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Autor: Arthur F. J. Remy | Fuente: Enciclopedia Católica El Santo Grial
Las fuentes de la historia son libros apócrifos, no canónicos, y las pretensiones acerca de la santidad del Grial fueron refutadas por su misma extravagancia
Nombre de un legendario recipiente sagrado, también identificado como
el cáliz de la Eucaristía o la patena del Cordero
Pascual, tema de un famoso ciclo de poemas caballerescos. En
dichos poemas, el concepto de Grial varía considerablemente; con frecuencia
su naturaleza apenas se menciona y, en el caso del
poema Perceval de Chrétien de Troyes, se deja sin explicación
alguna.
El significado de la frase también se ha explicado de
diversas maneras. La más aceptada es la del cronista cisterciense
Helinandus (m. aprox. en 1230). Este historiador hace referencia a
la visión de un ermitaño (aprox. en 717) acerca del
plato utilizado por Nuestro Señor en la Última Cena, sobre
la cual el ermitaño escribiría posteriormente un libro en latín
(ahora en francés) llamado "Gradale". Helinandus nos informa: "Gradalis o
Gradale es un plato (scutella) ancho y un poco profundo
en el que solían servirse costosos manjares a los ricos
en forma gradual (gradatim), bocado tras bocado en diferentes hileras.
En francés popular también se le llama ´greal´ porque a
él le parece placentero (grata) y aceptable comer ahí". La
palabra del latín medieval "gradale" proviene del francés antiguo "graal",
"greal" o "greel" de donde proviene la palabra inglesa "grail"
(español "grial"). Otros asumen que la palabra se deriva de
"garalis" o "cratalis" (crater, tazón para mezclar). Seguramente significa plato;
pues la derivación de "grata", mencionada en la última parte
del pasaje citado, o de "agréer" (complacer), que se encuentra
en las historias caballerescas francesas, es secundaria. La interpretación de
"San greal" como "sang real" (sangre real) no se difundió
hasta la última parte de la Edad Media y otros
orígenes etimológicos propuestos pueden pasarse por alto por obsoletos.
Al examinar
la tradición literaria, inmediatamente nos damos cuenta de que la
leyenda del Grial está muy relacionada con las historias de
Perceval y el Rey Arturo. Sin embargo, originalmente todas estas
leyendas eran independientes. La historia de Perceval puede tener un
origen mítico, o puede considerarse como el cuento acerca de
un inocentón (fr. nicelot) que, al fin y al cabo,
logra grandes cosas. En todas las versiones que tenemos, esta
historia es parte de la leyenda del Rey Arturo, y
en casi todas está relacionada con el Grial. Así que
es posible lograr la reconstrucción de la leyenda original del
Grial a partir de un análisis comparativo de todas las
versiones existentes. Esa tarea ha dado pie a algunos de
los problemas más complicados de toda la historia de la
literatura.
La mayor parte de los cuentos franceses de aventuras caballerescas
acerca del Grial aparecieron entre 1180 y 1240. Después del
siglo XIII no se agregó ningún elemento nuevo a la
leyenda. La mayoría de dichos cuentos está en francés, pero
hay versiones en alemán, inglés, noruego, italiano y portugués. Su
valor como fuentes es muy variable; algunas son meras traducciones
o copias de las versiones francesas. Hoy todas esas historias
pueden dividirse en dos categorías: aquellas cuyo tema principal se
relaciona con la búsqueda del Grial, o con las aventuras
y personalidad del héroe de dicha búsqueda; y las que
relatan la historia del recipiente sagrado mismo. Al primer tipo
se le conoce como la Búsqueda y al segundo como
la Historia Temprana.
En la primera categoría podemos incluir "Conte del
Graal" de Chrétien de Troyes y sus sucesores, vasta compilación
de unos 60,000 versos compuestos entre 1180 y 1240, y
el poema épico en alto alemán medio "Parzival" de Wolfram
von Eschenbach, escrito entre 1205 y 1215, y basado, de
acuerdo con las declaraciones de Wolfram, en el poema francés
acerca de un tal Kyot (Guiot) de Provence. El paradero
de dicho poema es una incógnita, e incluso se duda
de su misma existencia. A los anteriores se pueden agregar
los cuentos populares galeses o "Mabinogion", que conocemos sólo a
partir de manuscritos del siglo XIII (aunque ciertamente el material
es más antiguo), y el poema inglés "Sir Percyvelle" del
siglo XV. Entre las versiones de la Historia Temprana, la
más antigua es la trilogía métrica de Robert de Boron,
compuesta entre 1170 y 1212, de la cual se conserva
solamente la primera parte, "Joseph d´Arimathie", y un fragmento de
la segunda, "Merlin". Sin embargo, se ha conservado una versión
completa en prosa en el manuscrito llamado "Didot". La historia
más detallada del Grial se encuentra en el "Grand St.
Graal", una extensa historia caballeresca francesa en prosa que data
de la primera mitad del siglo XIII, donde se nos
cuenta que Cristo mismo entregó a un piadoso ermitaño el
libro que relata la historia. Además de esas versiones, existen
otros tres cuentos de caballería franceses en prosa, también del
siglo XIII, los cuales a pesar de tratar principalmente el
tema de la búsqueda, cuentan también la historia del recipiente
sagrado. El más notable es "Queste del St. Graal", bien
conocido por los lectores ingleses porque se insertó casi completo
en "Mort d´Arthur" de Malory. Los otros son conocidos como
"Didot Perceval" o "La petite queste" y el extenso y
prolijo "Perceval le Gallois", también conocido como "Perlesvaus".
El poema de
Chrétien, considerado por muchos como la historia más antigua acerca
del recipiente sagrado, cuenta la visita de Perceval al castillo
del Grial, donde ve entrar a una doncella cargando un
Graal, acompañado de una lanza sangrante y un plato de
plata. Es un recipiente precioso con joyas incrustadas, y tan
resplandeciente que eclipsa las luces del salón. Todos los caballeros
que se encuentran reunidos muestran reverencia. Obedeciendo el mandato de
no indagar demasiado, Perceval no pregunta cuál es el significado
de lo que ve, y de ese modo incurre en
la culpa y la vergüenza. Sin duda Chrétien tenía la
intención de relatar la segunda visita del héroe al castillo,
durante la cual habría hecho la pregunta y recibido la
información deseada. Sin embargo, el poeta murió antes de terminar
la historia, sin dar una explicación del Graal, que en
esta versión no tiene un sentido religioso demasiado marcado. En
cambio, en las versiones de la Historia Temprana se reviste
de una gran santidad. Según la explicación, es el plato
donde Cristo comió el Cordero Pascual en compañía de sus
discípulos, para pasar luego a las manos de José de
Arimatea, quien lo utilizó para recolectar la Sangre Preciosa de
Nuestro Salvador cuando su cuerpo fue desclavado de la Cruz.
Se le identifica como el Cáliz de la Eucaristía. Presuntamente,
la lanza es la utilizada por Longius para perforar el
costado de Nuestro Señor, y el plato de plata es
la patena que cubre al cáliz. En estas versiones, la
búsqueda tiene un carácter de lo más sagrado, y la
atmósfera caballeresca del poema de Chrétien cede ante un intenso
ascetismo que insiste no sólo en la pureza del caballero,
sino en su castidad. Además, en "Queste" y "Grand St.
Graal" el héroe no es Perceval, sino el célibe caballero
Galahad. Sin embargo, los demás caballeros de la Mesa Redonda
también tienen participación en la búsqueda.
La historia temprana del Grial
está íntimamente ligada a la historia de José de Arimatea.
Cuando los judíos arrojan a éste a prisión, Cristo se
aparece y le da el recipiente, gracias al cual logra
sobrevivir milagrosamente durante cuarenta y dos años, hasta ser liberado
por Vespasiano. Luego, el Grial es llevado al oeste, a
Inglaterra, ya sea por José y Josefes, su hijo (Grand
St. Graal), o por Alain, uno de sus parientes (Robert
de Boron). Galahad (o Perceval) tiene éxito en la búsqueda,
pero el Grial desaparece al morir su guardián. Según la
versión del "Perlesvaus", Perceval desaparece –nadie sabe con qué rumbo–
en un barco de velas blancas con una cruz roja.
En la versión de Guiot de Wolfram nos encontramos con
un concepto del Grial totalmente diferente al de las aventuras
caballerescas francesas. Wolfram lo concibe como una piedra preciosa caída
del cielo, lapsit exillis (es decir, lapis o lapsi ex
caelis), la cual posee una especial pureza y poderes milagrosos
que le son conferidos por el contacto con una Hostia
consagrada traída del cielo por una paloma cada Viernes Santo.
Los ángeles que permanecieron neutrales durante la rebelión de Lucifer
fueron sus primeros guardianes; luego fue llevada a la tierra
y confiada a Titurel, el primer rey del Grial. La
piedra se custodia y nutre a sí misma en el
espléndido castillo de Munsalvaesche (mons salvationis o silvaticus), mediante su
milagroso poder de producción de alimentos.
La relación que guarda cada
una de las versiones del Grial con las demás, especialmente
la de Chrétien con las de Robert de Boron y
"Queste", es un tema discutible. Tampoco se tiene certeza en
cuanto a su relación cronológica. Sin embargo, en todas estas
versiones la leyenda aparece en un estado de desarrollo avanzado,
y sus fases anteriores no son autentificadas por obras literarias;
por lo tanto, sólo se pueden hacer conjeturas. El origen
de la leyenda está rodeado de oscuridad, y los eruditos
no se ponen de acuerdo en este punto. Se han
hecho afirmaciones de un origen oriental, celta o puramente Cristiano;
pero las historias orientales paralelas, como la mesa del sol
de los etíopes, la copa de Jamshid de los persas
y el paraíso hindú o Cridavana, no son muy convincentes.
Además, la declaración de Wolfram en el sentido de que
la fuente del Guiot era un manuscrito árabe de Toledo,
deja la puerta abierta a muchas dudas. No sucede lo
mismo con la historia celta, ya que indudablemente hay elementos
celtas en la leyenda como la conocemos. La historia de
Perceval podría tener origen celta, y la leyenda artúrica ciertamente
lo tiene. Además, ambas leyendas están íntimamente relacionadas con la
historia de la búsqueda. Talismanes tales como lanzas mágicas y
recipientes productores de alimentos desempeñan un papel importante en los
mitos y cuentos populares celtas. Según esta teoría, el "Mabinogion",
con su sencillo argumento de venganza mediante talismanes, y desprovisto
de significado religioso, es la versión más cercana a la
forma original de la leyenda. La historia de la búsqueda
podría estar basada en un cuento precristiano acerca de un
héroe que trata de vengar las heridas hechas a un
pariente. El elemento religioso sería entonces de un origen secundario,
y se habría incorporado a la leyenda cuando el antiguo
cuento de venganza se fusionó con la leyenda de José
de Arimatea, cuyo tema principal es la conversión de Inglaterra.
Quienes sostienen la teoría de un origen puramente cristiano consideran
fundamental el elemento religioso de la historia, y relacionan las
motivaciones principales de sus personajes con ideas y conceptos cristianos.
Se deriva del evangelio apócrifo de Nicodemo, el cual estuvo
muy en boga en el siglo XII, sobre todo en
Inglaterra. En dicha historia, leemos como José, a quien los
judíos habían hecho prisionero, es alimentado milagrosamente por Cristo mismo.
Otros rasgos fueron extraídos de "Vindicta Salvatoris", el legendario relato
de la destrucción de Jerusalén. Además, a José se le
confundió con el historiador judío Josefo, cuya liberación por parte
del emperador Tito es narrada por Suetonio. Las propiedades de
producción de alimentos del recipiente pueden explicarse, sin recurrir a
las historias paralelas celtas, mediante la relación del Grial con
el Sacramento de la Eucaristía, el cual alimenta espiritualmente a
los fieles. La leyenda puramente cristiana así surgida entró en
contacto con la evangelización tradicional de Inglaterra; luego se desarrolló
en suelo británico, en Gales, lo cual explica el sello
celta que indudablemente porta. Con respecto a la conversión legendaria
de Inglaterra, cabe mencionar que los relatos literarios acerca del
hecho están relacionados con la famosa Abadía de Glastonbury, la
cual está también íntimamente relacionada con la leyenda de Arturo.
En el relato de William de Malmesbury, Glastonbury es identificado
como el mítico Avalon. Por ello, los eruditos se inclinan
a relacionar este santuario británico con el origen de los
cuentos caballerescos sobre el Grial. Probablemente Walter Map, quien murió
como arcediano de Oxford en 1210, y a quien se
le atribuye la autoría de un ciclo sobre el Grial
y Lancelot, obtuvo su información en dicha abadía. Por lo
tanto, las primeras historias caballerescas sobre el Grial pudieron haber
sido escritas en latín y convertirse en la base de
la obra de Robert de Boron, un caballero inglés súbdito
de Enrique II, y contemporáneo de Chrétien y de Map.
Más tarde, la leyenda del Grial ya totalmente desarrollada entró
en contacto con otras leyendas; como la Lohengrin, el caballero
cisne, en el poema de Wolfram, o la de Prestor
John, el legendario monarca cristiano del este. En este punto
también se agregó la historia de Klinschor, el mago. Después
del renacimiento, la leyenda del Grial cayó en el olvido
junto con la mayoría de las leyendas medievales, de donde
fue rescatada al establecerse el romanticismo (principios del siglo XIX).
Las versiones modernas más famosas son la de Tennyson, "Santo
Grial" en los "Idilios del Rey" (1869), y el drama
musical de Wagner, "Parsifal", producido originalmente en la ciudad alemana
de Bayreuth en 1882.
Unas palabras sobre la actitud de
la Iglesia hacia la leyenda. Parecería que por tener tantas
referencias cristianas debería haberle caído en gracia a la comunidad
eclesial; sin embargo, no fue así. Con excepción de Helinandus,
los escritores eclesiásticos no mencionaron el Grial, y la iglesia
ignoró la leyenda por completo. Después de todo, la historia
contenía elementos que no podían ser aprobados por Iglesia. Por
ejemplo, sus fuentes son libros apócrifos, no canónicos, y las
pretensiones acerca de la santidad del Grial fueron refutadas por
su misma extravagancia. Además, la leyenda reclamaba para la iglesia
Británica un origen casi tan ilustre como el de la
iglesia Romana, e independiente de ésta. Así que tenía el
propósito de fomentar cualquier tendencia separatista que pudiera existir en
Inglaterra. Como hemos visto, toda la tradición relacionada con el
Grial es de origen tardío y en muchos puntos no
concuerda con la verdad histórica.
ARTHUR F.J. REMY Transcrito por Joseph
P. Thomas Traducido por Leonardo Molina Díaz
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