Autor: . | Fuente: ForumLibertas La espiritualidad es un fenómeno “dinámico” en el que intervienen diversas partes del cerebro
Los expertos llevan tiempo tratando de averiguar si el cerebro humano cuenta con un “punto de Dios”, un área específica de la espiritualidad, pero las últimas investigaciones apuntan a un fenómeno complejo que implica a múltiples áreas del cerebro
La espiritualidad es un fenómeno “dinámico” en el que intervienen diversas partes del cerebro
En los últimos años, diversos neurólogos han tratado de darle
una explicación cerebral al fenómeno de la espiritualidad humana. De
hecho, la neurología ha llegado a desarrollar una rama específica
de investigación, la neuroteología o neurociencia espiritual, que se encarga
de estudiar las actividades neuronales relacionadas con experiencias subjetivas de
espiritualidad.
Algunos de los hallazgos realizados en este sentido han
sido los siguientes: En 2010, una investigación realizada por científicos
del Institute of Neurology de Londres reveló que existía una
relación entre el lóbulo temporal derecho y la religiosidad.
Por
otro lado, un estudio de investigadores de la Universidad de
Udine, en Italia, ha vinculado las zonas parietales posteriores del
cerebro con la noción de “autotrascendencia”, concepto que se usa
para evaluar el comportamiento espiritual de cada individuo; y una
investigación llevada a cabo por especialistas del National Institute on
Aging (NIA), de Estados Unidos, ha establecido una asociación entre
la religiosidad y el volumen del gyrus temporal medio de
nuestro cerebro.
De este modo, los expertos llevan tiempo tratando
de averiguar si el cerebro humano cuenta con un “God
spot” o “punto de Dios”, un área cerebral específica responsable
de la espiritualidad de nuestra especie.
Espiritualidad en el lóbulo
parietal derecho
Una de las últimas investigaciones al respecto ha
sido la realizada por un neurólogo de la Universidad de
Missouri (MU), en Estados Unidos, el profesor de psicología de
la School of Health Professions de dicha Universidad, Brick Johnstone.
En un comunicado de la MU, se explica que Johnstone
se basó para su investigación en un estudio previo en
el que se había vinculado la trascendencia espiritual con una
reducción del funcionamiento del lóbulo parietal derecho del cerebro.
Partiendo
de este estudio, el científico evaluó las características espirituales de
20 personas que padecían lesiones cerebrales traumáticas en su lóbulo
parietal derecho, que es una región del cerebro situada unos
pocos centímetros por encima del oído derecho.
Estas características espirituales
fueron, entre otras, el nivel de creencia de los voluntarios
en la existencia de un poder supremo o el grado
de fe de los participantes en que sus vidas formaban
parte de un plan divino.
El científico descubrió así que
los voluntarios con lesiones más graves en esta región cerebral
mostraron un sentimiento mayor de cercanía a un poder supremo.
Diversas partes del cerebro implicadas
Por otro lado, Johnstone evaluó
la frecuencia de las prácticas religiosas de los participantes en
el estudio, esto es, con qué periodicidad asistían a oficios
religiosos o escuchaban programas religiosos; y al mismo tiempo midió
la actividad de sus lóbulos frontales.
De este modo, encontró
una relación entre la actividad reducida en estas áreas del
cerebro y una participación aumentada en prácticas religiosas. Es decir,
que el científico determinó diversos aspectos del fenómeno espiritual vinculados
a una actividad reducida del lóbulo frontal.
A raíz de
estos resultados, Johnstone señala: “Hemos descubierto una base neuropsicológica de
la espiritualidad”. Pero, teniendo en cuenta los resultados de otros
estudios, el científico añade que dicha base “no estaría aislada
en una sola área específica del cerebro”.
Johnstone cree que
la espiritualidad sería, por tanto, un fenómeno “dinámico, que emplea
a muchas partes cerebrales. Ciertas áreas del cerebro juegan papeles
más importantes, pero todas trabajan juntas para propiciar las experiencias
espirituales individuales”.
Por tanto, según el científico, el “punto de
Dios” no existiría, si no que la espiritualidad sería un
fenómeno complejo, que implica a múltiples áreas del cerebro, relacionadas
además con muchos aspectos de las experiencias espirituales.
Relación entre
la espiritualidad y el “yo”
Por otra parte, Johnstone explica
sobre sus hallazgos: “Los especialistas en neuropsicología han demostrado varias
veces que los daños en la parte derecha del cerebro
reducen la atención personal en el yo. El hecho de
que nuestra investigación haya demostrado que la gente con estas
lesiones es más espiritual, sugiere que las experiencias espirituales estarían
asociadas con una reducción de la atención en el sí
mismo. Esto es coherente con muchos textos religiosos, que señalan
que los individuos deben concentrarse en el bienestar de otros
más que en el propio”.
También sería coherente con los
resultados de estudios previos, realizados con monjes budistas y franciscanos
con una función cerebral corriente, que revelaron que las personas
que aprenden a minimizar el funcionamiento de la parte derecha
de sus cerebros incrementan sus conexiones espirituales durante la meditación
y la oración.
En general, se sabe que el lado
derecho del cerebro está relacionado con la auto-orientación, mientras que
la parte izquierda está asociada con la manera en que
cada individuo se relaciona con otros. Los resultados del presente
estudio han aparecido en la publicación especializada International Journal of
the Psychology of Religion.
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