La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
La Iglesia respeta las imágenes de igual forma que se respeta y venera la fotografía de un ser querido
Desde la antigüedad, el hombre siempre ha usado pintura,
figuras, dibujos y esculturas, entre otros, para darse a entender
o explicar algo. Estos medios sirven para ayudar a visualizar
lo invisible; para explicar lo que no se puede explicar
con palabras. Cuando el hombre cayó por el pecado y
perdió la intimidad con Dios, comenzó a confundir a Dios
con otras cosas y a darles culto como si fueran
dioses. Este culto se representaba frecuentemente con esculturas o imágenes
idolátricas. La prohibición del Decálogo contra las imágenes se explica
por la función de tales representaciones.
Sin embargo, aún cuando muchas
personas piensan que el primer mandamiento prohibe respeto a las
imágenes esto no es necesariamente así. El culto cristiano a
lo que representan las imágenes no es contrario al primer
mandamiento porque el honor que se rinde a una imagen
pertenece a quien en ella es representado. Es decir, al
que se venera no a la imagen sino a lo
que ésta representa.
En ese sentido, Santo Tomás de Aquino en
su monumental Summa Theologiae señala que "el culto de la
religión no se dirige a las imágenes en sí mismas
como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio
de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien,
el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto
tal, no se detiene en ella, sino que tiende a
la realidad de la que es imagen". Incluso ya en el
Antiguo Testamento, Dios ordenó o permitió la institución de imágenes
que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado,
y como ejemplo de ellos tenemos la serpiente de bronce
o el arca de la alianza y los querubines.
Ahora bien,
las primeras comunidades cristianas representaron a Jesús con imágenes del
Buen Pastor; más adelante aparecerán las del Cordero Pascual y
otros iconos representando la vida de Cristo. Las imágenes han
sido siempre un medio para dar a conocer y transmitir
la fe en Cristo y la veneración y amor a
la Santísima Virgen y a los santos. Prueba de ellos,
son las catacumbas -la mayoría ubicadas en Roma- donde aún
se conservan imágenes hechas por los primeros cristianos, como las
catacumbas de Santa Priscila, pintadas en la primera mitad del
siglo III.
Sin embargo, con la encarnación de Jesucristo se
inauguró una nueva economía de las imágenes. Cristo tomó y
rescató las enseñanzas del Antiguo Testamento y le dio una
interpretación más perfecta en su propia persona. Antes de Cristo
nadie podía ver el rostro de Dios; en Cristo Dios
se hizo visible. Antes de Jesús las imágenes con frecuencia
representaban a ídolos, se usaban para la idolatría. Ahora, el
verdadero Dios quiso tomar imagen humana ya que Él es
la imagen visible del Padre.
María y los santos
La Iglesia
Católica venera a los santos pero no los adora. Adorar
algo o alguien fuera de Dios es idolatría. Hay que
saber distinguir entre adorar y venerar. San Pablo enseña la
necesidad de recordar con especial estima a nuestros precursores en
la fe. Ellos no han desaparecido en la nada sino
que nuestra fe nos da la certeza del cielo donde
los que murieron en la fe están ya victoriosos en
Cristo.
La Iglesia respeta las imágenes de igual forma que
se respeta y venera la fotografía de un ser querido.
Todos sabemos que no es lo mismo contemplar la fotografía
que contemplar la misma persona de carne y hueso. No
está, pues, la tradición Católica contra la Biblia. La Iglesia
es fiel a la auténtica interpretación cristiana desde sus orígenes.
La Iglesia procuró siempre con interés especial que los objetos
sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza,
aceptando la variedad de materia, forma y ornato que el
progreso de la técnica ha introducido a lo largo de
los siglos. Más aún: la Iglesia se ha considerado siempre
como árbitro de las mismas, escogiendo entre las obras artísticas
las que mejor respondieran a la fe, a la piedad
y a las normas religiosas tradicionales, y que así resultaran
mejor adaptadas al uso sagrado.
Si tienes
alguna consulta utiliza este enlace para escribirle al Dr. Joan Antoni Mateo García. Especialista en Cristología y Mariología.
Miembro de la Universidad Balmesiana Santo Tomás
Si tienes alguna
duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos
tu opinión, te esperamos en los FOROS DE CATHOLIC.NET
donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de la
pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su
propia experiencia.
Más temas interesantes para el católico: Aci
Digital
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR