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Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe ¿Podemos tener imágenes?
Los textos bíblicos son muy claros en su prohibición de hacer imágenes o estatuas de falsos dioses. Pero otra cosa muy distinta es aplicar estos textos a las imágenes como adornos o signos religiosos
¿Podemos tener imágenes?
Cuántas veces hemos escuchado esta acusación de parte de
nuestros hermanos evangélicos: «Los católicos hacen imágenes para adorarlas, mientras
que la Biblia lo tiene estrictamente prohibido». Muchos hermanos nuestros
católicos no saben qué contestar, otros se dejan influenciar fácilmente
por estas verdades a medias y algunos sienten la tentación
de botar las imágenes de las capillas. Les quiero aclarar
este tema acerca de las imágenes, pero con la Biblia
en la mano. Antes que nada, debemos hacer una clara
distinción entre una imagen, un cuadro, un adorno religioso y
un ídolo, que es «la imagen de un falso dios».
La Biblia sí que rechaza enérgicamente el culto de adoración
a los ídolos (falsos dioses), pero la Biblia nunca ha
rechazado las imágenes como signos religiosos.
¿Qué es un ídolo
según la Biblia?
Muchos años antes de Jesús, en tiempo
de Moisés, Dios comenzó a formar a su pueblo elegido,
el pueblo de Israel. Era gente muy primitiva que Dios
había sacado del politeísmo para llevarla al monoteísmo. Todos estos
pueblos antiguos tenían infinidad de dioses, los que adoraban y
representaban a través de imágenes de baales, que tenían la
forma de un toro, de un león o de otros
animales. A esas imágenes, el pueblo de Moisés las llamaba
«ídolos» o falsos dioses. La gente de aquel tiempo pensaba
que estas imágenes tenían un poder mágico o una fuerza
milagrosa. En el fondo estos ídolos eran representaciones de poderes
o vicios del hombre mismo. Por ejemplo la imagen del
becerro de oro que aparece en Éxodo 32, era la
expresión de la fuerza bruta de la naturaleza. También podía
representar la encarnación del poder sexual desorientado y vicioso. Y
el oro del becerro significaba el poder de la riqueza
que explota y aplasta al hombre, es decir, el hombre
con sus vicios, representados en el becerro de oro, quiere
ser dios y no quiere dejar lugar al único y
verdadero Dios.
Dios llamó al pueblo hebreo a avanzar
por la senda del monoteísmo, dejando atrás los ídolos y
dando adoración al verdadero Dios. Pero los israelitas de aquel
tiempo atraídos por las prácticas de los pueblos paganos querían,
a veces, volver al politeísmo y a la adoración de
ídolos. Entonces Moisés, inspirado por Yahvé-Dios les prohibió estrictamente hacer
estos ídolos: «No tengas otros dioses fuera de mí, no
te hagas estatua, ni imagen alguna de lo que hay
en el cielo ni en la tierra ni te postres
ante esos «ídolos», no les des culto».
Queridos hermanos,
estos textos bíblicos son muy claros en su prohibición
de hacer imágenes o estatuas de falsos dioses. Pero otra
cosa muy distinta es aplicar estos textos a las imágenes
como adornos o signos religiosos. Estos signos (imágenes) nunca han
sido prohibidos por Dios ni por la Biblia.
Textos aclaratorios:
La Sagrada Escritura siempre hace la distinción
entre imágenes como «ídolos» e imágenes como «adornos o signos
religiosos». Leamos algunos textos en los cuales Dios mismo manda
a Moisés hacer imágenes como símbolos religiosos: «Harán dos querubines
de oro macizo, labrados a martillo y los pondrán en
las extremidades del lugar del perdón, uno a cada lado...
Allí me encontraré contigo y te hablaré desde el lugar
del perdón, desde en medio de los querubines puestos sobre
el arca del Testimonio...» (Ex. 25,18-22). Estos dos querubines parecidos
a imágenes de ángeles, eran adornos religiosos para el lugar
más sagrado del templo. Pues bien, estas imágenes, hechas por
manos de hombres, estaban en el templo, en el lugar
más sagrado y nunca fueron consideradas como ídolos, sino todo
lo contrario, el mismo Dios ordenó construirlos.
Leamos otro texto
del A. T.: Números 21, 8-9. Ahí se nos narra
como en aquel tiempo los israelitas murmuraban contra Dios y
contra Moisés. Entonces Dios mandó contra el pueblo serpientes venenosas
que los mordían, de modo que murió mucha gente. Moisés
intercedió por el pueblo y Dios le respondió: «Haz una
serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el
que la mire se salvará». Nos damos cuenta otra vez
de que esta serpiente de bronce era una imagen hecha
por manos de hombre, pero no para adorar, sino que
era un «signo religioso» para invocar a Dios con fe.
Hay otros textos en la Biblia que nos hacen ver
que en el templo de Jerusalén había varias imágenes o
esculturas que no fueron prohibidas, menos aun consideradas como ídolos.
Dice el Salmo 74, 4-5: «Tus enemigos rugieron dentro de
tu santuario como leñadores en el bosque, derribaron con hacha
las columnas y esculturas en el templo». Eso significa que
en el templo de Jerusalén había también esculturas o imágenes.
Queridos hermanos católicos, esas indicaciones de la Biblia son suficientes
para decir que la Biblia, sí, prohíbe la fabricación de
imágenes como dioses falsos, (ídolos) pero nunca ha prohibido las
imágenes o esculturas como adornos religiosos. Que nadie entonces los
venga a molestar por tener una imagen o adorno en
su templo o en su casa. Es por falta de
conocimientos bíblicos, o por mala voluntad, que los hermanos evangélicos
les meten estas cosas en la cabeza.
Las imágenes
en nuestra vida diaria.
Ahora bien, hermanos, en nuestros
tiempos vemos por todos lados imágenes y estatuas. Cada país
tiene sus propios símbolos patrios y estatuas a sus héroes.
En nuestras casas tenemos cuadros que representan la imagen de
alguna persona. Tengo en mi velador, por ejemplo, una foto
de mi madre que ya está en el cielo; y
contemplando esta foto me acuerdo de ella. Incluso puedo colocar
esta foto en un lugar bien bonito y adornarlo con
una flor y una velita... Y si alguien viene a
mi casa a visitarme y me dice, refiriéndose a la
foto: «Qué mono más feo», por supuesto que me siento
muy ofendido. Así también tenemos cuadros e imágenes en nuestras
capillas que representan algunas personas religiosas, como la Virgen María,
la Madre de Jesús, algún santo patrono de nuestros pueblos.
Y ningún católico va a pensar que estas imágenes son
ídolos o falsos dioses. Estas imágenes simplemente nos hacen pensar
en el mismo Jesús o en tal o cual santo
que está en la presencia de Dios y nos ayudan
a pensar en la belleza de Dios.
La Iglesia
Católica acepta el respeto y la veneración a estas imágenes
en nuestros templos, pero nunca ha enseñado la adoración a
una imagen. A veces, dicen los hermanos de
otra religión que nosotros adoramos a las imágenes. Están muy,
pero muy equivocados y debemos, eso sí, perdonarles sus expresiones.
La Iglesia Católica acepta que guardemos imágenes o cuadros en
nuestros templos siempre que no sea en forma exagerada. ¿Qué
quiero decir con ello? Quiero decir que a veces nuestras
iglesias parecen una exposición de santos y en algún caso
están tan mal colocados, que no hay espacio ni para
la imagen de Cristo. Ahí sí que exageramos. Por eso
el Concilio Vaticano pidió que no se repitiera más de
una imagen por cada santo y que el lugar central
de la Iglesia, a ser posible, esté reservado siempre para
la imagen de Cristo. Está claro, entonces, que nunca
podemos dar culto de adoración a una imagen, nunca podemos
ponernos de rodillas delante de una imagen para adorarla, pero
sí podemos ponernos de rodillas ante una imagen para pedir
perdón por nuestros pecados y para suplicar que el santo
interceda ante Dios por nosotros.
En todas estas discusiones,
hermanos míos, guardemos el amor. ¿Quién eres tu para juzgar
a tú hermano? (Stgo. 4, 12). Cada uno puede arrodillarse
en cualquier parte para invocar a Dios, en el patio
de su casa, en el campo. En la noche antes
de acostarse uno puede arrodillarse delante de un crucifijo para
así hablar con Dios. A veces hay gente que piensa
que tal imagen es milagrosa y le atribuyen un poder
mágico. Debemos corregir estas actitudes y explicarles que sólo Dios
hace milagros. Por supuesto aceptamos que Dios puede actuar por
intercesión de los santos.
Hermanos: no aplastemos la fe de
nuestros hermanos que tal vez tienen poca formación cristiana, no
critiquemos y no hablemos mal de otros. Ofender al hermano
es un pecado muy grave. Es triste constatar el lenguaje
ofensivo de nuestros hermanos evangélicos hacia los católicos. Tratemos de
devolver bien por mal. Martín Lutero, el fundador del protestantismo
y de las iglesias evangélicas, nunca rechazó las imágenes, todo
lo contrario él dijo que las imágenes eran «el Evangelio
de los pobres». ¿A quién de nosotros no le gusta
contemplar un lindo cuadro o una hermosa imagen? Muchas veces
mirando un cuadro o una imagen podemos más fácilmente entrar
en oración y en un profundo contacto con Dios. ¿Quién
puede negar por ejemplo la belleza de la Piedad de
Miguel Ángel? Pues bien, según los evangélicos habría que destruirla
porque va contra la Biblia ¡Qué disparate tan grande! Ello
es hacer decir a la Biblia lo que nunca la
Biblia ha dicho. Ello es una distorsión de lo que
Dios nos quiere decir en la Biblia. Una regla de
oro para interpretar la Biblia es mirar siempre el contexto
de una frase y no aferrarse a la letra, porque
en este caso, sin el contexto, hasta se puede hacer
decir a la Biblia que «Dios no existe» porque la
Biblia pone esta frase en labios del tonto (Sal. 10,
4). Los falsos dioses o ídolos de este mundo moderno.
Hermanos, los ídolos o falsos dioses de este
mundo moderno no están en los templos, sino que son
poderes que dominan al hombre moderno por dentro. Son poderes
falsos que destruyen las buenas relaciones con el prójimo y
con Dios. Estos ídolos modernos están a veces en nuestras
calles, en nuestras instituciones, en nuestras comunidades y familias. Esta
es la idolatría que hemos de desterrar.
Pienso, por ejemplo,
en el falso dios del poder y de la dominación
que quiere aplastar tu libertad y engañar pueblos enteros; en
el falso dios «poder» que provoca guerras y matanzas de
gente inocente. Este es el «ídolo» moderno que se pasea
por el mundo. Pienso en el falso dios «dinero» que
domina tu corazón, que comienza con mentiras, engaños, robos, tráfico
de drogas etc. y que pareciera que en nombre de
este dios dinero todo está permitido. Pienso en el falso
dios del sexo desorientado, en el dios que destruye la
unión familiar, en el dios de la pasión que engaña
al hombre y a la mujer, es el falso dios
que deja los niños desamparados, en el falso dios que
destruye el verdadero amor y que se resiste a servir
a una comunidad.
El lugar desde donde estos falsos dioses
comienzan a brotar está en nuestro corazón. Es el demonio
mismo que quiere destruir nuestro corazón como templo de Dios.
Y mucha gente entre nosotros, sin darse cuenta, está bajo
el poder de estos falsos dioses y no dan lugar
en su corazón al único y verdadero Dios del amor.
Hermanos, no debemos buscar ídolos o falsos dioses en cosas
de madera o de yeso, en imágenes o cuadros, sino
en nuestro corazón. Si volviera ahora Moisés a nosotros, no
se referiría a las imágenes ya que hoy no está
el peligro de la idolatría, sino que gritaría: «No te
hagas falsos dioses dentro de tu corazón, destruye los vicios
fuente de toda idolatría». Esto es lo que ya hicieron
los profetas que vinieron después de Moisés.
Los primeros misioneros
que evangelizaron América Latina trajeron de España y del Perú
numerosas imágenes del Señor, de la Virgen y de los
santos. Son imágenes religiosas cargadas de historia que penetraron hondamente
en el alma de nuestro pueblo y que aparte de
su valor escultórico tienen el mérito de que ante ellas
oraron nuestros antepasados. Y cada capilla tiene las imágenes de
sus patronos. Todas ellas nos recuerdan los misterios centrales de
la encarnación e ilustran de alguna manera la Historia de
la Salvación realizada por Dios a favor nuestro.
Así que
cuando lleguen los evangélicos a las puerta de sus casas
y les digan que los católicos somos unos idólatras porque
adoramos las imágenes ya saben qué contestarles. Díganles que no
es correcto sacar frases de la Biblia fuera de su
contexto para hacer decir a la Biblia lo que nunca
dijo. Y que la Biblia nunca ha prohibido las imágenes
como adornos religiosos.
Finalmente hay que tener presente que en
el A. T. no podía representarse a Dios porque el
Verbo no había tomado cuerpo ni forma humana. Pero en
el N. T. es distinto. Con la Encarnación, el Verbo
Dios tomó forma humana y si El mismo se hizo
hombre hace dos mil años y nos mandó guardar su
memoria es que quiere que nosotros lo representemos así, como
hombre, para recordar que «el Verbo se encarnó y habitó
entre nosotros». Y si representarlo en una pintura o en
una imagen ayuda a recordar su memoria ¿qué de malo
hay en ello?
Pero por sobre todo hay que entender
la evolución gradual que hay entre el Antiguo y el
Nuevo Testamento. Algunas sectas dan la impresión que quedaron petrificadas
en el Antiguo Testamento y sólo por ignorancia o mala
voluntad pueden decir lo que dicen. Es decir, se aferran
de textos aislados, los sacan de su verdadero contexto, y
confunden a los no iniciados en la Biblia. Y aquí
le viene recordar que el mismo Jesús confirmó esta progresiva
evolución entre el Antiguo y el Nuevo Testamento cuando dijo:
«Antes se les dijo... ahora les digo».
Cuestionario ¿Qué
es lo que prohíbe la Biblia referente a las imágenes?
¿Prohíbe las imágenes de falsos dioses? ¿Prohíbe las imágenes como
objetos de adorno o de veneración? ¿Qué mandó construir Dios
a Moisés? ¿Había esculturas en el templo de Jerusalén? ¿Qué
habría que hacer, según los evangélicos, con todas las imágenes,
incluida la famosa Piedad de Miguel Ángel? ¿Cuáles son los
ídolos de hoy? ¿Cómo fustigaría hoy Moisés a los ídolos
modernos?
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prosigo con mi comentario, ustedes como que dejan que hagan lo que quieran y no es que los obliguen a no hacerlo pero expliquen bien su fe y me gustaria que me contestara mi hermano he enviado varios comentarios y no he recibido respuesta le invito a que escuche radio armonia esta en la pagina www.armonia.cl y envieme sus comentarios, Dios le bendiga
Publicado por: jose martin carrillo
Fecha: 2009-10-30 18:02:26
Dios les bendiga mis hermanos....yo soy evangelico, usted puede explicar todo lo que quiera y si tiene razon, no son idolatras y todo eso pero salga a la calle y vera todo lo contrario que usted explica, casi todos los catolicos tocan las estatuas o figuras y se persinan como si la estatua despidiera poder o bendicion, le rezan y se arrodillan enfrente de estatuas o figuras y eso no es correcto, yo creo que les falta concientizar a sus feligreses o no se como llamarlo pero ustedes no les explica