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Autor: ODISUR | Fuente: www.revistaecclesia.com Isidoro Lezcano, un hombre de Dios
Fundador y Superior General del Instituto de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca,un hombre de Iglesia a la que ha amado con amor de hijo, respetado y acatado en todo momento
Isidoro Lezcano, un hombre de Dios
En la mañana del 20 de febrero de 2006, falleció
el Rvdmo. Hno. Isidoro Lezcano Guerra, Fundador y Superior General
del Instituto de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, en Las
Palmas de Gran Canaria en cuya comunidad residía.
El Hno. Isidoro
Lezcano Guerra, es el Fundador de la Congregación de Hermanos
Franciscanos de Cruz Blanca, que fue erigida canónicamente como Instituto
Religioso de Derecho Diocesano, el Jueves Santo -Día del Amor
fraterno- del año 1989 por Monseñor Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo
de Sevilla; el mismo que en 1975 y siendo Arzobispo
de Tánger le diera carta de identidad en la Iglesia,
erigiéndola en Pia Unión.
Isidoro Lezcano nació el 30 de diciembre
de 1935; después de una experiencia en el seminario y
con los Hermanos de San Juan de Dios, a los
diecisiete años trabaja de enfermero en un Hospital psiquiátrico. Ve
como sufren los hombres y siente la llamada de Dios.
Pero carece de medios para empezar. Entonces conoce a un
hombre, enfermo, tetraplégico desde hacía quince años, que desde el
lecho de su enfermedad quiere con sus medios ayudar a
aquellos que carecen de todo. Después de la primera visita,
el Hno. Isidoro experimenta tanta alegría, al ver que el
Señor había puesto en su camino a una persona, con
el mismo ideal que él tenía, que abandona su trabajo
como enfermero y se dedica a atender a los pobres
El servicio
militar lo lleva a la base de Tetuán (Marruecos), y
desde su puesto como enfermero en la base, y en
sus ratos libres, hace continuas visitas a las kabilas (pequeños
poblados árabes), que le ponen en contacto con seres marginados
y de una pobreza extrema. Es requerido por todos los
habitantes de estos poblados, que acuden a él para ser
curados en sus enfermedades, para asesoramiento en trámites administrativos, para
recabar su ayuda material.
Cumplido el servicio militar, sintiendo que
su vida está al lado de los marginados, no abandona
la zona, y realiza unas oposiciones que le ponen en
el Servicio Meteorológico de Ceuta. Y allí termina encontrando su
verdadera vocación junto al lecho de un enfermo terminal en
el Hospital de la Cruz Roja de Ceuta. Y empieza
los primeros pasos de su obra.
Ya tiene algún dinero
de su sueldo como funcionario y alquila un chalet
donde acoge a paralíticos, alcohólicos, personas abandonadas, enfermos mentales...etc. También
se va formando un pequeño grupo que quieren seguirle.
Después vendrá
la prueba, pero seguirá firme en su propósito de seguir
al Señor sirviendo a los más necesitados y con la
única compañía de otro Isidoro, el Hno. Isidoro Macias marchan
a Tánger donde obtendrán la acogida, el cariño y la
complicidad de Monseñor Carlos Amigo Vallejo.
Y aquella semilla de primavera
que un día sembrara, dio su fruto. Hoy los Hermanos
Franciscanos de Cruz Blanca extienden su acción caritativa en 35
Casas esparcidas por la geografía española, 1 en Marruecos y
5 en América Latina, donde desde el servicio a los
discapacitados físicos y psíquicos, enfermos mentales, ancianos, transeúntes e inmigrantes,
toxicómanos, enfermos de SIDA, ex-presidiarios y en medio de toda
marginación y pobreza mantienen vivo el carisma de su Fundador:
"la plena dedicación a los Cristos rotos por el dolor
y la marginación, siendo en medio de ellos, testimonios vivos
del Amor de Dios".
El Hno. Isidoro Lezcano ha sido
un hombre de Dios, al que amó profundamente. Un hombre
hermano del hombre al que escuchaba, ayudaba, asistía, amaba y
respetaba. Un hombre de Iglesia a la que ha amado
con amor de hijo, respetado y acatado en todo momento.
(ODISUR)
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