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Autor: Eugenio Perez Soto | Fuente: logoforo El sufrimiento cristiano y la logoterapia
Conocer y descubrir al hombre es trabajo profundo considerando su dimensión de persona desde su unidad y multiplicidad sin caer en un determinismo
El sufrimiento cristiano y la logoterapia
La voluntad de sentido es la intencionalidad del hombre hacia
el sentido y el amor que a la luz de
la Conciencia quiere realizar a pesar de los condicionamientos.
Comenzar a
descubrir el valor de actitud ante el sufrimiento se va
adquiriendo en relación con la vida siendo éste un acto
de auto-configuración.
El sentido del sufrimiento se eleva en el acto
de la oblación unido al misterio de Cristo descubriendo el
homo patiens en la Experiencia de la Cruz.
Conocer y descubrir
al hombre es trabajo profundo y muchas veces se intenta
dar un significado extremo de pensamiento y forma de vida
al mejor estilo determinista cayendo así en un biologismo ,en
un psicologismo , en un sociologismo o en un espiritualismo
integrando a manera de un gran concierto sinfónico los distintos
“ismos” hasta en un estilo fatalista y/o fanático.
Esto desvirtúa el
“es” del hombre, su esencia, en una palabra su ser
persona, se acentúa lo que tiene y se convierte al
es en tiene.
Reducir al hombre a cualquiera de estas dimensiones
sería bloquear su trascendencia , su verdadera intencionalidad hacia la
vida a través del sentido y el amor.
Al encuentro con
los demás hombres y con Dios quien lo ha creado
por amor como don gratuito en comunión con sus padres
de manera única e irrepetible para descubrir su sentido en
la vida .
Al hombre no se lo puede definir como
solo un ser psicosomático sino que posee una dimensión espiritual. El
concepto de temperamento está más cerca de la esfera biológica,
es el conjunto de las particularidades fisiológicas y morfológicas que
tiene incidencia sobre el carácter , vinculado a la actitud
volitiva .
La personalidad consiste en aquello que un hombre realmente
es, alude tanto a lo peculiar cuanto que a lo
profundo del ser. Sería la organización dinámica en el individuo
del conjunto psicofísico que condiciona ajustes particulares con su entorno
y consigo mismo , orientado a los valores. ¿Quién va guiando
a éste hombre ? ¿el instinto o la persona ?
Muchas
veces en situaciones límite el hombre se siente atraído por
su temperamento, por su carácter o por sus síntomas, donde
él se siente encerrado en sí mismo, sin salida y
siente que ha perdido toda posibilidad.
Generándole una situación de vacío existencial
profundo. Pero el hombre quiere existir , quiere vivir y
dar una respuesta ante la vida , no puede dejar
de responder; este sería su drama pero también la posibilidad
para descubrir un nuevo sentido a su vida , descubrir
el sentido profundo del sufrimiento , que a pesar de
los condicionamientos siempre quiere existir , entonces ya el hombre
no está cerrado en sí mismo determinado por el sello
de sus instintos, simplemente lo condicionan ya que apelamos a
la persona espiritual creada por Dios , y descubrimos su
Libertad .
Si no vemos la característica de libertad del hombre
dado por esta condición de persona , existe el peligro
de que corrompamos al hombre , de que seamos cómplices
de su nihilismo , profundizando de este modo su neurosis
,en una palabra haríamos una caricatura de él . Esta
caricatura Viktor Frankl la llama homúnculos moderno, allí donde presentamos
al hombre como un autómata de reflejos o un conjunto
de impulsos , como una marioneta de reacciones y de
instintos , como un producto de impulsos , herencia y
medio ambiente .
Por todo esto el hombre se siente llamado
a existir , a salir de sí mismo y ponerse
frente a sí, de manera que el hombre pase del
nivel de lo corpóreo-psíquico y llegue a sí mismo pasando
por el ámbito de lo espiritual .
La persona pugna por
salir , es la fuerza de obstinación del espíritu ,
es el segundo credo psiquiátrico de Frankl . Esto es
facultativo en el hombre, es una realidad que siempre es
posible pero no siempre es necesario y el primer credo
psiquiátrico es que detrás de los síntomas hay una persona
. “El hombre siempre puede obstinarse pero no siempre debe”.
Otras veces no debe oponerse a sus instintos, herencia o
medio ambiente ,ya que le son útiles para trascender como
persona en el amor.
La Voluntad de sentido es la intencionalidad
del hombre hacia los objetos intencionales sentido y valores que siempre
la persona -a la luz de la Conciencia- quiere realizar
aún a pesar de sus condicionamientos ; ésta voluntad de sentido
es el motor primario , la motivación primera ,que luego
se trasluce en la dimensión psíquica y somática , para
realizar valores de creación a través del trabajo y de
lo artístico , de los valores vivenciales a través del
amor a una persona , filia o consagrados a Dios
por el amor a Jesucristo y la Iglesia ; o
en valor de actitud , la posición ante el sufrimiento
como crecimiento en la maduración espiritual como persona . Todo
esto resuena en lo más profundo del corazón del hombre
y la conciencia. Juan Pablo II define como este ojo
luminoso del alma que nos hace descubrir el sentido de
nuestra vida.
El reduccionismo limita al hombre lo bloquea pero la
persona siempre quiere salir ,trascender a pesar de sus condicionamientos
quiere desarrollar lo que es su capacidad de asombro ,
frente al mundo que lo rodea ;en contemplar lo bello
que tiene la vida para ser vivida a pesar de
las limitaciones porque finitud y existencia se unen cuando el
hombre en el amor trasciende unido a la gracia de
Dios , como apertura a su Voluntad.
En una palabra poder
descubrir su espiritualidad , su libertad , y su responsabilidad
frente a su propia existencia . No se podría entender
una espiritualidad si no está unida a la libertad ,
una libertad que supone la capacidad de fracaso y la
capacidad de aprender del fracaso y el del propio sufrimiento.
Solo fracasa
un ser limitado y limitados somos todos los seres humanos
. Pero nuestra limitación nos dejara margen para vivir esa libertad
profunda que se levanta en medio de la fragilidad humana
, de crecer y madurar espiritualmente, encontrando un sentido al
sufrimiento y poder seguir escuchando la voz de la Conciencia
que guía la actitud que voy a tomar en mi
vida, la actitud ante mi propio sufrimiento.
Esta condición de ser
persona significa libertad para llegar a ser personalidad .El hombre
comienza a ser hombre en el punto donde puede enfrentarse
a la realidad psicofisica . Frankl en el Hombre doliente
dice:” El hombre “tiene” dolor , pero no “es” dolor
, uno “tiene” dolor , en cambio , uno “es”
doliente.” Esto se puede realizar desde la libertad interior de
la actitud que voy a tomar ante el sufrimiento, que
implica una postura frente al propio padecimiento, equivalente a estar
por encima de él. Encontrar un sentido al sufrimiento es resolver
la siguiente ecuación D=S S,
•Desesperación es igual a sufrimiento sin
sentido•, trasformando la tragedia personal en un triunfo: S+S •Sufrimiento con
sentido• para que desaparezca la desesperación.
Puede encontrarse cuatro actitudes posibles
ante el sufrimiento:
1) Mera pasividad o sumisión ciega del síntoma 2)
Actividad desacertada en la que los esfuerzos del paciente son
inútiles; las siguientes aluden a cuando la persona comienza a
descubrir una actitud con significado: 3) Actitud razonable: actitud justa ante
el síntoma ineludible, consistente en objetivarlo y distanciarse de él
y 4) Pasividad en aprender a ignorar el síntoma ya que
se trasciende y no es el centro de la vida
de la persona.
Comenzar a descubrir el valor de actitud ante
el sufrimiento se va adquiriendo en relación con la vida, siendo
un acto de configuración y se desarrolla la capacidad de
adoptar una actitud correcta frente al destino mediante el adecuado
sufrimiento, es trascenderlo en relación a un tú y fundamentalmente
al tú con mayúsculas que es el sentido último del
hombre. Descubrir el sentido del sufrimiento constituye la misión más
alta y verdadera del hombre, tal como es confrontarse con
lo que el destino le impone.
El homo patiens es descubrir
la esencia del hombre como ser doliente, de sufrir con
sentido, asumiendo el sufrimiento mismo como un acto pleno; es la
superación del homo sapiens que convierte la ética del éxito en
la ética de la plenitud, porque es capaz el homo
patiens de encontrar sentido en el fracaso y en el
sufrimiento, descubriendo la plenitud de sentido, saliendo de la desesperación
y transformándola en crecimiento.
En la ética de la plenitud se
descubre al homo humanus, al homo patiens y al homo
religiosus. En una palabra a ese hombre incondicionado, que es la
persona indivisa, insumable, nueva, espiritual, existencial, trascendente, creado a imagen
y semejanza, comprensible sólo desde la trascendencia en una relación
personal con Dios a la luz de la Conciencia.
El sentido
del sufrimiento se eleva hasta su máxima expresión en el
acto de la oblación que es esa ofrenda que se
hace a Dios, es precisamente la entrega a darlo todo,
a renunciar y sacrificar, es la disposición al sacrificio.
De esta
manera el hombre cristiano se une al amor Redentor de
Jesucristo y se siente amado y redimido en un acto concreto
de oblación de su propia existencia entregada por amor en
el Corazón misericordioso y amoroso de Jesús. Juan Pablo II en
•Salvici Doloris•( El sentido cristiano del sufrimiento humano) Nº 13
dice...El amor es también la fuente más rica sobre el sentido
del sufrimiento que es siempre un misterio.
Cristo nos hace entrar
en el misterio y nos hace descubrir el •por qué•
del sufrimiento en cuanto somos capaces de comprender la sublimidad del
amor divino.
Para hallar el sentido profundo del sufrimiento, siguiendo la
Palabra revelada de Dios, hay que abrirse ampliamente al sujeto humano
en sus múltiples potencialidades, sobre todo hay que acoger la luz
de la Revelación, no sólo cuanto expresa el orden trascendente
de la justicia, sino en cuanto ilumina este orden el
Amor como fuente definitiva de todo lo que existe .El
amor es la fuente más plena de la respuesta a
la pregunta sobre el sentido del sufrimiento .Esta pregunta ha
sido dada por Dios al hombre en la cruz de
Jesucristo.
Para Frankl el amor es comprender a una persona en
su esencia, tal como es, es su singularidad y peculiaridad,
en su valor, en su potencialidad, en su deber ser.
Y desde allí dar esa respuesta personal al sentido del sufrimiento
descubriendo el homo patiens, saliendo de la desesperación del sin sentido
a la plenitud dada por el acto mismo de la
oblación.
Uniéndose como dice el Nº23 de (SD Salvifici Doloris) ...
Quienes participan en los sufrimientos de Cristo tienen ante los ojos
el misterio pascual de la cruz y de la resurrección,
en la que Cristo desciende, en una primera fase, hasta
el extremo de la debilidad y de la impotencia humana;
en efecto, El muere clavado en la cruz. Pero sí
al mismo tiempo en esta debilidad, se cumple su elevación,
confirmada con la fuerza de la resurrección, esto significa que
las debilidades de todos los sufrimientos humanos ser penetrados por la
misma fuerza de Dios, que se ha manifestado en la cruz
de Cristo. En esta concepción sufrir significa hacerse particularmente receptivos,
particularmente abiertos a la acción de las fuerzas salvíficas de
Dios, ofrecidas a la humanidad en Cristo...
En el acto de
la oblación donde se manifiesta la máxima expresión de la
ética de la plenitud al hombre se le pide la disposición
a darlo todo, a entregar, renunciar y sacrificar es decir
la disposición incondicional al sacrificio. Frankl cita en el hombre
doliente, un poema de Dehmel que expresa este saber: Hay una
fuente que se llama dolor.
De ella mana la dicha pura. Pero
el que mira en sus aguas Siente pavor. Ve en el hondo
pozo + su imagen clara enmarcada en la noche. ¡Bebe!
La imagen se desvanece. Brota la luz. Esta luz es Cristo mismo
que nos la da la Resurrección y la Vida, que
recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; y
las perfecciona ordenándolas no solo a la posesión de una
tierra, sino también al Reino de los cielos y nos
dice:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el
Reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque poseerán en herencia
la tierra. Bienaventurados los lloran, ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados . Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque
ellos verán a Dios. Bienaventurados los que buscan la paz porque
ellos serán llamados hijos de Dios Bienaventurados los perseguidos por causa
de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con
mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y
regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.
Bibliografía
Frankl Viktor
El hombre en busca de sentido Ed. Herder Frankl Viktor El
hombre doliente. Ed. Herder Frankl Viktor Psiconálisis y Existencialismo. Ed., Herder Frankl
Viktor La Presencia ignorada de Dios Ed. Herder Frankl Viktor La
idea psicológica del hombre. Ed. Herder Frankl Viktor Ante el vacío
existencial. Ed. Herder
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