Autor: Pablo Cabellos Llorente | Fuente: Catholic.net Europa: Dios y el hombre
Salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios.
Europa: Dios y el hombre
Después de la visita del Papa en España, bien se
pueden hilvanar unas cuantas ideas extraídas de sus discursos y
homilías. Benedicto XVI ha llegado a Compostela como un peregrino
y en calidad de tal ha dicho que peregrinar no
es solamente viajar a un determinado lugar, sino que es
salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios
allí donde se ha manifestado, allí donde la gracia divina
se ha mostrado con particular esplendor. Con esta imagen, bien
podemos pensar en un peregrinaje hasta lo más hondo del
corazón humano, de cada corazón, para extraer sin prejuicios lo
que se espera de cada uno de nosotros. Salir de
nosotros mismos no significa falta de interioridad, ni búsqueda de
algo raro. Ese éxodo es alejamiento del egoísmo para buscar
a Dios y, en Dios, al hombre, a todos los
hombres y mujeres del mundo, todos merecedores de nuestro cariño
y respeto por ser imagen del Creador.
Por eso mismo, ha
podido afirmar con frase bella y verdadera que la Iglesia
es el abrazo de Dios, en el que los hombres
aprenden a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la
semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de su
ser y que es el origen de la genuina libertad.
Dios, hombre, verdad, libertad son los temas centrales de unas
intervenciones llenas de amor para esta vieja Europa, que ha
de encontrar su rejuvenecimiento en esas coordenadas. Ha recordado el
siglo XIX con la tristeza propia de quien ha visto
ahí el comienzo de la huida de Dios con una
exaltación del hombre convertida en su propia ruina por alejarse
de su esencia, de lo que le es más propio.
Es gozosamente inevitable el recuerdo de aquel grito de amor
que Juan Pablo II lanzaba a Europa en Santiago: Europa,
se tu misma, vuelve a las raíces que te hicieron
grande, que fueron las bases de un humanismo verdaderamente interpretativo
de la persona, de un modo de ser en cuya
ejecutoria no faltaron miserias, pero pletórico de la grandeza de
un ideal humano que, desprendido del Creador, se diluye
en la indigencia del pobretón de espíritu, por más que
haya alcanzado grandes cotas de bienestar que tendrán la
pérdida de Dios como razón más profunda de su descalabro.
La
Europa de nuestros días está empezando a repensar que, siendo
cierta la autonomía de las realidades temporales, no puede entenderla
como el laicismo que las desconecta completamente de Dios, como
una emancipación total del que les da sentido. Por eso
es recurrente en este Papa la referencia permanente a Dios,
con las consiguientes ideas de verdad y libertad. La Iglesia
no desea sacrificar la libertad en aras de la verdad,
pero tampoco quiere lo contrario: matar la verdad en aras
de una libertad que, convertida en pura elección sin norte
ni referencia, se queda en una caricatura de ese gran
don de Dios. La humanidad necesita indisociablemente a ambas.
Los cristianos
nos obligamos a amar los avances científicos y técnicos, no
debemos temer a la verdad; si es posible, hemos de
ser pioneros en esa búsqueda, pero sabiendo que las verdades
no se oponen entre sí. Ciencia y fe no son
oponentes, sino complementarias. De hecho, no conozco a nadie que
defienda el papel de la razón y de la inteligencia
humana como lo hace la Iglesia Católica. Basta recordar las
encíclicas "Veritatis Splendor" y "Fides et Ratio" de Juan
Pablo II, para observar que nadie ahondó tanto en el
tema. Basta pensar en tantas obras del Cardenal Ratzinger -por
ejemplo, "Fe, Verdad, Tolerancia" o "Creación y pecado", entre otras
muchas- para leer un canto a la razón y a
su armonía con la fe. Ésta, además, es corrector de
la razón perdida.
Cuando reseñamos las raíces cristianas de Europa,
nos referimos a algo más que a su reconocimiento oficial
en algún documento de la Unión Europea. Esas raíces son
más que una tradición cultural, constituyen la explicación más completa
del hombre que se haya dado jamás. Una corta tradición
nacida en el siglo XIX está tratando de arrancar esas
raíces porque está buscando una concepción de la persona humana
autónoma de Dios, sin Él. Y sin la causa, los
efectos se extravían, al menos se consideran de un modo
que también es excluyente del hombre que, alejado de la
verdad y de la libertad -porque se pierden sin su
sentido-, paradójicamente es menos humano.
El Papa amable y brillante, tierno
y sincero, teólogo y pastor, busca europeos reflexivos, que vean
en su mejor tradición la palanca inigualable para que, siendo
motores del progreso, formen un tipo de persona radicalmente humana,
lo que significa radicalmente dependiente de Dios. Benedicto XVI no
es anti-nada ni anti-nadie; es un enamorado de Dios
y del ser humano, que emplea toda su inteligencia, toda
su fuerza pastoral, todo el empuje de su fe para
impulsar una humanidad más feliz, no alcanzable de ningún otro
modo. Ya vemos los frutos amargos de otros puntos de
vista que conducen al vacío existencial a cambio del goce
fugaz. Unos, meditación; todos, reflexión.
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Hola a todos.
Todo lo dicho por Los profetas en las escrituras,
se cumple.
Escrito está en la Biblia MADRUGARE A BUSCARTE.
No puede venir de los hombres, decir mañana
saldremos a buscar al Señor.
¿Sabréis con certeza si el Señor quiere venir ese
día?
La señal de la salida de su Pueblo debe venir de
DIOS, en las Escrituras.
Por ello hay un mensaje en números para el fin de
los tiempos, que no puede ser cambiado por los
hombres, porque los números son únicos en su
contenido.
SALMOS:
9:11 Cantad a Jehová, que habita en Sión;
Publicad entre
los pueblos sus obras.
Dios nos ven diga a su Monte Santo de Sion.
Informe Taringa, señales en los números de la
Biblia para la salida del pueblo de Dios.
Desde America latina especialmente este pais nos ayudo un gobierno practicamente con todos los integrantes catolicos,salvamos a nuestros mineros y salimos del terremoto,en Europa las guerras quedaron atras pero toca firme la crisis financieras ,lo unico que nos salva del desaliento es DIOS como ratifica Juan Pablo II y el actual Papa Benedicto,hemos tenido momentos muy oscuros dificiles en que nos falta Fe,pero hemos salido y aunque nos equivocamos DIOS NOS PERDONA Y NOS MANDA OTRA ALTERNATIVA.