La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la fe La dirección Espiritual de una mujer.
Quien dirija a mujeres debe poseer profundo conocimiento de sus rasgos característicos. Además de sus observaciones personales o de su propia experiencia como mujer.
La dirección Espiritual de una mujer.
Ordinariamente seremos orientadores espirituales de las hermanas de las primeras
etapas de formación, en ocasiones de las hermanas más experimentadas
en la vida religiosa… diferentes edades, diversidad de temperamentos, etc.
Debemos prepararnos, en el conocimiento de las características
esenciales de la edad de quienes dirigimos.
La Dirección
Espiritual de una mujer
La dirección espiritual debe dirigirse a una
mujer concreta; es decir, a una mujer con un nombre,
una historia, unas circunstancias concretas. A ella le enseñaremos el
camino de la voluntad de Dios en su vida de
mujer consagrada a Cristo. Sea cual sea su circunstancia, se
le debe apoyar en el descubrimiento y cumplimiento del plan
de Dios sobre su vida.
Quien dirija a mujeres debe poseer
profundo conocimiento de sus rasgos característicos. Además de sus observaciones
personales o de su propia experiencia como mujer. Conviene haga
lecturas sobre aspectos psicológicos y fisiológicos femeninos para saber dirigirlas
en las diversas etapas de su vida. Como bien sabemos,
las alteraciones hormonales suelen tener consecuencias en todas las áreas
de la vida de una mujer.
Resulta imprescindible conocer algunos de
los aspectos mencionados a continuación:
1.- Su profunda sensibilidad hacia las
experiencias propias y ajenas, los sentimientos y emociones suscitados por
ellas y la influencia recibida sobre la propia percepción de
la realidad.
2.- Su interés y tendencia a ayudar a los
demás, fruto de su instinto maternal.
3.- La volubilidad de sus
estados anímicos, influidos muchas veces por los cambios hormonales.
4.- Su
gran fuerza moral y espiritual.
5.- Su interés por lo concreto
y por el detalle.
A partir de estos y otros conocimientos
básicos sobre la realidad femenina, se puede establecer una metodología
de trabajo adecuada y adaptada a su realidad.
En la
situación actual se ve necesario ayudar a la mujer a:
-
Conocer y valorar su naturaleza y vocación. ( Recomendamos leer
los varios documentos de Juan Pablo II relativos a la
mujer, especialmente: “Mulieris Dignitatem”, la carta a las mujeres de
julio de 1995, la encíclica Redemptoris Mater.)
La
mujer, cuando toma conciencia de su identidad y de su
vocación, puede hacer milagros en su vida y en la
vida de los demás. El Papa Juan Pablo II, en
su carta a las mujeres fechada en julio de 1995,
habla de la fuerza moral de la mujer, de su
fuerza espiritual, nacidas de la conciencia de que Dios le
confía de un modo especial al hombre.
Compete a la
orientadora formar mujeres consagradas de verdad, esposas de Cristo coherentes.
- Formar a la mujer consagrada íntegralmente.
Su rica
sensibilidad la convierte en una fuente inagotable de donación a
Dios y a los demás; sin embargo, también puede llegar
a ser un venero amargo de susceptibilidad, ansiedad, temor y
pesimismo.
En la vida de la mujer, tienen un puesto
fundamental la afectividad, los sentimientos, las emociones, dones de Dios
en función de su misión pueden, sin embargo, revertir contra
ella misma, arruinando su propia vida y la de los
demás. En la raíz de los grandes problemas presentes en
la vida de la mujer, subyace una emotividad mal controlada,
mal educada y mal dirigida; es decir, una emotividad que
ha tomado posesión de su razón y de su voluntad.
Es
indispensable ayudarle a formar sus sentimientos, sus pasiones, su afectividad.
Muchos de los problemas tienen su razón de ser
aquí. Cuando, una mujer no ha educado sus
sentimientos, sus pasiones ni su afectividad, bien podemos decir que
no es una mujer madura, por tanto ¿cómo va a
ser capaz de vivir su vocación religiosa con la
madurez correspondiente?
- Llevarla a mirar a María, Mujer por excelencia,
para aprender de Ella las virtudes que más necesita.
La Santísima
Virgen María es para cada mujer y cuánto más para
la religiosa, el modelo más acabado de la nueva
creatura surgida del poder redentor de Cristo, y el testimonio
más elocuente de la novedad de vida aportada al mundo
con la resurrección del Señor. Por ello cultiven la verdadera
devoción a la Santísima Virgen, Madre amantísima de la Iglesia,
que consiste muy especialmente en la imitación de sus virtudes,
sobre todo de su fe, de su humildad, de su
obediencia y de su colaboración en el plan redentor de
Cristo. Así mismo, ámenla tierna y filialmente como Madre de
su vocación, invóquenla con confianza, y hónrenla con su
oración y su alabanza.
Valiosa recomendación que bien podemos hacer propia
cada una de las mujeres consagradas.
Encomienden su vida consagrada a
Cristo, a la solicitud materna de María y siéntanla cerca
de todos sus trabajos y afanes, ya que de Ella,
como Madre y Reina de los apóstoles, todas deben esperar
y aprender mucho, pues cooperó de modo singularísimo en la
obra del Salvador y fue en su vida ejemplo de
aquella caridad apostólica con la que es necesario que estén
animadas todas las que en la misión apostólica de la
Iglesia cooperan para la salvación de los hombres
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR