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| Glosario de términos de la Nueva Era - New Age |
20 septiembre 2003
Una de las características más típicas
de la Nueva Era es su sincretismo que lleva a
una transformación del lenguaje común filosófico y religioso. Para orientar
a los católicos que puedan sentirse confundidos por estos términos,
«Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana
sobre la Nueva Era» ofrece al final este glosario.
Androginia:
no es hermafroditismo, es decir, la presencia de características
físicas de los dos sexos en una persona, sino una
conciencia de la presencia de los elementos masculinos y femeninos
en cada persona. Se describe como un estado equilibrado de
armonía interior del animus y el anima. En la Nueva
Era, es un estado resultante de una nueva conciencia de
este modo doble de ser y existir característico de todo
hombre y de toda mujer. Cuanto más se difunda, más
ayudará a transformar la conducta interpersonal.
Antroposofía:
doctrina teosófica popularizada originalmente por el croata Rudolf Steiner(1861-1925),
que abandonó la Sociedad Teosófica después de ser el dirigente
de su rama alemana desde 1902 hasta 1913. Es una
doctrina esotérica que tiene por objeto iniciar a las personas
en el « conocimiento objetivo » en la esfera divino-espiritual.
Steiner estaba convencido de que ésta le había ayudado a
explorar las leyes de la evolución del cosmos y de
la humanidad. Cada ser físico tiene un ser espiritual correspondiente,
y la vida terrena está influida por las energías astrales
y las esencias espirituales. Se dice que la Crónica Akasha
es una « memoria cósmica » accesible a los iniciados.
Chamanismo:
prácticas y creencias vinculadas a la comunicación con
los espíritus de la naturaleza y con los espíritus de
los muertos mediante la posesión ritual del chamán (por parte
de los espíritus), a los que éste sirve de médium.
El atractivo de estas prácticas en los círculos de la
Nueva Era se debe a que ponen el acento en
la armonía con las fuerzas de la naturaleza y en
la sanación. A ello se añade también una imagen «
romántica » de las religiones indígenas y de su cercanía
a la tierra y a la naturaleza.
Channeling
(canalización): los mediums psíquicos sostienen que actúan como
canales de información de otros yoes, normalmente entidades incorpóreas que
viven en otro plano. Pone en relación a seres tan
diversos como maestros excelsos, ángeles, dioses, entidades colectivas, espíritus de
la naturaleza y el Yo Superior.
Conciencia planetaria:
esta cosmovisión se desarrolló en los años 1980 para
promover el sentimiento de lealtad a la comunidad humana en
lugar de a las naciones, tribus u otros grupos tradicionales.
Puede considerarse heredera de movimientos de comienzos del siglo XX
que promovían un gobierno mundial. La conciencia de la unidad
de la humanidad encaja perfectamente con la hipótesis Gaia.
Cristales: se considera que vibran con frecuencias
particulares. De aquí que sean útiles para la autotransformación. Se
utilizan en varias terapias, así como en la meditación, visualización,
el « viaje astral » o como amuletos de la
suerte. Vistos desde el exterior, no tienen poder intrínseco, sino
que son sencillamente bellos.
Cristo: en la
Nueva Era, la figura histórica de Jesús no es más
que una encarnación de una idea, una energía o un
conjunto de vibraciones. Para Alice Bailey, hace falta una gran
jornada de súplica, en la que todos los creyentes logren
crear una concentración de energía espiritual tal que se produzca
una nueva encarnación que revelará a los hombres el modo
de salvarse... Para muchos, Jesús no es más que un
maestro espiritual que, como Buda, Moisés y Mahoma, u otros,
ha sido penetrado por el Cristo cósmico. Al Cristo cósmico
también se le conoce como la energía crística presente en
cada ser y en el ser total. Los individuos necesitan
ser iniciados gradualmente en la conciencia de las características crísticas
que tienen. Cristo representa –para la Nueva Era– el estado
más elevado de perfección del yo.
Eneagrama:
(del griego ennéa = nueve + gramma = signo) el
nombre designa un diagrama compuesto por un círculo con nueve
puntos en su circunferencia, unidos entre sí por un triángulo
y un hexágono circunscritos. Originariamente se utilizó para la adivinación,
pero recientemente se ha popularizado como símbolo de un sistema
de tipología de la personalidad que consta de nueve tipos
caracterológicos básicos. Se hizo popular tras la publicación del libro
The Enneagram de Helen Palmer, pero la autora reconoce su
deuda con el médico y pensador esotérico ruso G. I.
Gurdjieff, el psicólogo chileno Claudio Naranjo, y el autor Óscar
Icazo, fundador de Arica. El origen del eneagrama permanece envuelto
en el misterio, si bien algunos sostienen que procede de
la mística sufí.
Era de Acuario:
cada era astrológica, de unos 2146 años, recibe el nombre
de uno de los signos del zodiaco, pero los «
días grandes » siguen un orden inverso, de modo que
la actual Era de Piscis está a punto de acabar
y se instaurará la Era de Acuario. Cada Era tiene
sus propias energías cósmicas. La energía de Piscis ha hecho
de ella una era de guerras y conflictos. Pero Acuario
está destinada a ser una era de armonía, justicia, paz,
unidad, etc. En este sentido, la Nueva Era acepta el
carácter inevitable de la historia. Algunos ven en la era
de Aries la época de la religión judía, en Piscis
la del cristianismo y en Acuario la era de una
religión universal.
Esoterismo (del griego esotéros =
lo que hay en el interior): designa generalmente un conjunto
de conocimientos antiguos y ocultos accesible sólo a grupos de
iniciados, que se describen a sí mismos como guardianes de
las verdades ocultas a la mayoría de la humanidad. El
proceso de iniciación conduce desde un conocimiento de la realidad
meramente externo, superficial, hasta la verdad interior y, mediante ese
proceso, despierta la conciencia a un nivel más profundo. Las
personas son invitadas a emprender este « viaje interior »
para descubrir la « chispa divina » que hay dentro
de ellas. En este contexto, la salvación coincide con el
descubrimiento del yo.
Espiritismo: si bien siempre
ha habido intentos de establecer contacto con los espíritus de
los muertos, se considera que el espiritismo del siglo XIX
es una de las corrientes que desembocan en la Nueva
Era. Se desarrolló en el ambiente de las ideas de
Swedenborg y Mesmer, y llegó a convertirse en una nueva
religión. Madame Blavatsky era una médium, por lo que el
espiritismo ejerció gran influjo en la Sociedad Teosófica, aunque en
este caso el acento recaía en el contacto con entidades
del pasado remoto más que con personas que habían muerto
recientemente. Allan Kardec influyó en la difusión del espiritismo en
las religiones afro-brasileñas. En algunos nuevos movimientos religiosos de Japón
se dan también elementos espiritistas.
Evolución:
en la Nueva Era va mucho más allá de la
evolución de los seres hacia formas de vida superiores. El
modelo físico se proyecta sobre el ámbito espiritual, de modo
que una fuerza inmanente del interior de los seres humanos
los impulsa hacia formas superiores de vida espiritual. Se dice
que los seres humanos no tienen control sobre esta fuerza,
pero sus buenas o malas acciones pueden acelerar o retrasar
el proceso. Se piensa que la creación entera, incluyendo la
humanidad, avanza inexorablemente hacia una fusión con lo divino. La
reencarnación, naturalmente, ocupa un lugar importante en esta visión de
una evolución espiritual progresiva que, según se dice, comienza antes
del nacimiento y continúa después de la muerte.
Expansión de la conciencia: si el cosmos se concibe
como una cadena continua de ser, todos los niveles de
la existencia –minerales, vegetales, animales, humanos, seres cósmicos y divinos–
son interdependientes. Se dice que los seres humanos se hacen
conscientes de su puesto en esta visión holística de la
realidad global expandiendo su conciencia más allá de sus límites
normales. La Nueva Era ofrece una enorme variedad de técnicas
para ayudar a la gente a alcanzar un nivel de
percepción de la realidad más elevado, una manera de superar
la separación entre los sujetos y entre los objetos en
el proceso cognoscitivo, concluyendo en una fusión total de lo
que la conciencia normal, inferior, ve como realidades separadas o
distintas.
Feng-shui: forma de geomancia, en
este caso un método oculto chino de descifrar la presencia
escondida de corrientes positivas y negativas en los edificios y
otros lugares, basada en el conocimiento de las fuerzas terráqueas
y atmosféricas. «Lo mismo que en el cuerpo humano o
el cosmos, en cada lugar se atraviesan influjos cuyo equilibrio
correcto es fuente de salud y de vida».
Gnosis: en sentido amplio, una forma de conocimiento
no intelectual, sino visionaria o mística, que se cree revelada
y capaz de unir al ser humano con el misterio
divino. En los primeros siglos del cristianismo, los Padres de
la Iglesia lucharon contra el gnosticismo, por cuanto se oponía
a la fe.
Algunos ven un renacer de las ideas
gnósticas en gran parte del pensamiento de la Nueva Era,
algunos de cuyos autores de hecho citan el gnosticismo primitivo.
Sin embargo, la acentuación del monismo e incluso del panteísmo
o panenteísmo típica de la Nueva Era lleva a algunos
a utilizar el término neo-gnosticismo para distinguir la gnosis de
la Nueva Era del gnosticismo antiguo.
Gran Hermandad
Blanca: Madame Blavatsky afirmaba mantener contactos con los mahatmas
o maestros, seres excelsos que, conjuntamente, constituyen la Gran Hermandad
Blanca. Según ella, eran éstos quienes dirigían la evolución de
la raza humana y orientaban la labor de la Sociedad
Teosófica.
Hermetismo: prácticas y especulaciones filosóficas y
religiosas vinculadas a los escritos del Corpus Hermeticum y a
los textos alejandrinos atribuidos al mítico Hermes Trismegistos. Cuando se
conocieron por primera vez durante el Renacimiento se pensó que
revelaban doctrinas pre-cristianas, sin embargo estudios posteriores han demostrado que
datan del primer siglo de la era cristiana.
El hermetismo
alejandrino es una fuente fundamental del esoterismo moderno, con el
que tienen mucho en común: el eclecticismo, la refutación del
dualismo ontológico, la afirmación del carácter positivo y simbólico del
universo, la idea de la caída y posterior restauración de
la humanidad. La especulación hermética ha reforzado la creencia en
una antigua tradición fundamental, la llamada philosophia perennis, falsamente considerada
común a todas las tradiciones religiosas. Las formas elevadas y
rituales de la magia se desarrollaron a partir del hermetismo
renacentista.
Holismo: concepto clave del « nuevo
paradigma », que pretende ofrecer una estructura teórica que integra
toda la cosmovisión del hombre moderno. En contraste con la
experiencia de una fragmentación creciente en la ciencia y en
la vida cotidiana, se acentúa el « holismo », el
« totalismo », como concepto metodológico y ontológico central.
La
humanidad se integra en el universo como parte de un
único organismo vivo, un entramado armonioso de relaciones dinámicas. Diversos
científicos que tienden un puente entre la ciencia y la
religión rechazan la distinción clásica entre sujeto y objeto, de
la que se suele culpar a Descartes y a Newton.
La humanidad forma parte del entramado universal (el ecosistema, la
familia), de la naturaleza y del mundo y debe buscar
la armonía con todos los elementos de esta autoridad cuasi-transcendente.
Cuando se comprende cuál es el propio lugar en la
naturaleza, también se entiende que la « totalidad » y
la « santidad » son una misma y sola cosa.
La articulación más clara de este concepto se halla en
la hipótesis « Gaia ».
Iniciación: en
etnología religiosa es el viaje cognitivo yo experimental, mediante el
cual una persona es admitida, individualmente o como miembro de
un grupo, a través de rituales particulares, a formar parte
de una comunidad religiosa, una sociedad secreta (p.e. la Francmasonería)
o una asociación mistérica (mágica, esotérico-oculta, gnóstica, teosófica, etc.).
Karma: (de la raíz sánscrita Kri = acción,
obra) noción clave en el hinduismo, jainismo y budismo, cuyo
significado no ha sido siempre el mismo. En el antiguo
periodo védico se refería a la acción ritual, especialmente el
sacrificio, mediante la cual una persona obtenía acceso a la
felicidad o a la bienaventuranza en la otra vida. Cuando
aparecieron el jainismo y el budismo (aproximadamente seis siglos antes
de Cristo), Karma perdió su sentido salvífico: el camino hacia
la liberación era el conocimiento del Atman o « yo
».
En la doctrina del samsara, se entendía como el
ciclo incesante del nacimiento y la muerte humanas (hinduismo) o
del renacer (budismo). En los ambientes de la Nueva Era
la « ley del karma » se concibe con frecuencia
como el equivalente moral de la evolución cósmica. El Karma
no tiene ya que ver con el mal o el
sufrimiento –ilusiones que hay que experimentar como parte de un
« juego cósmico »– sino que es la ley universal
de la causa y el efecto, y forma parte de
la tendencia de un universo interrelacionado hacia el equilibrio moral.
Mística: la mística de la Nueva Era consiste en
volverse hacia el interior del propio yo más que en
una comunión con Dios, que es el « totalmente otro
». Es una fusión con el universo, la aniquilación definitiva
del individuo en la unidad del todo. La experiencia del
Yo se toma como experiencia de la divinidad, por lo
que se debe mirar hacia dentro para descubrir la auténtica
sabiduría, creatividad y fuerza.
Monismo: doctrina
metafísica según la cual las diferencias entre las cosas son
ilusorias. Sólo hay un ser universal único, del cual cada
cosa y cada persona son sólo una parte. En la
medida en que el monismo de la Nueva Era incluye
la idea de que la realidad es fundamentalmente espiritual, es
una forma contemporánea del panteísmo (que rechaza a veces explícitamente
el materialismo, en especial el marxismo). Su pretensión de resolver
todo dualismo no deja lugar a un Dios transcendente, de
manera que todo es Dios. Para el cristianismo se plantea
un problema ulterior cuando se suscita la cuestión del origen
del mal. C. G. Jung vio el mal como el
« lado sombrío » de Dios, que, en el teísmo
clásico, es todo bondad.
Movimiento del Potencial Humano:
desde sus comienzos (Esalen, California, en los años
1960), se ha convertido en una red de grupos que
promueven la liberación de la capacidad humana innata de creatividad
mediante la realización del yo. Cada vez son más las
empresas que utilizan diversas técnicas de transformación personal en programas
de formación de dirigentes, en definitiva por puras razones económicas.
Si bien las Tecnologías Transpersonales, el Movimiento por una Conciencia
Espiritual Interior, el Desarrollo Organizativo, y la Transformación Organizativa, se
presentan como no-religiosos, en realidad los empleados de las empresas
pueden encontrarse sometidos a una « espiritualidad » extraña en
una situación que plantea conflictos con su libertad personal. Hay
vínculos evidentes entre la espiritualidad oriental y la psicoterapia, mientras
que la psicología jungiana y el Movimiento del Potencial Humano
han ejercido su influjo sobre el chamanismo y formas «
reconstruidas » del paganismo, como el druidismo y la wicca.
En sentido amplio, el « crecimiento personal » puede entenderse
como la forma que adopta la « salvación religiosa »
en el movimiento de la Nueva Era: se afirma que
la liberación del sufrimiento y de la debilidad humanas se
alcanzará desarrollando nuestro potencial humano, lo cual da como resultado
el que nos encontremos cada vez más en contacto con
nuestra divinidad interior.
Música New Age: se
trata de una industria floreciente. Este tipo de música suele
promocionarse como un medio para alcanzar la armonía consigo mismo
y con el mundo. En parte suele ser música «
celta » o druídica. Algunos compositores New Age sostienen que
su música tiene como objeto tender puentes entre lo consciente
y lo inconsciente, lo cual es especialmente cierto cuando además
de melodías hay una repetición meditativa y rítmica de estribillos
clave. Al igual que otros muchos fenómenos de la Nueva
Era, algunas de estas músicas se proponen como una introducción
a este movimiento, pero la mayoría tiene sencillamente una finalidad
comercial o artística.
Neopaganismo: término rechazado con
frecuencia por aquellos a quienes se aplica. Se refiere a
una corriente que sigue un trayecto paralelo al de la
Nueva Era y con el cual suele relacionarse. En la
oleada de reacción contra las religiones tradicionales, especialmente la herencia
judeocristiana de occidente, son muchos los que han vuelto la
mirada a las antiguas religiones indígenas, tradicionales, paganas.
Se considera
que cuanto precedió al cristianismo era más conforme al espíritu
de la tierra y de la nación, o que era
una forma pura de la religión natural, en contacto con
las fuerzas de la naturaleza, a menudo matriarcal, mágica o
chamánica. Según dicen, la humanidad será más sana si retorna
al ciclo natural de las fiestas (agrícolas) y a la
afirmación general de la vida. Algunas religiones « neopaganas »
son reconstrucciones recientes cuya verdadera relación con las formas originales
puede ser discutible, particularmente en los casos en que están
dominadas por componentes ideológicos modernos como la ecología, el feminismo
o, en casos raros, por los mitos de pureza racial.
Ocultismo: el conocimiento oculto (escondido) y las
fuerzas de la mente y la naturaleza se hallan en
la base de las creencias y prácticas vinculadas a una
supuesta « filosofía perenne » oculta, derivada, por una parte,
de la magia y la alquimia griega antigua, y de
la mística judía por otra. Se conservan ocultas mediante un
código secreto impuesto a los iniciados en los grupos y
sociedades que conservan el conocimiento y las técnicas que implican.
En el siglo XIX, el espiritismo y la Sociedad Teosófica
introdujeron nuevas formas de ocultismo que, a su vez, han
influido en varias corrientes de la Nueva Era.
Panteísmo: (en griego pan = todo y theós
= Dios) la creencia de que todo es Dios o,
en ocasiones, que todo está en dios y dios está
en todo (panenteísmo). Todo elemento del universo es divino, y
la divinidad está presente por igual en todo. En esta
visión no tiene cabida Dios como un ser distinto en
el sentido del teísmo clásico.
Parapsicología: trata de cosas
como la percepción extrasensorial, la telepatía mental, la telequinesia, la
sanación psíquica y la comunicación con espíritus mediante médiums o
el channeling. A pesar de las duras críticas de los
científicos, la parapsicología ha ido creciendo y encaja perfectamente en
la mentalidad popular de ciertos sectores de la Nueva Era,
según la cual los seres humanos tienen habilidades psíquicas extraordinarias,
aunque con frecuencia en un estadio poco desarrollado.
Pensamiento Nuevo: movimiento religioso del siglo XIX fundado
en los Estados Unidos de América. Tuvo su origen en
el idealismo, del cual era una forma popularizada. Se decía
que Dios era completamente bueno y el mal una mera
ilusión; la realidad básica era la mente. Puesto que es
la mente la que causa los acontecimientos de la propia
vida, el individuo debe asumir la responsabilidad última sobre cada
uno de los aspectos de su situación.
Pensamiento
Positivo: convicción de que las personas pueden cambiar la
realidad física o las circunstancias externas alterando su actitud mental,
pensando de manera positiva y constructiva. A veces es un
modo de percibir conscientemente creencias inconscientes que determinan nuestra situación
vital. A los adeptos del Pensamiento Positivo se les promete
salud, integridad e incluso inmortalidad.
Psicología profunda:
la escuela de psicología fundada por C. G. Jung,
antiguo discípulo de Freud. Jung reconocía que la religión y
los temas espirituales eran importantes para la integridad y la
salud. La interpretación de los sueños y el análisis de
los arquetipos fueron elementos clave de su método. Los arquetipos
son formas que pertenecen a la estructura heredada de la
psique humana. Aparecen en los temas o imágenes recurrentes de
los sueños, fantasías, mitos y cuentos de hadas.
Rebirthing: (v. Renacer)
Reencarnación:
en el contexto de la Nueva Era, la reencarnación está
vinculada al concepto de la evolución ascendente hasta convertirse en
un ser divino. A diferencia de religiones de la India,
o derivadas de ellas, la Nueva Era concibe la reencarnación
como el progreso del alma individual hacia un estado más
perfecto. Lo que se reencarna es esencialmente algo inmaterial o
espiritual; más exactamente, es la conciencia, la chispa de energía
que en la persona comparte la energía cósmica o «
crística ». La muerte no es sino el paso del
alma de un cuerpo a otro.
Renacer:
a comienzos de los años 1970, Leonard Orr describió
el renacer (rebirthing) como un proceso mediante el cual a
una persona puede identificar y aislar áreas de su conciencia
sin resolver y que son origen de sus problemas actuales.
Rosacruces: son grupos ocultos occidentales relacionados
con la alquimia, la astrología, la teosofía y las interpretaciones
cabalísticas de la Sagrada Escritura. La Fraternidad Rosacruciana contribuyó al
renacimiento de la astrología en el siglo XX, mientras que
la Antigua y Mística Orden de la Rosae Crucis (AMORC)
vinculó el éxito con una supuesta capacidad para materializar las
imágenes mentales de salud, riqueza y felicidad.
Teosofía:
término antiguo, que se refería originalmente a una especie de
mística. Se la ha relacionado con los gnósticos y los
neoplatónicos griegos, con el Maestro Eckhart, Nicolás de Cusa y
Jacob Boehme. La Sociedad Teosófica, fundada por Helena Petrovna Blavatsky
y otros en 1875 confirió gran importancia al término. La
mística teosófica tiende al monismo, acentúa la unidad esencial de
los componentes espirituales y materiales del universo. Busca también las
fuerzas ocultas responsables de la interacción entre la materia y
el espíritu, de modo que la mente humana y la
divina acaben por encontrarse. Es aquí donde la teosofía ofrece
la redención mística o la iluminación.
Trascendentalismo:
movimiento de escritores y pensadores del siglo XIX de
Nueva Inglaterra, que compartían un conjunto idealista de creencias en
la unidad esencial de la creación, la bondad innata de
la persona humana, y la superioridad de la intuición frente
a la lógica y la experiencia para descubrir las verdades
más profundas. La figura principal es Ralph Waldo Emerson, que
se apartó del cristianismo ortodoxo, y a través de los
Unitarios pasó a un nuevo misticismo natural que integraba conceptos
del hinduismo con otros de carácter popular americano, tales como
el individualismo, la responsabilidad personal y la necesidad de triunfar.
Wicca: antiguo término inglés para designar a
las brujas, aplicado a un resurgir neopagano de algunos elementos
de la magia ritual. Acuñado en 1939 por Gerhard Gardner
en Inglaterra: se basaba en algunos textos eruditos, según los
cuales la brujería europea medieval era una antigua religión natural
perseguida por los cristianos. Con el nombre « the Craft
», se extendió rápidamente en Estados Unidos durante los años
1960, donde se vinculó con la « espiritualidad de las
mujeres». |
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