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Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Católicos protestantizados
Dicen que son católicos pero viven según "el progreso de la humanidad" y lejos de las enseñanzas de la Iglesia.
Católicos protestantizados
Existe un modo de ser católicos extraño a la fe
y contrario a la verdad. Se trata de pensar y
de proponer adaptaciones de las enseñanzas de la Iglesia a
los propios deseos, a la mentalidad del mundo, según el
“progreso” de la humanidad, según la marcha de los tiempos.
Este
es el modo de pensar de muchos que se autodeclaran
“católicos”, cuando en realidad cada vez están más lejos de
la fe de la Iglesia. Son católicos que van contra
la doctrina sexual católica, que rechazan la “Humanae vitae”, que
defienden la “licitud” del uso de los anticonceptivos, que no
ven mal las relaciones prematrimoniales si hay amor en la
pareja, que aceptan el divorcio como “solución” a los fracasos
de tantas parejas.
Son católicos que condenan el aborto de modo
suave, casi descafeinado, al decir que está mal pero que
hay situaciones especiales, que hay casos extremos que lo permitirían,
que la ignorancia de las personas lo justifica, que la
pobreza de muchos países lo haría casi necesario.
Son católicos que
ven como negativas palabras como cruz, abnegación, renuncia de uno
mismo; y que prefieren una moral más “positiva” y optimista,
que renuncie a ideas “superadas” (hablar de pecado no es
comprensible para muchos, según ellos dicen) y que acoja nuevas
propuestas psicológicas o espiritualidades que vienen del Oriente.
Son católicos que
consideran que los dogmas no pueden permanecer fijos, que las
ideas cambian con el tiempo, que vale la pena adaptarse
a los nuevos modos de pensar de un mundo que
ya vive bajo los descubrimientos de Darwin, de Freud y
de los nuevos profetas.
Son católicos que interpretan los sacramentos en
clave sociológica, que rechazan la idea de la “transustanciación”, que
piden que las mujeres tengan acceso al sacerdocio, que incluso
no tienen claro el sentido auténtico de la jerarquía en
la Iglesia.
Son católicos que tienen tiempo para leer libros de
espiritualidad confusa, tipo New Age, que admiran a los pueblos
primitivos (algunos de los cuales ofrecían sacrificios humanos), que exaltan
la riqueza intelectual de los budistas o de los musulmanes,
mientras no han dedicado casi nada de tiempo a leer
a fondo la Biblia, a estudiar a los Padres de
la Iglesia, a conocer los documentos de los Papas y
de los Concilios.
Son católicos, en definitiva, que piensan según criterios
subjetivos, como tantos grupos protestantes, donde cada uno puede interpretar
la fe “católica” a su manera. Se alejan así de
la verdad para acoger fábulas y errores de todo tipo
(cf. 2Tim 4,4).
Al final, al querer adaptar la Iglesia a
su modo de pensar, lo único que hacen es desintegrarla
o, simplemente, viven como si existieran cien iglesias, tantas como
mentalidades diferentes conviven entre los católicos protestantizados.
Hay que superar esa
mentalidad que tanto daño hace a la Iglesia y, de
un modo muchas veces imperceptible, a uno mismo. Porque no
existe más Iglesia que la fundada por Cristo sobre la
Roca de Pedro y de los Apóstoles, porque no hay
fe fuera de la aceptación amorosa de la Escritura y
de la Tradición tal y como nos la presentan el
Papa y los obispos que viven unidos entre sí y
al Papa.
Ante esta mentalidad, podemos rezar a Dios Padre, con
las mismas palabras de Cristo, para que nos conceda el
don de la unidad (cf. Jn 17). Porque no existen
mil doctrinas “católicas” elaboradas según los gustos de cada uno,
sino que sólo existe un Evangelio de Jesucristo (cf. Gal
1,8-9) y una sola Iglesia edificada guiada por la mano
de Pedro y de sus sucesores (cf. Mt 16,18-19).
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