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Autor: Lic. José María Baamonde | Fuente: Fundación S.P.E.S Nuevos Movimientos Religiosos: El Problema de la Terminología y las Definiciones
Pero...¿qué es una secta? Alguna de las tantas definiciones posibles.
Nuevos Movimientos Religiosos: El Problema de la Terminología y las Definiciones
A la hora de iniciar un acercamiento a esta temática,
muchas son las dificultades con que nos enfrentamos y, una
de ellas consiste en que hasta el momento, no se
ha podido lograr una definición del término secta que satisfaga
a todos los investigadores, como así también que pueda abarcar
a todos los grupos que van surgiendo día a día.
Acertadamente
el director del CESNUR (Centro Studi sulle Nuove Religioni), Massimo
Introvigne, señala que "... es difícil valorizar una definición
como verdadera o falsa. Expresiones como ´nuevos movimientos religiosos´ o
´sectas´ pertenecen a una pluralidad de lenguajes, y es necesario
precisar si uno se mueve en el ámbito de la
historia, de la sociología, de la psicología social o de
la teología. Muchas definiciones propuestas en el ámbito académico se
presentan explícitamente como meros instrumentos de trabajo, que hay que
considerar según su capacidad de aclarar y explicar los resultados
de una investigación o de favorecer investigaciones ulteriores. Existen también
muchas personas que utilizan palabras como ´sectas´ o ´nuevos movimientos
religiosos´ fuera del debate científico. Nace así una cultura de
punto exclamativo, que puede fácilmente desviar a quien no se
percate inmediatamente de que las mismas palabras en las mismas
lenguas, pueden tener significados y también resonancias psicológicas diversas. No
tiene seguramente, el mismo significado la palabra ´secta´ en el
lenguaje de los especialistas que en el del periodismo, o
en el lenguaje cotidiano del hombre común".
El concepto de secta
ha ido evolucionando con el correr del tiempo. Al principio,
dentro del judaísmo, se utilizaba para la designación de las
corrientes internas, como por ejemplo los esenios, los saduceos o
los fariseos, y así el cristianismo, fue tomado inicialmente por
los romanos.
Más adelante el vocablo secta, empieza a remitir a
la idea de separación, en contraposición del credo dominante. En
las epístolas de Pablo puede observarse como utiliza el término
griego de secta háiresis, para contraponer al de ekklesía.
Así alternativamente
y ya contando con cierta carga peyorativa, el judaísmo empezó
a calificar de secta a los cristianos, los cristianos a
los mahometanos y, estos últimos, a los dos primeros. En
los siglos XVI y XVII se dieron hechos similares entre
católicos y protestantes recíprocamente, felizmente hoy superados.
A continuación señalaremos algunas
de las tantas definiciones posibles, conjuntamente con sus respectivas dificultades.
Definiciones
Etimológicas
Etimológicamente, el término secta proviene del latín y posee dos
acepciones distintas. Una de ellas es sequi, que significa seguir;
la otra, sectare o secare, que significa seccionar, cortar, separar.
En este sentido secta sería todo aquel grupo que sigue
a un maestro o doctrina en particular, como así también
todo aquel grupo que se separa o corta de un
tronco doctrinal específico.
El inconveniente de esta definición consiste en que
la misma no logra una distinción efectiva entre estos movimientos
y las religiones clásicas o tradicionales, ya que estas últimas
también se han generado a partir de un grupo de
personas que seguían a un maestro o doctrina en particular;
como así también, la mayoría de ellas en sus orígenes,
se ha escindido de un tronco doctrinal específico.
Definiciones Sociológicas
La mayoría
de las definiciones de carácter sociológico parten de un paralelo
efectuado con la noción de iglesia, resaltando en mayor o
menor medida alguno de los tantos elementos característicos de estos
grupos, y generalmente aunando las dos alternativas etimológicas. De esta
manera definen el término en cuestión como “grupos pequeños que
siguen a un líder carismático y que se han desprendido
de un movimiento o iglesia estructurada”.
Definición por Fuentes Extrabíblicas
En 1986,
el Secretariado apara la Unidad de los Cristianos a través
del documento “Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos – Desafíos Pastorales”,
recurre para la definición de secta, al uso de fuentes
extrabíblicas. En este sentido secta, sería todo aquel movimiento que
utilizara un libro, texto o mensaje que se encontrare en
igual o mayor nivel de importancia, que las mismas Sagradas
Escrituras. Es decir que para entender la Biblia, forzosamente habría
que sujetarse a este otro libro.
Este sería el caso
de los Mormones, con El Libro de Mormón; el de
la Iglesia de la Unificación, con el Principio Divino; el
de los Adventistas del Séptimo Día, con el libro El
Conflicto de los Siglos; y el de los Niños de
Dios o La Familia, con Las Cartas de Mo.
La dificultad
que encierra esta definición es que sólo nos serviría para
englobar a aquellos grupos de origen cristiano o paracristiano, es
decir aquellos grupos que utilizan la Biblia. Pero no alcanzaría
para aquellos movimientos de origen orientalista, pseudocientíficos, de rehabilitación personal,
del desarrollo del potencial humano, y los muchos grupos de
carácter gnóstico y esotérico, que no necesariamente la utilizan.
Definición
Ubicacional o Geográfica
En mayor o menor medida la noción de
secta se encuentra relacionada a un ambiente sociocultural específico. Para
Rodney Stark y William Sims Bainbridge definir como secta, a
un movimiento, va a depender de la tensión con el
ambiente sociocultural circundante, llegando a la posibilidad de que un
mismo grupo pueda aparecer más eclelsial en una región del
mundo o más sectario, en otra.
Un ejemplo de ello lo
podemos encontrar con el budismo de tipo lamaísta, que es
el practicado en el Tíbet. El mismo siempre ha sido
considerado una religión; pero fuera del ámbito sociocultural y geográfico
específico que es el Tíbet, podría para algunos investigadores, revestir
características sectarias, tanto más cuanto más alejados se encuentren sus
adherentes, de dichos patrones.
Algunos autores también distinguen en relación a
la actitud que adoptan ciertos grupos, en diversos territorios. Se
suele señalar aquí, a manera de ejemplo, a la Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o
Mormones. Los mismos son mayoría en el estado de Utah,
EE.UU., y difícilmente pueden considerarse secta en dicho lugar. Pero
sucede que en más de una oportunidad es posible observar
a integrantes de este movimiento en terreno de misión, adoptando
actitudes y desplegando actividades merced a las cuales, podría caberles
la tipificación de secta.
Definiciones Fenomenológicas
Todas estas dificultades han provocado que,
general se tienda a buscar definiciones de carácter fenomenológico o
conjunción de una serie de características que abarcarían aspectos sociológicos,
psicológicos y religiosos. Es decir, todo aquel grupo que reúna
una serie de características en estos tres niveles, y no
tan sólo en uno de ellos, tendería a ser considerado
secta.
Una de las definiciones fenomenológicas más utilizadas, especialmente por grupos
de estudio ubicados en la corriente denominada anticulto, es la
dada por el Congreso de Wisconsin, en 1985, el cual
considera a las sectas como "movimientos totalitario que puede presentarse
bajo las formas de entidad religiosa, asociación cultural, centro científico
o grupo terapéutico; que utiliza técnicas de persuasión coercitiva para
que todos los miembros pierdan su identidad y dependan del
grupo, abandonando su entorno familiar y social".
El inconveniente que radica
en este tipo de definiciones es la dificultad que se
presentaría a primera vista en una persona no muy avezada
en la temática, para distinguir entre una secta y un
movimiento perteneciente a cualquier religión clásica o tradicional que pueda
manifestar en ciertos aspectos, una actitud sectaria.
En lo atinente a
la actitud sectaria el informe del Secretariado para la Unidad
de los Cristianos, antes mencionado, consigna acertadamente que "... algunas
mentalidades o actitudes de secta, por ejemplo la intolerancia o
el proselitismo agresivo, no constituyen necesariamente una secta. Estas actitudes
se pueden encontrar también en grupos cristianos o dentro de
algunas iglesias o comunidades eclesiales. Sin embargo, estos grupos pueden
cambiar positivamente mediante una profundización de su formación cristiana y
a través del contacto con otros cristianos. En este sentido,
estos grupos pueden crecer dentro de una mentalidad y actitud
mayormente eclesiales".
De todas formas y a manera de
resolución del último problema podemos decir que la actitud sectaria
se registra a veces, aunque generalmente es una excepción, dentro
de las religiones clásicas o tradicionales. Pero para llegar a
un diagnóstico objetivo, habría que distinguir en un principio si
tal comportamiento obedece a un grupo en sí, al que
dirige dicho grupo, o a la actitud de tan sólo
un integrante.
Finalmente debemos agregar que las diferentes religiones poseen una
estructura que posibilita, una vez detectada dicha actitud, su pronta
corrección. En las sectas esto no ocurriría ya que
ellas sí contendrían, en forma ontológica, una conformación en base
a estas características.
Términos Alternativos
A la dificultad de las definiciones, también
se suma el carácter despectivo, peyorativo que, con el correr
del tiempo, ha adquirido el término secta y que, en
un principio, no registraba. Esto ha provocado, especialmente con advenimiento
del diálogo ecuménico y el diálogo interreligioso, que se buscaran
términos alternativos como el de confesiones o denominaciones, especialmente dentro
del amplio espectro protestante; o vocablos como el de culto,
sobre todo en los países de habla castellana, ya que
el mismo término en la lengua inglesa, posee toda la
carga despectiva del término secta en el castellano.
En el ámbito
católico, aunque no únicamente, comenzaron a utilizarse términos tales como
nuevos movimientos religiosos y movimientos religiosos libres que entrañan, de
alguna manera, una definición.
En lo que respecta al primero de
ellos, surge una dificultad en razón de que no hay
un total acuerdo entre los distintos investigadores para circunscribir a
una época específica a partir de la cual deba asignárseles
el carácter de nuevo, a los diversos movimientos. Para algunos
habría que empezar a contabilizar a partir del siglo XIX,
para otros a partir del siglo XX.
Asimismo es de resaltar
que algunos hablan ya de últimos nuevos movimientos religiosos o
neo-nuevas religiones, para abarcar a aquellos que surgieron luego de
la primera mitad del siglo XX, aumentando la confusión consecuente
y sin tener en cuenta que, en realidad, es muy
poca la novedad aportada por muchos de estos grupos, los
cuales no hacen más que resucitar viejas creencias con tan
sólo algunos cambios.
En cuanto al segundo, no queda muy
claro la adjetivación de libres, razón por la cual casi
ya no es utilizado, salvo por un número pequeño de
investigadores.
¿Es Posible una Definición?
A esta altura del problema surge, indudablemente,
una pregunta: ¿Es posible alcanzar una definición que abarque a
todo el fenómeno?
Al parecer va ganado consenso entre los investigadores
la idea de que un fenómeno tan vasto y polifacético
como el que nos ocupa, es imposibles de ser abarcado
con un solo vocablo o tipificación, que encierre una definición.
En todas las posibilidades mencionadas precedentemente, encontramos que las mismas
tienen al menos tantas ventajas, como desventajas.
Para el presente
curso propondremos el término de Nuevos Movimientos Religiosos, ya que
amén de no contar con el carácter despectivo o peyorativo
de la palabra secta, no creemos que pueda presentar la
dificultad sobre el aspecto de novedad antes mencionado, ya que
si bien algunos de estos grupos abrevan sus creencias en
doctrinas antiguas, la mayoría se ha constituido como movimiento u
organización en períodos relativamente recientes.
De esta manera podríamos decir que
los Nuevos Movimientos Religiosos, en contraposición de las religiones clásicas
o tradicionales, son:
"Grupos que por lo general se han escindido
de otro movimiento, estructurándose en periodos relativamente recientes, y haciendo
resaltar algún aspecto particular de la doctrina sostenida anteriormente, o
bien reinterpretando distintivamente el sistema de creencias del cual surgieron,
creyéndose a su vez, como únicos depositarios de la Verdad
absoluta, lo cual como consecuencia, dificulta en la mayoría de
los casos, el logro de un diálogo enriquecedor con otras
creencias ".
A partir de esta definición podemos también, asumir categorizaciones
específicas en el caso de ciertos movimiento que, por sus
particularidades, puedan ser clasificados como Nuevos Movimientos Religiosos de características
sectarias, si además “cuentan con una serie de características particulares
en el aspecto religioso, sociológico y psicológico”.
De todas formas es
importante resaltar que, frente a un tema tan amplio y
complejo, es imposible la utilización de un solo término, debiendo
adecuar los mismos según el tipo de investigación o trabajo
que se desarrolle, ya sea en lo sociológico, psicológico, teológicos,
pastoral, periodístico, jurídico o educacional.
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