La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la fe Apartados del programa de vida Espiritual
Estructura y pasos a seguir para hacer un programa de Vida Espiritual.
Apartados del programa de vida Espiritual
A. Ideal.
Recordemos nuestro destino: hacernos semejantes a Cristo. Por eso hemos
buscado la pasión dominante, por ser la que más nos
aleja de nuestro ideal: Jesucristo. Una vez descubierta la pasión
se buscará alcanzar la virtud contraria, pero... a toda persona
le cuesta luchar por adquirir una virtud, porque toda lucha
es sacrificio, renuncia, esfuerzo, desgaste. La lucha se hace más
atractiva y asequible si la virtud se ve encarnada en
Aquél que es la razón de toda la existencia: Jesucristo.
Él es el centro y modelo de toda vida cristiana
y apostólica.
En Cristo encontramos el modelo más acabado de todas
las virtudes, el objeto de las complacencias del Padre Celestial.
Solamente si nos parecemos a Cristo agradaremos a Dios nuestro
Señor y viviremos plenamente las exigencias de nuestra vocación cristiana.
Nos
propondremos buscar no una virtud descarnada, sino vivida por Jesucristo,
el modelo perfecto.
No aspires a alcanzar una virtud
por sí sola, no quieras una virtud por ella
misma. Busca una virtud en la medida en que Nuestro
Señor la haya vivido. Por tanto, al ponernos un
ideal, no lo hacemos como los estoicos, que buscaban la
virtud por la virtud, sino para imitar a la Persona
que motiva a esa virtud. “Únicamente Cristo descubre al hombre
quién es el hombre”, nos ha insistido en muchas ocasiones
Juan Pablo II.
El ideal pues lo tendremos siempre en Jesucristo,
modelo de vida de aquella virtud concreta a lograr. Por
ejemplo:
Ideal: Jesucristo manso y humilde de corazón, sería un ideal excelente
para la persona cuyos defectos vimos en el apartado
anterior.
Otras sugerencias:
Jesucristo, luchador infatigable (para quien peca
de pereza) Jesucristo, en su amor desinteresado al Padre y a
los demás (para alguien centrado en sí mismo). Jesucristo, que vino
a servir y no a ser servido (para quien necesita
ser menos egoísta). Jesucristo, líder de las almas (para quien tiene
mucho respeto humano). Jesucristo, obediente por amor (para doblegar la
rebeldía). Jesucristo, entregado a su misión (para quien tiene horizontes cortos). Jesucristo,
comprensivo y paciente (para quien se desespera con los demás).
B.
Lema.
El lema consiste en una frase breve que motiva la
vivencia del plan de vida y resume la virtud que
se está forjando.
"He aquí la esclava del Señor, hágase en
mí según tu palabra" si es un programa sobre la
humildad.
Si es una persona muy materialista, aquella frase de Cristo:
"¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo,
si pierde su alma?".
Si le cuesta el sacrificio por exceso
de comodidad: "El que quiera venir en pos de mí,
tome su cruz y sígame".
Para una persona con un problema
de rencor: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen".
“Mi
vida por Cristo” “Hoy no dejaré de luchar y si
caigo me levantaré enseguida”, “Sé que contigo todo lo puedo”, “Jesucristo
ayúdame, Jesucristo dame fuerza, Jesucristo en ti confío”, “Creo en el
valor de mi pobre nada unida a Cristo”, etc
C. Pasión
dominante.
Especificar la pasión que más aleja del ideal. No conviene
decir solamente «egoísmo», pues el egoísmo es el tronco principal
que tenemos todos, de donde salen las dos ramas principales:
soberbia y sensualidad.
D. Manifestaciones.
Brevemente enunciar las diversas
actitudes en las cuales se manifiesta el defecto o pasión
dominante. Para ello ayudará examinar los lugares, las circunstancias, los
hechos, las situaciones donde se expresa con más fuerza esa
pasión concreta. Esto va a servir para no perdernos en
otros puntos menos importantes.
E. Virtud.
Simplemente se expresa el nombre de
la virtud, del hábito, de la actitud a lograr: pobreza,
generosidad, humildad, fortaleza, prudencia, orden, servicialidad, caridad, etc. pudiendo añadir
algún adjetivo para especificarla, por ejemplo: caridad delicada y servicial.
F.
Medios generales.
Se eligen virtudes que, de manera global, ayudarán a
la vivencia de las acciones concretas que se realizarán en
el programa. Así por ejemplo: espíritu de fe; capacidad
de sacrificio y abnegación; amor personal a Jesucristo. Ciertamente no
puede haber un plan de vida espiritual que no busque
fortalecer el amor a Dios, la vida sacramental, la vida
de oración, etc., porque sin Él no podemos nada. (Jn.
15, 5).
G. El plan de trabajo, o programa.
Equivale a
las acciones o medios concretos para alcanzar el objetivo.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR