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Ciencias Humanas | tema
Autor: Oscar Alzamora Revoredo, S.M | Fuente: Texto publicado por la CEP
Ideología de género: sus peligros y alcances
Los promotores del "género" no han visto mejor opción que declararle la guerra a la naturaleza y a las opciones de la mujer
Ideología de género: sus peligros y alcances
En base al informe "La desconstrucción de la mujer"
de Dale OLeary. "El género es una construcción cultural; por consiguiente
no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente
fijo como el sexo. Al teorizar que el género es
una construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene
a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia hombre
y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno
masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno
femenino". 1 Estas palabras que podrían parecer tomadas
de un cuento de ciencia ficción que vaticina una seria
pérdida de sentido común en el ser humano, no son
otra cosa que un extracto del libro "GenderTrouble: Feminism and
the Subversion of Identity" (El Problema del Género: el Feminismo
y la Subversión de la Identidad") de la feminista radical
Judith Butler, que viene siendo utilizado desde hace varios años
como libro de texto en diversos programas de estudios femeninos
de prestigiosas universidades norteamericanas, en donde la perspectiva de género
viene siendo ampliamente promovida. Mientras muchos podrían seguir considerando el
término género como simplemente una forma cortés de decir sexo
para evitar el sentido secundario que sexo tiene en inglés,
y que por tanto género se refiere a seres humanos
masculinos y femeninos, existen otros que desde hace ya varios
años han decidido difundir toda una "nueva perspectiva" del término.
Esta perspectiva, para sorpresa de muchos, se refiere al término
género como "roles socialmente construidos".La IV Conferencia Mundial de las
Naciones Unidas sobre la Mujer, realizada en setiembre de 1995
en Pekín, fue el escenario elegido por los promotores de
la nueva perspectiva para lanzar una fuerte campaña de persuasión
y difusión. Es por ello que desde dicha cumbre la
"perspectiva de género" ha venido filtrándose en diferentes ámbitos no
sólo de los países industrializados, sino además de los países
en vías de desarrollo. Definición del término género Precisamente en
la cumbre de Pekín, muchos de los delegados participantes que
ignoraban esta "nueva perspectiva" del término en cuestión, solicitaron a
sus principales propulsores una definición clara que pudiera iluminar el
debate. Así, la directiva de la conferencia de la ONU
emitió la siguiente definición: "El género se refiere a las
relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente
que se asignan a uno u otro sexo". Esta definición creó
confusión entre los delegados a la cumbre, principalmente entre los
provenientes de países católicos y de la Santa Sede, quienes
solicitaron una mayor explicitación del término ya que se presentía
que éste podría encubrir una agenda inaceptable que incluyera la
tolerancia de orientaciones e identidades homosexuales, entre otras cosas. Fue
entonces que Bella Abzug, ex-diputada del Congreso de los Estados
Unidos intervino para completar la novedosa interpretación del término "género":"El
sentido del término género ha evolucionado, diferenciándose de la palabra
sexo para expresar la realidad de que la situación y
los roles de la mujer y del hombre son construcciones
sociales sujetas a cambio". Quedaba claro pues que los partidarios de
la perspectiva de género proponían algo mucho más temerario como
por ejemplo que "no existe un hombre natural o una
mujer natural, que no hay conjunción de características o de
una conducta exclusiva de un sólo sexo, ni siquiera en
la vida psíquica" 2 . Así, "la inexistencia de
una esencia femenina o masculina nos permite rechazar la supuesta
superioridad de uno u otro sexo, y cuestionar en lo
posible si existe una forma natural de sexualidad humana" 3 . Ante tal situación, muchos delegados cuestionaron el término
así como su inclusión en el documento. Sin embargo, la
ex-diputada Abzug abogó férreamente en su favor:"El concepto de género
está enclavado en el discurso social, político y legal contemporáneo.
Ha sido integrado a la planificación conceptual, al lenguaje, los
documentos y programas de los sistemas de las Naciones Unidas&
los intentos actuales de varios Estados Miembros de borrar el
término género en la Plataforma de Acción y reemplazarlo por
sexo es una tentativa insultante y degradante de revocar los
logros de las mujeres, de intimidarnos y de bloquear el
progreso futuro". El apasionamiento de Bella Abzug por incluir el
término en Pekín llamó la atención de muchos delegados. Sin
embargo, el asombro y desconcierto fue mayor luego que uno
de los participantes difundiera algunos textos empleados por las feministas
de género, profesoras de reconocidos Colleges y Universidades de los
Estados Unidos. De acuerdo a la lista de lecturas obtenida
por el delegado, las "feministas de género" defienden y difunden
las siguientes definiciones: - Hegemonía o hegemónico: Ideas o conceptos
aceptados universalmente como naturales, pero que en realidad son construcciones
sociales. - Desconstrucción: La tarea de denunciar las ideas y
el lenguaje hegemónico (es decir aceptados universalmente como naturales), con
el fin de persuadir a la gente para creer que
sus percepciones de la realidad son construcciones sociales. - Patriarcado,
Patriarcal: Institucionalización del control masculino sobre la mujer, los hijos
y la sociedad, que perpetúa la posición subordinada de la
mujer. - Perversidad polimorfa, sexualmente polimorfo: Los hombres y las
mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por
naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad.
Así, el deseo sexual puede dirigirse a cualquiera. - Heterosexualidad
obligatoria: Se fuerza a las personas a pensar que el
mundo está dividido en dos sexos que se atraen sexualmente
uno al otro. - Preferencia u orientación sexual: Existen diversas
formas de sexualidad -incluyendo homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y trasvestis-
como equivalentes a la heterosexualidad. - Homofobia: Temor a relaciones
con personas del mismo sexo; personas prejuiciadas en contra de
los homosexuales. (El término se basa en la noción de
que el prejuicio contra los homosexuales tiene sus raíces en
el ensalzamiento de las tendencias homosexuales). Estas definiciones fueron tomadas
del material obligatorio del curso "Re-imagen del Género" dictado en
un prestigioso College norteamericano. Asimismo, las siguientes afirmaciones corresponden a
la bibliografía obligatoria del mismo: "La teoría feminista ya no
puede darse el lujo simplemente de vocear una tolerancia del
lesbianismo como estilo alterno de vida o hacer alusión de
muestra a las lesbianas. Se ha retrasado demasiado una crítica
feminista de la orientación heterosexual obligatoria de la mujer". 4 "Una estrategia apropiada y viable del derecho al
aborto es la de informar a toda mujer que la
penetración heterosexual es una violación, sea cual fuere su experiencia
subjetiva contraria." 5 Las afirmaciones citadas podrían parecer suficientemente
reveladoras sobre la peligrosa agenda de los promotores de esta
"perspectiva". Sin embargo, existen aún otros postulados que las "feministas
de género" propagan cada vez con mayor fuerza: "Cada niño
se asigna a una u otra categoría en base a
la forma y tamaño de sus órganos genitales. Una vez
hecha esta asignación nos convertimos en lo que la cultura
piensa que cada uno es -femenina o masculino-. Aunque muchos
crean que el hombre y la mujer son expresión natural
de un plano genético, el género es producto de la
cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea
la verdadera naturaleza de todo individuo." 6 Es así
que para las "feministas de género", éste "implica clase, y
la clase presupone desigualdad. Luchar más bien por desconstruir el
género llevará mucho más rápidamente a la meta" 7 . El feminismo de género. Pero en qué consiste el
"feminismo de género" y cuál es la diferencia con el
comúnmente conocido feminismo. Para comprender más a profundidad el debate
en torno al "término género", vale la pena responder a
esta pregunta. El término "feministas de género" fue acuñado en
primer lugar por Christina Hoff Sommers en su libro "Who
Stole Feminism?" ("¿Quién se robó el Feminismo?"), con el fin
de distinguir el feminismo de ideología radical surgido hacia fines
de los 60s, del anterior movimiento feminista de equidad. Aquí
las palabras de Hoff Sommers: "El feminismo de equidad es sencillamente
la creencia en la igualdad legal y moral de los
sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo
que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación. Por
el contrario, el feminismo del género es un ideología que
pretende abarcarlo todo, según la cual la mujer norteamericana está
presa en un sistema patriarcal opresivo. La feminista de equidad
opina que las cosas han mejorado mucho para la mujer;
la feminista del género a menudo piensa que han empeorado.
Ven señales de patriarcado por dondequiera y piensan que la
situación se pondrá peor. Pero esto carece de base en
la realidad norteamericana. Las cosas nunca han estado mejores para
la mujer que hoy conforma 55% del estudiantado universitario, mientras
que la brecha salarial continúa cerrándose" 8 . Al
parecer, este "feminismo de género" tuvo una fuerte presencia en
la Cumbre de Pekín. Así lo afirma Dale OLeary, autora
de numerosos ensayos sobre la mujer y participante en la
Conferencia de Pekín, quien asegura que durante todas las jornadas
de trabajo, aquellas mujeres que se identificaron como feministas abogaron
persistentemente por incluir la "perspectiva del género" en el texto,
por la definición de "género" como roles socialmente construidos y
por el uso de "género" en sustitución de mujer o
de masculino y femenino. De hecho todas las personas familiarizadas
con los objetivos del "feminismo de género", reconocieron inmediatamente la
conexión entre la mencionada ideología y el borrador del "Programa
de Acción" del 27 de febrero que incluía propuestas aparentemente
inocentes y términos particularmente ambiguos. Neo Marxismo En palabras de
Dale OLeary, la teoría del "feminismo de género" se basa
en una interpretación neo-marxista de la historia. Comienza con la
afirmación de Marx, de que toda la historia es una
lucha de clases, de opresor contra oprimido, en una batalla
que se resolverá solo cuando los oprimidos se percaten de
su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura
de los oprimidos. La sociedad será totalmente reconstruida y emergerá
la sociedad sin clases, libre de conflictos, que asegurará la
paz y prosperidad utópicas para todos. OLeary agrega que Frederick
Engels fue quien sentó las bases de la unión entre
el marxismo y el feminismo. Para ello cita el libro
"El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado",
escrito por el pensador alemán en 1884 en el que
señala: "El primer antagonismo de clases de la historia coincide
con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la
mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de
una clase por otra, con la del sexo femenino por
el masculino" 9 . Según OLeary, los marxistas clásicos creían
que el sistema de clases desaparecería una vez que se
eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se aceptara
la ilegitimidad, se forzara la entrada de la mujer al
mercado laboral, se colocara a los niños en institutos de
cuidado diario y se eliminara la religión. Sin embargo, para
las "feministas de género", los marxistas fracasaron por concentrarse en
soluciones económicas sin atacar directamente a la familia, que era
la verdadera causa de las clases. En ese sentido, la
feminista Shulamith Firestone afirma la necesidad de destruir la diferencia
de clases, más aún la diferencia de sexos:"Asegurar la eliminación
de las clases sexuales requiere que la clase subyugada (las
mujeres) se alce en revolución y se apodere del control
de la reproducción; se restaure a la mujer la propiedad
sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de
la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas
las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. Y
así como la meta final de la revolución socialista era
no sólo acabar con el privilegio de la clase económica,
sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta
definitiva de la revolución feminista debe ser igualmente -a diferencia
del primer movimiento feminista- no simplemente acabar con el privilegio
masculino sino con la distinción de sexos misma: las diferencias
genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente"10 . Cuando la Naturaleza estorba. Claro pues que para esta nueva
"perspectiva de género", la realidad de la naturaleza incomoda, estorba,
y por tanto, debe desaparecer. Al respecto, la propia Shulamith
Firestone decía: "Lo natural no es necesariamente un valor humano. La
humanidad ha comenzado a sobrepasar a la naturaleza; ya no
podemos justificar la continuación de un sistema discriminatorio de clases
por sexos sobre la base de sus orígenes en la
Naturaleza. De hecho, por la sola razón de pragmatismo empieza
a parecer que debemos deshacernos de ella" 11 . Para
los apasionados defensores del la "nueva perspectiva", no se deben
hacer distinciones porque cualquier diferencia es sospechosa, mala, ofensiva. Dicen
además que toda diferencia entre el hombre y la mujer
es construcción social y por consiguiente tiene que ser cambiada.
Buscan establecer una igualdad total entre hombre y mujer, sin
considerar las naturales diferencias entre ambos, especialmente las diferencias sexuales;
más aún, relativizan la noción de sexo de tal manera
que, según ellos, no existirían dos sexos, sino más bien
muchas "orientaciones sexuales". Así, los mencionados promotores del "género" no han
visto mejor opción que declararle la guerra a la naturaleza
y a las opciones de la mujer. Según OLeary, las
"feministas de género" a menudo denigran el respeto por la
mujer con la misma vehemencia con que atacan el irrespeto,
porque para ellas el "enemigo" es la diferencia. Sin embargo,
es evidente que no toda diferencia es mala ni mucho
menos irreal. Tanto el hombre como la mujer -creados a
imagen y semejanza de Dios- tienen sus propias particularidades naturales
que deben ser puestas al servicio del otro, para alcanzar
un enriquecimiento mutuo. Esto, claro está, no significa que los
recursos personales de la femineidad sean menores que los recursos
de la masculinidad; simplemente significa que son diferentes. En tal
sentido, si aceptamos el hecho de que hombre y mujer
son diferentes, una diferencia estadística entre hombres y mujeres que
participen en una actividad en particular, podría ser más que
una muestra de discriminación, el simple reflejo de esas diferencias
naturales entre hombre y mujer. No obstante, ante la evidencia
de que estas diferencias son naturales, los propulsores de la
"nueva perspectiva" no cuestionan sus planteamientos sino más bien atacan
el concepto de naturaleza. Además, consideran que las diferencias de
"género", que según ellos existen por construcción social, fuerzan a
la mujer a ser dependiente del hombre y por ello,
la libertad para la mujer consistirá, no en actuar sin
restricciones indebidas, sino en liberarse de "roles de género socialmente
construidos". En ese sentido, Ann Ferguson y Nancy Folbre afirman:
"Y las feministas deben hallar modos de apoyo para que
la mujer identifique sus intereses con la mujer, antes que
con sus deberes personales hacia el hombre en el contexto
de la familia. Esto requiere establecer una cultura feminista revolucionaria
auto-definida de la mujer, que pueda sostener a la mujer,
ideológica y materialmente fuera del patriarcado. Las redes de soporte
contra-hegemónico material y cultural pueden proveer substitutos mujer-identificados de la
producción sexo-afectiva patriarcal, que proporcionen a las mujeres mayor control
sobre sus cuerpos, su tiempo de trabajo y su sentido
de sí mismas." 10 . Con dicho fin,
Ferguson y Folbre diseñan 4 áreas claves de "ataque": 1)
Reclamar apoyo económico oficial para el cuidado de niños y
los derechos reproductivos. 2) Reclamar libertad sexual, que incluye el
derecho a la preferencia sexual (derechos homosexuales/lesbianos). 3) El control
feminista de la producción ideológica y cultural (es importante porque
la producción cultural afecta los fines, el sentido de sí
mismo, las redes sociales y la producción de redes de
crianza y afecto, amistad y parentesco social). 4) Establecer ayuda
mutua: sistemas de apoyo económico a la mujer, desde redes
de identificación única con la mujer, hasta juntas de mujeres
en los sindicatos que luchen por los intereses femeninos en
el trabajo asalariado. 13 Una buena excusa: La mujer Luego
de revisar la peculiar "agenda feminista", Dale OLeary evidencia que
el propósito de cada punto de la misma no es
mejorar la situación de la mujer, sino separar a la
mujer del hombre y destruir la identificación de sus intereses
con los de sus familias. Asimismo, agrega la experta, el
interés primordial del feminismo radical nunca ha sido el de
mejorar directamente la situación de la mujer ni aumentar su
libertad. Por el contrario, para las feministas radicales activas, las
mejoras menores pueden obstaculizar la revolución de clase sexo/género. Esta
afirmación es confirmada por la feminista Heidi Hartmann que radicalmente
afirma: "La cuestión de la mujer nunca ha sido la cuestión
feminista. Esta se dirige a las causas de la desigualdad
sexual entre hombres y mujeres, del dominio masculino sobre la
mujer" 14 . No en vano, durante la Conferencia de
Pekín, la delegada canadiense Valerie Raymond manifestó su empeño en
que la cumbre de la mujer se abordara paradójicamente "no
como una conferencia de la mujer" sino que "los temas
debían enfocarse a través de una óptica de género". Así,
dice OLeary, la "nueva perspectiva" tiene como objeto propulsar la
agenda homosexual/lesbiana/bisexual/transexual, y no los intereses de las mujeres comunes
y corrientes. Roles socialmente construidos Para tratar este punto, tomemos la
definición de "género" señalada en un volante que fuera circulado
en la Reunión del ComPrep (Comité Preparatorio de Pekín) por
partidarias de la perspectiva en cuestión. "Género se refiere a
los roles y responsabilidades de la mujer y del hombre
que son determinados socialmente. El género se relaciona a la
forma en que se nos percibe y se espera que
pensemos y actuemos como mujeres y hombres, por la forma
en que la sociedad está organizada, no por nuestras diferencias
biológicas" . Vale señalar que el término rol distorsiona la discusión.
Siguiendo el estudio de OLeary, el rol se define primariamente
como: parte de una producción teatral en la cual una
persona, vestida especialmente y maquillada, representa un papel de acuerdo
a un libreto escrito. El uso del término rol o
de la frase roles desempeñados transmite necesariamente la sensación de
algo artificial que se le impone a la persona. Cuando
se sustituye rol por otro vocablo -tal como vocación-, se
pone de manifiesto cómo el término rol afecta nuestra percepción
de identidad. Vocación envuelve algo auténtico, no artificial, un llamado
a ser lo que somos. Respondemos a nuestra vocación a
realizar nuestra naturaleza o a desarrollar nuestros talentos y capacidades
innatos. En ese sentido, por ejemplo, OLeary destaca la vocación
femenina a la maternidad, pues la maternidad no es un
rol. Cuando una madre concibe a un hijo, emprende una
relación de por vida con otro ser humano. Esta relación
define a la mujer, le plantea ciertas responsabilidades y afecta
casi todos los aspectos de su vida. No está representando
el papel de madre; es una madre. La cultura y la
tradición ciertamente influyen sobre el modo en que la mujer
cumple con las responsabilidades de la maternidad, pero no crean
madres, aclara OLeary. Sin embargo, los promotores de la "perspectiva
de género" insisten en decir que toda relación o actividad
de los seres humanos es resultado de una "construcción social"
que otorga al hombre una posición superior en la sociedad
y a la mujer una inferior. Según esta perspectiva, el
progreso de la mujer requiere que se libere a toda
la sociedad de esta "construcción social", de modo que el
hombre y la mujer sean iguales. Para ello, las "feministas
de género" señalan la urgencia de "desconstruir estos roles socialmente
construidos", que según ellas, pueden ser divididos en tres categorías
principalmente: - Masculinidad y Feminidad. Consideran que el hombre y
la mujer adultos son construcciones sociales; que en realidad el
ser humano nace sexualmente neutral y que luego es socializado
en hombre o mujer. Esta socialización, dicen, afecta a la
mujer negativa e injustamente. Por ello, las feministas proponen depurar
la educación y los medios de comunicación de todo estereotipo
y de toda imagen específica de género, para que los
niños puedan crecer sin que se les exponga a trabajos
"sexo-específicos". - Relaciones familiares: padre, madre, marido y mujer. Las
feministas no sólo pretenden que se sustituyan estos términos "género-específicos"
por palabras "género-neutrales", sino que aspiran a que no haya
diferencias de conducta ni responsabilidad entre el hombre y la
mujer en la familia. Según Dale OLeary, ésta es la
categoría de "roles socialmente construidos" a la que las feministas
le atribuyen mayor importancia porque consideran que la experiencia de
relaciones "sexo-específicas" en la familia son la principal causa del
sistema de clases "sexo/géneros". - Ocupaciones o profesiones. El tercer
tipo de "roles socialmente construidos" abarca las ocupaciones que una
sociedad asigna a uno u otro sexo. Si bien las
tres categorías de "construcción social" ya podrían ser suficientes, el
repertorio de las "feministas de género" incluye una más: la
reproducción humana que, según dicen, también es determinada socialmente. Al
respecto, Heidi Hartmann afirma: "La forma en que se propaga
la especie es determinada socialmente. Si biológicamente la gente es
sexualmente polimorfa y la sociedad estuviera organizada de modo que
se permitiera por igual toda forma de expresión sexual, la
reproducción sería resultado sólo de algunos encuentros sexuales: los heterosexuales.
La división estricta del trabajo por sexos, un invento social
común a toda sociedad conocida, crea dos géneros muy separados
y la necesidad de que el hombre y la mujer
se junten por razones económicas. Contribuye así a orientar sus
exigencias sexuales hacia la realización heterosexual, y a asegurar la
reproducción biológica. En sociedades más imaginativas, la reproducción biológica podría asegurarse
con otras técnicas." 15 El objetivo: desconstruir la sociedad
Queda claro pues, que la meta de los promotores de
la "perspectiva de género", fuertemente presente en Pekín, es el
llegar a una sociedad sin clases de sexo. Para ello,
proponen desconstruir el lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la
sexualidad, la educación, la religión, la cultura, entre otras cosas. Al
respecto, el material de trabajo del curso Re-Imagen del Género,
dice lo siguiente: "El género implica clase, y la clase presupone
desigualdad. Luchar más bien por desconstruir el género llevará mucho
más rápidamente a la meta. Bien, es una cultura patriarcal
y el género parece ser básico al patriarcado. Después de
todo, los hombres no gozarían del privilegio masculino si no
hubiera hombres. Y las mujeres no serían oprimidas sino existiera
tal cosa como la mujer. Acabar con el género es
acabar con el patriarcado, como también con las muchas injusticias
perpetradas en nombre de la desigualdad entre los géneros" 16 . En tal sentido, Susan Moller Okin escribe un artículo
en el que se lanzaa pronosticar lo que para ella
sería el "soñado futuro sin géneros: "No habría presunciones sobre
roles masculino o femenino; dar a luz estaría conceptualmente tan
distante de la crianza infantil, que sería motivo de asombro
que hombres y mujeres no fueran igualmente responsables de las
áreas domésticas, o que los hijos pasaran mucho más tiempo
con uno de los padres que con el otro. Sería
un futuro en el que hombres y mujeres participen en
número aproximadamente igual en todas las esferas de la vida,
desde el cuidado de los infantes hasta el desempeño político
de más alto nivel, incluyendo los más diversos tipos de
trabajo asalariado. Si hemos de guardar la más mínima lealtad
a nuestros ideales democráticos, es esencial distanciarnos del género& Parece
innegable que la disolución de roles de género contribuiría a
promover la justicia en toda nuestra sociedad, haciendo así de
la familia un sitio mucho más apto para que los
hijos desarrollen un sentido de justicia" 17 . Para ello,
también proponen la "desconstrucción de la educación" tal como se
lee en el discurso que la Presidenta de Islandia, Vigdis
Finnbogadottir, diera en una conferencia preparatoria a la Conferencia de
Pekín organizada por el Consejo Europeo en febrero de 1995.
Para ella, así como para todos los demás defensores de
la "perspectiva de género", urge desconstruir no sólo la familia
sino también la educación. Las niñas deben ser orientadas hacia áreas
no tradicionales y no se las debe exponer a la
imagen de la mujer como esposa o madre, ni se
les debe involucrar en actividades femeninas tradicionales "La educación es
una estrategia importante para cambiar los prejuicios sobre los roles
del hombre y la mujer en la sociedad. La perspectiva
del género debe integrarse en los programas. Deben eliminarse los
estereotipos en los textos escolares y conscientizar en este sentido
a los maestros, para asegurar así que niñas y niños
hagan una selección profesional informada, y no en base a
tradiciones prejuiciadas sobre el género" 18 . Para consultar el artículo
completo: Ideología de género: presentación Ideología de género: Primer blanco,
la Familia Ideología de género: Ataque a la Religión [1]
Judith Butler, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity,
Routledge, New York, 1990, p. 6. regresar [2] Véase
el trabajo de Cristina Delgado, Reporte sobre la Conferencia Regional
de Mar de Plata, Argentina, en el que recoge diversas
citas de "feministas de género". regresar [3] Allí mismo. regresar [4] Adrienne Rich, "Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence",
Blood, Bread and Poetry, p. 27. regresar [5] Allí
mismo, p. 70. regresar [6] Lucy Gilber y Paula
Wesbster, "The Dangers of Feminity", Gender Differences: Sociology of Biology?,
p. 41. regresar [7] Gender Outlaw, p. 115.
regresar [8] Entrevista a Christina Hoff Sommers en Faith and
Freedom, 1994, p. 2. regresar [9] Frederick Engels, The
Origin of the Family, Property and the State, International Publishers,
New York, 1972, pp. 65-66. regresar [10] Shulamith Firestone,
The Dialectic of Sex, Bantam Books, New York, 1970, p.
12. regresar [11] Allí mismo, p. 10. regresar [12] Ann Ferguson & Nancy Folbre, "The Unhappy Marriage of
Patriarch and Capitalism", Women and Revolution, p. 80. regresar [13]Allí mismo. regresar [14] Heidi Harmann, "The Unhappy Marriage
of Marxism and Feminism", Women and Revolution, South End Press,
Boston, 1981, p. 5. regresar [15] Allí mismo, p.
16. regresar [16] Gender Outlaw, p. 115. regresar [17] Susan Moller Okin, "Change the Family, Change the World",
Utne Reader, Marzo/Abril, 1990, p. 75. regresar [18] Council
of Europe, "Equality and Democracy: Utopia or Challenge?", Palais delEurope,
Strausbourg, Febrero 9-11, 1995, p. 38. regresar
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