La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Tema controvertido | sección
Moral y valores | categoría
Experimentación con la vida humana | tema
Autor: Guillermo Juan Morado | Fuente: Catholic.net
El cordón umbilical y las células madre
No va en contra de la ética congelar células madre procedentes de adultos
 
El cordón umbilical y las células madre
El cordón umbilical y las células madre
En España se ha generado una considerable polémica al hacerse público que sangre del cordón umbilical de la Infanta Leonor fue enviada a un banco privado de células madre del cordón umbilical de Tucson, Arizona, en los Estados Unidos. Los Príncipes de Asturias habían aceptado una propuesta en este sentido hecha por la clínica donde había nacido su hija; una propuesta que muchos otros padres también aceptan.

No nos interesa en este artículo entrar en el debate que enfrenta a quienes defienden la existencia de bancos privados de células madre procedentes de los cordones umbilicales contra quienes, por el contrario, defienden que esos bancos han de ser públicos.

Pero el tema es sugerente y se nos presenta como una ocasión para esclarecer, en la medida de lo posible, las implicaciones éticas del uso de las células madre.

Primeramente debemos decir qué son las llamadas “células madre”. Las “células madre” (o “stem cell”, “células estaminales”) son aquellas células progenitoras, auto-renovables, capaces de regenerar uno o más tipos celulares diferenciados. En palabras sencillas, se podría decir que una célula madre es aquella célula capaz de generar fácilmente otras células que podrían ser empleadas para regenerar tejidos. Muchas de las enfermedades humanas se producen por la degeneración y la muerte de los tejidos que forman el cuerpo; enfermedades de este tipo son, por ejemplo, las enfermedades degenerativas (diabetes juvenil, Parkinson, esclerosis múltiple, etc.). Si fuese posible regenerar esos tejidos, se avanzaría en la curación de esos males.

Existen dos tipos de células madre: las células madre “embrionarias” y las células madre de “adulto”. Las células madre “embrionarias” derivan de la masa celular interna del embrión humano, cuando el embrión tiene aún pocos días de vida. Las células madre de “adulto” derivan de tejidos humanos como la piel, el músculo cardíaco y esquelético, o de la sangre del cordón umbilical.

Existe un gran debate entre los científicos sobre la utilidad de ambos tipos de células madre. Se han logrado importantes éxitos en orden a la curación de infartos y de otras enfermedades con el uso de células madre de adulto, procedentes del mismo paciente. Hasta la fecha, no parece que las células madre embrionarias sean tan eficaces como las de adulto, porque las células madre embrionarias tienden a producir tumores en el organismo.

Desde el punto de vista ético, dejando aparte la cuestión de la eficacia, la valoración que se puede hacer del uso de las células madre es muy diversa, dependiendo de si se trata de células “embrionarias” o bien de células de “adulto”.

No hay, en principio, ninguna objeción ética al empleo de células madre de adulto. No va en contra de la ética utilizar las células procedentes de la sangre del cordón umbilical, o de la piel, pongamos por caso, para curar una enfermedad degenerativa.

Sí hay objeciones, y muy serias, al empleo de células madre “embrionarias”; es decir, extraídas del embrión humano. Si la obtención de esas células exige la destrucción del embrión humano, resulta evidente que este recurso es éticamente inadmisible. No es lícito matar a un embrión humano para obtener células que, hipotéticamente, podrían servir para curar enfermedades. Y la razón de ello es muy clara: La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el primer momento de la concepción. “Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida” (“Catecismo de la Iglesia Católica”, 2270). El embrión humano “debe ser tratado como una persona desde la concepción” y debe “ser defendido en su integridad”, como todo ser humano (cf “Catecismo de la Iglesia Católica”, 2274).

Un fin bueno - curar una enfermedad - no justifica un medio malo - matar a un ser humano en su etapa embrionaria de existencia - . Como tampoco sería aceptable matar a una persona adulta para curar a otra. La ciencia sin conciencia termina, a la larga, volviéndose contra el hombre. También en el campo de la Medicina tiene aplicación el quinto mandamiento: “¡No matarás!”.

Los Príncipes de Asturias, al igual que muchos otros padres que han optado por la congelación de células extraídas del cordón umbilical, no han atentado contra la vida por el hecho de permitir la conservación de sangre del cordón umbilical de sus hijos. Porque las células que podrían extraerse de esa sangre no son células embrionarias; es decir, no se ha tenido que matar a un embrión humano para obtenerlas. Por este motivo, los Obispos españoles han recordado, con ocasión de este debate, que la crioconservación (“congelación”) del cordón umbilical es una técnica que no presenta ninguna objeción moral.


  • Preguntas y comentarios al autor de este artículo


  • Más información acerca de las «Células madre o troncales o estaminales»


  • Consultas de Bioética

  • Foros de Catholic.net





  • Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
    DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
         Herramientas del Artículo:
    Arriba
    .
    Ver más artículos del tema
    .
    Preguntas o comentarios
    .
    ¿En donde estoy?
    .
    Hacer un donativo
    Envíalo a un amigo
    .
    Formato para imprimir
    .
    Descargar en PDF
    .
    Descargarlo a tu Palm
    .
      Suscripción canal RSS

    Escribir un comentario sobre este artículo

     Nombre

     Email Formato invalido. (no será publicado)

     País

    Comentario




    * Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

    Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
    Servicios por email Servicios por email
    Foros Temas Controvertidos de la fe y la moral
    Mapas Mapa de Tema controvertido
    Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
    Comentarios Comentarios al editor de esta sección
    Biblioteca Documentos de apoyo de Tema controvertido
    Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
    Donativos Hacer un donativo
    La Vida Eterna
    La Vida Cristiana
    Misterios del cristianismo
    El Fin del Mundo
    Tendencias de la sociedad actual
    Moral y valores
    Modas y tendencias en la sociedad actual
    Experimentación con la vida humana
    Problemas sociales
    Las Verdades robadas
    Fe y Religión
    Política y cultura
    Sexo y sexualidad
    La Iglesia católica
    El mundo esotérico
    El matrimonio y la familia
     
    Lista de correo


    Suscribir
    Cancelar suscripción
    Consultores en línea
    Consulta a nuestro grupo de consultores, son más de 300 disponibles para responder todas tus dudas
    Ver todos los consultores
    Apoyan a la sección
    Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
    Impuestoporlavida.org

    Ver todas las alianzas que apoyan a la sección
    Encuesta
    ¿Qué sientes al ver que se estén cancelando las misas por la epidemia de influenza?
    Me siento tranquilo, pues la salud está por encima de las obligaciones religiosas.
    Me siento triste, pero entiendo que es necesario para frenar el contagio
    Me siento desolado, pues necesitamos de la fuerza que sólo la Eucaristía puede dar.
    Me siento enojado. Creo que se podrían tomar otras medidas menos drásticas.
    Me siento indiferente, pues nunca voy a misa
    Me siento feliz de no tener la obligación de ir a misa.
    Otra
    > Ver resultados
    > Ver todas las encuestas
    Temas Controvertidos de la fe y la moral
    ¡Participa!
     |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
    © 2009 Catholic.net Inc.
    Todos los derechos reservados
    El lugar de encuentro de los católicos en la red