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Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, VE | Fuente: IVE ¿Por Qué El Culto A Los Santos?
¿Por qué la iglesia venera tantos santos. ¿No se supone que a Dios es al único que hay que adorar?
¿Por Qué El Culto A Los Santos?
¿Por qué el culto a los santos?
Esta objeción completa
la anterior. Muchos protestantes objetan no sólo el hacer imágenes
sino el rendir cualquier tipo de culto a los santos.
Hemos separado las respuestas para que quede más claro. He
aquí algunas cartas que he recibido sobre este tema:
A
pesar de haber leído las explicaciones referentes al culto a
los Santos, siempre tengo algunas dudas al respecto. La primera
es que, a través de este tipo de culto, podemos
perder la atención de nuestro centro que es Cristo. Fácilmente,
mucha gente cae en la petición de favores a los
Santos como en una especie de acto supersticioso (...) Además,
siempre me ha parecido que el culto a los Santos
no es otra cosa que una especie de “sincretismo” que
se ha producido luego de siglos de historia, en que
la propagación del Evangelio se ha ido topando con pueblos
cuyas mitologías estaban plagadas de deidades menores, a las cuales
se le erigían templos en donde sus fieles realizaban sacrificios
a fin de tenerlos propicios. ¿No es esto lo que
se produce con los Santos hoy en día? J. C.
(Chile)
Otra: Quiero preguntarle por qué la iglesia venera tantos
santos. ¿No se supone que a Dios es al único
que hay que adorar?
Otra: Hermano: si usted le
reza a una virgen, le reza a una virgen muda.
El único mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo.
Estas objeciones repiten algo que ya hemos respondido en el
punto anterior, añadiendo otros pormenores. Tratemos de responder.
Al hermano
que nos enseña que sólo hay un mediador entre Dios
y los hombres, no sólo le doy la razón sino
que lo felicito porque está afirmando exactamente lo que enseña
la Iglesia católica: sólo hay un mediador entre Dios y
los hombres, Jesucristo. Los santos que la Iglesia católica venera
(venerar es honrar, y supongo que la persona que me
escribe me entenderá, pues ella misma, si es buena cristiana,
debe honrar a sus padres y abuelos) no son considerados
como mediadores alternativos o independientes de Jesucristo, sino como buenos
amigos e incluso en algún caso (la Virgen María) como
familiar de Jesucristo (no creo que se anime a negar
esto, al menos con la Biblia en la mano, puesto
que allí Ella es llamada “la madre de Jesús”, “toma
al niño –Jesús– y a su madre”, como le dice
el ángel a José); y por tanto se les pide
que intercedan ante él. Creemos que Ella sigue haciendo lo
que hizo en Caná: enviar a los hombres a su
Hijo y decirles que hagan lo que él les dice
(cf. Jn 2,5).
Los santos que están en el Cielo,
a quienes verdaderamente rezamos y honramos (sus imágenes, como ya
dije antes, son un simple recordatorio como las fotos de
nuestros abuelos –no creo que alguien crea tener a su
abuelo encerrado en un álbum–) no son mudos, pues el
libro del Apocalipsis, cuando habla de los santos que asisten
al trono del Cordero, dice que ellos cantan un cántico
nuevo delante del trono (cf. Ap 14,3). Y se
puede leer su hermoso cántico en Ap 19,6-8.
Respecto a
la veneración de María Santísima, hemos de suponer que Jesús
cumplió más que ningún otro el mandamiento de “honrar a
los padres”, por tanto, honró a su Madre, la cual
es María. Nosotros simplemente intentamos imitarlo en esta honra.
En
cuanto a los demás santos, sus imágenes, no cumplen otra
función que recordarnos que esas personas fueron capaces de imitar
a Jesús y que nos vamos a salvar si hacemos
lo que hicieron ellos (imitar a Jesús); y como sabemos
que están en el Cielo (lo dice el Apocalipsis cuando
habla de la multitud de santos que asisten al trono
del Cordero) y que sus oraciones suben a Dios como
incienso (lo que también dice el Apocalipsis 5,8; 8,3-4) les
pedimos que en esas oraciones nos tengan presentes a nosotros.
Si la idea de nuestros interlocutores protestantes acerca del “culto
católico a los santos” es otra, debemos aclararles que lo
que acabo de exponer es lo que pueden encontrar leyendo
los documentos de la Iglesia, como por ejemplo, el Catecismo
de la Iglesia católica. Esto no quita que algunas personas,
católicas de nombre, tengan una actitud confusa respecto de la
veneración que merecen las imágenes y los santos en general.
Ignorancia de la propia religión siempre ha habido y los
mismos apóstoles en los Evangelios discutían de cosas que fastidiaban
al Señor. Pero no es ésa la doctrina de la
Iglesia . Si algún católico venera una imagen de manera
supersticiosa, no lo hace por ser católico sino a pesar
de lo que enseña la Iglesia. También entre los protestantes
hay quienes confunden cosas elementales de su fe; pero no
podemos juzgar el luteranismo, o el calvinismo o el anglicanismo
por lo que erróneamente piensa algún luterano o calvinista singular.
El culto de veneración a los santos se remonta a
los comienzos de nuestra fe. En los más antiguos documentos
de la literatura cristiana aparece que ya en los primeros
tiempos de la Iglesia se tributaba un culto a los
mártires y a sus reliquias. En el s. IV se
añadió el culto a los Obispos que sobresalieron por la
santidad de su vida, y muy pronto también el de
los anacoretas y otros fieles que con su vida de
grande austeridad imitaron de algún modo a los mártires. La
Iglesia al canonizarlos (o sea, al ponerlos de modelo, de
canon) da testimonio y sanciona que estos hombres y mujeres
ejercitaron las virtudes de un modo heroico, y que actualmente
gozan de Dios en el cielo. De esta forma ellos
se convierten para los creyentes en un modelo de santidad
y en intercesores en favor nuestro.
Alguno me ha
dicho que no necesitamos otro modelo de santidad que el
modelo perfectísimo que nos da Jesús. Sería una afirmación que
equivale a lo que dice quien nos escribe que Cristo
es el único camino. Esto es verdad, pero no significa
que no haya habido hombres y mujeres que, transitando el
único camino que es Cristo, puedan a su vez transformarse
para nosotros en ejemplo del seguimiento de Jesús. Así lo
afirma San Pablo: Para mí la vida es Cristo, y
la muerte es una ganancia... Hermanos, seguid mi ejemplo y
fijaos también en los que viven según el ejemplo que
nosotros les hemos dado a ustedes (Fil 1,21 y
3,17). Y a Timoteo le escribe: Seguid mi ejemplo como
yo sigo el ejemplo de Cristo Jesús (1Tim 1,16).
En estos textos vemos claramente que Pablo se pone a
sí mismo y a otros como ejemplos de seguidores de
Cristo, e incita a los creyentes a ser sus imitadores,
como ellos lo son de Cristo.
La veneración singular a
María (veneración que, para distinguirla de la que reciben los
demás santos se denomina “de hiperdulía”, mientras que la veneración
u honra que se tributa a aquéllos se denomina “dulía”,
y el culto propio de Dios “latría”) está profetizada por
el mismo Evangelio; San Lucas pone en boca de María
en casa de Isabel: en adelante todos los hombres me
llamarán bienaventurada (Lc 1,48). No podemos entender, entonces, por
qué algunos protestantes nos condenan cuando la llamamos “bienaventurada”,
pues no es otra cosa el honrarla o venerarla.
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Ellos no intervienen por nosotros, y porque no pedirle directamente al padre, porque? tienen ustedes que buscar tantos mediadores, yo oro directamente al Padre y El ha hecho sanidad en mi, a cambiado mi vida, no comprendo su insistencia por querer usar tantos mediadores porque como le dije antes ellos se estan gozando en el cielo, alabando y glorificando a Dios, uno tiene que ser un sacrificio vivo agradable a Dios todos los dias y no esperar que alguien mas haga nuestro trabajo que Dios le bend
Publicado por: jose martin carrillo silva
Fecha: 2009-10-29 18:37:25
Dios le bendiga nuevamente.......ya lei varios articulos y por ejemplo el que citan de Pedro que fue la piedra angular ahi si les doy la razon yo soy evangelico, pero esto de los santos disculpeme hermano pero aqui si esta pensando como madre-hijo humanamente hablando no espiritualmente, claro que Jesus tuvo a su mama Maria pero usted piensa que si no toma en cuenta a Maria para nada Jesus se enojaria o molestaria? mi hermano ni los santos ni la virgen nos ven ni oyen ni vienen, solo la trinidad