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Autor: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net ¿Bebés o ranas?
Dios es simple, la vida es hermosa, los hijos son un tesoro, todo es sencillo y el mundo lo ha hecho complicado
¿Bebés o ranas?
Era un sábado, cerca de las siete de la mañana.
Me disponía a salir de casa para asistir a una
reunión del Consejo de Bioética de la CEM, del que
formamos parte mi marido y yo, cuando Fernanda mi hija,
la quinta de los nueve, que entonces tendría unos ocho
años, extrañada de verme salir tan temprano en un sábado,
me preguntó:
– ¿A dónde vas, mamá? ¿Pasó algo malo?
– Papá y
yo tenemos una junta del Consejo de Bioética. No nos
tardamos, te lo prometo.
– ¿Consejo de Bioética? ¿Qué quiere decir eso,
mamá?
Con su pregunta vinieron a mi mente mil palabras nada
adecuadas para explicar algo a una niña de ocho años:
"estatuto humano del embrión", "aborto terapéutico" "eutanasia y eugenesia", "fecundación
asistida", "clonación"... uf... Respiré hondo y miré al cielo, pidiendo
ayuda a Dios para explicar en cinco palabras y en
cinco segundos (porque mi marido ya me estaba esperando en
el coche) a una niña de ocho años, un concepto
que muchos adultos no entienden aún.
– Mira – le dije, tratando
de poner la verdad en palabras sencillas – la Bioética
estudia si es bueno o es malo que las mamás
maten a sus bebés cuando no los quieren.
Confieso que me
sentí un poco boba al oír mis palabras y mi
niña me lo confirmó:
– Mamaaaá, no inventes – me dijo, soltando
una franca carcajada – todos saben que eso es malo.
¿Cómo van a estudiar eso?
– No estoy inventando – le dije
sonriendo también, al ver que mi explicación le había parecido
tontísima – te prometo que eso estudia la Bioética. Pero
también estudia si es bueno o es malo que los
nietos maten a sus abuelitos enfermos.
– Jajaja – se rió de
nuevo, ahora con más ganas – me estás engañando, nadie
puede estudiar algo tan bobo... matar a los abuelitos… ja!
– Bueno…
espera… también analiza la Bioética si es bueno o malo
que las mamás y los papás se corten las tripas
para ya no poder tener bebés, porque les tienen miedo.
– Mamá,
¿cómo unos papás le van a tener miedo a los
bebés?
– Pues sí, aunque no me creas… – le dije, poniéndome
en cuclillas para estar a su altura – hay muchos,
muchos, muchísimos papás y mamás que tienen miedo, terror, pánico…
de que llegue inesperadamente un nuevo bebé a su casa
y… zas! de repente les quite TODO su dinero, TODO
su tiempo y TODA su salud. Por eso, toman pastillas
anti-bebés y muchos hasta se cortan las tripas o se
las sacan, para que los bebés… ni se acerquen.
– Oh, eso
no es cierto, mamá… los bebés son lindos siempre –
me dijo, riéndose aún e inclinándose para cargar al más
pequeño de mis niños, el noveno, que se acercaba gateando
hacia nosotros – mejor ya vete, que te va a
regañar papá… luego me explicas bien.
Y... dándome un beso de
despedida, salió corriendo con el chiquito en brazos hacia la
sala, en donde estaban otros tres o cuatro de sus
hermanos jugando al "veo-veo".
Me dejó con la palabra en la
boca, justo cuando la conversación se ponía buena, y ya
no le pude explicar todas las demás cosas interesantes que
estudia la bioética, como por ejemplo... analizar si un bebé
recién concebido en el vientre de la mamá es realmente
un bebé o si lo que está creciendo ahí es,
durante algunas semanas, algún tipo de rana... que se puede
sacar para hacer experimentos con él.
Ya no le pude explicar
tampoco que la bioética también estudia si es bueno o
malo que una mamá se mande fabricar diez hijos en
una cajita de vidrio, para ponerse uno solo en la
panza (porque sólo quiere un bebé) y pida que dejen
a los otros nueve hermanitos encerrados en un congelador… para
siempre.
En fin... asistimos a nuestra junta de Consejo y ahí,
todo el tiempo – mientras aún resonaban en mi cerebro
las carcajadas de mi hija – hablamos con suma seriedad
y profundidad de esas cosas que yo le había contado
a mi niña; cosas relacionadas con la vida... o más
bien, relacionadas con la muerte (tal vez se debería llamar
muertética en lugar de bioética): aborto, eutanasia, esterilización, experimentación con
embriones y, claro, de cómo contrarrestar las propuestas de leyes
que quieren hacernos creer que sí es bueno que las
mamás maten a sus bebés; que sí es bueno que
los nietos maten a sus abuelitos enfermos; que sí es
bueno congelar hermanitos y que los bebés al inicio de
su vida no son bebés, sino ranas.
No pude evitar sentirme
incómoda de ver a esos grandes cerebros cristianos: médicos, abogados,
sacerdotes y obispos y de verme a mí misma con
ellos, empleando nuestro tiempo en planear estrategias (dossiers temáticos, desplegados
en prensa, panfletos y marchas multitudinarias) para demostrar al mundo
que esas cosas no están bien, cuando… son tan obvias
para las mentes sencillas, que el sólo imaginarlas acababa de
arrancar carcajadas a mi niña de ocho años.
Pero... de algo
sirvió, pues ese día comprendí las palabras de Jesús:
“Si
no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino
de los Cielos”
Dios es simple, la vida es hermosa, los
hijos son un tesoro, todo es sencillo y el mundo
lo ha hecho complicado.
Creo que nuestro reto como
católicos, más que emplear nuestro tiempo y esfuerzo en escribir
gruesos dossiers científicos para los legisladores, es ocuparnos al 100%
en regresar al mundo ( y sobre todo a los
legisladores) esa sencillez y claridad ante el valor de la
vida que sólo tienen los niños y aquellos que no
han sido aún contaminados con el veneno de la cultura
de la muerte.
Si a alguien se le ocurre una
buena estrategia para lograrlo, le agradeceré que me la haga
llegar a mi correo personal lplanas@catholic.net o, mejor aún, la publique en
nuestros Foros de discusión para que más personas se
enriquezcan con ella.
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Un articulo verdaderamente esclarecedor y lleno de verdades que muchos como catolicos debemos difundir para aprender y enseñar, no tengo una estrategia para poder compartir, solo se que los niños son fuetes PURAS Y SIMPLES y llenas de mucho AMOR, que los mayores muchas veces olvidamos.-
Publicado por: Sergio Alejandro
Fecha: 2009-10-26 13:42:58
Lindo texto para reflexionar sobre bioética.-
Publicado por: Adriana
Fecha: 2009-10-26 12:21:40
Estimada señora Planas,
Me conmovió y avergonzó a la vez leer su nota y ver cuánto nos cuesta entender las palabras de Cristo, que no relacioné con su anécdota hasta que usted lo mencionó. Gracias por compartir tan hermosa experiencia. Creo que tiene razón. No tengo una estrategia para compartir con usted, especialmente poque creo que cuanto más lejos está un adulto de su ser infantil, más difícil es hacerle entender por qué una vida humana es siempre hermosa y valiosa