La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Los silencios del microscopio
Son muchos los silencios del microscopio. No nos revelará el porqué de la vida, sino sólo detalles o fragmentos del cómo
Los silencios del microscopio
El microscopio permanece en silencio. Sus poderes quedan en potencia
mientras espera que algún ojo y, sobre todo, alguna mente,
se asome a sus cristales de aumento. Espera que alguien
lo use, que lo tome, que observe horizontes insospechados de
vida y de materia, que piense, que estudie y que
decida.
Son más las cosas ante las que el microscopio calla
que las que pueda hacer visibles. Calla ante los valores,
pues no es capaz de distinguir entre un experimento hecho
para curar y otro hecho para matar. Calla ante la
verdad, pues hay quienes mienten a la hora de interpretar
lo que han visto a través de las lentes. Calla
ante la justicia: un descubrimiento puede servir para beneficiar a
los pobres o para hacer más ricos y más egoístas
a los poderosos.
Calla el microscopio ante la dignidad del ser
humano. Al ver a un embrión no puede decirnos si
es algo para “usar y tirar” o si merece el
respeto propio de una dignidad superior. Aunque no se “vea”,
todo ser humano (también el que ha iniciado una vida
“microscópica”) tiene un valor incalculable, un valor que sólo ven
los corazones grandes y las mentes que razonan según la
verdad y no según el sofisma o los intereses del
momento.
Son muchos los silencios del microscopio. No nos revelará el
porqué de la vida, sino sólo detalles o fragmentos del
cómo. No nos dirá si la muerte es la frontera
definitiva, o si existe una vida más allá de las
estrellas. No nos desvelará si tenemos un alma espiritual (el
espíritu es invisible), o si somos sólo un caótico y
complejo conjunto de energía, enzimas y reacciones hormonales. No nos
explicará si vale la pena ser fieles al matrimonio o
jugar con el amor, si los hijos merecen respeto o
serán aceptados sólo según los proyectos o caprichos de los
mayores, si la esclavitud es una injusticia o es sólo
la señal de que los más fuertes se imponen siempre
sobre los más débiles.
Guarda silencio el microscopio. En su esquina
espera que unos ojos se asomen nuevamente; que unas manos
le den vueltas y vueltas; que un corazón desee servir
al mundo, descubrir una medicina, curar a enfermos. Quizá haya
quien lo use para el mal, quien destruya embriones con
la excusa de que así conquistará nuevas fronteras para la
ciencia, quien estudie maneras para fabricar explosivos capaces de matar
a miles de personas.
Son muchos los silencios del microscopio. Con
su ayuda, a veces imprescindible, otros hablan. Las palabras de
muchos científicos reflejan mentes y corazones distintos: grandeza de espíritu
o egoísmo prepotente. El microscopio es, simplemente, un instrumento puesto
entre manos humanas. Manos que llenarán el mundo de nuevas
injusticias, o manos que sembrarán esperanzas, amor, respeto, y justicia
verdadera.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR