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Autor: Ecclesia Digital | Fuente: revistaecclesia.com Día del seminario 2008
El Día del Seminario es una llamada de atención a la comunidad cristiana sobre su responsabilidad en la pastoral de las vocaciones al ministerio sacerdotal
Día del seminario 2008
Un año más, en torno a la fiesta de San
José, la Conferencia Episcopal española celebrará el Día del Seminario.
A través de este evento, la Iglesia en España invita
a pedir al Señor que nos envíe pastores según el
corazón de Cristo Buen Pastor.
“Si escuchar hoy su voz” es
el lema de este año para esta jornada dedicada al
Seminario. La Conferencia Episcopal española explica a través de un
comunicado el porqué de esta frase, afirmando que en un
mundo que privilegia la imagen y que no está acostumbrado
a estar en silencio y a escuchar, es más necesario
que nunca organizar una pastoral de la escucha. Este es
un aspecto que convendría subrayar en la pastoral juvenil vocacional.
Es decir crear en las personas con las que se
trabaja, las condiciones para escuchar, para favorecer el encuentro con
Dios. Porque escuchar, acoger la Palabra, no significa sólo prestarle
oído atento, sino abrirle el corazón, ponerla en práctica, obedecer.
«La fe (vocación) nace de la escucha» (Rom 10, 17)
y exige una obediencia que es fidelidad a lo que
se ha escuchado y acogido.
La celebración de este domingo es
de vital importancia, porque en la delicada tarea de promover
y formar las vocaciones sacerdotales debe estar implicada toda la
comunidad cristiana. No nos podemos contentar con aceptar pasivamente que
«los tiempos cambian». Hemos de reforzar nuestra fe y esperanza
en la convicción de que Dios sigue llamando y suscitando
a personas, capaces de dedicarse al servicio de los hermanos
en el sacerdocio.
Hoy sigue habiendo jóvenes que se sienten
atraídos por la causa de Jesús y animados a entregar
su vida por ella. En España, según la propia Conferencia
Episcopal, son más de 1.300 los seminaristas que se preparan
para el ministerio sacerdotal. La celebración del Día del Seminario
mueve antes que nada a dar gracias a Dios que
sigue contando con hombres frágiles para la santificación de su
pueblo. Agradecer también el testimonio de tantos sacerdotes que viven
con gozo el haber sido escogidos y enviados por la
Iglesia como pastores.
La Iglesia española afirma que todavía hay necesidad
de sacerdotes que reúnan a la Iglesia en nombre de
Cristo, la alimenten con su Palabra y los Sacramentos y
la envíen a la misión. Proponer hacerse sacerdotes es, por
tanto, comprender el lugar esencial de este ministerio en la
vida de la Iglesia y la importancia de su misión
en el mundo. Es estar convencidos de que la respuesta
a la llamada de Cristo y de su Iglesia puede
llenar la vida de una persona.
El Día del Seminario es
una llamada de atención a la comunidad cristiana sobre su
responsabilidad en la pastoral de las vocaciones al ministerio sacerdotal.
Benedicto XVI en su discurso a los seminaristas con motivo
del encuentro con los jóvenes en Colonia, definía el Seminario
como un tiempo de formación, discernimiento y de preparación a
la misión. Un tiempo en el que se logre una
experiencia personal de Cristo, pues sólo desde ella se puede
comprender su voluntad y, por tanto, la propia vocación. Desde
esta fuerte experiencia del amor de Cristo se prepara el
seminarista para su misión. Esta es fuente de alegría en
la vida del sacerdote, pero también motivo de sacrificios, desorientación,
dudas… Sólo desde la memoria constante de Cristo y de
su amor inefable, podrá mantenerse con frescura en la misión
encomendada. La trascendencia de la misión hace que, a pesar
de la escasez de vocaciones sacerdotales, se deba tener un
cuidadoso discernimiento. El mismo Papa nos repite que «un clero
no suficientemente formado, admitido a la ordenación sin el debido
discernimiento, difícilmente podrá ofrecer un testimonio adecuado para suscitar en
otros el deseo de corresponder con generosidad a la llamada
de Cristo» (Sacramentun Caritatis, 25)
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