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Autor: Jose Maria Cardenal Caro Rodriguez | Fuente: primeroscristianos@gmail.com El Misterio de la Masonería. Descorriendo el velo.
El siguiente libro presenta a la Masonería sin velo es decir: su naturaleza, principios, secreto, metas objetivos y especialmente la respuesta que la Iglesia ha dado a esta Institución.
El Misterio de la Masonería. Descorriendo el velo.
Jose Maria Cardenal Caro Rodriguez
Nació en Pichilemu, el 23
de junio de 1866, en la hacienda colchagüina donde trabajaba
su padre, José María Caro Martínez; su madre fue Rita
Rodríguez. José María era el hijo menor de un total
de cuatro y el único hombre. Vivió sus primeros años
con sus padres y hermanas, pero a la edad de
5 años, sus abuelos se lo llevaron a vivir con
ellos para poder asegurarle una mejor educación. Aprendió las primeras
letras con su abuela, Cayetana, y posteriormente asistió a la
escuelita de Ciruelos, hasta la cual debía caminar, cada día,
cinco kilómetros. En la misma época en que era un
muchacho, el canónigo de la Catedral de Santiago, Ramón Saavedra
Jiménez, adquirió una propiedad agrícola cerca de Cahuil, y en
los meses de verano el sacerdote viajaba a su propiedad
y decía misas diarias. En febrero de 1881, le solicitó
al párroco de Ciruelos que le recomendara un muchacho para
que le colaborara en la misa. Ese fue José María
Caro. Al poco tiempo, el canónigo le propuso al joven
ser sacerdote, y Caro aceptó inmediatamente. En marzo de ese
mismo año viajó a Santiago con su padre a rendir
examen al Seminario de Santiago. Fue admitido en la sección
San Pedro Damiano, con cupos para estudiantes de zonas rurales,
y allí realizó sus estudios de Humanidades. En 1887 inició
sus estudios de Teología y Griego; hizo clases de este
idioma en el Seminario.
Enfermedad en Roma
El recién nombrado arzobispo de
Santiago, monseñor Mariano Casanova, lo designó junto a otros alumnos
para continuar sus estudios superiores en Roma, en el Colegio
Pío Latino y en la Universidad Gregoriana. Al poco tiempo
de haber llegado a Italia, se enfermó gravemente del pulmón,
debiendo dedicar —por su estado de salud— pocas horas al
estudio. No obstante esta dificultad, el 30 de diciembre fue
ordenado sacerdote. También se graduó de doctor en Teología de
la Universidad Gregoriana. José María Caro regresó a Chile en
1891 y sus problemas de salud continuaron. Eran momentos de
gran convulsión política. A su arribo, casi no podía usar
la voz, quedando limitado a hacer clases como profesor en
el Seminario. Por razones de salud también, fue trasladado posteriormente
(1910) a Mamiña, al interior de Iquique.
Vicario apostólico de Tarapacá
y obispo de Iquique
En 1911 el padre Caro recibió con
sorpresa su nombramiento como vicario apostólico de la región de
Tarapacá y obispo de Iquique. Al año siguiente, el 28
de abril de 1912, en la Catedral de Santiago, el
internuncio, monseñor Sibilia, lo consagró como obispo de Iquique. Regresó de
inmediato a su zona y se propuso luchar contra la
indiferencia religiosa. En la Pascua de Resurrección de 1913 el obispo
Caro se planteó realizar una procesión por Iquique, idea que
encontró oposición de parte de elementos radicales. A poco andar,
la procesión fue atacada por grupos fanáticos y los participantes
debieron protegerse para evitar ser golpeados. Sin embargo, el sacerdote se
fue ganando poco a poco el apoyo de la ciudadanía,
ya que su labor fue cercana al pueblo y a
las necesidades reales de este. Durante la crisis de 1914,
se preocupó de crear cooperativas de ayuda, abrir albergues y
dar alimentación a los más necesitados.
Obispo de La Serena
El 14
de diciembre de 1925 la Santa Sede lo nombró obispo
de La Serena; había estado 13 años en Iquique. En
su despedida fue evidente cómo se había ganado el afecto
de la gente y cómo había logrado un acercamiento del
pueblo a la Iglesia. Estando en La Serena, Caro publicó
numerosas obras de carácter doctrinario como Fundamentos de la Fe,
Porque Creo, El Matrimonio Cristiano, La Iglesia y los Obreros,
y El Misterio de la Masonería, este ultimo inspirado en
las experiencias compartidas por una gran cantidad de benerables hermanos
(.:) que convirtió al catolicismo y de cuyos relatos se
valio para escribir esta magistral obra que junto a SIMBOLISMO
DE LA MASONERIA de Mons. Leon Meurin S.J. y El
Misterio de la Masonería de Leo Taxil han pasado a
engrosar el INDEX de libros raptados porlos hijos de la
viuda.
Arzobispo de Santiago
Años después, el 14 de octubre de 1939
monseñor Caro se trasladó a Santiago con el fin de
tomar posesión de la Arquidiócesis, siendo el séptimo arzobispo de
Santiago. Ese mismo día realizó una visita oficial al Presidente
de la República, Pedro Aguirre Cerda. Una de las ceremonias
más importantes que le correspondió presidir fue, en 1941, el
Octavo Congreso Eucarístico Nacional. Ese mismo año falleció el Presidente
Aguirre Cerda, cuyas exequias se realizaron en la Iglesia Catedral
con la venia del Partido Radical. Monseñor Caro fue el
principal eje para la construcción del templo en Maipú, en
homenaje a la Virgen del Carmen. Obtuvo la donación de
los terrenos y convocó a la Iglesia y al gobierno
argentino, junto al chileno, para unir esfuerzos. El 16 de
julio de 1944, el Presidente Juan Antonio Ríos concurrió a
la bendición de la primera piedra. Se caracterizo principalmente por
su combate contra la masonería, y se cuenta como gran
anécdota un letrero que hizo colocar en todas las iglesias
de su diosecis: Se prohíbe la entrada a los perros
y a los masones.
Un capelo para monseñor
El 23 de diciembre
de 1945 se conoció la noticia de que el Sumo
Pontífice había designado al arzobispo de Santiago para ser elegido
cardenal en el Consistorio de febrero del año siguiente. El
arzobispo viajó en pleno invierno europeo. Su salud no lo
acompañó, y el frío y las inadecuadas condiciones del Colegio
Pío para un hombre mayor, le causaron una bronconeumonía que
se fue complicando cada vez más. Sin embargo, su salud
inició luego una lenta mejoría, que le permitió recibir del
Santo Padre el capelo cardenalicio el 19 de mayo de
1946, convirtiéndolo de este modo en el primer cardenal chileno.
Sus
restos descansan en la Catedral de Santiago
El 4 de diciembre
de 1958 el padre Caro cayó gravemente enfermo; el Cabildo
Metropolitano en pleno le dio la Extremaunción y al día
siguiente falleció. Las campanas doblaron en señal de duelo, se
decretó duelo nacional. Una larga fila de llorosos fieles fue
a despedirlo. Sus restos descansan en una capilla bajo la
nave central de la Catedral de Santiago.
El rápido agotamiento de la primera edición
de esta obra, por más que fue numerosa, ha probado
claramente que su publicación fue oportuna y que correspondía a
una verdadera necesidad, como muchísimas personas me lo han manifestado.
No ha faltado quien, después de leerla, haya cambiado la
resolución que tenía de hacerse masón. Muchos son los que
me han agradecido el haberles abierto los ojos sobre una
institución que se les había recomendado, y muchos más los
que me han felicitado por haber descorrido ante el público
el velo de una asociación temida por sus secretos y
sus manejos. Entre ellos ha habido personalidades de las más
encumbradas del país.
Me han confirmado en la esperanza que tuve
de hacer algún bien con esta publicación, las cartas recibidas
de gran parte de los Rdmos. Sres. Arzobispos y Obispos
de la América Latina y aun de Filipinas, en las
cuales, no sólo con frases de cumplimiento, sino con expresiones
francas y efusivas, me han felicitado y muchos me han
pedido ejemplares del librito, a pesar de su modesta presentación.
Entre estas felicitaciones dejo constancia, con reconocimiento, de las enviadas
por los dos únicos Emmos. Cardenales a quienes se envió
el opúsculo, SS. EE, el Cardenal Benlloch y el Cardenal
Billot.
He introducido en esta segunda edición algunas mejoras y agregados.
He arreglado en el índice la división, modificando en parte
los títulos de los párrafos, ajustándolos mejor al orden del
librito, y he hecho una o dos correcciones indispensables.
El estudio
que he procurado seguir haciendo de la Masonería, me ha
ido confirmando más y más en lo expuesto en la
primera edición. Igual efecto han tenido algunas conversaciones que he
tenido con masones.
Muchas personas, al felicitarme por la obrita, han
querido confirmar también algunos juicios ahí escritos, con hechos concretos,
que no daré al público por vivir aún los hermanos
masones que en ellos han intervenido y no pertenecer propiamente
a la historia, si bien se podrían exponer por ser
hechos públicos o notorios, al menos con notoriedad de derecho.
Es preferible que cada lector haga por sí mismo la
comprobación, observando los hechos y las personas que tenga a
su vista, sin olvidar jamás lo que tantas veces repito,
a saber: que en la Masonería hay personas serias y
sinceras que no conocen ni sus fines ni sus obras
y que no obran bajo la influencia del espíritu o
de las doctrinas masónicas.
La Masonería ha juzgado también mi librito
y los hermanos.., repiten ese juicio, que se ha publicado
en su Revista. Según los hermanos, yo “he colectado todo
el cieno de la cloaca antimasónica, y con citas truncas
o apócrifas, con repetición de conceptos de cuatro despechados o
ruines asalariados que el clericalismo ha tenido para su uso
y sabor, pretendo desvirtuar la santa obra del amor al
prójimo que la Masonería siembra por doquier”, Rey, Masónica de
Chile. Marzo, 1924, pág. 130.
En seguida, agrega la citada Revista
que, valiéndome de la liberación de franqueo de que gozan
las dignidades eclesiásticas, el folleto se ha distribuido libre de
porte, profusamente por todo el país.
Mi respuesta será breve: En
primer lugar, el librito fue editado en Santiago y distribuido
desde allí por la Sociedad de la Buena Prensa, que
no es dignidad eclesiástica ni tiene liberación de franqueo. Los
ejemplares que se me enviaron a Iquique, venían con sus
respectivas estampillas de franqueo.
En segundo lugar, si no he citado
íntegramente todos los testimonios que he tenido a la vista,
ha sido por no engrosar extraordinariamente el opúsculo y por
no hacerlo salir de m propósito, y a pesar mío;
pero siempre he señalado la fuente de mis citas con
toda precisión, al revés de las publicaciones masónicas, que casi
nunca lo hacen.
Y en tercer lugar, las citas o son
tomadas de autores masones de reconocida autoridad en la Orden,
o se refieren a hechos históricos en que han intervenido
los hermanos o la influencia masónica; si hay algo de
repugnante en todo eso, no es mío ni de los
enemigos de la Masonería, sino de sus propios hechos o
doctrinas.
Alguien ha dicho que yo no probaba lo que decía
de la Masonería. Los lectores dirán si al menos no
queda suficientemente probada la afirmación general que se desenvuelve en
el librito sobre el engaño universal con que la Masonería
conquista y conserva sus adeptos, hasta penetrarlos profunda, y a
veces furiosamente, de sus verdaderos ideales de demolición del orden
cristiano y del destierro del mismo nombre de Cristo, o
aún del de Dios, que disimulada o descaradamente, según las
circunstancias, se propone. Los lectores dirán también si lo que
ellos ven y conocen de la Masonería y de sus
hechos, corrobora o no mis afirmaciones.
Y por lo que toca
a la intervención política de la Masonería a su espíritu
anticristiano lo acontecimientos que en Chile precedieron y rodearon las
elecciones de 1924, el emplea del Ejército para burlar la
voluntad popular, los pactos de honor violados, la presión irritante
ejercida sobre el Primer Mandatario para descarrilarlo y arrastrarlo a
crearse la pesadísima atmósfera que estalló en la tormenta y
el movimiento de depuración iniciado por el Ejército y la
Armada en defensa de los intereses nacionales, con simpatía casi
universal; los proyectos antirreligiosos, sobre divorcio, confiscación de bienes eclesiásticos,
separación de la Iglesia y del Estado, etc.; todo eso
ha sido una confirmación ante el país de la falsedad
de las afirmaciones de la Masonería.
También han dicho los masones
que les es muy fácil destruir lo que este libro
establece. Sin embargo, aún no lo han hecho, a pesar
de haber tenido sobrado tiempo para ello. Lo que si
han hecho es proseguir su campaña contra la iglesia Católica,
con el folleto anónimo de «La Tribuna”, de citas vagas,
imposibles de comprobar, y con las afirmaciones usuales, fundadas más
que en la lógica o en la verdad de los
hechos, en el prejuicio contra el Cristianismo.
Se me ha preguntado
si la Masonería se ha vengado de mi, y por
cierto, que habrá lectores que tendrán curiosidad de saberlo. La
Masonería es bastante discreta para hacerlo por sí misma y,
silo hiciera, perdería en vez de ganar; pero tiene la
máscara de un partido político mediante el cual ejerce toda
la acción que le permite la influencia de ese partido.
Los que han vivido en Iquique, y quizás aun los
habitantes de todo el país, han llegado a saber algo
de lo que se ha hecho, v. g., con ocasión
de la venida de S. Em. el Cardenal Benlloch o
de una Asamblea Eucarística que íbamos a celebrar en el
Teatro Municipal, etc. Pero, por lo que en ello haya
de ofensa personal perdono y olvido de corazón; y. por
lo que ha habido de ofensa a la Religión, ruego
a Dios que perdone también, porque “no saben lo que
hacen”.
Finalmente, como este libro no tiene otra pretensión que la
de informar a los lectores acerca de la Masonería, he
creído preferible hacerlo con las palabras de autores más autorizados
que yo, aun a trueque de multiplicar las citas.
OBRAS Y
AUTORES DE REFERENCIA Abreviaturas
Las obras que he tenido a la vista
y de las cuales he tornado los testimonios de los
diversos autores, son los siguientes:
Enciclopedia Universal Iiustrad, etc., de Esposa.
Abrev.: Espasa. The Catholic Encyclopedia. Abrev.: Cath. Encycl. Copin-Albancelli. Le Drame
Maçonnique; Le Pouvoir Occulte contre la France. La Conspiration Joive
contre le Monde Chrétien. Abrev.: Copin P. O. Copin. C.
J. Dom Paul Benoit. La Citè Antichretienne. 2e. Partie. La Franc-Maçonnerie.
2 vol. Abrev.: Benoit. Ed. Em. Eckert. La Franc- Maçonnerie dans
sa veritable signification. 2 vol. Trad. del alemán. Abrev.: Eckert. Arthur
Preuss. A Study in American Freesmasonry. 1. vol. Abrev.: Preuss
A. M. Domenico Margiotta. Adriano Lemmi Chef Supreme des FrancMaçons. Abrev.:
Margiotta, A. L. Nicolás Serra y Caussa. Masonería al derecho al
revés. 2 vol. Abrev.: Serra. Francis C. Kelly. The Bock of
Red and Yellows, 1 vol. Abrev.: Kellv. I. Bertrand. La Franc-Maçonnerie,
Secte juive nee du Talmud. Opúsculo .Abrv.: La F. M.
Secte Juive. Michael Kenny. American Masonry and Catho!ic Education. Folleto. Abrev.
Kennv. Veritas. La francmasonería y sus obras en Chile. Opúsculo. Gabriel de
la Paz ‘seudónimo’. La Masonería, etc. Opúsculo. La Masonería ante el
Congreso. Opúsculo. Mons. Amado José Fava. Obispo de Grenoble. Discurso sobre
el secreto de la Francmasonería. Opúsculo traducido del francés. Mons. de
Segur. Los Francmasones. Opúsculo traducido del francés. Constitucíón de la Orden
Masónica en Chile (Años 1862 y 1912). Encíclicas de León XIII. Mons.
Rosset. La Franc-Maçonnerie. Abrev.: Rosset, La F.M. The Cause of the
World Unrest. 1920. Abrev.: The Cause. Secret Socjeties and Subversive Movernents.
Nesta Webster. Abrev. Webster. La Dictature de la Franc-Maçonnerie sur la
France. A. G. Michel. Abrv.: La Dictature. La Frac-Maçonnerie Belge. Abrev.:
F. 8. Revue international des Sociétés Secrètes. La Iglesia y la Masonería. Pastoral
del Rvmo. señor Arzobispo de Caracas, etc. Weltfreimaurerei (Masonería Mundial)
etc. Witchl. Cadena de Unión. B. Aires.
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