La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe Visión de católicos y evangélicos
Enseña que la Iglesia peregrina es necesaria para la salvación... y no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo, como necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en ella
Visión de católicos y evangélicos
Visión de los católicos y
de los evangélicos sobre la
Iglesia
Nuestros hermanos evangélicos nos dicen muchas veces: Sólo Cristo
salva, la Iglesia no salva. Es decir, los hermanos evangélicos
aceptan solamente la fe en Jesucristo y su Palabra y
no aceptan que la Iglesia, como Cuerpo de Cristo, fue
instituida por El mismo y es mediante ella que Cristo
quiere salvar a los hombres. Esta enseñanza de los evangélicos
es muy atractiva y tentadora, porque simplifica bastante la religión:
basta tener fe en Jesucristo y en su Palabra y
uno se salva; no necesita nada de Iglesia ni de
sacramentos, nada de Jerarquía ni menos de obediencia al Papa.
Nosotros los católicos debemos preguntarnos muy en serio si este
concepto evangélico acerca de la Iglesia es correcto o no,
o es sólo una verdad a medias.
En esta carta
trataré de exponer las dos visiones de Iglesia: la de
los católicos y la de los evangélicos. Creo sinceramente que
éste es el punto clave de la triste situación entre
los cristianos de hoy. No es mi intención ofender a
mis hermanos evangélicos. No es el gusto por discutir lo
que me hace escribir esta carta, sino que es el
amor por la verdad lo que me mueve a escribir
estas palabras y sólo la verdad nos hará libres (Jn.
8, 32). Cuando aquí hablo de los evangélicos, me refiero
a los miembros de las distintas Iglesias que tienen su
origen en la Reforma del siglo XVI. Mientras nosotros los
católicos hablamos de «las iglesias protestantes» (por su protesta contra
la Iglesia católica), los protestantes prefieren hablar de «las iglesias
evangélicas» o «los evangélicos», por su vuelta radical al Evangelio.
En general, todas las Iglesias evangélicas siguen el concepto de
Iglesia que les fue entregado por los grandes reformadores: Lutero,
Calvino, Zwinglio. Por eso es importante ver primero lo que
pasó en el siglo XVI. Pero antes de leer esta
carta, les recomiendo que lean mi carta anterior: «¿Quiso Jesús
una sola Iglesia?». Allí encontraremos una profunda reflexión bíblica acerca
de la unión misteriosa entre Jesucristo y su Iglesia: Aquella
meditación nos hace ver que aceptar a Cristo es también
aceptar a su Iglesia.
Un poco de historia
Al terminar
la Edad Media, la Iglesia Católica se encontraba en una
triste situación religiosa y moral que alcanzaba hasta las más
altas jerarquías eclesiásticas. Buscar honores, diversiones y dinero era la
aspiración común entre la mayorías de los sacerdotes, obispos, cardenales
y Papas. Y en la vida de los cristianos se
manifestaron muchas prácticas y devociones religiosas muy dudosas. La autoridad
de la Iglesia no se comprendía ya como una autoridad
divina, y la obediencia a la Iglesia no se entendía
ya como un acto de Fe. El sentido profundo y
misterioso de la Iglesia como Cuerpo de Cristo se oscureció.
Es decir, la Iglesia como «Cuerpo Místico de Cristo» no
funcionó más en la vida de los cristianos. Y la
imagen exterior de la Iglesia, con sus grandes desviaciones humanas,
se confundió con el misterio de la Iglesia. La situación de
la Iglesia de aquella época era fatal y llevó a
Lutero, con su gran preocupación pastoral, a reformar y finalmente
a romper con esta Iglesia. En el fondo Lutero rechazó
un catolicismo que no era católico.
El concepto de Iglesia
según los Evangélicos Lutero y los reformadores niegan que Jesús
quiso una Iglesia. Y para ellos la Iglesia no es
una institución de salvación y de gracia. Ellos creen que
es solamente por medio del Evangelio y de la Palabra
que el Espíritu Santo provoca el acto de fe y
realiza así la justificación (salvación) del hombre. Y la Iglesia
tiene una función secundaria: ser «servidora de la Palabra». Explicando
el misterio de la Iglesia, Lutero hizo la famosa distinción
entre «Iglesia espiritual» (Iglesia con mayúscula), Iglesia invisible y entre
«iglesia visible» (iglesia con minúscula). Esta distinción sigue en la
práctica viva hasta hoy entre los evangélicos.
1. La Iglesia espiritual
(Iglesia con mayúscula).
Es una entidad invisible, escondida, interior y sin
estructuras visibles, ni jerárquicas. Esta Iglesia escondida existe allí donde
la Palabra de Dios es predicada y escuchada en toda
su pureza. Es una realidad misteriosa e invisible, es la
comunidad de fe (Iglesia «del Credo») que nació para la
Palabra. Y, según ellos, todos los verdaderos creyentes que escucharon
y aceptaron el Evangelio puro pertenecen a esta Iglesia. La
Iglesia invisible es totalmente «una», nunca puede ser dividida y
sólo Dios conoce sus miembros. La Iglesia espiritual es el
Cuerpo de Cristo. Esta Iglesia escondida puede existir sin necesidad
de una Iglesia visible.
2. La iglesia visible no es
de institución divina y no tiene carácter absoluto con una
autoridad divina y obligatoria.
Por supuesto que es necesaria una cierta
organización y orden, pero la Iglesia en su forma externa
es siempre relativa, puede caer en errores y ser infiel.
La Iglesia visible no es de ninguna manera una realidad
sobrenatural y misteriosa. Dice Lutero que ninguna frase de la
Biblia está a favor de cualquier Iglesia visible. La Palabra
de Dios es el único signo externo que hace confrontar
al hombre con la comunidad espiritual. Y la función de
la Iglesia visible es solamente ser «servidora de la Palabra».
Concluyendo, podemos decir que la Iglesia en la tierra, como
comunidad de gracia y sobrenatural, es rechazada por los evangélicos.
La justificación (salvación) llega al hombre por la Palabra, y
no por la Iglesia.
3. Los sacramentos de la Iglesia
se reducen al mínimo: al bautismo y a la cena
del Señor.
Pero no es verdad que la Iglesia por medio
de los sacramentos produce un estado de gracia divino en
el hombre. Los sacramentos únicamente tienen fuerza por la Palabra.
Sólo son expresiones de fe, y no dan la gracia
por ellos mismos sino por la fe. Los sacramentos no
son de ninguna manera acciones de Cristo por medio de
la Iglesia.
4. En cuanto al misterio de dirección de
las comunidades, los evangélicos niegan el estado sacerdotal, porque dicen
que los cristianos todos son sacerdotes.
No hacen falta intermediarios, ya
que Dios salva al hombre directamente. Cada cristiano es sacerdote
de sí mismo y Cristo lo es de todos. Por
ello los evangélicos rechazan toda mediación de la Iglesia. Y
si hay un ministerio en la Iglesia, este ministerio es
sólo «una función» como otros servicios dentro de la Iglesia.
El único y verdadero ministerio en la Iglesia se reduce
a la predicación y al culto, pero no lo necesitan
como un servicio a la unidad y menos como un
ministerio sacerdotal de salvación.
El concepto católico de Iglesia
La Iglesia
católica en su reflexión acerca del misterio de la Iglesia
nunca ha hecho esta diferencia artificial entre «Iglesia espiritual» e
«Iglesia visible». No hay ninguna indicación clara en la Biblia
para hacer esta separación.
1. La Iglesia Católica siempre ha
seguido la dinámica de la encarnación, es decir, el Verbo
(Cristo) se ha hecho visible, se ha hecho carne y
ha entrado en la historia de los hombres. Esta encarnación
de Cristo prosigue de modo renovado en la Iglesia que
es el Cuerpo de Cristo acá en la tierra (Mt.
16, 13-20). La Iglesia es la continuación de Cristo encarnado
en este mundo. Por eso la Iglesia de Cristo es
al mismo tiempo comunidad visible y comunidad espiritual; es al
mismo tiempo comunidad jerárquica por institución divina y Cuerpo místico
de Cristo. La Iglesia de Cristo es una sola realidad
y tiene inseparablemente aspectos humanos y aspectos divinos y no
son dos realidades distintas, como proclaman los evangélicos. Ahí está
el misterio de la Iglesia que sólo la Fe puede
aceptar.
2. La revelación divina no se limita a la
Palabra escrita, sino que está en la Palabra escrita (la
Biblia) y en la Tradición de la Iglesia, que ayuda
a comprenderla y actualizarla a través de los tiempos. La
revelación divina abarca la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición:
«Manténganse firmes guardando fielmente las tradiciones que les enseñaron de
palabra o por escrito (2 Tes. 2, 15). Además la
Iglesia de Cristo, guiada por el Espíritu Santo, es «columna
de verdad» (1 Tim. 3, 15), capaz de «guardar el
depósito de las sanas palabras recibidas de los apóstoles» (2
Tim. 1, 13). Es decir, que el depósito de la
fe (1 Tim. 6, 20 y 2 Tim 3,. 12-14)
fue confiado por los Apóstoles al conjunto de la Iglesia.
3. En la Iglesia de Cristo hay claramente aspectos objetivos
creados por Dios y que de ninguna manera son creación
humana. Estas realidades creadas por Jesucristo, como el ministerio de
la unidad, el ministerio de la verdad y la plenitud
de la gracia en los sacramentos, son realidades divinas intocables
e infalibles, y visibles aquí en la tierra. Son aspectos
objetivos que encuentran su origen en la institución divina. La
Iglesia Católica no duda que ella es la Iglesia fundada
sobre la roca de Pedro, y que ella, con su
Magisterio vivo y su enseñanza infalible, es la prolongación o
encarnación de Cristo sobre la tierra. La Iglesia Católica es
consciente de que con sus sacramentos, que son realmente acciones
de Cristo, comunica la plenitud de la gracia. Y no
puede ser de otra manera, porque ella existe por voluntad
de Dios. Y esta Iglesia visible en la tierra es,
al mismo tiempo, el Cuerpo Místico de Cristo.
Por supuesto
que podemos distinguir en la Iglesia un aspecto divino y
un aspecto humano. Pero cuando el católico habla de la
Iglesia de Cristo, siempre se refiere a esta realidad divina
y objetiva, que es intocable e infalible acá en la
tierra. La Iglesia de Cristo no es de origen humano
y tiene definitivamente un carácter sobrenatural. Y no podemos dudar
de la autoridad divina que Cristo comunica por el Espíritu
Santo a sus apóstoles y sus legítimos sucesores, el Papa
y los obispos.
4. La Iglesia de Cristo es siempre
y en todas partes la misma, también en épocas de
decadencia, en tiempos de pobreza espiritual, y falta de comprensión,
en tiempos de ignorancia y estrechez de miras. Siempre la
Iglesia es el Cuerpo de Cristo y Madre de todos
los creyentes. Cristo siempre es la Cabeza de la Iglesia
que es «una», «santa», «católica» y «apostólica»; y el Espíritu
Santo es siempre el principio de vida de esta Iglesia.
Dijo
Jesús a sus apóstoles: «Yo estoy con ustedes todos los
días hasta que termine este mundo» (Mt. 28, 20), y
«las fuerzas del infierno no la podrán vencer» (Mt. 16,
18). Podemos decir que ningún católico puede aceptar que la
visión acerca de la Iglesia de los reformadores del siglo
XVI sea una decisión definitiva.
Consideración final
Nosotros los católicos no
podemos negar que Lutero era una personalidad profundamente religiosa, que
buscó con toda honestidad y con abnegación el mensaje evangélico.
Su crítica contra la Iglesia tenía una intención auténticamente cristiana;
la Iglesia debería repudiar siempre todo lo que no es
evangélico. El mérito de Lutero y la Reforma es que
descubrieron de nuevo el centro del mensaje evangélico: sólo por
la gracia y por la fe en la acción salvadora
de Cristo, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu
Santo, que nos invita a realizar obras buenas. Ningún católico
va a negar este mensaje evangélico. Pero Lutero tomó este
núcleo del Evangelio y olvidó todo lo demás. Esto es
una simplificación del Evangelio que equivale a una amputación. Porque,
si bien el núcleo es lo más importante, no lo
es todo. Lutero se vio forzado a construir un nuevo
concepto de Iglesia y creó el concepto de una Iglesia
escondida y una iglesia visible. Pero esta visión acerca de
dos iglesias no tiene una adecuada correspondencia con las Sagradas
Escrituras y con la Tradición Apostólica. Sin duda este nuevo
concepto de Iglesia que creó Lutero es el punto de
mayor dificultad entre católicos y evangélicos.
Los evangélicos actualmente no
tienen culpa del hecho de esta desunión y no están
privados de sentido y de fuerza en el misterio de
salvación. Pero un católico nunca podrá aceptar esta opinión: «Cristo
salva, la Iglesia no salva». Es presentar un cristianismo mutilado,
es una verdad a medias. Aceptar a Cristo significa aceptar
a su Iglesia. La Iglesia es, por tanto, el «Cristo
total» , su proyección y encarnación en el tiempo. El
Concilio Vaticano en la Lumen Gentium (Nro. 14) tiene una
frase que da mucha luz al respecto: «Enseña que la
Iglesia peregrina es necesaria para la salvación... y no podrían
salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por
Jesucristo, como necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en
ella». Hermanos queridos, cuando les inviten a cambiar de religión,
lean y mediten estos temas que, repito, he escrito sin
ánimo de ofender, y sólo por esclarecer la verdad. Católicos,
¡lean y mediten esto y no se cambien de religión!
Cuestionario
¿Es correcta la expresión: «Sólo Cristo salva»? ¿Cuál es
la visión protestante al respecto? ¿Qué significa, según Lutero, que
Jesús fundó una Iglesia espiritual e invisible? ¿Cuál es la
visión católica de la Iglesia? ¿Dónde se encuentra la revelación
Divina? ¿Dan y significan la gracia los sacramentos? ¿Cuáles son
las cuatro notas esenciales a la Verdadera Iglesia? ¿Es necesaria
la Iglesia para la salvación?
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Pregunta, yo era catolico, y la razon principal,
por que ustedes no hacen citas biblicas, que es el
unico libro de la verdad, y por que hay que
confesarles a un padre tus pecados, cuando dice
Cristo que el es el unico camino verdad y vida,
por lo que no es necesario usar santos (demonios)
ni virgen maria (que se suele pensar que ella
murio virgen y es PURA mentira) por favor
respondan y REACCIONEN
Dios les bendiga
Publicado por: Ignacio
Fecha: 2009-11-11 10:20:21
Por otro lado, veo que este es simplemente otra difamación de una página católica que intenta esclarecer asuntos relacionados con la Fe, por medio de falsedades y desinformación.
Podría caer fácilmente en la trampa de echarle la culpa de esta violencia encubierta a los Evangélicos (Protestantes), pero el problema acá no está en el culto que uno profesa, sino en la ignorancia de quien habla.
Lamento que creas necesario ensuciarnos para convencer a la gente de que tu culto es el verdadero...
Publicado por: Ignacio
Fecha: 2009-11-11 10:07:10
Alexabder (aunque seguramente es Alexander).
Permitime dudar de tus palabras. Los sacerdotes católicos pasan por un seminario de unos seis años donde estudian, entre otras cosas, filosofía, teología y latín. No suelen tener, por ende, faltas de ortografía, puntuación o errores gramaticales como los que veo en tu comentario. Doy por sentado que no es cierto que seas un "cura retirado" como afirmás.
[continua...]
Publicado por: Alexabder
Fecha: 2009-10-23 11:16:01
hola...buenos dias.........me encontrado con este articulo....
Soy un cura retirado...y es interesante tu punto de vista...aunque no deja de verse que sabes mas de la fe cotolica que de la evangelica dada tu inclinacion a expresar mas ideas de una que de otra......
mira solo puedo decirte que los evangelicos son lo mas cercano a lo honesto.....yo enseñaba a mis creyentes a rechazarlos pero ya sabia que estan en lo correcto.......en verdad la iglesia no nos salva y lo sabemos...