Autor: Steven Mosher | Fuente: Population Research Institute Mortalidad Materna Causada por Programas de "Salud Reproductiva"
Los promotores del control natal están constantemente hablando sobre “salud reproductiva”,sin embargo, sus programas son nocivos
Los promotores del control natal están constantemente hablando sobre “salud
reproductiva”, y sobre su supuesto “deseo ferviente” por reducir la
mortalidad materna en todo el mundo. Esta es la excusa
que utilizan para impulsar la anticoncepción, la esterilización y lograr
la legalización del aborto en todos los países en vías
de desarrollo del mundo. Y sabemos de sobra que se
trata sólo de una estrategia para encubrir su verdadero propósito:
controlar el incremento poblacional del mundo.
Sin embargo, los programas
de “salud reproductiva” son más nocivos aún. Los bebés y
los niños no son los únicos que sufren por esto.
Las madres y las familias, cuyas vidas hubieran podido ser
mejoradas por un verdadero cuidado y servicio asistencial en salud,
también resultan siendo afectadas.
Cortar las trompas de falopio de una
mujer no siempre evita el embarazo, tan sólo evita que
el embrión en desarrollo se anide en el útero. Las
mujeres que han sido esterilizadas en campañas de control poblacional
mediante este método están en particular riesgo de muerte, pues
quienes realizan el procedimiento no las alertan de la posibilidad
de salir embarazadas nuevamente y tener un embarazo ectópico.
En
otras palabras: el trabajo relacionado con el aborto y la
anticoncepción de USAID o Ipas no sólo ha fracasado en
su misión de mejorar las condiciones de salud, sino que
en realidad terminan causando un daño considerable a las mujeres.
Obsesionados con reducir la fertilidad de los pobres tanto como
sea posible, estos promotores del control natal han venido soslayando
otras necesidades en salud. Podemos mencionar algunos ejemplos:
1.- Los programas de
planificación familiar ocultan deliberadamente problemas médicos para negar cuidados médicos
de rutina, como los exámenes físicos, en nombre de la
eficiencia.
2.- Otras veces involuntariamente, o a veces con total conciencia, ocasionan
problemas de salud tales como embarazos ectópicos posteriores a la
esterilización, los cuales normalmente ignoran.
3.- En algunos casos han insertado DIU´s
no estériles y peligrosos en mujeres de países en desarrollo,
o han experimentado potentes anticonceptivos a base de esteroides aplicados
sin el conocimiento de esas mujeres. Estos actos, al verlos
en retrospectiva, tienen todas las características de hechos criminales.
Cada
una de estas prácticas lesiona o incluso mata a las
mujeres. Esto es lo que nosotros entendemos como mortalidad en
los programas de “salud reproductiva”: Las muertes que resultaron del
abuso y uso indebido de esos programas.
Frances Hand Ferguson,
que alguna vez fue vicepresidente de la Federación Internacional de
Planificación Familiar (Internacional Planned Parenthood Federation, IPPF) dijo: “Yo prefiero
hacer menos servicios buenos para más personas, que servicios demasiado
perfectos para pocas personas”. Esta es el mismo discurso que
continúa manteniendo la IPPF, a juzgar por lo que le
pasó a Pamela Maraldo, quien fue por breve tiempo presidenta
de la institución en los noventa, pero cuyo período legó
a su fin cuando trató de ampliar el rango de
servicios de salud ofrecidos por las clínicas de IPPF. La
principal organización de Estados Unidos en promover el aborto, la
esterilización y la anticoncepción no tenía ninguno de esos servicios.
La
situación es similar para USAID, la cual incluso oficialmente reprendió
a la Planned Parenthood por proveer cuidados de salud “innecesarios”.
Con mucha frecuencia se quejaban de que “los programas de
planificación familiar imponen numerosas barreras médicas a los servicios de
los que estamos convencidos que entorpecen la efectividad del programa
y su impacto, especialmente los anticonceptivos hormonales. Ejemplos comunes de
lo que entendemos por barreras médicas incluyen pruebas de laboratorio
innecesarias; exámenes físicos excesivos… excesivas consultas e historia clínica –se
hace toma de tal forma que se recoge bastante información
irrelevante y pocos datos importantes. El efecto de ésto hace
que incremente el tiempo de espera y se atienda a
pocos clientes”.
Tales prácticas avalan la afirmación que cuando se
comenzó con lo de salud de la mujer, USAID estaba
más preocupada por cuántas mujeres eran esterilizadas o cuántas usaban
anticonceptivos en vez de cuánta s estaban saludables, incluso cuando
la salud es definida estrictamente en términos “reproductivos”.
¿Qué tan
“innecesarias” y “superfluas” son las “barreras” que se quieren eliminar?
La
mayoría de los llamados anticonceptivos “modernos” han sido probados en
campos de prueba en mujeres saludables de los países desarrollados.
Pero su uso indiscriminado en mujeres de países en desarrollo
que están desnutridas, anémicas o sufren de otros problemas de
salud puede tener un efecto devastador. Muchas mujeres en Bangladesh
a quienes se les estuvo administrando Norplant, por ejemplo, sufren
serios efectos secundarios. De acuerdo a Farida Ahktar, una activista
preocupada por la difícil situación de las mujeres pobres, las
mujeres de Bangladesh que han recibido Norplant sufren efectos secundarios
mucho más serios que aquellos admitidos por los mismos partidarios
del Norplant: hemorragias contínuas mucho más fuertes que una menstruación
normal, debilidad en los miembros, fuertes dolores y, considerablemente, visión
borrosa o doble.
El Dr. Stephen Karanja, antiguo Secretario de la
Asociación Médica de Kenya y un gineco-obstetra que entrena a
otros nuevos, frecuentemente ve pacientes que han sido dañadas por
estos poderosos anticonceptivos desarrollados en base a esteroides. “La presión
alta nunca fue realmente un mal importante en Africa”, explicó
el Dr. Karanja, “pero ahora tenemos mujeres con coágulos de
sangre, con problemas en el hígado y con problemas de
hemorragias. En África las enfermedades tropicales provocan ya de por
sí debilidad en mujeres con bajos niveles de hemoglobina. Pero
cuando ellas sufren de hemorragias irregularmente o contínuamente debido a
estos anticonceptivos, literalmente se les reduce a la categoría de
lisiadas. La mujer es el eje de la familia africana.
Si usted quisiera destruir la familia africana, ataque primero a
la madre. Y yo me pregunto, ¿por qué los Estados
Unidos atacan el eje de la familia africana? Estas mujeres
caminan alrededor con dificultad debido a la anemia, con los
pies hinchados, con sus hígados dañados. Existen mujeres que van
camino a sufrir un ataque al corazón debido a las
hemorragias, debido a las drogas anticonceptivas”.
El Dr. Karanja es
particularmente crítico del indiscriminado “marketing social” de la Depo-Provera. Ha
notado que ésto “causa terribles efectos secundarios a la gente
pobre de Kenya, a quienes incluso no se les practican
revisiones médicas competentes antes de aplicarles las inyecciones hormonales”.
Las
mujeres africanas a quienes se les está dando sin ningún
reparo poderosos anticonceptivos a base de esteroides, frecuentemente no son
informadas de los graves efectos secundarios que pueden presentarse como
resultado de su uso. En el website, los fabricantes de
Depo-Provera enumeran una lista abultada de complicaciones serias que pueden
ser causadas por la droga, incluyendo “retrasos en abortos espontáneos”,
“anormalidades en el feto”, “desordenes trombóticos” (coágulos de sangre), “desórdenes
oculares” (“pérdida repentina parcial o completa de la visión”) y
“lactancia” (el traspaso de las drogas a través de la
leche materna hacia el bebé). La Depo-Provera tiene una presentación
diseñada especialmente para sorprender a las confiadas mujeres de Kenya.
Pero aún así , contiene algunos riesgos que no son
para nada desdeñables.
Anticonceptivos prohibidos por la FDA fueron vendidos
a USAID para sus programas de control natal en los
países del tercer mundo
La distribución indiscriminada de anticonceptivos a las
mujeres en los países en desarrollo, quienes por lo general
están desnutridas y con una salud endeble, es muy peligroso
para su salud.
Y, como sugirió el Dr. Karanja, la
falta de cuidado en el seguimiento médico puede ser fatal
en algunos casos. Así por ejemplo el peligro de un
embarazo ectópico como consecuencia de una esterilización. Cortar las trompas
de falopio de una mujer no siempre evita el embarazo,
tan sólo evita que el embrión en desarrollo se anide
en el útero. En vez de eso, el embrión se
implanta en el sitio de la obstrucción, una condición peligrosa
comúnmente conocida como un embarazo ectópico. El problema está en
que la delgada pared de la trompa no puede sostener
un embarazo más allá de un par de meses de
gestación, y cuando ésta se rompe el resultado es una
hemorragia que frecuentemente es mortal. Las mujeres que han sido
esterilizadas en campañas de control poblacional, de acuerdo a este
procedimiento de moda, están en particular riesgo de muerte debido
a que quienes realizan el procedimiento no las alertan acerca
de la posibilidad de que puedan salir embarazadas nuevamente y
tener un embarazo ectópico.
En algunos casos, simplemente se hacen de
la vista gorda frente a estos problemas, pero en otros
deliberadamente se han vuelto inmersos en actos poco éticos, por
no decir criminales.
Después de que en 1970 la FDA declaró
que las píldoras anticonceptivas con alto contenido de estrógeno eran
inseguras, los almacenes de las compañías farmacéuticas estaban llenos de
anticonceptivos invendibles. Los ejecutivos de Syntex ofrecieron vender a USAID
su stock completo con un descuento significativo en el precio,
una oferta que la Oficina de Población de USAID, a
quienes poco les preocupa la seguridad tanto como asegurar una
anticoncepción barata, estuvo feliz de aceptar.
El Dr. Malcom Potts,
un destacado investigador de anticonceptivos que trabaja como director médico
de la IPPF, estuvo entre aquellos quienes defendieron esta decisión
de distribuir las peligrosas píldoras. Las regulaciones en la anticoncepción
oral de la FDA en los Estados Unidos era, en
sus propias palabras, “un tremendo sin sentido”, y sostuvo que
el alto contenido de estrógenos de las píldoras trae un
riesgo mínimo a la salud. Hasta llegaron a afirmar que
las mujeres no deben quejarse por la dolorosa hinchazón de
pechos que la píldora puede causar. Ellos decían que: “Esto
hace que tus pechos luzcan más hermosos y que eso
es bueno para todos, incluso para los confeccionistas que tienen
que hacer brassieres más grandes”.
¿Están ocurriendo abusos similares hoy
en día? Uno podría decir que la contínua distribución de
Norplant por parte de USAID es tan dañina como la
anterior. Aunque vale la pena aclarar que años después los
fabricantes estadounidenses sacaron el dispositivo fuera del mercado por razones
de seguridad, el haber alentado la autoaplicación de la inyección
de Depo-Provera es otro ejemplo de una práctica cuestionable que
viola las regulaciones de la FDA y puede causar serios
efectos secundarios o incluso la muerte. El sueño de los
controladores de población de vender Depo-Provera y píldoras anticonceptivas sin
receta médica, y su extendida distribución por un staff de
“paramédicos” con un mínimo entrenamiento –ambas prácticas que también van
contra las regulaciones de la FDA—se ha hecho realidad en
muchos países pobres.
Incluso hoy en día, no hay una mayor
preocupación acerca de la seguridad de los dispositivos, drogas y
prácticas que promueven alrededor del mundo para frenar la fertilidad.
Después de todo, dicen ellos, el riesgo de morir durante
el alumbramiento en los países en desarrollo es tan alto
que el uso de casi cualquier dispositivo anticonceptivo o técnica
de esterilización es justificado para dar a una mujer este
destino fatal. La ex directora del Consejo de Salud Mundial
de USAID usó un argumento similar para desviar la investigación
del PRI acerca de los embarazos ectópicos que sucedieron después
de las esterilizaciones forzadas de las 300,000 mujeres hace unos
pocos años en el Perú. Ella dijo en esa oportunidad
que cualquiera que haya sido el costo de las esterilizaciones,
eso ayudó a las mujeres a reducir el número de
embarazos y con ello la mortalidad materna. Incluso agregó que
si fueron pocas las mujeres que murieron por embarazos ectópicos,
entonces el precio que se pagó fue poco.
En palabras
del Congresista Chris Smith (Republicano por New Jersey), “hemos convertido
el embarazo en una enfermedad de trasmisión sexual”. Sólo cuando
esta “enfermedad” esté completamente “curada”, los organismos promotores del control
natal estarán satisfechos como para suspender sus actividades. Mientras tanto
no interesará cuántas mujeres mueran por los abusos de la
planificación familiar.
El Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute)
está dedicado a terminar con los abusos contra los derechos
humanos cometidos en nombre de la planificación familiar y acabar
con los contraproducentes paradigmas sociales y económicos derivados de la
falacia de la "sobrepoblación".
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