Jesús le dice: ¿Sabes tú a que punto te amo?
-Sí, lo sé, Jesús.
-Entonces, ¿Por qué rechazas Mi Beso? [ ] ¿No te he dicho ya que tú no me debes rehusar nada? ¿Qué me respondes?
-Que no te rehusaré nada nunca.
-Sí es así. ¿Por qué rechazas Mi Beso Vassula?, no me rehúses nunca lo que te pido. Si te pido una cosa es por Amor. ¡Permíteme besarte, permíteme que lo haga! Ven hacia Mí y siente Mi Beso, un Beso divino sobre la frente. ¿Estás lista?
Jesús me besó en la frente, dejándome completamente ¿Cómo podría decir? Me dejó un extraordinario sentimiento de paz en el alma. Mi respiración parecía atravesar mis pulmones e invadir enteramente mi cuerpo, dándome la impresión de ser aire puro» (19-3-87).
O en otro lugar:
«-Y a Ti se te forman hoyuelos cuando sonríes
- Te amo
- Señor, te amo» (12-10-87).
Los errores doctrinales
Siempre a propósito del contenido de los mensajes, reaparece más relevante el obstáculo de los errores doctrinales, abiertamente mencionados en la Notificación. Por motivos de espacio, no intento detenerme mucho sobre la cuestión, ya casi superflua después de todo lo que ha sido dicho. Además resultaría imposible aventurarse en el terreno siempre resbaladizo e intrincado no de los textos de los mensajes en si mismos sino de su interpretación: en la carta de respuesta a las preguntas de P.Grech, la señora Rydén se protege atrincherándose detrás del estilo de la «lengua poética y mística», el «lenguaje simbólico por imágenes, como también poético», declarando en consecuencia su intención «de esclarecer e iluminar ciertas expresiones que podrían parecer poco claras por estar escritas en un estilo poético o simbólico»; por ello no debe ser tomado al pié de la letra. Ella asegura que «gradualmente, toda la terminología no oficial, se fue precisando con el tiempo de modo que si alguien pudo tener alguna confusión se aclaró más tarde».
No sé hasta que punto estas palabras y aclaraciones logren efectivamente convencer a la Congregación de modificar los juicios negativos expresados en la Notificación del 1995.
A título de ejemplo señalamos el milenarismo mencionado en está última. La vidente niega la presencia de tales errores en sus mensajes, apelándo todavía al estilo simbólico y poético, pidiendo que sean sometidos a una interpretación espiritual y no temporal: sí, habrá un Nuevo Pentecostés (como dice Juan XXIII) o algo de parecido al triunfo del Corazón Inmaculado de María, pero todo esto sucederá a nivel personal e interior. Asegura la mensajera que no tiene nada que ver con el milenarismo, herejía condenada desde el inicio de la era cristiana, porque orientaba hacia el advenimiento de un reino de bienestar y de paz universales, una suerte de paraíso terrestre, incluso tal vez precedido o acompañado de una venida intermedia y gloriosa de Jesucristo sobre la Tierra, y esto antes del fin del mundo.
En realidad los mensajes parecen ir mucho más allá: «Ha venido la hora de escoger y de extirpar a todos aquéllos que no son Míos: de separar de aquellos que Me han reconocido, todos los que no han querido someterse a Mi ley; de separar a todos aquellos que han acogido Mi Santo Espíritu [ ] de todos aquellos que se han rebelado en su apostasía contra Mí; de separar, de aquellos que han sido marcados sobre la frente con el sello del cordero, todos aquellos que llevan el nombre de la bestia o el número 666» (20-7-92). Esta separación de la cizaña y del buen grano, que Jesús mismo no situaba aquí sobre la tierra antes del fin del mundo, será seguida, según Vassula, de un trastorno cósmico e introducirá a la humanidad en un reino de paz universal: «Una paz universal se acerca, la paz está a punto de nacer» (24-12-89). El mal desaparecerá «Cuando Mi Día venga, retiraré todo el mal y lo pondré bajo llave. Yo, el Señor del Amor, haré que esta Nueva Tierra germine con las semillas del Amor [ ] El Amor reinará en todos los corazones y la Virtud será llevada como una corona por todo Mi pueblo de Mi Nueva Tierra» (10-11-88).
No me parece que estas descripciones sean una simple representación simbólica del futuro reino de los cielos ya que los acontecimientos profetizados no se refieren al fin del mundo sino más bien al fin de un mundo, del mundo actual de pecado y muerte: «Estas señales deben ser observadas, y son las señales del final de los tiempos; no son las señales del fin del mundo, sino las señales del fin de una era» (31-1-90). En una conferencia pronunciada a Ottawa el 9 de julio de 1994, la protagonista habló del «fin de estos tiempos obscuros».
Es necesario señalar que la interpretación terrena, y por ello para nada simbólica, no tiene nada de extraño ya que se encuentra tal como es, por ejemplo, en los defensores y frecuentadores más ilustres de Vassula Rydén. Hago referencia a dos autores de libros que llevan títulos muy emblemáticos y plenos de citaciones de mensajes; me refiero al ya difunto Mons. Aldo Gregori autor de La venida intermedia de Jesús y a Paul Bouchard (Director de LInformateur catholique de Montreal), y autor del libro: El Reino de Dios sobre la tierra: ¿Utopia o realidad?, que fueron determinantes en el lanzamiento de la protagonista
Si la Señora Rydén ha sido mal comprendida por sus más cercanos defensores y colaboradores, entonces ¿Cómo pueden evitar la trampa del milenarismo los simples lectores de La Verdadera Vida en Dios?
En pocas palabras, debemos concluir que los mensajes presentan contenidos por lo menos ambiguos. Teniendo en cuenta que es la misma Revelación (el Nuevo Testamento), quien se encarga de explicar en términos celestiales los textos ambiguos que tiene el Antiguo Testamento sobre un reino terreno de paz y de bienestar universal. Aquí en vez de eso, es necesario recurrir a explicaciones o afirmaciones teológicas que no emergen absolutamente de los mensajes en si mismos.


