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| ¿Cómo se prepara el "coctel religioso"? |
Se empieza con eliminar al jefe visible de la Iglesia;
después se elimina a la misma Iglesia fundada por Cristo
y poco a poco se llega a eliminar hasta al
mismo Cristo y a Dios, haciéndose cada quien su coctel
religioso. Hoy más que nunca es necesario conocer y
vivir la propia fe, para no caer en las redes
de los grupos proselitistas.
Que todos sean uno
En vísperas
de su pasión, Jesús oró al Padre: «Oh Padre, que
todos sean uno, como tú estás en mi y yo
en ti; que también ellos sean uno en nosotros.
Así el mundo creerá que tú me has enviado (Jn
17,21)». La unidad entre los discípulos de Cristo
es la señal de que Cristo es el Enviado de
Dios.
Pentecostés
El día de Pentecostés este sueño de Cristo
se hace realidad. Ahí vemos a los discípulos de Cristo
todos unidos bajo la guía de Pedro y los Apóstoles,
al amparo de María, llenos del Espíritu Santo (Hch 2,1-4).
Aquel día tres mil personas, provenientes de lugares diferentes, con
idiomas y culturas diferentes, escuchando el mensaje de salvación, proclamado
por Pedro y los Apóstoles, llenos del Espíritu Santo, creyeron
en Cristo y se entregaron a El, entrando a formar
parte de la Iglesia.
Donde hay amor, allá está Dios;
donde está Dios, allá hay unidad. La división no
viene de Dios.
¡Qué diferencia con lo que pasó en
la Torre de Babel! (Gn 11,1-9). Allá todos formaban una
sola familia, con un solo idioma. Sin embargo, al querer
poner como base de su unidad, no a Dios, sino
a sí mismos con su egoísmo, su fuerza y su
inteligencia, se dividieron. Sin Dios, no puede haber unidad.
Espíritu
sectario dentro de la Iglesia
Satanás no duerme. Pronto
empezaron las divisiones dentro de la Iglesia. Primera carta
de San Pablo a los Corintios, capítulo 1, versículo 12:
«Yo soy de Pablo; yo soy de Apolo; yo soy
de Pedro». Liderazgos malentendidos; espíritu sectario dentro de la Iglesia.
«Yo soy de Pablo; ¿qué me importa Pedro con sus
seguidores?». Otro dice: «Yo soy de Pedro; ¿qué me importa
Pablo con sus simpatizantes?». Cada uno se queda con
su grupo y su líder, con su línea pastoral.
Los demás no interesan.
No se trata de divisiones declaradas,
sino de desconocimiento mutuo. Espíritu sectario dentro de la
Iglesia. Un camino peligroso.
Peor todavía. Otros dicen:
«Yo soy de Cristo (1Cor 1,12)». ¡Cómo se oye bonito:
«Yo soy de Cristo»! Cristo sin Iglesia. Un
contacto directo con Cristo. ¿Para qué, entonces, Jesús dijo
a Pedro: «Apacienta mis corderos... apacienta mis ovejas? (Jn
21,15-17)».
Maldito el que cambia el Evangelio
Carta de San
Pablo a los Gálatas, capítulo 1, versículos del 6 al
9:
«Me maravillo de que, abandonando al que los
llamó por la gracia de Cristo, se pasen tan pronto
a otro Evangelio. En realidad, no existe otro Evangelio.
Lo que pasa es que algunos los están perturbando
y quieren cambiar el Evangelio de Cristo.
Sin embargo,
aunque viniera yo mismo o un ángel bajado del cielo
para anunciarles un Evangelio distinto del que
ya les hemos anunciado, ¡sea maldito! Como lo he
dicho, lo repito otra vez: Si alguien les anuncia un
Evangelio distinto del que ya recibieron, ¡sea maldito!».
¿Y qué
pasa? Que desde un principio se nos enseñó que
Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre; y ahora hay
algunos que andan de casa en casa, queriéndonos convencer de
que Cristo no es Dios, sino que solamente la primera
creatura de Dios. Desde un principio se nos enseñó
que, al celebrar la Cena del Señor, el pan se
transforma en el Cuerpo de Cristo y el vino en
su Sangre; y ahora resulta que algunos nos quieren convencer
de que esto no es cierto: se trata de un
símbolo y nada más. Lo mismo acerca del bautismo
de los niños, la virginidad de María, la obediencia que
se debe a los sucesores de Pedro y los Apóstoles,
y tantas cosas más.
Según los nuevos «expertos en la
Biblia», desde un principio todo se entendió mal. Ellos,
por fin, han descubierto la verdad. ¿Qué dice San Pablo
al respecto? «Maldito el que quiere cambiar el Evangelio, que
nos llegó desde un principio.»
Nada de que: «En el
fondo, todo es lo mismo; todos buscamos y servimos al
mismo Dios». San Pablo no era de la misma opinión.
Una cosa es el respeto y la tolerancia para
con todos y otra cosa pensar que todo es lo
mismo. Cuando se trata de respeto, tolerancia y amor,
en nuestro corazón no debe haber límites, llegando hasta los
no creyentes y los peores asesinos. Con eso no
se quiere decir que todo es lo mismo, creer o
no creer, ayudar o matar. Amor hacia todos, pero
al mismo tiempo plena fidelidad a Cristo y a su
Evangelio, hasta la muerte.
Anticristos: los que dejan la Iglesia
de Cristo y se ponen en contra de ella
Primera
Carta de San Juan, capítulo 2, versículos 18 y 19:
«Hijitos míos, es la última hora. Se les dijo que
tendría que llegar el Anticristo; pues bien, ya han venido
varios anticristos, por donde comprobamos que esta es la última
hora.
Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no
eran de los nuestros. Si hubieran sido de los
nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos,
vimos claramente que no todos los que están dentro de
nosotros son de los nuestros.»
¿Qué quiere decir
la palabra «anticristo»? Quiere decir «enemigo de Cristo«.
Así que, desde un principio, siempre han existido «enemigos de
Cristo». ¿Quiénes son? «Ellos salieron de entre nosotros mismos —
dice San Juan —, aunque realmente no eran de los
nuestros». Estaban dentro de nosotros, sin ser de los
nuestros. Una presencia física y nada más; su mente
y su corazón estaban fuera.
¡Cuántas veces hemos oído decir:
«Cuando yo era católico, era un borracho, un mujeriego, un
ladrón… no conocía la Palabra de Dios…»! ¿Y que
querían, una medalla de oro, por portarse de esa manera?
«Medalla de oro a don Francisco Hernández por ser
el primer borracho de la parroquia». Por eso, ahora
se encuentra fuera de la Iglesia fundada por Cristo, en
un grupo religioso fundado por un hombre. Si hubiera
sido verdaderamente católico, no habría dejado la Iglesia.
Pues bien,
por lo que nos dice San Juan, dejar la Iglesia
de Cristo y ponerse en contra de ella, es ser
«anticristo». ¿Quién no recuerda aquellas palabras que escuchó Saulo cuando
cayó en el camino de Damasco? «Saulo, Saulo, ¿por
qué me persigues?"(Hch 9,4)». Y todos sabemos que Saulo
no estaba persiguiendo directamente a Cristo, sino a sus discípulos;
es decir, a su Iglesia. Ahora bien, perseguir a
la Iglesia de Cristo es perseguir a Cristo mismo, volverse
en «anticristo».
¿Qué está pasando ahora? Que, con la
Biblia en la mano, los que salieron de la Iglesia,
no dejan de atacarnos, asegurando que la Iglesia católica es
la "prostituta", el Papa es el "anticristo" y los católicos
somos unos "idólatras". Está pasando ahora lo mismo que
pasó al tiempo de Cristo: los que se consideraban "expertos
en la Palabra de Dios" (los fariseos y los maestros
de la Ley) no supieron reconocer la identidad de Jesús
y por eso se pusieron en contra de Él, hasta
no lograr su muerte.
«Padre, perdónales porque no saben lo
que hacen» (Lc 23,34). Perdónales porque no saben que
la Iglesia católica es la que fundó Cristo personalmente, cuando
vivió en este mundo, y llegará hasta el fin del
mundo.
Divisiones del primer milenio
Un hecho es cierto: las
divisiones son fruto del pecado, no vienen de Dios, y,
por lo tanto, no tienen ninguna garantía para el futuro.
Empiezan, se desarrollan y se acaban. Es la
experiencia del primer milenio de la historia de la Iglesia.
Todas las divisiones que se realizaron durante el primer
milenio de la historia de la Iglesia, prácticamente ya no
existen. Solamente la Iglesia que fundó Cristo, durará para
siempre. Las divisiones que existen ahora son del segundo
milenio.
Cisma de Oriente
Iglesia de Cristo: sí. Papa: no.
Año 1,054: primera división. Los obispos de Oriente, que
se autoproclaman «ortodoxos» (ortodoxia = verdadera doctrina), se apartan de
Roma. Durante mil años habían reconocido la autoridad del Sucesor
de Pedro, el obispo de Roma; ahora ya no. ¿Qué
dicen?
Iglesia de Cristo, con obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos, concilios
ecuménicos y devoción a María y a los Santos: SI.
Papa: NO
Pretenden una Iglesia sin cabeza visible.
Reforma
Protestante
Cristo: sí. Iglesia de Cristo: no.
Año 1,517: Martín
Lutero da inicio a su inconformidad con Roma. Su
enseñanza fundamental:
Cristo: SI. Basta la fe en Cristo
para alcanzar la justificación (= perdón de los pecados y
amistad con Dios).
Iglesia visible de Cristo, la que viene
desde un principio, con Papa, obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos y
concilios ecuménicos: NO
Lo que importa, es pertenecer a la
Iglesia espiritual, a la que pertenecen los que de veras
creen en Cristo, sin importar a cual entidad eclesiástica pertenezcan.
Esto no tiene mucha importancia. Sirve solamente para ayudar
a vivir la fe en comunidad.
Basándose en estos principios,
pronto se multiplican las divisiones: luteranos (1,521), calvinistas (1,532), menonitas
(1,536), presbiterianos (1,560), bautistas (1,611), metodistas (1,784)… que fundamentalmente siguen
las ideas de Lutero.
El año de 1,534 el rey
Enrique VIII aparta Inglaterra de Roma. Así surge la Iglesia
Anglicana; de esta viene la Iglesia Episcopaliana, una vez que
Estados Unidos logra su independencia de Inglaterra. Se mueven
entre el catolicismo y el protestantismo.
A principios de 1,800
en el mundo protestante surge un nuevo movimiento religioso, que
ahora está invadiendo el mundo con un afán proselitista incontenible:
mormones (1,830), adventistas del séptimo día (1,863), testigos de Jehová
(1,874) y la línea evangélica pentecostal (principios del siglo XX).
Normalmente, a nivel teológico, éstos grupos siguen a Lutero;
pero, al mismo tiempo, rechazan todas las Iglesias anteriores, acusadas
de «apostasía», y cada grupo de considera la única y
verdadera Iglesia visible de Cristo «restaurada», en clara oposición a
todas las demás y en una actitud abiertamente sectaria.
Testigos
de Jehová
Dios: sí. Cristo y su Iglesia: no.
Entre los
grupos que empezaron a surgir desde principios del siglo pasado,
hay uno que va más allá de Lutero: la congregación
de los Testigos de Jehová. No hablamos de los
mormones, porque no se pueden considerar cristianos al admitir un
Tercer Testamento: "El libro de Mormón" y ser politeístas.
¿Cuál
es la posición de los testigos de Jehová?
Dios: SI.
Un solo Dios, sin Trinidad, al estilo del Antiguo
Testamento.
Cristo y su Iglesia: NO. Cristo es un
hombre y nada más, la primera creatura de Dios.
La Iglesia que fundó Cristo, cuando vivió en este mundo,
fracasó.
Ahora los testigos de Jehová son la única y
verdadera "congregación visible de Jehová".
De por sí desde antes
ya se había empezado a considerar a Cristo como hombre
y no como Dios; por ejemplo, con la masonería (principios
del 1,700; Cristo es visto como un sabio), o el
espiritismo (mitad del 1,800; Cristo es visto como un grande
médium).
Nueva Era
Religiosidad y espiritualidad: sí. Dios: no.
Se trata
de otro movimiento cultural-religioso, que empezó a surgir en la
primera mitad del siglo XX y se desarrolló en la
segunda mitad. Actualmente está invadiendo el mundo entero, especialmente los
ambientes artísticos e intelectuales o económicamente más pudientes: una mezcla
entre cristianismo, antiguas religiones paganas, religiones orientales gnosis, astrología, sicología,
esoterismo, ocultismo, ecología, indigenismo y medicina alternativa. Un supermercado, en
que cada uno prepara so coctel al gusto, escogiendo lo
que más le agrada y lo hace sentir bien.
Por
lo que se refiere a Dios, he aquí la idea
central:
No existe un solo Dios, creador, salvador y remunerador.
Todo el universo es un organismo viviente. Todo lo
que forma parte del universo es Dios.
Panteísmo
Dicen los nuevaerianos:
«¿Quieres buscar a Dios? Entra dentro de ti mismo
y allá lo encontrarás. Además, harás el grande descubrimiento: Tú
eres Dios. Lo que pasa es que tú estás ciego
y no te das cuenta de lo que eres y
las posibilidades "infinitas" que tienes. ¿Quieres aprovechar de ellas?
Inscríbete en algún taller sobre control mental, chacras, cuarzos,
cristales, colores, perfumes, ángeles, … y verás como poco
a poco irás despertando y tomando conciencia de los poderes
"infinitos" que tienes».
¿Y cómo resolver el problema de la
muerte? «La muerte no es un verdadero problema —
contestan —. Al morir, el alma pasa a otro ser
viviente y mediante un proceso continuo de reencarnaciones te vas
purificando. Por lo tanto, no tienes que temerle ni a
la muerte, ni al purgatorio, ni al infierno. Todo
es bonito en este universo; todo es energía y
vida, felicidad y éxito para los que se adhieren a
esta nueva visión del mundo».
Satanismo
Dios: no. El enemigo de
Dios: sí.
A lo largo de la historia, siempre hubo
grupos selectos de personas que han rendido culto a Satanás.
La novedad actual consiste en que ahora este
fenómeno se está volviendo «popular».
Normalmente se trata de
adolescentes y jóvenes, que empiezan reuniéndose en las discotecas para
escuchar música y bailar. Mediante un buen sistema
de reclutamiento, poco a poco se pasa de la música
rock a la metálica, de la simple alusión al himno
declarado en honor de Satanás, de la imagen a la
oración y la entrega, del sacrificio con animalitos al sacrificio
con seres humanos, especialmente en aquellos países en que los
gobiernos no logran ejercer un control real sobre la población
y así se pretende lograr «poder» para encontrar satisfacciones inmediatas.
Pluralismo religioso
Ya se acabó la sociedad monolítica del pasado.
Hoy es necesario que estemos conscientes de nuestra identidad como
católicos, para no dejarnos confundir y envolver por la variedad
de propuestas que continuamente se nos presentan.
Para sentirnos seguros
y vivir nuestra fe con dignidad, es necesario que conozcamos
el Evangelio de Cristo, tengamos una verdadera experiencia de Dios
y, como dice San Pedro estemos capacitados para «dar razón
de nuestra esperanza (1 Pe 3,15)». Solamente así
estaremos colaborando con nuestro granito de arena para que se
haga realidad el sueño de Cristo: «Habrá un solo rebaño
como hay un solo Pastor (Jn 10,16)».
Comentarios
al P. Amatulli, autor de este artículo Más información acerca
de las «Sectas»
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