|
Los temas en torno al aborto deberían ser tomados
en cuenta a la hora de votar pero no se
les debería dar la misma relevancia al menos que conlleven
el mismo nivel de gravedad moral, afirma el obispo de
Scranton, Pensilvania, Estados Unidos.
En una carta que se leyó este
fin de semana en la diócesis, el obispo Joseph Martino
considera el argumento: “Con todo lo erróneo que el aborto
es, no pienso que sea el único tema relevante sobre
la vida a considerar cuando se decide por quién votar”.
El
prelado clarifica esta afirmación: “Este razonamiento es válido sólo si
otros temas conllevan el mismo peso moral del aborto, como
en el caso de la eutanasia y la destrucción de
embriones para fines de investigación. Atención sanitaria, educación, seguridad económica,
inmigración e impuestos son temas muy importantes. [...] Sin embargo,
las soluciones a los problemas en estas áreas no implican
normalmente un rechazo de la santidad de la vida humana
del mismo modo que lo hace el aborto”.
Como prueba de
ello, dijo el obispo Martino, “consideren esto: el mejor sistema
sanitario y educativo, las más justas leyes de inmigración y
la más sólida economía no pueden hacer nada por el
niño que nunca verá la luz. Es una trágica ironía
que los candidatos ‘por el derecho a elegir’ hayan llegado
a apoyar el homicidio, la más grave injusticia que una
sociedad pueda tolerar, en nombre de la ‘justicia social’”.
El obispo
de 62 años vino a decir que incluso la teoría
de la guerra justa “tiene fuerza moral porque se basa
en el principio de que la vida humana inocente debe
ser protegida y defendida”.
Y añadió: “Ahora, una persona puede, de
buena fe, usar mal el criterio de guerra justa hasta
el punto de que le lleve a la creencia errónea
de que una guerra injusta es justa, pero él o
ella sabe todavía que la vida humana inocente no puede
ser dañada a propósito. Una persona que apoya leyes permisivas
sobre el aborto, sin embargo, rechaza la verdad de que
la vida humana inocente nunca puede ser destruida”.
La tarea primordial
de la Iglesia de ayudar a los hombres y mujeres
a alcanzar la salvación quiere decir que “incumbe a los
obispos corregir a los católicos equivocados en estas materias. Todavía
más, los funcionarios católicos que persisten en el apoyo público
al aborto y otros males intrínsecos no deberían participar o
ser admitidos al sacramento de la santa comunión”, añadió el
obispo Martino.
El obispo Martino concluyó recordando el ejemplo de un
obispo alemán que habló de modo similar en defensa de
los inocentes en 1941: hizo una homilía condenando a los
nazis por matar a los enfermos mentales.
“¿Debería haberse opuesto a
la guerra y permanecer en silencio sobre el asesinato de
los enfermos mentales? Ninguna persona con conciencia puede dejar de
comprender por qué el obispo von Galen habló como lo
hizo”, dijo el obispo Martino. Y añadió: “Mis queridos hermanos, os
ruego no os dejéis desviar por la confusión y las
mentiras. Nuestro Señor Jesucristo no nos pide seguirle al calvario
para que luego tengamos miedo de contradecir a algunos espectadores
a lo largo del camino. No nos pide que tomemos
su cruz para que la dejemos a la puerta del
puesto electoral”.
“Recientemente, el Papa Benedicto XVI dijo que ‘Dios es
tan humilde que nos utiliza para extender su palabra’. El
evangelio de la vida, que tenemos el privilegio de proclamar,
resuena en el corazón de cada persona –creyente y no
creyente--, porque llena los más profundos deseos del corazón”.
“Continuemos hablando
con una sola voz el lenguaje del amor y afirmando
el derecho de cada ser humano a que se respete
en sumo grado el valor de su vida, desde la
concepción a la muerte natural”. |