La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Jorge Enrique Mújica | Fuente: Equipo Gama La Iglesia es mucho más que una ONG
The Economist exigió que la Iglesia “renuncie a su estatus diplomático especial y se defina como lo realmente es: la Organización No Gubernamental (ONG) más grande del mundo”
La Iglesia es mucho más que una ONG
En agosto de 2007, la revista The Economist exigió abiertamente,
en una de sus editoriales semanales, que la Iglesia “renuncie
a su estatus diplomático especial y se defina como lo
realmente es: la Organización No Gubernamental (ONG) más grande del
mundo”.
A decir verdad, aunque orientado hacia otros matices,
parte del reclamo de esa revista de conocida orientación anti-católica,
parece ser una opinión más o menos generalizada, incluso entre
algunos de los miembros de la Iglesia misma. Es fácil
escuchar o leer acusaciones sin fundamento sobre que la Iglesia
católica lucra con el dinero. En consecuencia nacen espontáneas interrogantes
sobre el destino de las aportaciones que los creyentes hacen.
Es, por tanto, necesario dar respuesta a estas tres preguntas:¿a
dónde va a parar el destino del dinero que los
fieles aportan?, ¿qué hace la Iglesia por los necesitados? y
¿qué diferencia a la Iglesia de una ONG?
La Iglesia
católica destina parte de sus recursos económicos principalmente a cinco
áreas: 1) sostener al clero y a sus ministros, 2)
al ejercicio de su apostolado en diversas formas y en
distintos ámbitos de la vida pública, 3) mantener el culto
y las actividades religiosas (se incluye la conservación de los
templos y obras que la Iglesia administra así como el
sueldo de los laicos contratados para ayudar en ello) y
4) a acciones pastorales, caritativas, formativas y de promoción social.
Centrémonos en este último punto pues suele ser el más
olvidado.
La acción del Papa y de la Iglesia
Posiblemente
la mayor tragedia de los pobres, marginados, enfermos, desvalidos, ancianos,
etc., es la de no poder hacer escuchar su voz
ante quienes pueden ayudar a paliar o cambiar su situación.
En este sentido, el Papa presta uno de los servicios
más nobles e importantes al ser la voz de los
que no la tienen. Precisamente por ello, constantemente en audiencias,
discursos, mensajes y cartas a líderes políticos y económicos, tanto
Benedicto XVI como muchos de sus antecesores, han abordado de
frente el tema de la pobreza promoviendo y potenciando proyectos
que ayuden a quienes la padecen, incluso y sobre todo
en foros gubernamentales. Alzar la voz por quienes no la
tienen y perseverar en ese servicio, posee ya un gran
mérito. Pero no es lo único que hace el Papa.
También está su ayuda monetaria real a nombre de la
Iglesia universal.
La Santa Sede ha institucionalizado su ayuda
caritativa. Desde 1971 tiene el Pontificio Consejo Cor Unum, un
organismo creado por Pablo VI para expresar la solicitud de
la Iglesia católica hacia los necesitados para que se favorezca
la fraternidad humana. Uno de los objetivos de este dicasterio
romano es el de ser el instrumento ejecutivo del Papa
cuando él desea emprender iniciativas humanitarias en caso de calamidad
o en el campo de la promoción humana (y ahí
están como ejemplos los donativos de más de 100 dólares
para los afectados por el terremoto de agosto de 2007
en Perú y para las víctimas del reciente conflicto bélico
en Georgia).
Es Cor Unum (http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/corunum/corunum_sp/index_sp.htm) la encargada de seguir,
coordinar y acompañar la actividad de Caritas Internacional (www.caritas.org
), la confederación de más de 160 organismos caritativos esparcidos
por el mundo. Entre 2005 y 2007, Cor Unum-Caritas han
donado más de 15 millones de dólares en obras de
caridad. Pero no es todo. Juan Pablo II creó en
1984 la Fundación Juan Pablo II para el Sahel (fundación
que lucha contra la sequía y la desertización y ayuda
a los afectados) y la Fundación Popolorum Progressio al servicio
de la población indígena, mestiza, afroamericana y de los campesinos
pobres de América Latina y del Caribe. Ambas están vinculadas
a Cor Unum.
La acción de católicos comprometidos y otros
organismos de la Iglesia en el mundo
Pero la acción
de la Iglesia católica es mucho más amplia y diversa.
Conferencias episcopales, diócesis, órdenes y congregaciones religiosas, movimientos eclesiales, asociaciones
de fieles y laicos comprometidos, han echado a andar diferentes
iniciativas de promoción y ayuda a los más necesitados.
Los
Caballero de Colón (http://www.kofc.org/un/index.cfm) son una de esas asociaciones. En
la 125° Convención Anual de la organización laical católica más
grande del mundo, el caballero supremo declaró en su informe
que en 2007 habían hecho donativos para obras de caridad
en todo el mundo por un concepto de 143 millones
de dólares. Sin embargo, lo más importante para ellos son
las 68.200.000 horas de voluntariado y la filiación de 1,7
millones de miembros varones.
Manos Unidas (www.manosunidas.org ) es
otra de las organizaciones estrechamente vinculadas a la Iglesia Católica
que se preocupa por las personas que padecen hambre. Nació
en 1960 con el nombre de “Campaña contra el hambre”,
aunque en 1978 adoptó el actual. Su fin principal es
la financiación de proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo.
Obtiene los recursos de donativos y subvenciones. En 2007 destinó
más de 30 millones de euros a iniciativas contra el
hambre, especialmente en África.
La asociación Ayuda a la Iglesia
Necesitada (www.ain-es.org ) es otro de los organismos que
más contribuyen a nombre de la Iglesia. Tan solo en
2007 destinaron casi 165 millones de euros para iniciativas en
136 países, algunos de ellos de mayoría musulmana como Pakistán,
Irán e Iraq. Otra organización que cada vez se está
posicionando como un referente de la caridad cristiana para los
más necesitados es la Fundación Altius (www.altius.org ). Altius
ha desarrollado especialmente numerosas obras educativas a favor de personas
de escasos recursos (www.centrosmanoamiga.org ) así como otros programas
como los CIDECO (pequeñas “ciudades” para los afectados por catástrofes
naturales), centro de salud y atención médica, etc. Actualmente Altius
opera en más de 15 países.
No son las únicas
obras, es verdad, pero sí dejan ver un poco de
la gran magnitud del trabajo que realizan. Tampoco es el
único campo pues también están el educativo (guarderías, escuelas, universidades,
centros de postgrado, escuelas de educación especial y de readaptación
social), el sanitario (hospitales, centros de salud, ambulatorios, dispensarios médicos),
el asistencial (orfanatos, asilos de ancianos, centro para atención de
discapacitados, a madres solteras, para niños down, centros de consultoría
familiar, juvenil, de atención a la mujer, etc.) y espiritual
(pastoral penitenciaria en las cárceles, pastoral de la familia, de
la juventud y de la niñez, etc.).
Es un
hecho: ninguna otra institución en el mundo lleva adelante una
actividad social, de ayuda humanitaria y asistencia como la Iglesia
católica. Los lugares más recónditos son atendidos por religiosos o
laicos católicos y esto es posible gracias a la generosidad
de quienes dan su sí a Cristo como de aquellos
que les ayudan con bienes materiales.
Muchas entidades han
nacido y funcionan por su raíz católica y su perseverancia
en la fidelidad a esos principios que les dieron origen.
La Iglesia no es una ONG porque, más allá de
sus acciones, es ante todo la “conciencia moral del mundo”.
La mayor aportación de la Iglesia no son únicamente sus
obras sino también sus palabras y su perseverancia en la
defensa de ellas: de la ley natural, de la ética,
etc. La Iglesia no es una ONG porque no es
fruto del voluntarismo ni es una iniciativa humana. Como dijo
Benedicto XVI en su visita a Austria, “ el cristianismo
es algo más que un sistema moral, es el regalo
de una amistad que incluye una gran fuerza moral que
tanto necesita hacer frente a los desafíos de nuestra época”.
Esa amistad de la que habla el Papa, es con
Cristo. Una amistad que se hace viva en las demás
personas y que precisa de la oración para ser más
fecunda. Con razón decía la madre Teresa: “sin oración, la
atención a los desheredados quizá se pueda aguantar unos
días, unas semanas, pero no de forma permanente entregando la
propia vida”.
Cuentas claras: último balance económico de la Santa
Sede
El pasado mes de julio de 2008, el
arzobispo Velasio De Paolis, C.S., presidente de la Prefectura de
Asuntos Económicos de la Santa Sede, hizo público el balance
económico de la Santa Sede correspondiente al año 2007. Es
el balance más actual. En ese informe se refleja un
déficit (número rojos) de 9 millones de euros, es decir,
algo más de 14 millones de dólares. Durante el año
2007 la Santa Sede tuvo entradas por 236.737. 207 euros
y salidas por 245.805.167 euros. El balance depende de las
entradas directas de donativos de diócesis, congregaciones religiosas y fieles
de todo el mundo. Sus servicios sólo generan gastos. En
la curia romana, por ejemplo, trabajan en total 2.748 personas
(44 más que en 2006). Hay 929 jubilados. Aunque no
es el único, uno de los motivos del déficit se
debe a la pérdida del valor del dólar estadounidense pues
buenas parte de las entradas de dinero que recibe son
en esa moneda. Es ejemplar que, año con año, la
Santa Sede haga público su balance económico de manera que
cualquier persona o investigador pueda saber de dónde vinieron sus
entradas de dinero y a qué fueron destinadas.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR