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Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe No hay alimentos prohibidos
Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias, pues queda santificado por la palabra de Dios y la oración
No hay alimentos prohibidos
Muchos preguntan con frecuencia si en verdad, según la
Biblia, está prohibido comer o tomar ciertos alimentos. Esta inquietud
les nace de conversaciones tenidas con miembros de algunas iglesias
de origen protestante, o de ciertas sectas, quienes, con la
Biblia en la mano, les han mostrado que no se
puede comer cerdo, conejo, ciertos peces y ciertas aves, etc.
En esta línea están sobre todo los Adventistas del Séptimo
Día, los Testigos de Jehová, los Mormones y otros. Algunos
prohíben incluso tomar vino y cualquier licor, café, té, coca-cola,
fumar, etc., por motivos de religión, como si la Biblia
prohibiera todo eso.
Vamos, pues, a contestar a este punto.
Pero queremos advertir que este tema de los alimentos, por
ser uno de los más claros y sencillos de comprender,
nos permite entender otra verdad básica en la lectura de
la Biblia: La Biblia no fue escrita en un solo
día, sino que fue redactada durante un período de casi
2.000 años. Y cuando uno lee con atención este libro
sagrado nos damos cuenta de que a través de toda
la Biblia hay una gran evolución doctrinal y moral. Es
decir, que, en la Biblia, no todo tiene el mismo
valor o igual vigencia. Que hay una gran diferencia, aunque
se complementen, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Que
no se puede leer el Antiguo Testamento en forma parcial
y aislada, como si todo en él fuera doctrina eterna.
Hay que leer siempre el Antiguo Testamento a la luz
del Nuevo Testamento. Porque Jesucristo, Dios-hombre, es el centro del
N.T. y el fin de toda la Biblia. Además, Jesucristo,
con su autoridad humano-divina, corrigió y perfeccionó muchas cosas que
se leen en el A.T. y anuló y abolió costumbres
que para los judíos del A.T. eran prácticas muy importantes.
Y entre estas cosas que Jesús abolió está la cuestión
de los alimentos.
Prohibición en el Antiguo Testamento
Leyendo con
atención la Biblia nos damos cuenta de que dentro del
mismo A.T. hay diversas tradiciones y costumbres en cuanto a
los alimentos.
1. Los textos aparentemente más antiguos hablan de
que todos los alimentos son buenos. Que todas las plantas
y animales han sido creados buenos y están al servicio
del hombre (Lea: Gén. 1, 20-25 y 28-30). Y se
dice expresamente: «Todo lo que se mueve y tiene vida
les servirá de alimento. Todas las cosas les servirán de
alimento, así como las legumbres y las hierbas». (Gén. 9,
2-3). Pero enseguida leemos en Gén. 9, 4 que el
sagrado escritor prohíbe comer «carne con sangre». (Según muchos biblistas
o estudiosos de la Biblia, este versículo (Gén. 9,4) es
un agregado posterior, una relectura introducida por la tradición mosaica).
De todas maneras, nadie va a negar que se dio
la prohibición de comer ciertos alimentos en el A.T. Esta
prohibición de comer ciertos alimentos es una de las características
de la religión israelítico-judía.
Los textos prohibitivos más famosos
Que
son los que suelen mostrar nuestros hermanos con la Biblia
en la mano para confundir al católico sencillo, son los
siguientes: Levítico 11, 1-23 y su paralelo Deut. 14, 3-21.
Sería largo citarlos aquí. En estos textos se prohíbe comer:
camello, conejo, liebre, cerdo y una serie larga de animales
acuáticos, aves y bichos alados. (Los llamos son de la
familia de los camellos, y también sería pecado comer carne
de llamo).
Según los mejores biblistas
Algunas de esas prohibiciones son
muy antiguas, y son costumbres tomadas de otros pueblos, y
anteriores a la formación más primitiva del pueblo de Israel.
Otras prohibiciones se dieron en Israel con la finalidad de
distinguirse y apartarse de los pueblos paganos vecinos y de
sus cultos idolátricos.
La prohibición de comer carne con sangre
Es también muy antigua, y ello es porque se creía
que la sangre era el alma o donde el alma
residía (Lev. 19, 26; 17, 11; Deut. 12, 23). Por
lo mismo, se juzgaba también impuro todo animal que no
había sido desangrado, y todo alimento que lo tocara (Lev.
11, 34 y 39). Además se prohíbe la grasa de
los animales (Lev. 7, 23).
También son impuros y
prohibidos
Todos los animales de la casa cuando hay un cadáver
en ella. «Esta es la ley para cuando uno muere
en casa: Todo el que entre en la casa, y
todo lo que esté dentro de ella, será impuro siete
días. Y todo envase que no esté cerrado con una
tapa atada será impuro». (Núm. 19, 14-15). No cabe duda
de que hubo muchas personas santas del A.T. que observaban
rígidamente todo eso. Algunos preferían morir antes que comer estos
alimentos prohibidos. Así lo leemos en el bellísimo relato de
2 Macabeos 6, 18-31. Y es que, según sus creencias,
el quebrantar tales normas acerca de las comidas prohibidas, podía
interpretarse como una «apostasía» o una «traición a la religión
del judaísmo». Estas prohibiciones sólo se leen en el A.T.
y no en el N.T. donde son anuladas radicalmente por
Nuestro Señor Jesucristo.
¿Qué nos enseña el Nuevo Testamento acerca de
los alimentos?
Todas las prohibiciones de comer ciertos alimentos (como
el camello, el cerdo, el conejo, etc.) estaban en plena
vigencia en el judaísmo dentro del cual nació, vivió y
murió Nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo reaccionó Jesús frente a ellas?
La actitud renovadora y liberadora de Jesús
Un día,
Jesús llamó a toda la gente y les dijo: «Escúchenme
todos y entiéndanme bien: No hay ninguna cosa fuera del
hombre que al entrar en él lo pueda hacer pecador
o impuro...». Y como sus mismos discípulos se sorprendieron con
tamaña novedad, Jesús añadió enseguida: «¿No comprenden que nada de
lo que desde fuera entra en el hombre lo puede
hacer impuro porque no entra en su corazón, sino en
su estómago y luego se echa afuera?». Y añade el
mismo Jesús: «Lo que sale del hombre, eso es lo
que le hace impuro, pues de dentro del corazón salen
las malas intenciones, los desórdenes sexuales, los robos, libertinaje, envidia,
injuria, orgullo, falta de sentido moral. Todo eso sale de
dentro, y eso sí que mancha al hombre» (Mc. 7,
14-23 y Mt. 15, 10-20).
La práctica de los primeros
cristianos
Pero los judíos continuaron aferrados a sus leyes y
costumbres en esos puntos, e impugnaron duramente a los primeros
cristianos convertidos del judaísmo. De tal modo que en las
primeras comunidades cristianas de origen judío, fue muy difícil cambiar
de criterio respecto a los alimentos. Hasta los mismos apóstoles
tuvieron sus resistencias (Hech. 10, 9-16; y 11, 1-18). Incluso
después de declarar, en el concilio de Jerusalén, que no
les obligaba la ley de Moisés, ni la circuncisión (Hech.
15, 1-12), tuvieron que hacer algunas concesiones respecto a la
costumbre judía de los alimentos, pero sólo para ciertas comunidades
aisladas, donde habitaban los judeocristianos. Es que, como señala la
misma Biblia, muchos judeocristianos seguían aferrados celosamente a la Ley
de Moisés (Hech. 15, 13-19 y 21, 20). ¡Nunca han
sido fáciles los cambios!
La enseñanza del apóstol Pablo
Será
especialmente San Pablo quien, en la línea liberadora de Jesús,
repetirá a los cristianos: «Que nadie los critique por cuestiones
de comida o bebida, o a propósito de las fiestas,
de novilunios o de los sábados. Todo eso no era
sino sombra de lo que había de venir, y ahora
la realidad es la persona de Cristo... ¿Por qué se
van a sujetar ahora a preceptos como «no tomes esto»,
«no gustes eso», «no toques aquello»?... Tales cosas tienen su
apariencia de sabiduría y de piedad, de mortificación y de
rigor, pero sin valor alguno...» (Col. 2, 16-17; 20-23). Y
también en su carta a Timoteo, Pablo escribe contra quienes
prohibían, entre otras cosas, «el uso de alimentos que Dios
creó para que fueran comidos con acción de gracias por
los fieles que han conocido la verdad. Porque todo lo
que Dios ha creado es bueno y no se ha
de rechazar ningún alimento que se coma con acción de
gracias, pues queda santificado por la palabra de Dios y
la oración. Si tú enseñas estas cosas a los hermanos,
serás un buen ministro de Cristo Jesús» (1Tim. 4, 3-6;
1 Cor. 6, 13 y 8, 7-13).
¿Y qué decir
del vino?
1. En el Antiguo Testamento hay muchos y
diversos textos sobre la vid y el vino. Se prohíbe
el vino a la familia sacerdotal de Aarón (Lev. 10,
9-11). Tampoco tomaban vino algunos grupos religiosos particulares, como se
lee en Jer. 35, 5-7. Pero en general, la vid
es símbolo de Israel, y se cantan las bondades del
vino tomándolo con moderación (Is. 5, 1-7; Prov. 9, 2-5;
Ecl. 31, 25-30; Cant. 5, 1; Sal. 104, 15). También
se usaba el vino en los sacrificios (Ex. 29, 38-40;
Núm. 15, 10 ). 2. En el Nuevo Testamento, Jesucristo
convierte el agua en vino en las bodas de Cana
(Jn. 2, 1-11). Y además Jesús mismo tomó vino (Mt.
11, 19; Lc. 7, 34), y lo presenta como símbolo
de la Nueva Alianza (Mt. 9, 17; Jn. 15, 1-6).
Luego Jesús celebra con vino la Ultima Cena, convirtiéndolo en
su propia Sangre (Lc. 22, 14-20; 1 Cor. 11, 17-27
y textos paralelos ). 3. El apóstol San Pablo le
recomienda a Timoteo: «No bebas, pues, agua sola. Toma un
poco de vino a causa de tu estómago y de
tus frecuentes indisposiciones». (1Tim. 5, 23). (Otra cosa es emborracharse,
que eso sí es un pecado grave contra la dignidad
de la persona). (1Tim. 3, 3-8; Tit. 2, 3).
Queridos amigos, está claro que quienes hacen problemas en cuestiones
de comida y bebida, aunque lo hagan con la Biblia
en la mano, no han leído bien «toda» la Biblia.
No han llegado hasta el Nuevo Testamento. Así, hermanos católicos,
no les hagan caso cuando los hermanos protestantes u otros
enseñen sólo ciertos textos del Antiguo Testamento. No olviden nunca
esta regla de oro: En la revelación de Dios hay
una evolución. El A. T. es como la sombra del
N. T. Jesús mismo vino a perfeccionar la ley antigua.
Por tanto hay cosas que, vistas desde ahora, ya quedaron
definitivamente atrás, como es el carácter sagrado del sábado y
todo lo referente a los alimentos prohibidos.
Una regla de
oro para la recta interpretación de la Biblia, lo repetimos
una vez más, es no sacar nunca una frase de
su contexto. Estamos seguros de que muchos enseñan estas cosas
sólo por ignorancia, y a pesar de andar todo el
tiempo con el libro de la Biblia en la mano
no lo conocen, ignoran el Nuevo Testamento, o tal vez
lo hacen con mala voluntad para confundir a los católicos
sencillos y conquistarse adeptos. Y este proselitismo barato de ninguna
manera puede ser del agrado de Dios.
Queridos amigos, lean
una y otra vez estos Temas, consulten las citas bíblicas
y verán cómo eso les dará seguridad y como el
Señor pondrá en sus labios la respuesta oportuna cuando llamen
a la puerta de su casa los representantes de otras
religiones.
¿Qué es el Ecumenismo?
El Ecumenismo es un movimiento
dirigido a restaurar la unidad de los cristianos.
¿Quiénes
participan en este movimiento ecuménico?
Participan los que invocan al
Dios Uno y Trino y confiesan a Jesucristo como Señor
y Salvador. ¿Como oró Jesús en la Ultima Cena? En
la Ultima Cena, Jesús oró diciendo: «Que todos sean uno,
como tú, Padre, estás en mí y yo en tí,
para que también ellos sean uno como nosotros y el
mundo crea qua tú me has enviado». (Jn. 17, 21)
¿Cuál es el principio de unidad de los cristianos?
El
principio de unidad es el Espíritu Santo que habita en
los creyentes. Sólo El puede realizar esta admirable unión y
restaurar la unidad perdida.
¿Qué corresponde, entonces, a los cristianos? A los cristianos de las distintas denominaciones corresponde orar a
Dios para acelerar la hora de la unión y hacer
gestos de buena voluntad que faciliten este re-encuentro sin olvidar
las palabras de Jesús: «sencillos como palomas pero prudentes como
serpientes».
Cuestionario
¿Cómo hay que leer la Biblia? ¿Podemos aferrarnos
a textos aislados del A. T. y aplicarlos al hombre
de hoy? ¿Hay entre el A. T. y el N.
T. una gran evolución doctrinal y moral? ¿Qué se lee
en Gén. 1, 20-25? ¿Son buenas todas las cosas? ¿En
qué se basaba la prohibición de ciertos alimentos en el
A. T ? ¿Cuál fue la actitud liberadora de Jesús?
¿Qué concesiones hicieron los judíos a los gentiles convertidos desde
los primeros siglos? ¿Cuál debe ser nuestra actitud hoy?
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