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Autor: Boletín Informativo de la Fundación S.P.E.S | Fuente: Boletín Informativo de la Fundación S.P.E.S ¿De la Gloria del Olivo? - Las supuestas profecías de Malaquías
¿Benedicto XVI penúltimo papa antes del fin del mundo?
¿De la Gloria del Olivo? - Las supuestas profecías de Malaquías
La elección de Joseph Ratzinger no ponía, en principio, fácil
a los partidarios de la autenticidad de la profecía de
san Malaquías casar al nuevo papa con el
lema que le corresponde según el augurio. ´De gloria olivae´
(de la gloria del olivo) es un dístico ideal para
un nativo de cualquier país olivarero; pero difícilmente encaja en
la biografía de un alemán, por mucho que sea de
origen campesino. Además, si el pontífice hubiera hablado del olivo
o de la paz durante su primera comparecencia pública, su
identificación con la divisa habría sido automática; pero no lo
hizo: se presentó como "un humilde trabajador de la viña
del Señor".
La profecía de san Malaquías consta de 111 dísticos
y un último comentario, que corresponderían a los 112 papas
habidos entre Celestino II (1143-1144) y el Juicio Final. Fue
publicada por primera vez por Arnoldo de Wyon en 1595
en su libro ´El árbol de la vida´, donde atribuía
la lista de lemas a san Malaquías (1094-1148). Este monje
irlandés gozó de dotes proféticas, según la biografía escrita por
su amigo san Bernardo de Claraval, quien no cita ninguna
profecía de los papas.
El jesuita Claude-François Menestrier apuntó ya
en el siglo XVII que el augurio se había confeccionado
en 1590 para propiciar la elección del cardenal Girolamo Simoncelli
como sucesor de Urbano VII. El lema que le tocaba
al nuevo papa -´Ex antiquetate urbis´ (de la antigüedad de
la ciudad)- parecía hecho a medida de un prelado natural
de Orvieto, cuyo nombre procede del latín ´urbs vetus´ (ciudad
vieja). La tesis de Menestrier se basa, además, en que
la profecía fue desconocida hasta 1595, cuando la publicó Arnoldo
de Wyon, y que las divisas casan bien con los
papas anteriores a esa fecha; pero no tanto con los
posteriores.
Un reciente estudio del historiador José Luis Calvo, revela
que hasta 1590 todos los dísticos encajan con la familia,
el nacimiento, la carrera eclesiástica o las características del papado
del protagonista. Después, la cosa cambia: la mayoría responde a
otras particularidades del pontífice, algunas bastante traídas por los pelos,
simplemente porque el autor puso esas divisas al tuntún.
Desde
el siglo XVII, los ´malaquistas´ han forzado el significado de
los lemas hasta el extremo de dar varias explicaciones excluyentes
para el mismo papa. Así, de Juan Pablo II (´De
labore Solis´, del trabajo del Sol), han dicho que nació
durante un eclipse solar, que vino del Este -de donde
nace el Sol- o que fue un incansable trabajador. Y
de Juan Pablo I (´De meditate Lunae´, de la mitad
de la Luna), que reinó en la Iglesia de una
media luna a otra o que su nombre, Albino Luciani,
´significa´ luz blanca, luz de Luna.
¿Cómo casa ´de la
gloria del olivo´, el lema del penúltimo papa antes del
fin del mundo, con Ratzinger? No es por su país
de origen ni por su etnia -el olivo simboliza a
los judíos-; pero puede ser por el nombre que ha
elegido como papa: Benedicto. Esta denominación puede ligarse a san
Benito, fundador de la orden benedictina, conocida como la ´olivetana´.
Es lo mejor que hay de momento para vincular al
´cardenal de hierro´ con un texto que no escribió san
Malaquías y en el que los lemas son tan ambiguos
que permiten cualquier tipo de identificación, a gusto del consumidor.
Publicado
originariamente en el diario "El Correo" - Abril 20, 2005
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