Benedicto XVI reafirmó que la infertilidad no es un mero problema "técnico" y que la dignidad de la procreación no consiste en un "producto" sino en su relación con el acto conyugal
El valor ético de la ciencia biomédica se mide en referencia tanto al respeto incondicional debido a cada ser humano como a la tutela de la especificidad de los actos personales que transmiten la vida
Hay que excluir todas las técnicas de fecundación artificial heteróloga [22] y las técnicas de fecundación artificial homóloga [23] que sustituyen el acto conyugal