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Autor: Fr. Raúl Vera López, O.P. Obispo de Saltillo | Fuente: Pastoral de la comunicación Mensaje Pastoral ante el caso del supuesto vidente "Betito".
Mensaje Pastoral
Ante las supuestas apariciones de la Santísima Virgen
al joven Alberto Solís.
Mensaje Pastoral ante el caso del supuesto vidente "Betito".
S.E.R. Mons. Fr. Raúl Vera López, agradece la distribución del
Mensaje Pastoral que en este texto se anexa, entre las
distintas comunidades, instituciones y diócesis que se han visto involucradas
con este fenómeno.
La justificación para que el obispo diera
su palabra, se encuentra sobre todo, en el Canon 375,
386 y 392 del Código de Derecho Canónico. El Vicario
General, Pbro. Gerardo Escareño nos recordó que quien preside esta
diócesis, como cabeza y maestro, responsable de interpretar correctamente lo
que Dios le entrega, así como hacer el juicio sobre
los dones que los fieles recibimos, y decidir su autenticidad
y aplicación, es el Señor Obispo, motivos que lo obligaron
a actuar en el presente caso, sobre todo, para defender
la unidad de la Iglesia y promover la disciplina y
cumplimiento de las normas.
El Vicario de Pastoral, Pbro. Francisco
Xavier Rodríguez nos habló sobre la oportuna intervención en este
caso, como respuesta a minimizar distractores en el proceso del
Plan Pastoral que estamos llevando con una evangelización seria, fundamentada
y bien programada, con la que queremos lograr una renovación
espiritual y evangelizadora, que se lleve a cabo en todas
las personas, con un testimonio de vida. También dijo que
hoy se está dando un distanciamiento o alejamiento de Dios
(muchos demonios y poca agua bendita) en donde surgen fenómenos
paranormales, patológicos o fantasiosos que tratan de llenar vacíos espirituales
y morales que se van dando en el seno de
nuestro pueblo y que muchas veces tienes su caldo de
cultivo en la ignorancia de las personas, falta de una
educación sistemática en la fe y una falta de vivencia
sólida de la vida cristiana. Por lo tanto es importante
verificar las intervenciones que surjan, pues éstas deben apuntalar, apoyar
y sostener los procesos de evangelización y fe, y con
ello la conversión de las personas, la conversión de las
comunidades y la transformación de las estructuras sociales.
El padre
René Allande Sánchez, Misionero del Espíritu Santo, quien en la
parte final de este proceso se integró a acompañar el
caso y quien dijo comprobar con mentiras, desobediencia y falta
de caridad, la falsedad de lo que el vidente pretende
ofrecer. El habló del joven vidente como de alguien manipulado
o que hay alguien detrás de él a quien le
conviene la división de la diócesis o de la Iglesia,
más allá de las fronteras de estas diócesis. Tres criterios
para distinguir lo falso de lo auténtico en el orden
espiritual, dijo son: la humildad, la caridad y la obediencia.
Ninguno de ellos tiene el joven. Habló también de la
sabiduría de la Iglesia para tratar este tipo de situaciones
y de la importancia de entender que los verdaderos estigmas
son fruto de la comunión con Cristo resucitado, como experiencia
de amor para imitarlo y dar su vida en el
servicio; como los beatos y los místicos se hacen en
comunión con Jesús. Recordó que el Santo Padre Benedicto XVI
en una audiencia mencionó que la gente puede andar tras
este tipo de signos como los que se presentaron en
Saltillo, pues se tiene necesidad de comprobar la fe, y
eso necesita una espiritualidad y fe más austera, no signos
secundarios como los que presenta este joven.
El sacerdote Pbro.
José Luis del Río y Santiago, que comprobó el fenómeno
de una imagen que supuestamente sudaba aceite y era también
promovida por este mismo joven, que ahora es el supuesto
vidente. Con dicho aceite, el joven acostumbraba a hacer oración
y a ungir a las personas que acudían a él
y caían en un supuesto descanso espiritual; se dio el
caso de que un joven cayó, no en descanso espiritual,
sino en signos de posesión diabólica, por lo que lo
llevaron con el padre que tuvo que hacer una oración
y un exorcismo por este joven. A raíz de esto,
el padre pidió que le llevaran esa imagen a la
parroquia. Describió la manera en que examinó la imagen correspondiente
durante 15 días durante los cuales dejó de "sudar" aceite.
Posteriormente entregó la imagen seca al joven, en una vitrina
sellada y cuando le avisaron que la imagen tenía aceite,
descubrió que el sello había sido violado. Él descubrió que
en el joven había un afán de poseer poderes, una
desobediencia y muchos engaños, con los que concluye que no
hay autenticidad en los hechos extraordinarios que se presentan en
torno a él.
El obispo ha pedido a las personas
que están cerca de él, que le ayuden y acompañen,
así como ha pedido que el padre Allande lo acompañe
espiritualmente. Dijo creer que necesita una ayuda profesional. Que el
joven es muy aficionado a leer todo lo que sucede
en cuanto a visiones y apariciones. El cree que hay
personas que han entrado en eso de buena voluntad, entre
ellas mucha gente que tiene carencias para atender su salud,
entre otras, por lo que acude a Dios para resolver
las necesidades que tienen para poder crecer como personas y
desarrollarse dentro de la sociedad. Su mensaje es el siguiente:
Mensaje Pastoral Ante las supuestas apariciones de la Santísima Virgen
al joven Alberto Solís
El Espíritu Santo "distribuye sus dones
a cada uno según quiere" (1Cor., 12,11), reparte entre los
fieles de cualquier condición incluso gracias especiales. Estos carismas, tanto
los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el
hecho de que son muy conformes y útiles a las
necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y
consuelo.
Los dones extraordinarios no hay que pedirlos temerariamente, ni
hay que esperar de ellos con presunción los frutos de
los trabajos apostólicos, sino que el juicio sobre su autenticidad
y sobre su aplicación pertenece a los que presiden la
Iglesia (cf. 1Tes., 5,19-21). (Cf. Concilio Vaticano II. Constitución Lumen
Gentium n. 12).
Con estas palabras de las enseñanzas de
la Iglesia, acerca de uno de los deberes del obispo,
que he tomado de los documentos del Concilio Ecuménico Vaticano
II, quiero fundamentar mi responsabilidad, como obispo que preside esta
Diócesis, ante el caso del supuesto vidente "Betito".
La Iglesia
en su recorrido histórico, fiel a su fundador, y con
un profundo respeto por la persona humana, sigue atenta, con
paciencia y prudencia a este tipo de fenómenos, cuidando de
no perder la objetividad, sin dejarse influenciar por lo extraordinario
de los signos y las adhesiones, más o menos numerosas
de fieles. Los criterios con que debe actuar el obispo,
emergen del evangelio mismo, en donde la criatura humana aprende
a conocer sus límites delante de Dios, de manera que
cuando aparecen signos que pueden provenir del cielo, lo primero
que se debe hacer es comparar las actitudes de la
persona que asegura estar recibiendo esos signos o mensajes del
cielo, con las actitudes que nos enseña el evangelio: humildad
acompañada de mucha discreción, obediencia, amor, apego a la verdad,
prudencia, sentido de justicia y todas las virtudes. Venga este
mensaje de parte de Jesús, de la Santísima Virgen, de
alguno de los santos o de un ángel.
La vida
y las actitudes de la persona vidente, son un criterio
fundamental para juzgar de la autenticidad o no de sus
visiones o mensajes, es la virtud de la persona vidente,
la que da la base al juicio de la Iglesia.
Ante este criterio, los signos extraordinarios son muy relativos, por
impresionantes que aparezcan. Cuando los fariseos pidieron a Jesús, signos
extraordinarios para creer en Él, el Señor se negó rotundamente
a caer en su juego. Curiosamente, el Diablo le había
pedido, además de adorarlo a él, realizar este tipo de
signos (Cf. Mt 4,1-11) en las tentaciones que le puso
en el desierto. De modo que, lo extraordinario de los
signos no es un criterio determinante para saber si un
mensaje viene o no del cielo, tenemos que fijarnos en
las virtudes del vidente.
Otro criterio que se guarde en
el discernimiento de la veracidad de estos mensajes es el
hecho de que Dios envió al mundo, por medio de
su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, su palabra definitiva, como lo
dice capítulo primero de la Carta a los Hebreos. En
las Sagradas Escrituras y en lo que se llama la
Tradición viva de la Iglesia, que es la transmisión oral
de esa misma palabra de Dios, los fieles encuentran una
enseñanza definitiva de lo que Dios, asistiéndonos por medio del
Espíritu Santo, quiere que conozcamos, para aplicarlo a nuestra vida
personal y utilizarlo, como comunidad humana, en la administración y
organización del mundo, desde la más pequeña célula que es
la familia, hasta la organización social más amplia, en sus
niveles local, nacional o internacional.
A partir de que vino
Jesucristo al mundo, todo mensaje privado que Dios quiere dar
a una persona o a un grupo de personas, la
Iglesia lo tiene que ver desde el punto de vista
de la Revelación Pública, que así se le llama a
todo lo que conocemos directamente del Señor Jesús, y que
nos ha sido transmitidos por medio de los Evangelios, en
las cartas y escritos de sus apóstoles y en la
palabra viva de la misma Iglesia. La Iglesia constantemente ha
penetrado a través de la historia en lo que Jesús
ha dicho y hecho, esta es la principal luz que
la ha guiado en sus casi 2000 años de vida.
Y comprende que Dios, sólo en circunstancias muy particulares y
porque así lo ha considerado oportuno, para bien de toda
la humanidad, o de una región del mundo, ha dado
mensajes muy precisos y rodeados de una grande austeridad.
Durante
dos años he seguido con atención el caso del joven
Alberto Solís, que asegura estar recibiendo mensajes de la Virgen
María. Para ello pedí al padre Emeric Le Bigot que
estuviera cerca de él, lo cual realizó con mucha responsabilidad
durante poco menos de un año. Esto no le fue
fácil porque al joven Alberto empezó a faltar al espíritu
de obediencia y a resistirse a colaborar con las disposiciones
del padre, para crear las condiciones que se tenían que
dar, en orden a hacer posible un discernimiento serio, acerca
de la autenticidad de los supuestos mensajes y el aspecto
verdaderamente sobrenatural de los signos que los acompañaban.
La dificultad principal se refería a que él debía tener
en torno un ambiente más privado, y cuando el padre
Emeric pidió a quienes acudían a su casa a rezar
los rosarios, que dejaran de asistir al espacio donde se
daban los fenómenos (éxtasis, aromas perfumados, pétalos marcados y supuestas
lluvias de escarcha), que acaecían en un cuarto aparte, Alberto
dijo al padre que la Virgen la había dicho en
un mensaje, que estaba disgustada con él, porque él estaba
intentando impedir la divulgación de los mensajes.
Ante estas dificultades,
yo opté por no asignarle a otro sacerdote y así,
Alberto estuvo acompañado por un grupo de laicos, hasta mediados
del mes de mayo de este año, cuando decidí nombrar
al padre José Luis Ortiz Leal para que lo acompañara,
pues Alberto estaba ya convocando al evento del próximo 2
de agosto, en la Carbonera.
En vista de
que dicha convocación ha adquirido una dimensión muy considerable en
cuanto al número de personas y los espacios geográficos a
donde está llegando, me he visto en la necesidad de
realizar una investigación seria, documentando información de testigos que han
estado muy cerca de él, para valorar la veracidad de
este fenómeno, en cuanto a su procedencia sobrenatural.
Tratando de
respetar en todo a la dignidad de la persona de
Alberto, como pastor de la Iglesia, para cumplir con mi
deber de cuidar de la porción del Pueblo de Dios
a mi confiado, y a todas aquellas personas, que viniendo
de otras Diócesis, puedan ser afectadas en su fe, debido
al engaño, es mi deber decir lo siguiente:
Los criterios
arriba señalados, para discernir sobre la veracidad que tienen los
mensajes y los signos que los acompañan, en el caso
del supuesto vidente Alberto Solís, no se cumplen ni en
cuanto a la persona, ni en cuanto a la consonancia
con la Revelación Pública de la Iglesia.
En cuanto a
la persona: Alberto ha caído en la mentira, la simulación
y el engaño. Ha intentado hacer público que algunas hostias
sangran en su boca. Se ha realizado un análisis del
ADN de la sangre y la saliva que impregnaban una
de esas hostias sangrantes, que el mismo Alberto sacó de
su boca, a petición del Padre José Luis Ortiz. De
este análisis se encontró un único perfil genético de la
materia humana que había en su boca. Esa materia humana
(saliva y sangre) pertenece a Alberto.
Pretende tener
estigmas, cuando hay dos testigos que lo han visto acudir
a un establecimiento de tatuajes, pretendiendo que se le hicieran
unas marcas visibles en las manos. Cuando se le habló
de los métodos que existen para adquirir esas marcas indelebles,
eligió que fuera con la técnica "Branding", que deja unas
señales cóncavas. No se las hicieron, porque en esa época,
noviembre o diciembre del año pasado, era menor de edad.
En marzo volvió al mismo establecimiento a preguntar cuánto costaría
que se le realizaran unas perforaciones en las manos; sólo
preguntó por el precio y se salió.
A
lo largo de la investigación con testigos, existen otras situaciones
en donde el cayó en simulación y mentira. Como ya
dije antes, el modo de actuar y de vivir del
vidente, son fundamentales, por encima de los signos extraordinarios.
En
cuanto al respeto e integridad de la Revelación Pública de
la Iglesia, en contra de la austeridad que caracteriza a
las poca revelaciones privadas, que la Iglesia ha reconocido a
lo largo de la historia como verdaderas, en el caso
del Señor Alberto existe una tremenda manipulación de sus éxtasis
y sus mensajes, que proliferan hasta tocar el ridículo, pues
se han dado casos en que en cuestión de minutos,
cambia lo que había pedido antes la Virgen y existe
evidencia que él maneja muchas veces a la Virgen con
los supuestos mensajes, para su propia conveniencia.
Por
ello le entregué una carta el 8 de julio pasado
en donde, entre otras cosas, le expreso lo siguiente:
Quiero
hacerte una reflexión, una exhortación y una amonestación.
Mi reflexión:
tú realizaste la convocación del 2 de agosto del año
pasado en base a un supuesto mensaje de la Virgen,
de que haría que el sol girara o danzara. Con
esta señal la gente comprendería que la Virgen estaba ahí
con ellos, cerca de ellos, lo que significaba que los
ahí presentes recibirían muchas bendiciones.
La señal externa que tu
prometiste a nombre de la Virgen, como transmisor de su
mensaje, no se dio, porque ese día estuvo nublado y
no salió el sol, incluso hubo lluvia. Sin embargo, sí
hubo signos también externos, que reflejaron una situación interna tuya,
porque tú estuviste actuando en contra de los mandamientos de
Dios, especialmente el que se refiere a no decir mentiras.
Primero: porque si verdaderamente la Virgen te hubiera
dicho que se iba a dar esa señal, hubiera sucedido,
pero no fue así. Ante esto, uno de ustedes dos
mintió, tú o la Virgen. Como la Virgen está en
el cielo y no puede mentir, porque allá no hay
nada imperfecto, es evidente que tu fuiste el mentiroso y
que nunca recibiste mensaje alguno de la Virgen.
Segundo: también
mentiste, diciendo que tenías permiso del Padre Emeric para hacer
llevar la Eucaristía a tu casa ese día, y obligaste
bajo esa mentira, a que una persona ministro de la
Eucaristía, llevara y expusiera la Eucaristía en tu casa, sin
contar con el permiso de su respectivo párroco. En esos
días, tanto el Padre Emeric como la persona ministro me
comunicaron lo que sucedió. El padre nunca te había concedido
ese permiso.
Fíjate lo que estás haciendo, promueves una religión
cristiana de apariencias externas, descuidando en ti mismo las virtudes
cristianas, como es la de actuar siempre con apego a
la verdad. Si tu, ese día 2 de agosto de
2006, utilizaste la mentira, ¿quién nos garantiza que no la
has seguido utilizando todo este tiempo?
Mi exhortación: nuevamente te
pido que le des importancia a lo que te hace
crecer como persona y te preparará a ser un buen
cristiano en tu vida. Necesitas crecer en el ambiente normal
que da la educación progresiva y continua que te ofrecen
las escuelas y las universidades. El hecho de que no
tengas la disciplina del estudio y el aprendizaje formal para
prepararte a desempeñar un trabajo, te deja mucho tiempo al
ocio y a la dispersión intelectual y espiritual.
Mi admonición:
te amonesto, te pido, te ordeno, que no sigas convocando
a estas supuestas manifestaciones extraordinarias de la Virgen María, como
ya lo hiciste el 2 de agosto pasado en tu
casa, y ahora lo estás haciendo para la Sierra de
Arteaga. Una mentira lleva a otra: hace un año no
sólo manipulaste a la Virgen María, sino que manipulaste también
la Eucaristía. La manipulación de las cosas sagradas es una
falta grave contra Dios y contra la Iglesia de Nuestro
Señor Jesucristo. También con todo esto estás manipulando el sentido
religioso de los fieles, y yo como pastor debo protegerlos
de estos abusos.
Es muy importante que todos los fieles
que están siendo convocados conozcan todo esto, para que sepan
que están entrando en un asunto que si no se
detiene, puede convertirse en un cisma en la Iglesia Católica,
pues las irregularidades que ya ha cometido el joven Alberto
Solís, si no asume una actitud de obediencia lo exponen
a recibir sanciones muy serias, y si siguiera con una
actitud contumaz, lo orillarán a formar un grupo fuera de
la Iglesia Católica.
En mi oración están presentes tanto Alberto
como quienes lo están siguiendo hasta ahora, y pido la
poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, para que todos
caminemos unidos en la única Iglesia que ha fundado nuestro
Señor Jesucristo, en la verdad que conocemos por la fe,
y vivimos en la caridad.
Los bendigo y los abrazo
con un grande afecto. Saltillo, Coah., 13 de julio de
2007
Fr. Raúl Vera López, O.P. Obispo
de Saltillo PASTORAL DE LA COMUNICACIÓN Directo (52.844) 412.0474 Cel
(521.844) 869.1671 Nextel 52*282369*2 (52.844) 162.1549
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