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CIUDAD DEL VATICANO, 30 SEP 2009 (VIS).-En la audiencia general
de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro,
el Papa rememoró su reciente viaje apostólico a la República
Checa, del 26 al 28 de septiembre. El Santo Padre
dio gracias a Dios por el viaje, que "ha sido
-dijo- una verdadera peregrinación y al mismo tiempo una misión
en el corazón de Europa" y cuyo lema era: "El
amor de Cristo es nuestra fuerza". "Una fuerza -afirmó- que
inspira y anima las verdaderas revoluciones, pacíficas y liberadoras, y
que nos sostiene en los momentos de crisis, permitiendo realzarnos
cuando la libertad, recuperada con fatiga, corre el riesgo de
perderse a sí misma, la propia verdad". En la primera
etapa del viaje, en la Iglesia de Santa Maria de
la Victoria, donde se venera al Niño Jesús de Praga,
Benedicto XVI aseguró que había rezado "por todos los niños,
por los padres, por el futuro de la familia. ¡La
verdadera "victoria", que pedimos hoy a María es la victoria
del amor y de la vida en la familia y
en la sociedad!", exclamó. El Papa señaló que a las
autoridades políticas y civiles y a los miembros del cuerpo
diplomático recordó "el lazo indisoluble que siempre debe existir entre
libertad y verdad. No hay que tener miedo de la
verdad, porque es amiga del ser humano y de su
libertad; es más, solo en la búsqueda sincera de la
verdad, del bien y de la belleza, se puede ofrecer
realmente un porvenir a los jóvenes de hoy y a
las generaciones futuras". "Quien ejerce responsabilidades en el campo político
y educativo -continuó- debe saber obtener luz de aquella verdad
que es el reflejo de la Sabiduría eterna del Creador;
está llamado a dar testimonio en primera persona con la
propia vida". El Santo Padre puso de relieve que
"las comunidades europeas centro-orientales están atravesando un momento difícil: a
las consecuencias del largo invierno del totalitarismo ateo, se suman
los efectos nocivos de un cierto secularismo y consumismo occidental.
Por eso, animé a todos a sacar energías nuevas del
Señor resucitado, para ser levadura evangélica en la sociedad y
seguir comprometiéndose en actividades caritativas y sobre todo en las
educativas y escolares". El Papa señaló que en las dos
celebraciones eucarísticas en Brno y Stará Boleslav -lugar del martirio
de San Venceslao, patrono principal de la República Checa-, propuso
"un mensaje de esperanza fundado en la fe en Cristo".
Refiriéndose al encuentro ecuménico, subrayó que "el esfuerzo de progresar
hacia una unidad cada vez más plena y visible entre
nosotros, creyentes en Cristo, hace más fuerte y eficaz el
compromiso común por el redescubrimiento de las raíces cristianas de
Europa". Benedicto XVI señaló que durante el acto con la
comunidad académica "quise insistir en el papel de la institución
universitaria, (...) un ambiente vital para la sociedad, garantía de
libertad y de desarrollo". "A veinte años de la llamada
"Revolución de terciopelo" en Praga, he vuelto a proponer la
idea de la formación humana integral, basada en la unidad
del conocimiento enraizado en la verdad, para contrastar una nueva
dictadura, la del relativismo unido al dominio de la técnica.
La cultura humanista y la científica no pueden separarse, más
aún, son las dos caras de la misma moneda: nos
lo recuerda una vez más -concluyó- la tierra checa, patria
de grandes escritores como Kafka, y del abad Mendel, pionero
de la genética moderna".
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