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Autor: Norma Mendoza Alexandry | Fuente: Equipo Gama Homosexualidad: la investigación enfrenta la ideología
Basados en la revisión de 600 reportes clínicos, concluyeron que el tratamiento de reorientación ha sido de ayuda para muchos y debe continuar estando disponible para a aquellos que lo busquen
Algunos grupos internacionales han estado impulsando la aceptación incondicional de
las locuciones “identidad de género” y “expresión de género”, que
según sus propias definiciones consisten en:
Identidad de género: “Es la
auto-percepción individual o sentido intrínseco del ser de un hombre,
un varón, una mujer, una hembra, ambos, ninguno, un macho,
doble –espíritu, bi–género o alguna otra configuración de género. La
identidad de género a menudo coincide con el género típicamente
asociado con la anatomía de la persona pero otras veces
no”.
La “expresión de género” se refiere a “cualquier combinación en
como alguien presenta características de comportamiento externas que son definidas
socialmente como masculinas o femeninas, incluyendo vestido, peculiaridades, patrones del
habla e interacciones sociales” (Cf. Glsen Jump Start Guide. Gender
Related Terminology List).
Las personas que demandan “identidad de género” y
protección de “expresión” son físicamente hombres y mujeres normales, pero
de acuerdo a los ideólogos de género, lo que importa
no es qué sexo se es realmente, sino de qué
sexo se quiere ser o se piensa que es.
Ha llegado
la época en que alguien puede ser sancionado en algunos
países si se refiere a una persona que obviamente es
varón, pero que desea que le califiquen como hembra. Tal
parece que necesita hacerse un pequeño cambio –sólo agregar “identidad
de género”– para que no haya discriminación. Hasta aquí la
ideología, pero veamos qué dicen las investigaciones y la práctica.
La
American Psychological Association (Asociación Americana de Psicología, APA) y otras
organizaciones de salud mental, han objetado proveer de cuidados psicológicos
a aquellos que están afligidos por atracciones sexuales no-deseadas en
una serie de aspectos; sin embargo, estas objeciones incluyen afirmaciones
que no son científicamente sostenibles como:
“No existe evidencia conclusiva
de que la orientación sexual pueda ser cambiada a través
de terapia de reorientación” o “ha sido mostrado que los
esfuerzos para cambiar la orientación sexual son dañinos” o “no
existe mayor patología en la población homosexual que en la
población en general”.
En un estudio que contrasta con lo anterior,
denominado What Research Shows (Lo que Muestra la Investigación) de
la National Association for Research and Therapy of Homosexuality, NARTH
(Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad),
se ofrece una revisión panorámica de más de cien años
de evidencia basada en la experiencia, en estudios clínicos y
en estudios de investigación que demuestra que es posible para
hombres y mujeres disminuir su atracción homosexual no-deseada y desarrollar
su potencial heterosexual; que los esfuerzos para cambiar atracciones homosexuales
no-deseadas no son generalmente dañinas; y que varones y mujeres
homosexuales tienen ciertamente y sustancialmente más experiencias y factores de
riesgo para patología médica, psicológica y relacional, que la población
en general.
Basados en la revisión de 600 reportes clínicos, investigadores
y antiguos pacientes –primariamente de revistas profesionales y otras de
lectura y revisión científica– concluyeron que el tratamiento de reorientación
ha sido de ayuda para muchos y debe continuar estando
disponible para a aquellos que lo busquen.
Aún más, profesionistas
de la salud mental que sean competentes para proveer dichos
cuidados, éticamente deberían de hacerlo.
El éxito del tratamiento para
los clientes que buscan cambiar la homosexualidad no-deseada y desarrollar
su potencial heterosexual, ha sido documentado en la literatura profesional
y de investigación desde fines del siglo XIX. What Research
Shows ha revisado 125 años de reportes clínicos y científicos
que documentan que intentos profesionalmente asistidos y otros intentos de
cambio volitivo de la homosexualidad hacia la heterosexualidad han sido
exitosos para muchos y que dicho cambio continúa siendo posible
para aquellos que están motivados a intentarlo.
Clínicos e investigadores han
reportado resultados positivos después de usar o investigar una variedad
de acercamientos de reorientación.
Los críticos de las terapias de reorientación
comúnmente aducen que, como la calidad de la antigua investigación
y reportes clínicos citados como evidencia de que la reorientación
es posible no contienen los estándares actuales de investigación, dicha
evidencia no es relevante y puede ser desechada.
En What
Research Shows no están de acuerdo. Antiguos reportes de cambio
exitoso fueron elaborados predominantemente por clínicos individuales como casos de
estudio de terapia psicoanálítica-psicodinámica.
Estos reportes fueron ‘dignos de crédito’ y
fidedignos cuando fueron publicados: contenían los estándares aceptables de un
estudio profesional y científico en sus días.
Recientes estudios ofrecen
las medidas objetivas de los mismos clientes, investigan una variedad
de acercamientos teóricos y clínicos a la psicoterapia y asesoran
las experiencias de múltiples terapeutas en el mismo estudio, sin
embargo, más de un siglo de evidencia empírica documenta que
la homosexualidad es mutable (vgr. individuos motivados con comportamientos homosexuales
no-deseados y/o atracciones, que han cambiado exitosamente con ayuda terapéutica
o por mediación religiosa), aunque también es necesario que haya
aún más investigación metodológicamente sofisticada en los diversos acercamientos de
cuidado psicológico para aquellos con comportamientos homosexuales no-deseados y/o atracción.
Premisas
esenciales en las que se basa el tratamiento de la
homosexualidad
1. Primera, es primariamente del desarrollo y de adaptación en
su naturaleza, con otros factores que contribuyen (tales como factores
de predisposición constitucional/biológicos o aprendizaje a través de actividad sexual ).
2. Segundo, personas con una adaptación homosexual pueden ser ayudadas
a que experimenten un mayor ajuste heterosexual.
La literatura clínica y
científica actual, documenta que la homosexualidad es más fluente que
fija y que la reorientación sexual es posible para aquellos
que opten participar en dicho tratamiento psicológico.
Lo mejor de
la ciencia actual apoya los derechos de las personas a
buscar tratamiento profesional competente para asistirlos en el cambio de
su orientación sexual, así como los derechos de profesionales de
la salud mental para ofrecer dicho tratamiento. No existen bases
éticas, científicas o profesionales para negar dicho tratamiento.
Una síntesis objetiva
de la literatura de investigación y clínica derivada de cientos
de fuentes, revela numerosos resultados científicos:
1. A pesar del conocimiento
del riesgo de SIDA, los homosexuales repetida y patológicamente continúan
dando rienda suelta a prácticas sexuales sin protección.
2. Los homosexuales
representan el más alto número de casos de enfermedades de
transmisión sexual.
3. Muchas prácticas de sexo homosexual son médicamente peligrosas,
con o sin protección.
4. Más de un tercio de hombres
y mujeres homosexuales son drogadictos.
5. Cuarenta por ciento de los
adolescentes homosexuales reportan intentos de suicidio.
6. Los homosexuales tienen incidencia
de desórdenes mentales en mayor grado que los heterosexuales, tales
como desórdenes de la alimentación, desórdenes de la personalidad, paranoia,
depresión y ansiedad.
7. Las relaciones homosexuales son más violentas que
las relaciones heterosexuales.
8. El sesgo social y la discriminación en
sí y por sí misma, no contribuye a la mayor
parte del incremento de riesgo para la salud en homosexuales.
La hipótesis usual es que la discriminación social contra los
homosexuales es sólo y primariamente responsable del desarrollo de esta
patología. Sin embargo, intentos específicos de confirmación de esta hipótesis
de discriminación social no han tenido éxito, y la posibilidad
alternativa –que estas condiciones estén de alguna manera relacionadas a
la estructura psicológica de una orientación homosexual o a consecuencia
de un estilo de vida homosexual-- no ha sido denegada.
Por supuesto, algunos estudios interculturales sugieren que esta tasa más
alta de disturbio psicológico es en realidad independiente de la
tolerancia de una cultura –o la hostilidad hacia– el comportamiento
homosexual. Creemos que una más amplia investigación que no esté
comprometida por sesgo políticamente motivado, debe llevarse a cabo para
evaluar este asunto.
El deseo de un paciente para prevenir o
cesar de experimentar tal variedad de serios riesgos a la
salud tanto médicos como psicológicos y relacionales es suficiente razón
para que cualquiera busque y reciba tratamiento psicológico competente con
objeto de minimizar o solucionar los deseos, comportamientos y estilos
de vida asociados con dichos riesgos crecientes.
Las preocupaciones de padres,
de miembros de la familia y de amigos de personas
cuyos comportamientos sexuales y/o atracciones lo (o la) pongan en
riesgo de tales daños, son comprensibles y científicamente justificables. Profesionales
de la salud mental pueden ofrecer éticamente asistencia psico-educativa y
terapéutica a familias con dichas preocupaciones, de tal manera que
se respeten las necesidades de autonomía, auto-determinación y confidencialidad según
la edad de sus seres queridos y que por otra
parte se preserve la integridad de la relación terapéutica.
Bibliografía
recomendada: NARTH. What Research Shows (Lo que Muestra la Investigación):
Respuesta de NARTH a Afirmaciones sobre Homosexualidad de la Asociación
Am,ericana de Psicología (APA). Journal of Human Sexuality (Revista de
Sexualidad Humana), 1, 1-128. Pedidos de copias de esta revista
deben dirigirse a NARTH, 307 West 200 South-Suite 3001, Salt
Lake City, UT 84101 o en la web: www.narth.com.
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Nota más que acertada. En incongruente la perspectiva de género en cuanto a que si los roles de género son inculturados por la sociedad en el individuo, éstos pueden ser cambiados. Por consiguiente, un homosexual no lo es por sus genes, así que la terapia es un apoyo más que eficaz para lograr la plenitud de la persona. El problema es que no quieren aceptar que somos seres sexuados por naturaleza,tratando de justificar un comportamiento moralmente contrario al ser humano.