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Un trabajo de investigación recientemente publicado identifica fallas estructurales en
el análisis y la recolección de datos sobre mortalidad materna
en el mundo. El informe revela que las políticas de
la ONU sobre salud materna se basan en datos imprecisos,
lo cual pone en peligro la salud de las mujeres
en los países en vías de desarrollo.
El trabajo titulado “Derribar
las barreras que impiden alcanzar el quinto Objetivo de Desarrollo
del Milenio mejorando la información sobre mortalidad materna”, de la
Dra. Donna Harrison, fue publicado por el grupo International Organizations
Research Group (rama de C-FAM, que publica Friday Fax).
El artículo
muestra cómo los lineamientos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) llevan a las naciones a recoger datos erróneos,
a la vez que las insta a que, basándose en
esa información, implementen políticas de la ONU tales como la
despenalización el aborto.
Harrison descubre que los indicadores de salud reproductiva
de la OMS son defectuosos, porque utilizan “definiciones cuasi-legales del
término salud materna, en vez de interpretaciones con base científica”.
Más precisamente, ella analiza los documentos de la OMS que
equiparan al “aborto seguro” con el aborto legal, y al
“riesgoso” con el ilegal.
Harrison explica que hasta los grupos pro-abortistas
han recriminado a la OMS la imprecisión de sus definiciones,
y cita como ejemplo a Marie Stopes International. Esta organización
afirma que son seguros los abortos que se realizan en
países donde está penado por ley.
Las definiciones de la OMS
también generan confusión acerca del índice real de muertes por
aborto, según Harrison. Esto es así, ya que los lineamientos
de la Organización requieren que, en el cálculo de la
mortalidad materna, los hospitales den cuenta de las muertes por
aborto espontáneo, y que no se contabilicen las muertes por
aborto provocado.
Por ende, en las estadísticas oficiales no se incluyen
los decesos por aborto inducido, lo cual hace imposible calcular
la medida en la que dichas prácticas afectan a las
mujeres. A pesar de esto, la OMS está promoviendo el
aborto planificado como una vía para mejorar la salud materna.
Harrison
cita el informe de la OMS titulado “Salud reproductiva y
sexual: estableciendo los fundamentos para un mundo más justo a
través de la investigación y la acción”, y asegura que
“el informe detalla una vasta investigación y promoción de abortos
químicos o medicinales en los países en desarrollo, donde se
utiliza el mifepriston y el misoprostol, así como la aspiración
manual al vacío, técnica utilizada para realizar abortos en aquellos
países en los que la práctica es ilegal, bajo el
amparo de la ‘regulación sobre fertilidad’...
“Si no se parte de
un adecuado análisis y recolección de datos, los efectos de
esos cambios normalmente no se perciben hasta años después de
que se hizo el daño, lo cual puede tornarlo irreversible”.
Harrison
cita a los investigadores de la OMS que admiten haber
“adaptado la información” hasta en un 50 por ciento, según
lo que “esperan encontrar” para que “los números salgan bien”.
La
doctora recomienda, entre otras propuestas tendientes a mejorar las estadísticas
y las políticas de la OMS, la inclusión de “todos
los resultados de embarazos”, diferenciando los abortos espontáneos de los
provocados, y precisando la definición de “aborto inducido”, para distinguir
las interrupciones de embarazos que son clínicamente necesarias a fin
de preservar la vida de la madre, los abortos voluntarios
que se realizan en los hospitales, y los que se
practican fuera de ellos.
La investigadora concluye que “los planes de
acción estarán basados en conjeturas políticas, más que en hechos
científicos”, si la OMS no mejora lo que un investigador
del Banco Mundial califica como “técnicas estadísticas engañosas y adivinanza
instruida”.
FUENTE: C-FAM Por Susan Yoshihara, Ph.D. Traducción: Luciana María Palazz |