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CIUDAD DEL VATICANO, 10 MAR 2009 (VIS).-El arzobispo Celestino Migliore,
observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, intervino
ayer en Nueva York ante la LIII sesión de la
Comisión sobre la Condición de la Mujer, que trataba el
asunto relacionado con las responsabilidades de hombres y mujeres, incluyendo
el cuidado de las personas que padecen SIDA. La atención
a quienes tienen SIDA "debe ser compartida por todos los
hombres y mujeres, tanto en el hogar como en el
sector público. En particular, es cada vez más insostenible que
sigan existiendo actitudes y lugares -incluso en el ámbito de
la atención médica- donde las mujeres son discriminadas y su
contribución a la sociedad es minusvalorada simplemente porque son mujeres.
El recurso a la presión social o cultural para mantener
la desigualdad entre sexos es inaceptable". El nuncio puso de
relieve que el tema del SIDA "pone en tela de
juicio los valores por los que vivimos nuestras vidas y
cómo tratamos, o dejamos de tratar, al otro". "La atención
en el hogar es el medio preferido en muchos ámbitos
culturales y sociales, y a menudo es más sostenible y
exitoso a largo plazo cuando se apoya en las comunidades.
De hecho -continuó-, cuando muchos miembros de una comunidad están
involucrados en el cuidado y el apoyo, hay menos probabilidades
de que haya un estigma asociado a la enfermedad".
El arzobispo Migliore manifestó su pesar porque "el cuidado en
la comunidad y en el hogar no son reconocidos, y
muchos de los que atienden a estas personas afrontan situaciones
financieras precarias. Una mínima parte de los fondos para la
asistencia a los que sufren y para la investigación se
destina a aquellas personas". "Los estudios -añadió- muestran que quienes
atienden a los enfermos en comunidades y casas, actualmente experimentan
un mayor estrés que el personal médico, de manera que
estas personas deben recibir un mayor apoyo, especialmente si se
trata de mujeres y ancianos". El observador permanente ante la
ONU pidió que "los gobiernos reconozcan adecuadamente que el presupuesto
y la organización de las instituciones públicas se benefician de
alguna forma por quienes atienden a los enfermos en sus
domicilios, y por este motivo, deberían adoptar leyes migratorias con
el fin de favorecer la integración social y la plena
protección de los inmigrantes que atienden a los enfermos".
"El cuidado en sí mismo -concluyó- tiene que convertirse en
un tema de debate público importante que sea capaz de
configurar la vida política y proporcionar a los hombres y
mujeres la capacidad para preocuparse de las necesidades de los
demás, de tener una mayor comprensión con ellos".
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