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Autor: Federico Müggenburg | Fuente: Yo Influyo El nuevo Día Internacional de la "Madre Tierra"
¿De dónde viene ahora la invención de que “el planeta tierra” tiene derechos, como si fuera un ser personal?
El día 22 de abril era conocido en el ámbito
de la Organización de las Naciones Unidas como el “Día
Mundial de la Tierra”, pero a partir de ahora se
le conocerá como el “Día Internacional de la Madre Tierra”.
La
propuesta fue presentada el 23 de abril de este año
en el plenario de dicha organización, personalmente por el Presidente
de Bolivia, Evo Morales, misma que fue respaldada por más
de 60 países y luego aprobada por aclamación por los
192 integrantes de la ONU.
El Presidente boliviano dijo ante la
Asamblea General que “no sólo los seres humanos tienen derechos
humanos, sino que la Madre Tierra (Pachamama, en lengua quechua
de los indígenas andinos) debe tener derechos, debemos apelar a
nuestra razón, sensatez, porque la vida humana no es posible
sin la Madre Tierra”.
En su intervención, extrañamente realizada después de
la aprobación del documento que otorga el nuevo título al
planeta, afirmó el mandatario andino que el siglo XXI debe
ser considerado el de los derechos de la Madre Tierra
y de todos los seres que en ella habitan.
“Ha llegado
el momento de reconocer que la tierra no nos pertenece,
sino que nosotros pertenecemos a la Tierra”, aseguró. Además, recordó
en su condición de primer presidente indígena de Bolivia, el
“carácter sagrado” que los pueblos andinos conceden a la Pachamama
a la que profesan adoración por considerarla su protectora.
“Estoy convencido
que la Madre Tierra es más importante que el ser
humano”, aseveró el mandatario. Por ello, propuso también que la
ONU estudie la creación de una Declaración Universal de los
Derechos de la Madre Tierra, que conceda al planeta la
misma protección sobre sus derechos fundamentales que el documento que
desde hace 60 años le reconoce al ser humano.
Morales propuso
entusiasmado cuatro acciones que equivaldrían a “los cuatro derechos de
la Madre Tierra”:
Primero.- El derecho a la vida, el derecho
a existir para que ningún ecosistema animal, vegetal, nevado, río
o lago, sea exterminado por una actitud irresponsable de los
seres humanos.
Segundo.- El derecho a la regeneración de su biocapacidad.
La madre tierra tiene que poder regenerar su biocapacidad, la
madre tierra tiene que poder regenerar su biodiversidad (sic). El
desarrollo no puede ser infinito, hay un límite y ese
es la regeneración de las especies. Es más importante producir
oxígeno que monóxido de carbono.
Tercero.- El derecho a una vida
limpia, sin contaminación, los ríos, los peces, los animales, los
árboles y la tierra tienen derecho a vivir en un
ambiente sano.
Cuarto.- El derecho a convivir con la conciencia de
controlar nuestra evolución para promover la armonía con la naturaleza.
Finalmente
aseveró que “el sistema capitalista hizo que los seres humanos
sean dueños de la tierra. Ahora se debe reconocer que
nosotros pertenecemos a la Tierra”.
Es importante recordar que el ex
secretario general de la ONU, Kofi Annan, en el discurso
inaugural de la Reunión Pekin+5, hizo suyo el lema con
el que se caracterizaron las ecofeministas en la Conferencia: “Nosotros
no somos huéspedes de este planeta. Nosotros le pertenecemos”.
Tampoco cabe
duda que las fantásticas elucubraciones ecológicas de Leonardo Boff, expresadas
en el “III Foro Mundial de la Teología de la
Liberación” efectuado en enero pasado en Belem do Pará, Brasil,
consistentes en sostener que “Gaia” (la tierra) es un ser
viviente que se auto regula y del cual los seres
humanos somos partículas, están también presentes en la propuesta de
Evo Morales en la sede de la ONU.
Es en verdad
sorprendente que con esta argumentación se sostenga algo que cualquier
jurista conoce perfectamente: sólo las personas somos sujetos de derechos.
¿De dónde viene ahora la invención de que “el planeta
tierra” tiene derechos, como si fuera un ser personal?
En realidad
se trata del surgimiento de “los derechos” contra el Derecho.
Hoy se hacen leyes que otorgan o reconocen “derechos” que
no son tales, como son el caso del aborto y
la eutanasia. Es decir, se proclaman leyes que no son
legítimas, que son inmorales por ir en este caso contra
el derecho natural a la vida… ¡y les llaman leyes!
Pero
ahora que en Bolivia (Evo Morales) y en Ecuador (Rafael
Correa) han proclamado sus “nuevas constituciones refundantes de la nación”,
los llamados derechos de la Madre Tierra han sido reconocidos.
Pero lo que resulta un verdadero atropello al sentido común
es que en la ONU se acepten y proclamen los
“derechos de la Madre Tierra” que en verdad vienen a
expresarse como un culto neopagano.
Quedó tirado por la borda el
mensaje de Dios Creador, contenido en las sagradas escrituras: “Creced
y multiplicaos, henchid la tierra y enseñoreaos de ella”. Lo
cual no significa ni justifica el actual proceso de contaminación
y destrucción de la naturaleza por el inadecuado manejo de
los desperdicios industriales que afectan el aire, el agua y
la tierra.
Esto debe ser atendido, hay que reconciliar al ser
humano con la naturaleza. Pero de ahí a “fundar” una
concepción neopagana de rescate de “religiones y teologías indígenas o
primitivas”, para decir que se van a resolver estos
problemas, hay un abismo de racionalidad perdida, sustituida por ideologizaciones
religiosas que confunden a muchos y preparan el advenimiento de
un “control mundial” que rompe el legítimo derecho estatal de
las naciones, sustituyéndolo por la “obligatoriedad” de un derecho positivo
internacional dictado desde la Organización de las Naciones Unidas.
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