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| Creación de tejidos y órganos para trasplantes |
Creación de agrupaciones celulares, tejidos u órganos, con finalidad
de transplante Para este fin se utilizan en general células
madre de distintas fuentes, especialmente de embriones, cordón umbilical o
tejido adulto, que posteriormente pueden transformarse en células adultas de
su propio tejido o de otro. 1 Utilización de
las células madre embrionarias. En noviembre de 1998 los estadounidenses
Thomson, de la Universidad de Wisconsin, y Shamblot, de la
John Hopkins de Baltimore, publican los dos primeros trabajos (Science
282; 1145, 1998/Proc Natl Acad Sci USA 95; 13726, 1998)
en los que consiguen obtener y cultivar células madre procedentes
de embriones humanos en fase de blastocisto, en el primer
caso y de fetos abortados en el segundo. Estas células
embrionarias humanas pueden diferenciarse a una gran variedad de células
y tejidos como pueden ser células hematopoyéticas, células musculares y
células de tejido graso. 1.1Células madre obtenidas de embriones
sobrantes (fecundación in vitro). Las células embrionarias se pueden conseguir
de distintos orígenes, uno de ellos, los embriones generados a
partir de fecundación in vitro. El caso más conocido de embrión,
y después niño, creado por fecundación "in vitro" para obtener
células madre, es el de Molly Nash. Esta niña padecía
una grave anemia de Fanconi. Para tratarla se pensó en
la posibilidad de trasplantarle células de médula ósea compatibles con
su sistema inmunológico. Se pensó, así mismo, que una fuente
idónea podría ser la médula ósea de un hermano. Dado
que no lo tenía, se pensó que podría conseguirse por
fecundación in vitro.
Con este fin se obtuvieron por fecundación
in vitro 15 embriones, hermanos de la niña, de los
que 2 eran sanos y compatibles inmunológicamente con sus células
sanguíneas. Uno de ellos fue implantado en el útero materno,
permitiéndole el desarrollo completo, Adam, su hermano, nació el 29
del agosto de 2000 en Denver. El 26 de septiembre
de ese mismo año se tomó sangre del cordón umbilical
de Adam, y se inyectó en la médula ósea de
su hermana Molly, comprobando al cabo de un cierto tiempo
que Molly había mejorado sustancialmente de su anemia de Fanconi.
Antes de esta experiencia el matrimonio Nash, había intentado otros
3 procesos de fecundación in vitro sin éxito, sin que
se hayan publicado el número de embriones perdidos en esas
experiencias.
Sin duda, esta técnica puede valorarse muy positiva desde
el punto de vista de la salud de Molly, pero
no deja de tener dificultades éticas importantes, si se piensa
que para que naciera Adam hubo que desperdiciar 14 embriones
hermanos suyos, lo que indudablemente significa la puesta en marcha
de un técnica de selección eugenésica, circunstancia no precisamente muy
ética. 1.2 Células embrionarias de fetos abortados. También se
pueden obtener las células madre embrionarias de fetos abortados. Así
a finales de febrero de 2000, Paul Sanberg, de la
Universidad del Estado de Florida, presentó en la Reunión Anual
de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias,
unas experiencias demostrando que las células madre procedentes de cordón
umbilical de fetos abortados, tratadas adecuadamente con ácido retinoico y
hormonas de crecimiento, e inyectadas en el sistema sanguíneo de
ratas en las que se había provocado un ictus, favorecían
su recuperación. 2 Células madre obtenidas de embriones generados por
clonación terapéutica. Finalmente la tercera posibilidad para conseguir células embrionarias
para la obtención de tejidos es la clonación terapéutica. Esta
técnica, como muy bien se sabe, es una variante de
la clonación reproductiva, que tiene por finalidad generar embriones clonados,
para obtener de los mismos células embrionarias que puedan cultivarse
y a partir de ellas conseguir células de otros tejidos.
Como sugieren Lanza y col, en un reciente artículo del
JAMA (284; 3175, 2000), el nombre de clonación terapéutica debería
ser sustituído por reposición celular por transferencia de núcleos, definición
que se acerca más al verdadero significado de la práctica
realizada.
No vamos a insistir aquí sobre la valoración ética
tan negativa que merece la clonación terapéutica, pero si aportar
algunas resoluciones que la sustentan. En este sentido, el Parlamento
Europero aprobó el 7 de septiembre de 2000 un Protocolo
en contra de la clonación de embriones humanos con fines
investigadores. Es éste un Protocolo adicional al Convenio Europeo de
Derechos Humanos y Biomedicina, aprobado en París el 12 de
enero de 1998, en el que taxativamente se prohíbe la
clonación de seres humanos.
Aunque esta resolución no es vinculante
para los distintos Estados Europeos sí que tiene un gran
valor ético para el desarrollo de leyes sobre esta materia
en los mismos. En la citada resolución se afirma que
la creación de embriones con fines terapéuticos plantea un profundo
dilema ético, ya que supone traspasar de forma irreversible las
fronteras de las normas en las que la investigación debe
moverse. Esta resolución fue aprobada por 237 votos a favor,
230 en contra y 43 abstenciones. En dicha resolución, se
indica que existen otros métodos, distintos de la clonación de
embriones, para obtener tejidos a partir de células madre, como
pueden ser las obtenidas de embriones sobrantes de fecundación in
vitro, tejidos fetales de abortos terapéuticos o células madre adultas,
por lo que la utilización de embriones para este fin
no sería absolutamente necesaria. Este protocolo entra en vigor el
1 de marzo de 2001. En el siguiente mes de
octubre, el gobierno holandés, apoyado en la anterior resolución, propone
prohibir en su país las investigaciones médicas encaminadas a la
clonación terapéutica, por lo menos durante un plazo de tres
años. Sin embargo, si permitirá la utilización de los aproximadamente
10.000 embriones congelados sobrantes de fecundación in vitro (Lancet 321;
852, 2000). En nuestro país se publicó, en el BOE,
el día 1 del pasado mes de marzo, la ratificación
del Protocolo europeo que prohíbe taxativamente toda intervención que tenga
por finalidad crear un ser humano genéticamente igual a otro
vivo o muerto. También el Congreso Italiano, el día 16
del pasado mes de marzo, ratificó por 385 votos a
favor, 3 en contra y 13 abstenciones dicho Protocolo siendo
por tanto el sexto país que ratifica este documento, ya
que anteriormente lo hicieron España, como ya se ha comentado,
Georgia, Eslovenia, Eslovaquia y Grecia, aunque sin haberlo ratificado todavía
lo han firmado 24 países europeos más.
Con independencia de las
dificultades éticas que se están comentando, la clonación terapéutica tiene
otros problemas metodológicos, de los cuales no es el menor
la escasez de óvulos humanos existentes, y necesarios para la
obtención de los embriones clonados. Hay que recordar que para
conseguir a Dolly, se utilizaron varios cientos de óvulos de
ovejas, por lo que, si las mujeres sólo producen 400
óvulos en toda su vida reproductiva fértil, es fácil deducir
la escasez de óvulos humanos con fines de la clonación
terapéutica, amén de la laboriosidad metodológica para obtenerlos. Por ello
dos importantes empresas de biotecnología, Stem Cells Sciences y Biotrasplant,
estiman que este problema podría resolverse utilizando óvulos de animales,
especialmente cerdos, filogenéticamente muy cercanos a los seres humanos.
En
este sentido, ya en 1998, científicos de Advance Cell Techonology,
comunicaron que habían clonado óvulos de vacas, con material genético
humano, consiguiendo un embrión que se dejó vivir solamente unos
días. Basándose en esas experiencias Stem Cells Sciencies comunicó el
6 de noviembre de 2000 que habían realizado un experimento
similar, pero utilizando óvulos de ratones. Para tratar de justificar
éticamente su experimento, la empresa afirmó que los óvulos de
ratones no aportaban material genético al híbrido, cosa no totalmente
cierta, pues no hay que olvidar que 3-4% del material
genético del nuevo ser proviene del ADN mitocondrial suministrado por
los óvulos. 3 Células madre obtenidas de tejido adulto.
Para solventar los problemas éticos dimanados de la utilización de
células madre obtenidas de embriones se ha planteado la utilización
de células madre procedente de tejido adulto. Estas se pueden
conseguir de 3 fuentes: 1) a partir de células madre
de tejidos adultos, que después pueden generar células de su
propio tejido o de otro. 2) A partir de células
somáticas adultas que se pueden desdiferenciar hasta células madre y
que después pueden transformarse en células de su propio tejido
o de otro. 3) A partir de células somáticas adultas
que directamente se pueden transformar en células de otros tejidos.
3.1 A partir de células madre de tejidos adultos. Muchos
tejidos adultos, incluyendo médula ósea, piel o intestino delgado, mantienen
células madre que son capaces de regenerar el propio tejido
o diferenciarse en uno o más tipos de células maduras.
Estas células se han utilizado con fines terapéuticos durante más
de 40 años. En efecto, el trasplante realizado con células
madre de médula ósea del propio paciente o de médula
ósea, sangre periférica, o cordón umbilical de un dador sano,
compatible inmunológicamente con él, que puede ser o no familiar
del paciente, se ha utilizado como medida terapéutica en enfermedades
inmunológicas, fallos de la médula ósea y diversas enfermedades hematológicas,
incluso talasemias.
Adicionalmente a ello, hace ya casi una década se
pudo demostrar la posibilidad de transformar células madre de diversos
tejidos en células de varios linajes de su mismo tipo
celular (Proc Natl Acad Sci 89; 8591, 1992/ Science 255;
1717, 1992/ Proc Natl Acad Sci 94; 14832, 1997); pero
no fue hasta 1997 cuando se consiguieron transformar células madre
de un tejido en otro. En efecto, las primeras experiencias
fueron realizadas en 1997 cuando Eglitis y col (Proc Natl
Acad Sci USA 94; 4080; 1997), consiguen obtener células nerviosas
a partir de células madre de médula ósea, hecho que
también consiguieron más tarde Kopen y col (Proc Natl Acad
Sci USA, 96; 10711, 1999). También se consiguen obtener, a
partir de médula ósea, células musculares (Science 279; 1528, 1998),
hepáticas (Science 284; 1168, 1999) y de endotelio vascular (Lancet
357; 932, 2001). En enero de 1999 el grupo de
Vescovi (Science 283; 534, 1999) cultivan y transforman células madre
nerviosas de rata en células sanguíneas y en noviembre de
2000, el propio grupo de Vescovi también consigue la transformación
de células madre nerviosas de ratones en células del músculo
esquelético.
Aunque todas las experiencias anteriormente comentadas indican la posibilidad de
que las células madre obtenidas de tejido adulto puedan desarrollarse
hacia células de diferentes tejidos, la formación de órganos completos
a partir de estas células madre aparece como una posibilidad
mucho más remota, según comenta Michel Selton, de la Universidad
de Toronto, y experto en estas materias (The Lancet 356;
1500, 2000). En general se puede decir que cuando se
cultivan células madre se obtiene una masa amorfa del nuevo
tejido generado. Para intentar crear estructuras similares a los tejidos,
que sería el primer paso para la creación de órganos
nuevos, parece necesario, que las células crezcan sobre un esqueleto
de fibras sobre el que las células que se van
generando puedan ordenarse. En relación con ello Patrick Stayton, de
la Universidad Washington en Seattle, encabeza un importante grupo, para
desarrollar un proyecto en 5 años y subencionado con 10
millones de dólares, en el que colaboran otras Universidades de
aquel país y que está patrocinado por Instituto de Salud
de EEUU, que tiene como objetivo conseguir la creación de
tejido cardiaco humano. Como primeras experiencias de este proyecto, Stayton
ha cultivado sobre una matriz externa, en este caso laminina,
células madre, consiguiendo que se alineen a lo largo de
las fibras de laminina formando una estructura muy similar a
la del tejido cardiaco (Lancet 356; 1500, 2000). Este podría
ser el primer paso para la consecución de tejidos adultos,
todo ello aún muy distante de la posibilidad de conseguir
órganos completos. 3.2 A partir de células somáticas adultas
que se consigue desdiferenciar hasta células madre. Con respecto a
la posibilidad de transformar, desdiferenciándolas, células somáticas adultas hasta células
madre, que posteriormente puedan ser cultivadas para obtener células de
su propio tejido o de otro, las experiencias son mucho
más reducidas. Sin embargo, en el Congreso de la Sociedad
Británica de Fertilidad, celebrado el pasado 23 de febrero se
comunicó por James y su grupo, de la firma comercial
PPL Therapeutics, en la que participa también el Instituto Roslin,
como se sabe creador de la oveja Dolly, que habían
logrado transformar células adultas de piel de vaca en células
madre multipotentes, y obtenido de ellas células de músculo cardiaco.
Es éste un gran paso para la posibilidad de crear
células de diversos tejidos a partir de células adultas de
otros, sin tener que recurrir a las células madre embrionarias
y por tanto solucionando todos los aspectos éticos derivados del
manejo de las mismas. Según sus autores, estas experiencias podrían
aplicarse para la creación de tejidos, y los primeros ensayos
clínicos podrían iniciarse dentro de unos 4 años. 3.3
A partir de células somáticas adultas se pueden conseguir otras
células y tejidos Con respecto a la posibilidad de conseguir
a partir de células somáticas adultas, sin transformarlas a células
madre, células de otro tejido, también las experiencias son mínimas,
pero igualmente el 27 de febrero de este mismo año,
en la Reunión de la Sociedad Americana de Investigación Ortopédica,
celebrada en San Francisco, un equipo de la Universidad Duke,
dirigido por Guilak y Erickson, presentó resultados de su trabajo,
demostrando la posibilidad de obtener condrocitos (células de cartígalo) a
partir de adipocitos humanos (grasa) obtenidos de restos de liposución.
Además también consiguieron cultivar estos condrocitos sobre una matriz tridimensional,
obteniendo una estructura similar al tejido cartilaginoso, lo que sin
duda puede ser un paso de gigante para la consecución
de cartílagos. Este podría ser el primer paso para la
solución de lesiones de cartílagos de pacientes utilizando su propia
grasa. Conclusión
El objetivo de esta breve revisión era especialmente
valorar posibilidades alternativas para la obtención de células madre, distintas
de las embrionarias, dadas las dificultades éticas que presenta el
uso de estas últimas, todo ello con la finalidad de
crear tejidos, y en su caso órganos, para reparar tejidos
dañados. Como la finalidad de la clonación terapéutica es indudablemente
positiva, pues se trata de obtener tejidos para trasplantes, con
las grandes posibilidades clínicas que ello comporta, parece de especial
interés conocer en que medida esto puede conseguirse sin tener
que recurrir a la clonación de embriones. Como se ha
puesto de manifiesto en estas líneas, las posibilidades son amplias
y por tanto la esperanza de encontrar caminos éticos para
la medicina reparadora asequibles en los próximos años.
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