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Autor: Oscar Gerometta ¿Se podría saber de dónde salen tantas sectas?
Asistimos a un estallido religioso que ha dado origen a cientos de grupos.
¿Se podría saber de dónde salen tantas sectas?
Publicado en Reflex noviembre 1992
Algunas veces, tanto
en el campo como en los parques suficientemente grandes, es
posible asistir a un espectáculo curioso: el "estallido de los
hormigueros": cuando se conjugan condiciones climáticas propias del despertar post-invernal
se produce el incremento de la actividad en las colonias
de hormigas, dando como resultado la multiplicación de estos hormigueros
en cuanto rincón de tierra se encuentra a disposición.
Algo semejante
está ocurriendo en Occidente desde mediados del siglo XIX, estamos
asistiendo a un fenomenal estallido religioso que ha traído como
consecuencia la atomización de la experiencia religiosa en cientos, miles
de pequeños hormigueros, que como aquellos de la primavera, están
sometidos a distintas alternativas de crecimiento.
Para continuar con el símil,
tendríamos que hablar de dos "primaveras" o estallidos. Una primera
conjunción de situaciones se registró durante la primera mitad del
siglo pasado en Estados Unidos, lo que se denominó "el
gran despertar religioso", consecuencia directa del pietismo luterano, que como
un incendio se extenderá a otros movimientos religiosos, sobre todo
aquellos más anárquicos e indisciplinados, dando rápidamente origen a multiplicidad
de predicadores que recorrerán el país del Norte proponiendo una
religiosidad fuertemente subjetiva, centrada en la búsqueda obsesiva de una
santidad personal perfecta obtenida a través de una moral de
corte puritano, urgida por el temor a la inminencia de
la llegada del fin de los tiempos.
Durante un período de
más de 70 años, a través del siglo XIX fueron
surgiendo miles de grupos distintos y dispersos, es en estos
grupos, en su intrincada interrelación y evolución, en donde se
originan las sectas de doctrina u origen cristianos que conocemos
hoy: Pentecostales, Evangélicos, Asambleas de Dios, Testigos de Jehová, Mormones,
Ciencia Cristiana, etc. Algunos de ellos no se pueden considerar
cristianos, como es el caso de los Testigos de Jehová
y los Mormones, pero de cualquier modo, todos ellos reciben
el tronco central de su doctrina de las iglesias de
la Reforma del siglo XVI y se insertan con comodidad
en un contexto cristiano.
Se podría decir que estos grupos son
el producto último de la disgregación religiosa que el principio
del subjetivismo religioso, expresado a través de la doctrina de
la libre interpretación protestante, llevaba implícito.
Nuestra segunda "primavera" tendríamos que
situarla alrededor de los años ´70, luego de la Segunda
Guerra, y cuando la utopía del progreso comenzaba a resquebrajarse,
coincidentemente con el fracaso del ideal cientificista que todo lo
podía; en el orden del pensamiento, el racionalismo ha dado
lugar a un creciente agnosticismo que estudia más los límites
del razonamiento que el razonamiento en sí mismo.
En este clima
de decepción e inseguridad, pero aún dentro de una situación
de hedonismo creciente, comienzan a llegar a los Estados Unidos,
en buena parte vehiculizados por su creciente intervención en Asia,
una serie de ingredientes de origen oriental (hinduísmo, yoga, budismo
zen, técnicas de control mental, etc.) que amalgamados con elementos
autóctonos como el espiritismo, el pragmatismo y las técnicas de
marketing, darán lugar a la aparición de una gran cantidad
de grupos orientalistas cuya expansión todavía es imprevisible.
Es en este
segundo estallido en donde aparecen la Misión de la Luz
Divina del Gurú Mahará Ji, el Hare Krishna, los Niños
de Dios, la Cientología, el New Age, etc.. Son grupos
sincréticos, que si bien toman algunos elementos del cristianismo, no
son cristianos ni por su origen, ni por su tronco
doctrinal; son grupos netamente neo-paganos, es decir, caracterizados por la
recuperación de una religiosidad pagana pre-cristiana.
Estos grupos se encuentran en
pleno proceso de expansión y consolidación, muchos de ellos aún
no han superado la primera etapa del proceso de gestación
descrito por Vidal Manzanares (Nacimiento, Consolidación, Transformación).
Durante los últimos años,
se ha registrado el agregado de nuevos elementos a este
cóctel neo-pagano, provinientes del paganismo europeo pre-cristiano, los grupos ocultistas
y esotéricos, la "ovniología", las medicinas alternativas, y el islamismo;
dando lugar a multiplicidad de nuevos grupos y asociaciones que
no necesariamente se presentan como religiosos.
Pero, no hay que temer,
estamos por ingresar en la Era de Acuario, era de
la armonía y la concordia, de la síntesis; es de
esperar que en los comienzos del tercer milenio, cuando la
Flota de la Alianza Intergaláctica concrete nuestra incorporación a la
Federación de Mundos Libres, esta multiplicidad se sintetice en unidad,
que los miles de hormigueros que hoy día atacan la
conciencia y la integridad de nuestra cultura se reúnan en
un único y gran hormiguero, el de la Nueva Conciencia
Planetaria.
¿No hay qué temer?
¡Dios nos libre!
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