A veces se sostiene que existen contradicciones
en la Sagrada Escritura, debido a que se presentan versiones
o tradiciones distintas -y a veces incluso contrapuestas- sobre un
mismo hecho. ¿Como congeniar esta postura con la de inspiración
bíblica (que toda la Sagrada Escritura tiene a Dios por
Autor principal), y sobretodo con la de inerrancia de la
Sagrada Escritura (que esta no es inexacta ni enseña cosas
fraudulentas)? Nuestra posición es la siguiente: Antes de afirmar con
toda prisa que existen contradicciones, es necesario estudiar en detalle
los textos en cuestión, y ver si no es posible
lograr armonizarlos o explicarlos de modo que la aparente contradicción
se salve. Esa debería ser la labor de un exégeta
católico, y esto no implica ningún "a priori" de carácter
apologético. Hay que estudiar si la armonización o estudio comparado
es posible, y si lo es, explicarlo de tal modo.
Muchas veces se tiene una confianza a toda prueba en
los estudios exegéticos cuando estos llevan a encontrar problemas en
el texto sagrado -que muchas veces quedan irresueltos- y no
se la tiene en cambio cuando se trata de estudios
que intentan resolver dichos problemas. Esa falta de confianza infundada
constituye en sí misma un verdadero "a priori".
En el presente
artículo, estudiaremos un caso concreto de aparente contradicción en el
Antiguo Testamento, y esbozaremos un principio de solución. Queda abierto
el campo para el disenso o la polémica, pero en
cada caso será necesario presentar los argumentos, como intentamos hacerlo
aquí.
La muerte del gigante Goliat
En la Biblia
existen aparentemente dos relatos de la muerte de Goliat, el
gigante filisteo de Gat. El primer relato es bien conocido
por nosotros. Es la famosa hazaña de David, hijo de
Jesé, quien empieza justamente a cobrar fama a partir de
la victoria sobre el gigante filisteo. El relato es sumamente
colorido y lleno de hermosos detalles, los cuales lo convierten
justamente en uno de los pasajes más pintorescos del Antiguo
Testamento. Lo encontramos en 1 Samuel 17 y no tiene
paralelo en el libro de las Crónicas.
Existe en cambio
un segundo relato, muy breve, ya que se trata sólo
de una información, en el cual se afirma que un
tal Elcaná da muerte a Goliat. Así en 2 Samuel
21,19, donde Elcaná, hijo de "Jaare-Oregim" (literalmente: bosque de los
tejedores), betlemita, mata a Goliat, de Gat. Este relato tiene
su paralelo en las Crónicas, exactamente en 1 Crónicas 20,5,
sólo que esta vez se afirma que Elcaná, hijo de
Jaiir (también bosque) da muerte a Lahmi, "hermano de Goliat,
el de Gat".
Una afirmación común sostiene que existen dos tradiciones
de la muerte de Goliat. En realidad, de existir dos
tradiciones, habría que explicarlas como insertas en un mismo libro,
o sea el segundo de Samuel, ya que si tomamos
el paralelo de Crónicas, este podría perfectamente conjugarse con el
primer relato de la muerte de Goliat en manos de
David. David mató a Goliat, y esto fue un hecho
que se comentó por años, debido a sus grandiosas características,
y luego Elcaná mató al "hermano de Goliat", al cual
se lo presenta como tal para que el público recuerde
la gesta gloriosa de David. Todo lector de Crónicas sabe
quien es Goliat. En este caso no habría dos tradiciones,
sino dos relatos diversos de dos hechos distintos.
Que el
texto de Crónicas y el de 2 Samuel son paralelos
no cabe duda, pues se asemejan muchísimo, y están encuadrados
en un mismo contexto. Que el de 2 Samuel 21,19
haya recibido influencias del famoso texto de 1 Samuel 17
(David y Goliat) tampoco parece posible negarlo, pues hay grandes
semejanzas. Por ejemplo, en 1 Sam 17,7 se afirma que
"el asta de su lanza era como rodillo de tejedor".
Lo mismo se afirma en 2 Sam 21,19, aunque con
un pequeño problema textual, ya que el término "hets" (asta)
se encuentra sustituido por "ets" (leño o tronco), excepto para
dos manuscritos, que según la Biblia Hebraica Stuttgartensia estarían bajo
la influencia del texto de 1 Samuel. De modo que
sea quien sea, el que escribió ese versículo en el
segundo libro de Samuel "no podía ignorar la historia de
1 Samuel", y probablemente en parte se inspiró en ella.
Si su pretensión hubiese sido colocar otra versión de la
muerte de Goliat, "sabría perfectamente que estaba contradiciendo la primera",
y sería un caso extraño en la Biblia, que un
hagiógrafo haya pretendido "voluntariamente" contradecir a otro, sabiendo ambos que
estaban manejando un texto considerado sagrado.
El paralelismo entre 2 Sam
21,19 y 1 Crónicas 20,5 es más que evidente. Generalmente
se supone que Crónicas tiene ya conocimiento de Samuel, ya
que es muy posterior, incluso estilísticamente. En el texto de
Crónicas no hay problema textual respecto a "ets" (leño o
tronco), como si lo hay en el de 2 Samuel,
según hemos visto. Se deberá sin duda a la influencia
de 1 Sam, pero teniendo en cuenta el hecho que
sólo dos manuscritos han corregido la lectura sobre la base
de dicha influencia, permaneciendo el resto tal como se halla
en Crónicas, esto nos puede sugerir al menos la posibilidad
que el versículo de 2 Samuel dependa también de Crónicas
en este sentido; quizás la redacción definitiva de este versículo
de Samuel, tal como la tenemos hoy, suponía probablemente el
versículo de Crónicas ya redactado. Este dato nos será de
sumo interés.
Hay otro problema más de texto en 2
Sam 21,19, respecto al término "beGob" ("en Gob", siendo Gob
el nombre del lugar donde se desarrollaron las luchas entre
los filisteos e Israel). Algunos manuscritos colocan "en Nob" -según
aparece sólo tres versículos más arriba, en 2 Sam 21,16-
y las versiones griegas presentan "en Rom" o "en Rob".
Lo mismo aparece en el versículo anterior (2 Sam 21,18),
donde también algunos manuscritos corrigen por "en Nob", y las
versiones griegas por "en Geth" o "en Garzel", que es
el nombre griego de "Gezer". Curiosamente, en el paralelo de
1 Crónicas 20,4 (que es el versículo anterior al que
hemos analizado en dicho libro, y por lo tanto forma
parte de su contexto), se lee "en Gezer", sin problemas
textuales.
Los dos problemas textuales (que no se dan en
Crónicas) llevan a suponer que el texto de 2 Sam
21,18-19 parece inseguro, y además "se halla muy probablemente influenciado
por el de 1 Crónicas 20, 4-5".
Con respecto al
nombre de Elcaná, los dos textos difieren en algo. 2
Sam 21,19 lo presenta como "Ben Yaaré Oregim"; "hijo del
bosque de los tejedores", y a continuación añade "bet halahmi",
o sea "betlemita", mientras que 1 Crónicas 20,5 lo presenta
como "Ben Yaiir" (hijo del bosque), seguido del objeto directo,
especificando que "mató a Lahmi, hermano de Goliat, el gadita".
Notemos la semejanza entre "bet halahmi", que significa "betlemita", o
sea de Belén, y el nombre "Lahmi", que se da
aquí como nombre propio. Lo que queremos afirmar es lo
siguiente: En Crónicas no aparece ninguna indicación que Elcaná fuera
betlemita sino que mató a Lahmi, "hermano" de Goliat. En
2 Samuel en cambio, mató a Goliat. Pareciera que existe
un error en alguno de los dos textos.
Tanto la
denominación "Ben Yaaré Oregim" como "Ben Yaiir" parecen extrañas como
nombres propios. Parecieran más bien nombres que expresan cualidades, más
cuando vemos otros dos versículos, uno en 2 Sam 23,24
y otro en 1 Crónicas 11,26, en los cuales se
afirma que "Elcaná era hijo de Dodó, de Belén". Es
importante hacer notar que estos dos textos últimos "no son
paralelos", y si bien el de 2 Sam 23,24 tiene
como contexto las últimas andanzas de David y es posterior
a lo que estamos tratando, el de 1 Crónicas 11,26
es en cambio anterior, de los comienzos de las andanzas
de David. Allí la intención es presentar Elcaná (en una
lista donde se presentan treinta laureados de David), y se
lo hace con el nombre propio de su padre, como
era costumbre; esto es, "hijo de Dodó". El hecho que
ambos versículos últimos hagan relación, el uno al inicio de
la historia de David como rey, el otro al final
de la misma, es una prueba de que nos referimos
siempre a un solo "Elcaná", valiente de David, hijo de
un padre llamado Dodó, que por otra parte era un
nombre común (recurre en 2 Sam 23,9 y 21,15).
De modo
que ni "Yaaré Oregim" ni "Yaiir" eran nombres del padre
de Elcaná. En los dos versículos que hemos mostrado, la
intención no parece ser "presentar a Elcaná" (ya presentado), sino
dar alguna cualidad. Según la BHS y también el diccionario
Anchor Bible, pareciese que "Yaaré Oregim" es una corrupción, donde
se puede haber deslizado con mucha probabilidad un error diptográfico
(ya que "Oregim" se vuelve a repetir en el versículo)[1].
Entendemos que puede ser así, aunque no necesariamente, ya que
"Yaiir" aparece siete veces más en el Antiguo Testamento, siempre
con el significado de "incitar, alzarse". De modo que puede
significar en Crónicas otra cualidad, como "hijo de la incitación,
del alzamiento", no necesariamente "del bosque", y no necesariamente depender
de 2 Sam 21,19. De todos modos, tanto si lo
llamamos "hijo del bosque de los tejedores" o "hijo de
la incitación", siempre estaremos significando cualidades y no nombres propios.
Agregar en dicho contexto que era "betlemita" (como lo hace
2 Sam 21,19), no parece tener demasiado sentido.
Aquí nos
detenemos algo en analizar este nombre de "betlemita" (bethalahmi). En
la Biblia, semejante término se utiliza sólo para Jesé, el
padre de David, en 1 Sam 16,1; 1 Sam 16,18;
1 Sam 17,58. Sólo en 2 Sam 21,19 se aplica
a otro que no sea Jesé. En cambio, para otros
casos, como el de Dodó -que según dijimos era el
nombre verdadero del padre de Elcaná-, se utiliza sólo el
término "Bet Lehem" (2 Sam 23,24) o bien "mibet Lehem"
(de Belén), en 1 Crónicas 11,26. Y hay también otros
casos, en que se presenta con el nombre de Belén
y no con el término betlemita, reservado sólo para Jesé.
De la forma que se emplea el término "Belén" en
1 Cro 11,26 y 2 Sam 23,24 puede entenderse que
no sólo Dodó, sino el mismo Elcaná era betlemita, como
parece haberlo sido efectivamente, de modo que el suponer que
se lo llama "betlemita" en 2 Sam 21,19 es una
suposición natural de hacer, y fácilmente un hagiógrafo pudo haberlo
supuesto, no entendiendo bien que se trataba de Lahmi, hermano
de Goliat, sino considerando que Elcaná betlemita, hubiese dado muerte
realmente a Goliat. Así también lo supone el artículo ya
citado, de Anchor Bible.
Siempre nos queda la duda de
por qué este hagiógrafo no advirtió que se estaba repitiendo
la historia de la muerte de Goliat. Pudo haber sido
un error, o bien al no poseer el nombre propio,
lo llamó por el nombre de su hermano, Goliat, cuya
historia era ya famosa, y que probablemente se parecía físicamente,
ya que los filisteos gigantes parecían ser comunes. En efecto,
en 1 Crónicas 20,6-7, después de lo acontecido con Elcaná,
se afirma que Jonatán, hermano de David, mató a otro
filisteo de gran talla, de Rafá, y en 1 Cro
11,23, Benaya, otro de los valientes de David, mató a
un egipcio grande (Rafa está en la frontera con Egipto),
cuya "lanza era también como rodillo de tejedor". La otra
suposición, pensar que el hagiógrafo de Crónicas confundió el término
"betlemita", de por sí extraño -nunca aplicado a otro que
no sea Jesé-, con un tal nombre "Lahmi", y que
además para justificarlo, tuvo que agregar que se trataba de
un "hermano" de Goliat, sin haberlo advertido siquiera, parece mucho
más remota.
En conclusión, nos parece lo siguiente:
1. El texto
de 2 Samuel 21,19 (segundo relato de la muerte de
Goliat) depende en gran medida del relato conocido de 1
Sam 17 (historia de David y Goliat). Al menos, este
último no podía ser ignorado, y en caso que existiese
una contradicción (debida a la doble muerte de Goliat), esta
"no podría haber pasado inadvertida para el hagiógrafo de 2
Sam 21,19", llamando poderosamente la atención en este caso, que
no haya previsto el corregirla.
2.
El relato de 2 Sam 21,19 tiene su paralelo
en 1 Crónicas 20,5. Hay por lo menos dos problemas
textuales de 2 Sam que no se encuentran en este
segundo texto (además de un tercero que es común a
los dos), que nos llevan a pensar, en primer lugar
"que el texto de 1 Cro 20,5 es más seguro
que el de 2 Sam"[2], y en segundo lugar "que
este segundo depende del primero", al menos en cuanto a
tener conocimiento del mismo. (Lo cual puede suponer una redacción
definitiva posterior).
3. Los nombres
del padre de Elcaná en los dos textos analizados son
sólo nombres figurativos. El verdadero nombre es Dodó, ya que
hay por lo menos otros dos textos que así lo
afirman, siendo además dicho nombre un nombre común en la
época y lugar. Esto lleva a suponer que cualquier otra
especificación de tal nombre figurativo en dicho contexto, como decir
por ejemplo que era betlemita, parece no ser demasiado coherente
con el sentido de dicho versículo.
4.
Además, la denominación "betlemita" era por
lo menos extraña, ya que sólo se aplica en la
Biblia a Jesé, padre de David. Y en ayuda de
esto, encontramos otros textos en los que a Dodó (y
no sólo a él) se lo llama "de Belén", pero
nunca betlemita. Esto y el punto anterior (3) llevan a
suponer que "betlemita" en 2 Sam 21,19 es un "agregado".
5.
En 1 Crónicas 20,5
encontramos el nombre Lahmi, "hermano de Goliat", como el que
fue realmente muerto por Elcaná. Observemos la similitud con Bet
halahmi, "betlemita". Si hemos supuesto que este segundo es un
agregado, posiblemente se trata de un error de copia o
de audición. La ausencia en este segundo texto (el de
2 Sam 21,19) de una referencia al "hermano" de Goliat,
puede deberse a un intento de armonización o corrección (se
carecía del nombre propio).
6.
Careciendo del nombre propio, se lo pudo haber llamado "Goliat"
en referencia a su hermano, cuyas características eran iguales (poseer
una lanza cuya asta era como un rodillo de tejedor).
Esto es importante, porque "prueba que en el texto de
2 Sam 21,19 se da verdadera inerrancia", aún suponiendo que
existió realmente una inexactitud histórica. Pues el "hermano de Goliat
pudo haber sido llamado con el nombre de su hermano",
ya que se trataba de dos personajes símiles entre si
y muy disímiles del resto, y además que "el padre
de Elcaná era betlemita", "ya que efectivamente lo era" (hay
dos textos independientes que afirman que Dodó era de Belén),
sólo que el modo de afirmarlo en 2 Sam no
es el correcto ni el usual.
Por todo esto
afirmamos que, en nuestra opinión, no se puede hablar de
dos tradiciones de la muerte de Goliat, sino sólo de
dos hechos independientes: la muerte de Goliat por un lado,
y la de su hermano por el otro, en manos
de dos personas distintas y en momentos históricos muy distintos.
Las características (algunas al menos) de ambos hermanos se parecen,
lo cual pudo haber impresionado mucho en la mentalidad israelita,
justamente para no olvidar que se trataba "de hermanos".
Comentarios al P. Ricardo Clarey
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