Autor: Mons. Francisco Gil Hellín | Fuente: www.revistaeeclessia.com ¿Diálogo entre creyentes y ateos?
Carta semanal de monseñor Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos, para el domingo 10 de abril de 2011 sobre el Atrio de los Gentiles
¿Diálogo entre creyentes y ateos?
El Templo de Jerusalén era el centro religioso del pueblo
de Israel. Visitarlo, rezar en él y admirar su excepcional
belleza era una aspiración de todos los judíos practicantes. Estaba
dividido en secciones, cada una de las cuales estaba reservada
a una determinada clase de personas.
Una de ellas se
llamaba el «Atrio de los gentiles», porque en ella se
ubicaban los que no eran judíos de raza o de
religión pero estaban deseosos de conocer qué sucedía en el
Templo y Quién era el Dios de los judíos. Allí
esperaban a que pasara algún doctor de la Ley para
que respondiera a sus preguntas.
Tomando como referencia esta realidad,
el Papa Benedicto XVI ha creado una iniciativa de diálogo
interreligioso, a la que ha llamado también «Atrio de los
gentiles» y cuya puesta en práctica ha encomendado al Pontificio
Consejo de la Cultura. En última instancia se trata de
instaurar un diálogo entre creyentes y no creyentes, ateos y
agnósticos o, sencillamente, personas que han abandonado la fe. No
es un foro docente que busque imponer las propias ideas,
ni una estructura de proselitismo religioso. Es un espacio abierto
en el que cada uno abre su inteligencia para exponer
en Quién cree, en qué no cree, qué afirma más
allá de los límites de su razón. Se trata de
hablar, de modo franco y amistoso, de las cuestiones que
siempre han inquietado a los hombres y mujeres de todas
las geografías y culturas: qué hay más allá de la
muerte, por qué el hombre sufre, por qué triunfa el
malvado y el inocente es despreciado y perseguido, cuál es
el sentido que tiene la creación, etcétera. Sobre todo, si
existe Dios y cuáles son su naturaleza y peculiaridades.
El
Papa actual ya comenzó este diálogo con el filósofo agnóstico
alemán Habermas y con el intelectual “laico” italiano Paolo D’Arcadis,
dejando a un lado toda postura a la defensiva del
creyente. Benedicto XVI no tiene miedo a la razón, porque
el dilema en que acaban no pocos ateos es Dios
o la Nada; dilema insostenible con la lógica más profunda,
porque Dios y Nada no son dos conceptos que se
puedan contraponer. Como dice el pensador colombiano Nicolás Gómez Dávila,
«el ateo nunca le perdona a Dios su inexistencia», siendo
«más fácil creer en los dioses del Olimpo que en
la inexistencia de Dios».
Europa no pasa por un momento de
esplendor en su pensamiento metafísico. Si en otro tiempo fue
capaz de alumbrar las grandes universidades y brillar con la
luz de poderosos filósofos y pensadores, en este momento es
víctima de un pensamiento “débil” que no cree que exista
la verdad y, por tanto, no se pone en camino
para encontrarla. Y ¿qué es el hombre y qué sentido
tiene su vida y cuánto hace si no existe la
verdad? El hecho de que la iniciativa del Papa haya
celebrado sus dos primeras sesiones en las universidades de Bolonia
y de París, las dos universidades europeas más antiguas, ¿será
el augurio de que las grandes preguntas han vuelto a
la Universidad y vuelven a ser pan cotidiano de profesores
y alumnos?
Sea como fuere, lo cierto es que el encuentro
de la fe y de la razón es fructuoso para
el hombre y que la búsqueda de la verdad es
la que permite promover la fraternidad más allá de las
convicciones, sin negar las diferencias entre creyentes y no creyentes.
Nada más lógico que el Papa, en la videoconferencia dirigida
a los jóvenes que se habían congregado en París, les
animase a «derribar los muros del miedo al otro, al
extranjero, al que no se os parece -miedo que nace
con frecuencia del desconocimiento o de la indiferencia», y a
«construir puentes de diálogo». Abrirse al Dios desconocido o profundizar
en el conocimiento amoroso de Dios facilita reconocer que nadie
me es ajeno, que todos los hombres y mujeres son
o pueden llegar a ser de mi familia.
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Que bonito artículo y me parece muy buena la iniciativa del Papa. Yo siempre he pensado que el ser ateo sigue siendo estar en una búsqueda. Ojalá y este Diálogo sirva para iluminar el camino de muchos. Saludos!