La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
La clonación humana debe ser prohibida porque es socialmente destructiva, no porque la proponen los Raelianos; y debe ser prohibida a todos, no sólo a los Raelianos
El origen, las
creencias, la estructura y la organización de la «Religión Raeliana»,
grupo que ha creado la empresa «Clonaid», ayuda a comprender
mejor el anuncio de clonación de seres humanos que dieron
a finales de año y que no ha sido comprobado
hasta ahora por científicos independientes.
¿De
dónde viene esta fascinación por el progreso científico sin ética
tan típico de los Raelianos?
Massimo Introvigne: Según Rael
(Claude Vorilhon, fundador de los Raelianos), los extraterrestres enseñan que,
en cuanto creaciones suyas, los hombres no están llamados a
limitar las posibilidades de la ciencia, es más, tienen que
tratar de aprovechar todas las posibilidades que los extraterrestres han
inscrito en su cuerpo y en su mente: por este
motivo, a partir del año 2000, lanzaron los experimentos de
clonación humana. Esta idea, según la cual no existen límites
éticos a la ciencia y todo lo que es técnicamente
posible es automáticamente lícito, ha hecho que algunos investigadores que
no soportan los límites de la ética y de la
ley se sientan atraídos y pasen a formar parte de
las filas de los Raelianos. Por otra parte, si los
hombres son creaciones de laboratorio, no tienen ningún deber de
reprimir sus deseos o su sexualidad. La Religión Raeliana desconfía
del matrimonio, considerándolo un contrato inútil, y enseña la máxima
libertad sexual, según la cual, la sexualidad puede manifestarse libremente,
siempre y cuando no se abuse de los demás. La
propaganda explícita de los Raelianos por la masturbación, el control
de los nacimientos, las relaciones prematrimoniales (con frecuencia con tonos
anticatólicos, manifestadas en los «condon-autos», es decir, coches especiales encargados
de distribuir preservativos ante las escuelas canadienses, u operaciones de
distribución de preservativos durante el Jubileo), ha aparecido en las
crónicas de Quebec y de otros países. La «meditación sensual»,
enseñada por Rael, que en realidad no se reduce a
los aspectos sexuales, sino que busca la restauración de la
armonía entre el hombre y el cosmos, promete entre otras
cosas una mayor plenitud en las relaciones amorosas.
¿Son influyentes?
¿Tienen dinero? ¿Son peligrosos para sus miembros?
Massimo Introvigne: Los
Raelianos tienen influencia sólo sobre sus miembros y sobre los
clientes de Clonaid. La prensa mundial y la comunidad científica
hablan de ellos más bien mal, y en los mismos
ambientes que creen en platillos voladores y en los extraterrestres,
Rael es considerado como un personaje que con sus comentarios
corre el riesgo de descalificar a todo el movimiento de
quienes creen en ovnis. Ciertamente Rael ha conseguido conquistar a
muchos seguidores, y muchos de ellos pagan una contribución al
movimiento. Hay además varias personas ricas que no son técnicamente
Raelianos, pero que contribuyen económicamente esperando ser clonados. Como
ya no creen en nada, ven en la clonación la
única inmortalidad posible.
Por lo que se refiere a
su grado de peligrosidad, creo que es necesario distinguir rigurosamente
entre peligro espiritual, moral y social. Desde un punto de
vista espiritual, desde una perspectiva católica, la doctrina raeliana recuerda
al «hombre-máquina» de ciertos filósofos de la Ilustración y representa
la modernidad en todo lo que tiene de brutalmente anticatólico.
Desde el punto de vista moral, en caso de que
fuera posible, estoy convencido de que la clonación humana es
reprobable e ilícita, y que en general el principio raeliano,
según el cual todo lo que es técnicamente posible es
también lícito, destruye la moral. Por desgracia, esta idea no
sólo es de los Raelianos.
Desde el punto de vista
social, en una sociedad pluralista, cada quien es libre ante
la ley (no ante la propia conciencia, aunque los dos
niveles son diferentes) de creer o no creer lo que
quiera, por tanto, de creer que Rael se pasea en
platillos voladores con los extraterrestres, que predican la revolución sexual
y el ateísmo.
La distinción entre estos tres niveles (peligro
espiritual, moral y social) es muy importante para salvar tanto
el derecho de los católicos a testimoniar su fe, como
el deber de respetar la libertad religiosa y la libertad
de pensamiento, según las enseñanzas de su doctrina social.
Los
peligros espirituales y culturales se combaten desde el púlpito, y
difundiendo valores positivos, no hay que llamar a la policía.
Los peligros sociales, sin embargo, se combaten a través de
la policía y en los tribunales.
La clonación humana debe
ser prohibida porque es socialmente destructiva, no porque la proponen
los Raelianos; y debe ser prohibida a todos, no sólo
a los Raelianos. Lo mismo se puede decir de la
distribución de preservativos a menores de edad, y a personas
que de todos modos no quieren recibirlos. Esto también debe
ser prohibido, pues perturba el bien común, independientemente de quien
sea el causante, y no porque sean los Raelianos, tipos
raros que creen en platillos voladores. En algunos países, el
Estado distribuye los preservativos a menores de Edad, a una
escala mucho más amplia, y por tanto, violando más gravemente
el bien común que los Raelianos. Es perfectamente posible defender
al mismo tiempo la libertad religiosa (o de pensamiento) de
los Raelianos y su derecho a creer en los extraterrestres
(y de propagar sus creencias sobre el argumento) y al
mismo tiempo pedirles que pongan punto final a sus experimentos
sobre la clonación humana o sus campañas de distribución de
preservativos. Se les debe tratar como a cualquier otra persona,
repito.
¿Cree que realmente han clonado seres humanos?
Massimo Introvigne:
Es posible que hayan realizado verdaderamente esos experimentos: entre los
Raelianos hay personas con capacidades científicas, aunque no de altísimo
nivel, y hay también científicos que no toleran ningún límite
ético o jurídico a la experimentación, y que les ayudan.
Pero es posible que se trate de un engaño total.
Aunque parezca difícil de creer, desde el punto de vista
personal, para Rael esto no podría tener ninguna importancia. La
auténtica capacidad de Rael (recuerde que fue periodista) es la
de convertir todo lo que le rodea en una noticia
de primera página: la noticia de las clonaciones, aunque se
revelara falsa, de todos modos habría dado una publicidad increíble
en todo el mundo a los Raelianos, algo que no
hubiera podido pagarse nunca con dinero.
He entrevistado en dos
ocasiones a Rael, y me he convencido de que se
da cuenta perfectamente que hoy es imposible el que los
medios de comunicación internacionales hablen bien de él. ¿Quién hablaría
bien de un personaje que se pasea con extraterrestres y
dice que éstos tienen una máquina para clonar mujeres preciosas
con el único objetivo de satisfacer sus deseos?
Desde hace
muchos años, Rael ha asumido el lema de Oscar Wilde
(retomado también por George Bernard Shaw), según el cual, sólo
hay algo peor que tener mala prensa, que la prensa
no hable de ti. Los preservativos que distribuyeron durante el
Jubileo y la clonación serían golpes suicidas, en caso de
que Rael quisiera tener buena prensa, pero son golpes maestros
si lo que quiere es atraer el interés de la
prensa. Sabe muy bien que de todos modos hablarán mal
de él.
Rael será un mal profeta, pero es un
óptimo publicista. Si nos rasgamos demasiado las vestiduras ante Rael,
en el fondo le estamos haciendo el juego. Rael provoca
precisamente porque espera que alguien responda.
Aquí se abre un
amplio campo de investigación: desde tiempo Aleister Crowley, o quizá
incluso antes, los movimientos religiosos más extremistas han razonado como
Rael y han ofrecido conscientemente material a la prensa que
les atacaba. Según una tesis defendida en la Universidad de
Princeton, sabemos hoy que Aleister Crowley, uno de los personajes
más controvertidos de la historia del ocultismo, ofrecía material a
escondidas contra su propia persona a los periódicos populares ingleses
que le atacaban definiéndole «el hombre más malo de la
Tierra» y «un hombre que nos gustaría ahorcar». Se llevaba
incluso un porcentaje de sus ventas.
Se puede sospechar que
muchos de los nuevos movimientos religiosos --o al menos los
que han renunciado a tener buena prensa-- se comportan como
Crowley... o como Rael, y alimentan conscientemente campañas hostiles, con
tal de seguir saliendo en primera página. Desde este punto
de vista, el teatro de los medios de comunicación, en
particular la televisión, promueve a los mismos personajes que dice
atacar.
Para recibir las
noticias de Zenit por correo electrónico puede suscribirse aquí
Zenit.org, 2004. Todos los derechos reservados. Para conocer
las condiciones de uso, puede visitar el sitio
zenit o con-tactar a infospanish@zenit.org
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR