La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe Los Santos y nosotros
Al invocar a los santos siempre contemplaremos las virtudes que obró Dios en ellos
Los Santos y nosotros
El Santo Padre ha beatificado y canonizado a
una gran cantidad de hombres y mujeres a lo largo
de toda la Iglesia Universal. Con esto la Iglesia ha
reconocido oficialmente su testimonio de santidad. De esta forma ellos
se convierten para los creyentes en un modelo de santidad
y en intercesores en favor nuestro. Por supuesto la Iglesia
Católica a nadie obliga a invocar y tener devoción a
los santos. Solamente los propone como modelos para ser imitados.
Ahora bien, muchos católicos se dan cuenta de que los
hermanos no católicos rechazan enérgicamente a los santos diciendo que
no necesitamos otros modelos de santidad, ya que tenemos el
modelo de Jesús. Y menos necesitamos a los santos como
intercesores, pues Cristo es el Único mediador ante el Padre.
Muchos católicos no saben qué contestar y están dudosos frente
a estas opiniones. ¿Qué debemos contestar a los que
piensan así? Los hermanos evangélicos dicen: No necesitamos
otro modelo de santidad si ya tenemos el modelo del
propio Jesús. Queridos hermanos: Esta es una verdad a medias.
Y enseguida me vienen a la mente los textos bíblicos
del Apóstol Pablo: «Para mí la vida es Cristo, y
la muerte es ganancia... Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense
también en los que viven según el ejemplo que nosotros
les hemos dado a ustedes» (Fil. 1, 21 y 3,
17). En otra parte dice el Apóstol: «Sigan ustedes mi
ejemplo como yo sigo el ejemplo de Cristo Jesús» (1
Tim. 1, 16). En estos textos vemos claramente que Pablo
se pone a sí mismo como ejemplo de seguidor de
Cristo, e incita a los creyentes a ser sus imitadores,
como él lo es de Cristo. Tomemos otro ejemplo de
la Biblia: María, la Madre de Jesús. Ella es la
mujer «que Dios ha bendecido más que a todas las
mujeres» (Lc. 1, 28 y 1, 42), como dijeron el
ángel Gabriel y su prima Isabel. Y en el cántico
de María (Lc. 1, 46-55); ella se presenta también como
ejemplo de humilde servidora y de esclava, «en adelante todos
los hombres me llamarán bienaventurada» (Lc. 1, 48). La Biblia,
entonces, pone claramente a María como modelo de santidad para
todas las generaciones. Y es eso lo que celebra la
Iglesia Católica al venerar a María. La veneración a María
nunca puede ser culto de adoración; la veneración es un
culto de honra y de profundo respeto hacia la Madre
de Jesús. Cuando leemos con atención las Escrituras, nos damos
cuenta de que la Biblia nos ofrece muchos modelos de
santidad; por ejemplo: al apóstol Tomás, que era un hombre
con grandes dudas sobre la fe pero que al fin
proclamó a Jesús como su Señor y su Dios (Jn.
20, 26-28). Así también la Iglesia católica presenta el ejemplo
de Juan Bautista que con gran valentía dio testimonio de
Jesús hasta derramar su sangre por el Señor (Mt. 14,
1-12). De igual manera, la Iglesia Católica presenta ahora a
los santos de nuestros tiempos como ejemplos de fe cristiana.
Ellos nos señalan un camino y muchos ven en ellos
la gracia del Señor Jesús, que fue tan eficaz en
sus vidas. Los santos son para nosotros verdaderos modelos a
imitar. Ellos tuvieron una clara prioridad en su vida: Jesucristo.
Y es este modelo de fe cristiana el que tocó
de diversas maneras el corazón de mucha gente. La fe
en los santos no es, de ninguna manera, un obstáculo
a la fe en Jesucristo, como piensan los hermanos evangélicos,
sino un estímulo para seguir a Cristo. Son tres distintos
modelos de santidad que Dios ha regalado a su Iglesia
en este último tiempo. Por supuesto debemos evitar excesos, los
santos no son semidioses y la santidad de tal o
cual persona nunca puede oscurecer el seguimiento de Cristo. Al
contrario, la verdadera santidad de los santos siempre anima hacia
una mayor búsqueda de Dios. Los santos como intercesores Muchos hermanos evangélicos tienen problemas para aceptar a los santos
como intercesores en favor nuestro. Simplemente dicen que Jesucristo es
el único Mediador entre Dios y los hombres y que
no necesitamos nuevos intercesores: «Hay un solo Dios, y un
solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús» (1
Tim. 2, 5; Hebr. 8, 6 y 9, 11-14). Nosotros,
los católicos, proclamamos también que Jesucristo es el Único Mediador
entre Dios y los hombres. Pero los santos no son
un obstáculo para dirigirnos directamente a Jesucristo, a Dios Padre
o al Espíritu Santo. Los santos no nos alejan de
Dios; simplemente ellos con sus ejemplos de fe cristiana nos
estimulan a acercarnos a Dios con la sola mediación de
Jesucristo. Ahora bien, cuando la Iglesia Católica dice que los
santos son intercesores nuestros delante de Jesucristo, eso no quiere
decir que ellos son los que hacen los milagros. Es
siempre Dios Padre, Jesucristo o el Espíritu Santo, quienes obran
maravillas entre nosotros, aunque sí puede ser que los milagros
sean hechos «por intercesión» de estos santos. El
ejemplo de María Veamos el ejemplo de María en
las bodas de Cana. Es María la Madre de Jesús
la que invita discretamente a su Hijo a hacer un
milagro diciendo: «Ya no tienen vino». Y Jesús le hace
entender que la hora de hacer signos no ha llegado
todavía. Sin embargo, por la intercesión de su Madre María,
Jesús hace su primer milagro (Jn. 2, 1-12). Este es
el sentido bíblico de la intercesión de los santos. Hay
muchos ejemplos más de la intercesión de los santos ante
Dios. Veamos algunos textos: Moisés ora a Dios por intercesión
de Abraham, Isaac y de Jacob (Ex. 32, 11-14). Jesús
manda a sus Apóstoles a sanar enfermos, a resucitar muertos,
a limpiar leprosos y echar demonios (Mt. 10, 8). Pedro
y Juan, en nombre de Jesús, sanan a un hombre
tullido (Hech. 3, 1-10). En el pueblo de Troáda, el
apóstol Pablo devuelve la vida a un joven accidentado (Hech.
20, 7-11). Cuando el apóstol Pedro pasaba por la calle,
la gente sacaba a los enfermos y los ponía en
camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su
sombra cayera sobre algunos de ellos, y todos eran sanados
(Heh. 5, 15-16). Dios hacía grandes milagros por medio de
Pablo, tanto que hasta los pañuelos o las ropas que
habían sido tocados por su cuerpo eran llevadas a los
enfermos y los espíritus malos salían de éstos (Hech. 19,
11-12). Todos estos textos nos dicen que Jesucristo hacía milagros
por medio de sus discípulos. «Ustedes han recibido este poder
sin costo; úsenlo sin cobrar», dijo Jesús (Mt. 10, 8).
Dios acepta la oración de los santos La Biblia nos enseña también que debemos ayudarnos mutuamente
con la oración. «La oración de los santos es como
perfume agradable ante el trono de Dios» (Apoc. 8, 4).
«Ahora me alegro, dice el Apóstol Pablo, en lo que
sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando en
mi propio cuerpo lo que falta a los sufrimientos de
Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo» (Col. 1,
24). «La oración fervorosa del hombre bueno tiene mucho poder.
El profeta Elías era un hombre tal como nosotros, y
cuando pidió en su oración que no lloviera, dejó de
llover sobre la tierra durante tres años y medio y
después cuando oró otra vez, volvió a llover y la
tierra dio su cosecha» (Stgo. 5, 16-18). «Los cuatro seres
vivientes y los 24 ancianos se pusieron de rodillas delante
del Cordero. Cada uno de los ancianos tenía un arpa,
y llevaban copas de oro llenas de incienso, que son
las oraciones de los que pertenecen a Dios» (Apoc. 5,
8). En todos estos textos notamos que la oración fervorosa
o la intercesión de los santos tiene mucho poder delante
del trono de Dios. No podemos dudar de que estos
santos, que ahora están delante de Dios, van a interceder
por nosotros, como lo hizo Moisés al hablar con Dios
para aplacar su ira invocando a Abraham, Isaac y Jacob
(Ex. 32, 13). Al invocar a los santos siempre contemplaremos
las virtudes que obró Dios en ellos. Dios está siempre
en el trasfondo de nuestra invocación o veneración a los
santos. Los santos no nos alejan de Dios, sino que
nos invitan a ponernos directamente en contacto con El, con
la sola mediación de Jesucristo. ¿Debemos evitar los excesos en
la veneración de los santos? Por supuesto que
en nuestra veneración a los santos debemos evitar los excesos.
Por ejemplo, hay gente que no busca a los santos
como un modelo de fe cristiana, sino solamente como remedio
a sus dolencias, angustias y dificultades, o para encontrar un
objeto que se le ha perdido. Sabemos muy bien que
hay gente que se acerca a los santos con una
fe casi mágica. No nos corresponde juzgar los sentimientos de
nuestros hermanos que tienen una fe débil. Pero estoy seguro
de que Dios respeta la conciencia de cada uno. Pienso
en aquella mujer de la Biblia que sufría hemorragias de
sangre durante tantos años, la que se acercó a Jesús
tal vez con una fe mágica, pensando que con sólo
tocar su manto sanaría, y la señora con esta fe
que a nosotros nos parece medio mágica sanó. Pero luego
Jesús buscó a aquella mujer y quiso darle más que
un simple remedio a sus dolencias. Jesús deseaba un encuentro
personal con aquella enferma y aclarar la verdadera razón de
su sanación: La fe. «Hija, has sido sanada porque creíste»
(Lc. 8, 43-48). Creo que hay mucha gente católica, entre
nosotros que se acerca a Cristo y a los santos
con esta actitud tímida, con esta fe no muy clara,
tal vez con creencias medio mágicas. Pero no tenemos derecho
a humillar o aplastar esta poca fe que tiene la
gente sencilla. Es un pecado muy grave burlarse de la
fe débil de uno de nuestros hermanos. Debemos ayudarles con
mucho amor a purificar su fe, como lo hizo Jesús
con aquella mujer enferma. Un poco de fe basta para
que Dios actúe. Queridos hermanos católicos, termino esta carta dando
gracias a Dios por las grandes maravillas que obró en
los santos, y por habernos hecho el hermoso regalo de
nuestros santos latinoamericanos. Ojalá que nosotros, contemplando sus ejemplos logremos
también la santidad. Y termino recordando que la Iglesia no
obliga a nadie a invocar y tener devoción a los
santos. Esto depende del gusto, de la cultura y de
la libertad de cada cristiano. Es un camino que se
ofrece, y dichosos de nosotros si lo aceptamos con humildad
y agradecimiento. Dice el CATECISMO ¿Somos todos llamados a la
santidad? Sí, todos los bautizados, ya pertenezcan a
la Jerarquía, a los laicos, todos somos llamados a la
santidad. ¿Quiénes son los santos ? Los que
llegaron ya a la patria y gozan de la presencia
del Señor. Ellos no cesan de interceder por nosotros presentando
a Dios por medio del único Mediador Jesús (1, Tim.
2, 5), los méritos que en la tierra alcanzaron. ¿A
qué nos llama Dios? Dios nos llama a responder al
deseo natural de felicidad que El mismo ha puesto dentro
de nosotros. Y esta felicidad sólo la podemos lograr con
la santidad de vida. ¿Qué es la comunión de los
santos? La comunión de los santos significa que así como
todos los creyentes forman entre sí un solo cuerpo, así
también el bien de unos se comunica a otros. ¿Interceden
los santos por nosotros? Sí, ellos interceden por nosotros al
presentar, por medio del Único Mediador Jesús, los méritos que
adquirieron en la tierra.
Cuestionario ¿Quiénes son los beatos y
santos chilenos? ¿Qué significa que los santos son nuestros intercesores?
¿Qué significa que son nuestros modelos a imitar? ¿Qué decía
San Pablo de sí mismo? ¿Es María también nuestro modelo
de santidad? ¿Acepta Dios la veneración de los santos? ¿En
qué excesos caemos a veces los católicos? ¿Qué imagen debería
presidir y destacar en todas las Iglesias?
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
ESTO ME ANIMA A SEGUIR HACIENDO ORACION ,YA QUE ESTOY PASANDO POR MOMENTOS DIFICILES TANTO DE SALUD COMO ESPIRITUAL Y ECONOMICAMENTE.FAVOR OREN MUCHISIMO POR MI .QUE DIOS LOS BENDIGA .